DEMASIADO PROFUNDOS

Diócesis de Almeríahttps://diocesisalmeria.org/
La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería.

En mi grupo favorito de WhatsApp tengo una amiga que siempre nos dice: -¡Cuántas vueltas les dais a las cosas!¡A veces, es mejor ser un poco menos profundos!- Y es una pregunta que de vez en cuando me hago y que os traslado a vosotros: ¿Es mejor vivir en la superficie o ahondar en las cosas que nos pasan?¿Son más felices los superficiales?¿Sufren más los que viven en la hondura de la vida? Ya lo decía hace muchos siglos el Eclesiastés: “Donde abunda la sabiduría, abunda el sufrimiento y a más ciencia, más dolor” (Ecles 1,18).

Como cada semana, sin sentirme poseedor de la verdad absoluta voy a dar mi humilde opinión. Me encanta la vida. Soy “disfrutón”, me gusta la gente divertida, la que me hace reír, tomarme un vino, hablar de series y ver películas de acción (sé que son más simples que el mecanismo de un chupete, pero soy varón y me divierten). Me entretiene hablar del tiempo o de aquel bar en el que se tapea muy bien. Pero, no sé si sería capaz de vivir permanentemente así. La superficialidad cansa, divierte un rato, pero se echa de menos ahondar en cosas que llegan más adentro. Es como las pelis, aquellas que te llegaron muy hondo, las recuerdas siempre. Las de “helicópteros” se olvidan en cuanto terminan los títulos de crédito.

Los apóstoles tuvieron una mala racha. No pescaban nada durante días, y el Maestro les dice: -“Rema mar adentro, busca más adentro”-. Y llenaron las redes hasta arriba. Y me parecía toda una invitación a que lo importante, la felicidad verdadera debe estar en lo hondo de nuestra existencia, en las entrañas de la vida. Es cierto que, a veces, remueve y complica. Que escuece y araña. Pero, cuando uno toca esas fibras más profundas de su alma, ya jamás se conformará con vivir en la superficie.

Supongo que como todo en la vida es cuestión de equilibrios. Divertirse y pensar; disfrutar y ahondar; vivir y reflexionar. Tener la sabiduría de echar un rato con los amigos gritándole al árbitro del partido, salir una tarde de compras al centro comercial, y después sentarse a leer un buen libro que “rasque”, un interesante artículo que hable de espiritualidad o ver una película que te haga vibrar. Ahí está el reto, amigos, saber divertirse en esta vida que se juega en lo más hondo del alma.

Ramón Bogas Crespo

Director de la oficina de comunicación del obispado de Almería

Ver este artículo en la web de la diócesis

Contenido relacionado

Enlaces de interés