Inicio Blog Página 4070

Ucrania es tierra de santidad: san José Bilczews

0

El 20 de marzo, la Iglesia celebra la fiesta del santo obispo de la diócesis ucraniana de Lviv (Leópolis), san José Bilcewski.

Nacido en 1860 en Wilamowice (entonces archidiócesis de la polaca Cracovia) y ordenado sacerdote en 1884, fue enviado por sus dotes intelectuales a perfeccionar sus estudios a Viena, Roma y París. A su vuelta, lo nombraron profesor de Teología Dogmática de la Universidad de Lviv, de la que llegaría a ser rector.

Cuando fue nombrado arzobispo de aquella diócesis, resumió su programa pastoral con el lema: “Darse en holocausto por la causa de la santa Iglesia”. El difícil gobierno pastoral de aquella Iglesia necesitó de un gran hombre como él, pues la situación social era muy complicada. Ejerció con gran celo su magisterio para ayudar a todos: fieles y sacerdotes, publicando numerosas cartas en las que trataba temas de fe y moral. Siempre de parte del pueblo y de los pobres, era respetado y querido por toda la población, un crisol de culturas, confesiones y ritos diferentes.

Gran enamorado de la Eucaristía, impulsó mucho la adoración al Santísimo, la comunión frecuente y la preparación de los niños para participar en la Santa Misa.

Antes de morir en 1923, construyó numerosos templos, centros educativos y asistenciales, ayudando en las obras más significativas que surgieron en su diócesis.

Lviv, en guerra ayer y hoy

La ciudad de Lviv, de cuya diócesis fue obispo José Bilczewski, ha sido actualidad estos días, pues su estación es la principal vía de escape de los ya más de dos millones de desplazados de la guerra hacia la UE. Su condición de ciudad fronteriza (a 70 kilómetros de Polonia) ha marcado su historia, pasando de corona en corona, de imperio a imperio, de república a república. De los 24 santos y beatos ucranianos que recoge el martirologio romano, gran parte de ellos pertenecieron a esta diócesis donde la paz es tan frágil, sobre todo en el siglo XX.

A san José Bilcewski le tocó gobernar su diócesis y ayudar a paliar tantos sufrimientos durante la Primera Guerra Mundial, la guerra polaco-ucraniana de 1918-1919 y el posterior periodo de invasión soviética, que supuso una época de gran persecución religiosa. La guerra ha vuelto a aquellas tierras de santidad y, en unos años, hablaremos de los testimonios de fe y esperanza que, seguro, hoy, están dando nuestros hermanos. San José Bilcewski, intercede por tu pueblo.

Ver este artículo en la web de la diócesis

“San José, modelo de la vocación a la que Dios os llama”

0

Mons. Demetrio Fernández ha celebrado hoy en la Catedral la solemnidad de San José, junto a los seminaristas del Seminario conciliar San Pelagio y del Seminario Redemptoris Mater San Juan de Ávila

El obispo de Córdoba ha presidido hoy la eucaristía celebrada en la Catedral con motivo de la solemnidad de San José, jornada en la que la Iglesia conmemora el Día del Seminario. Por este motivo, a esta celebración han asistido todos los integrantes de los seminarios de la Diócesis.

Durante la homilía el Obispo ha ofrecido a los seminaristas la figura de San José como modelo de seguimiento a la vocación a la que Dios los llama. Para ello, Mons. Demetrio Fernández comenzó recordando el pasado año jubilar dedicado a la figura de este santo y continuó comentando, al hilo del evangelio de este día, como fue la vocación de San José. Tras lo cual exhortó a todos los fieles a «vivir en la fe los principales acontecimientos de nuestra vida», como hizo el patrono de la Iglesia, quien entendió que «ningún otro proyecto de su vida era tan bonito como María» y ninguna tarea más importante que cuidar del hijo de la Virgen.

Al referirse a la vocación, el Obispo ha indicado que «vale la pena entregar la vida como hizo San José para que otros crezcan», ya sea como sacerdote o en el matrimonio. Sin embargo, este amor no te libra de los sufrimientos, las inquietudes y las dificultades, ha advertido Mons. Demetrio Fernández. Porque «la vida está para darla, para gastarla», ha continuado el Obispo, explicando cual es la vocación del cristiano.

El prelado ha concluido la homilía pidiendo nuevas vocaciones con la intercesión de San José.




















La entrada “San José, modelo de la vocación a la que Dios os llama” apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

La Guardia Civil recupera la imagen de una Virgen robada de la iglesia de Consolación de Aznalcóllar

0

La Guardia Civil recupera la imagen de una Virgen robada de la iglesia de Consolación de Aznalcóllar

La Sección de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, recuperó el pasado mes de enero la talla de la Virgen de la Inmaculada de la iglesia de Nuestra Señora de Consolación de Aznalcóllar, después de que estuviera desaparecida tras el robo cometido en junio de 2016.

La investigación tuvo su origen cuando un vecino de la localidad pudo ver la imagen de la Virgen publicada en un perfil de la red social Instragram, subida junto a muchas otras imágenes el mismo día de la celebración de su festividad, el pasado 8 de diciembre de 2021.

Este hallazgo fue puesto en conocimiento del párroco de la localidad, quien se puso en contacto con la Guardia Civil para tratar de recuperarla. Así comenzó la investigación dirigida a localizar a la persona que se encontraba detrás del perfil que había compartido la imagen.

Una vez identificado y tras varias gestiones para aclarar quién pudiera ser el poseedor actual de la talla de la Virgen de la Inmaculada, se pudo saber que había sido adquirida en el año 2017 en un anticuario de Sevilla por una pareja que residía en Tenerife.

Los compradores, residentes en esa isla canaria, adquirieron legalmente la talla desconociendo su ilícita procedencia. Su generosidad, al descubrir que la Virgen que habían adquirido había sido robada en Sevilla, hizo que no dudaran en entregarla a la Guardia Civil, que la trasladó en avión gracias a la colaboración prestada por Iberia Express para evitar que sufriera daños durante el traslado.

Colaboración ciudadana

Desde la Guardia Civil han destacado que el éxito de esta recuperación, como en otras ocasiones, ha sido posible gracias al compromiso de muchos ciudadanos comprometidos y sensibilizados con la importancia que tiene el patrimonio cultural como seña de identidad común. Estos vigilantes anónimos, al compartir la información con la Guardia Civil, permiten que ésta inicie la investigación patrullando en Internet y redes sociales, logrando en este caso recuperar una talla de la Escuela sevillana del siglo XVIII.

Finalmente, la Guardia Civil ha informado que continúa la investigación para conocer de qué manera pudo acabar la imagen de la Virgen en un comercio legal de venta de antigüedades.

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Sobre la licitación para la rehabilitación de la Catedral Vieja de Cádiz

0

En el día de ayer se reunieron los miembros de la Mesa de Contratación que se constituyó para llevar a término los servicios para la ejecución de las obras de restauración de la Iglesia de Santa Cruz, Catedral Vieja de Cádiz. La reunión tenía por objeto la apertura y valoración del “SOBRE B”, último paso de la Fase II. Esta actuación no pudo llevarse a cabo ya que ninguna de las empresas que venían participando en el proceso presentó oferta alguna, por lo que se procedió a declarar desierta la licitación.

El siguiente paso sería, según propuesta de la Mesa de Licitación que consta en el acta publicada en el apartado de Licitaciones en la web oficial de la Diócesis, proponer al Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana, la autorización para modificar al alza el precio de la actuación, y por tanto de la licitación, en cuanto que se trata de una actuación parcialmente subvencionada en el marco del Programa conocido como 1,5% cultural según la convocatoria del 30 de diciembre de 2019. Esta modificación se debe al incremento de precios en general y en particular en el ámbito de la construcción desde principios del mes de marzo de 2020 y especialmente en las últimas fechas.

Obtenida la autorización por parte del Ministerio se iniciaría un proceso de contratación negociado.

En el mes de diciembre de 2021, el Gobierno decidió destinar el importe de 230.979,01€, que se corresponde al 73% del presupuesto total, siendo a cargo de la Diócesis el porcentaje restante que asciende a 85.392,24 €, más los gastos no subvencionables, a lo que se le podría añadir -en caso de obtener autorización- la diferencia del precio de la contrata, por el incremento de los precios.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Mons. Saiz el Día del Seminario: “Vale la pena comprometer la vida al servicio de una Iglesia en camino”

0

Mons. Saiz el Día del Seminario: “Vale la pena comprometer la vida al servicio de una Iglesia en camino”

Monseñor José Ángel Saiz, arzobispo de Sevilla ha dirigido un mensaje con motivo del Día del Seminario, en el que agradece por las vocaciones sacerdotales y pide al dueño de la mies que siga enviando obreros a sus campos.

“Cristo sigue llamando, y necesitamos sacerdotes para predicar la palabra de Dios, para celebrar los sacramentos, para guiar y servir a la comunidad, para ayudar a los más pobres. Cristo llena de amor y de sentido la vida, de plenitud. Hay que dejarlo todo y seguirlo, y vivir como él vivió, amando a los demás, haciendo el bien”.

Monseñor Saiz Meneses ha referido que “cuando se responde a la llamada, es él mismo quien llena el corazón y concede la fuerza para desarrollar la misión sacerdotal sin añoranzas de ningún tipo”.

Por eso, “cada joven ha de descubrir su vocación concreta, su camino, y los llamados al sacerdocio han de responder con prontitud y generosidad, porque sólo siguiendo al Maestro alcanzarán la felicidad plena, como Juan y Andrés, que eran jóvenes insatisfechos e inconformistas, que buscaban algo más en la vida, y por la indicación de Juan Bautista se encontraron con Jesús para no dejarlo ya jamás”, subrayó.

Mensajeros de esperanza

Don José Ángel ha expresado en su mensaje que “Dios sigue llamando al sacerdocio, porque hacen falta sembradores de la fe, mensajeros de esperanza, constructores de amor y de paz”.

Por eso, desde su propia experiencia sacerdotal, se atreve a decir a los jóvenes que por Cristo y por los demás, “vale la pena comprometer la vida al servicio de una Iglesia en camino. Ánimo, sin miedo”.

Ver este artículo en la web de la diócesis

“Que arraigue nosotros el amor que Tu Hijo ha dejado sembrado en la tierra”

0

Homilía en la Eucaristía de inicio del Septenario del Cristo de la Salud, en Santa Fe, el 19 de marzo de 2022.

Queridísima Iglesia del Señor;

muy queridos D. Eduardo y D. Jorge (…);

Han sido meses muy raros. Llevamos un tiempo desde la última vez que yo celebré aquí la Novena en el Cristo de la salud. Hemos conocido a muchas personas que lo han pasado mal. Hemos perdido a muchas personas. Hemos vivido una cierta Pasión, como la del Señor, porque desde la Pasión de Cristo no hay sufrimiento humano que no sea una parte del sufrimiento de Cristo, hasta tal punto se ha unido el Señor con nosotros, con la humanidad entera, que no hay ningún sufrimiento humano, y no sólo de los cristianos… Nosotros formamos parte de Su cuerpo. Pero, como subrayaban algunos Padres de la Iglesia, y volvió a subrayar Juan Pablo II, “Jesucristo, el Hijo de Dios, al encarnarse, se ha unido en cierto modo, a todo hombre”. Por lo tanto, ante todo lo que nos sucede, Dios no es indiferente y sé lo que estoy diciendo y en el momento en el que lo estoy diciendo. Vino la pandemia y nos ha diezmado en muchos aspectos. Y ha paralizado muchas cosas y ha ralentizado otras. Y cuando parecía que estábamos saliendo de la pandemia, empieza esta guerra en Europa, que es de alguna manera nuestra patria grande y nos afecta a nosotros decisivamente.

No quiero decir que el hecho de que esta guerra esté en Europa la haga más grave o importante para nosotros que otras guerras que hay. Vivimos en un mundo muy inestable. Hace muchos años, una guerra en Uganda causó millones de muertos. Hemos conocido también la guerra de Irak y, los que tenemos ya muchos años, conocimos la guerra de Vietnam. No ha dejado de haber guerras en el mundo y no hay unas que sean más importantes que otras. A Vietnam no podíamos ir, a Uganda no podíamos ir, a Iraq, el Líbano o Siria no podíamos ir. La guerra es, como han dicho muchas veces los Papas, una derrota de la humanidad. Es una derrota de lo que hay de divino en nosotros, que somos imagen y semejanza de Dios y que estamos hechos para Dios. Y Dios es Amor. Estamos hechos para querernos unos a otros, para tratarnos con cariño y con respeto unos a otros, para aprender unos de otros, más allá de las razas, de los colores, de las lenguas, de las tradiciones culturales. Como el Papa Francisco, Benedicto XVI, Juan Pablo II y el Concilio lo decían: Cristo es la fuente de nuestra vocación a la unión con Dios y a la unidad de todo el género humano. El Concilio dijo eso y que la Iglesia es como una semilla de esa unidad del género humano. Esa unidad que nos une a todos en un solo cuerpo; que nos hace sentirnos los unos parte de los otros. Es curioso. Según el relato de la Biblia, que está lleno de sabiduría, el hombre se aparta de Dios y cuando no había más que dos hermanos en el mundo, se dividieron y uno mató al otro. En cuanto perdemos a Dios, nos volvemos los unos contra los otros. Sin embargo, hasta del mismo mal Dios sabe sacar bien.

Estamos venerando la imagen preciosa del Cristo de la Salud, que es la imagen de un hombre que, viviendo uno de los tormentos más crueles que los hombres han inventado jamás para matar a otro ser humano, y Dios mismo ha querido vivir esa Pasión, para que nadie se sintiera incomprendido por Dios, para que nadie pudiera decir jamás “yo sufro tanto que Dios no me comprende”…. Tal vez algún sufrimiento humanamente hablando, mayor que el de la cruz, y es el de una madre que ve crucificar a su hijo y también ese sufrimiento Jesús ha querido que su Madre lo viviera, para que tampoco ninguna mujer pudiera decir “pero es que perder a un hijo, es lo peor, y eso Dios no lo podrá entender nunca”. Dios entiende nuestros sufrimientos. Se ha abrazado de hecho a nuestro sufrimiento de tal manera que, como os decía hace un momento, no hay sufrimiento humano, no hay dolor humano… también en sentido positivo, no hay amistad, no hay amor humano verdadero que no sea parte del dolor, del sufrimiento o del amor del Señor. Y en el dolor y el sufrimiento también está el amor del Señor.

En la pandemia, yo sé cuántas familias necesitadas recibían ayuda de la Iglesia y, probablemente, también de alguna otra distancia, porque la bondad del corazón humano no está confinada a los límites de la Iglesia…, pero yo sé que diariamente más de cien personas recibían esa ayuda. Y vosotros estabais en ella, probablemente colaborando, llevando o distribuyendo junto con los jóvenes. También en esta guerra hay tesoros de humanidad. Me contaban el otro día una anécdota de las afueras de Kiev, en Ucrania. Había un piquete de cuatro soldados rusos y un grupo de los vecinos del barrio se habían echado a la calle, los habían rodeado, les habían quitado las armas y se habían apoderado de ellos. Los rusos, como se entienden, decían “nosotros veníamos aquí de maniobras y no sabíamos adónde veníamos”. Y uno de ellos se echó a llorar. Eran muy jóvenes. Una de las mujeres que los había capturado le dice: “Hijo mío, ¿cuántos años tienes?”. Y el chico que estaba llorando dijo: “18 años”. Le responde la mujer: “¿Tienes madre?”. Dice, “sí, claro”. Le pregunta: “¿En qué ciudad de Rusia vive?, ¿sabes su teléfono?”. Sacó entonces el móvil y le dice: “Pues, llama a tu madre, di que estás aquí, que te hemos cogido pero que no te vamos a hacer daño, te vamos a esconder en nuestras casas”. Esas cosas también pasan en tiempos de guerra.

También sabéis que hace 15 días hice una llamada a la diócesis para que hiciéramos lo que estuviera en nuestra mano por ayudar a Ucrania, que ha sido invadida injustamente. Con motivo de una de las guerras del Medio Oriente, la última guerra de Siria e Iraq, tuve la ocasión de coincidir con un sacerdote egipcio jesuita, que conoce muy bien el mundo islámico y el mundo árabe. Coincidía en Córdoba en un congreso que había de estudios mozárabes. Le dije: “Padre Samir, ¿quién se beneficia de esta guerra en el Medio Oriente?”. Me dijo: “Unos que no suelen salir nunca en los telediarios: los fabricantes de armas”. Las fábricas de armas son cada vez más caras, más sofisticadas. Un avión de guerra cuesta miles de millones de dólares, y se quedan viejos, y hay que usarlos. Es uno de los motores de la economía mundial. Entonces, esas fábricas y la vida de esas fábricas es más importante que la vida de los seres humanos. Esa es una de las tragedias más profundas de nuestro mundo, de la sociedad en que vivimos, donde, para que la economía siga a flote -o para que la economía no se hunda y haya después que reconstruirla, lo cual mueve otra economía-, somos capaces de sacrificar miles, millones de vidas humanas.

¿Cuál es el modo de resistir a una situación así? Primero, mirar a Jesús y saber que el Señor no se ha echado para atrás en el amor a nuestra humanidad, porque a nosotros a veces nos dan ganas de renegar de nuestra humanidad y decir que no tenemos arreglo. Dios no se echa para atrás a pesar de nuestras miserias, de nuestros pecados y de estos pecados sociales en los que nos embarramos. Nuestro Cristo se llama el Santísimo Cristo de la Salud. No sólo le pedimos que nos dé la salud. Pedimos que nos dé la salud plena, es decir, la vida plena. Una vida plena no puede ser más que una vida de amistad, de amor, de perdón… Entonces, Señor, danos la posibilidad de poder construir, de ser constructores de un poquito de amor alrededor nuestro, y con eso estamos cambiando el mundo, facilitando que el mundo cambie, ofreciéndole al Señor un gesto de perdón, un gesto de amor que mueve el corazón de los hombres.

A mí me ha sorprendido muchísimo la respuesta que ha habido a la llamada que yo hice. Hoy estaban buscando un tráiler de 25 toneladas para llevarlo a Polonia y llevar todos los medicamentos. El otro día acompañaba yo a los que estaban cargando un autobús con medicinas. Lo estaban cargando hasta en los asientos, en todas partes. Y cuando estaban terminando de cargar el autobús aparecieron allí tres coches. Tres coches que venían cargados de medicinas, de primeros auxilios. Eran médicos. El caso es que, el pasillo del seminario es muy grande, cuando yo llegué sobre las cinco de la tarde, estaba lleno. Después de cargar dos autocares y cuatro furgonetas, aquello parecía que todavía tenía espacio y me dijeron a la mañana siguiente “vuelve a estar lleno, está lleno a desbordar”. Unos farmacéuticos se han juntado y aparecieron más de dos toneladas de medicamentos ya clasificados, puestos en cajas. Es un volcarse de la gente conmovedor.

Hay que confiar. Confiando en Dios podemos confiar en el ser humano. Nuestros corazones están hechos para el bien. Entre la gente que estaba colocando medicamentos (yo era muy consciente, y algunas personas me lo dijeron), una persona me dijo “yo no soy la iglesia”. Yo le dije: “Yo no te he preguntado nada, hija. Tú sigue recogiendo que aquí estamos todos a lo mismo”. Ese es el fruto de la muerte de Cristo. Si no, os aseguro que en un par de generaciones estábamos todos en la barbarie, por mucha tecnología que tuviéramos. Así que lo único que cambia el mundo es poner amor donde no hay amor. Y esa especie de explosión de amor que está habiendo en nuestros días es fruto de que sabemos que hay un amor infinito, que no se acaba, que no se cansa, que no se fatiga. El amor que resplandece en el cuerpo muerto de Cristo, en la noche de Su Pasión, en la noche de la Última Cena: “Esta es mi carne, esta es mi sangre derramada por vosotros”. Cristo da Su vida por la esperanza, por la vida, y para que pueda florecer en el mundo el amor de todos, una y otra vez. El Enemigo nos tienta a dividirnos, al odio y a la desesperación. Una y otra vez, el Señor nos rescata para poder empezar de nuevo la siembra de un amor que corresponde mucho más profundamente a nuestro corazón. No estamos hechos para el odio. Ningún hombre está hecho para el odio y si el odio nace, a veces es porque se ha sembrado previamente ese odio, porque uno ha sido odiado y ha experimentado el odio de otros. Pero el amor también es capaz de cambiar el corazón.

Me viene a la cabeza una anécdota de Stalin. Todos sabéis quién era Stalin y los millones de muertos que provocó. Hubo una mujer, que fue de las Juventudes Comunistas y que luego se convirtió, y esa mujer le dijo a Stalin directamente -era una pianista, dicen que probablemente la mejor pianista rusa-: “Que Dios te perdone todos tus crímenes y todo el daño que estás haciendo a la humanidad”. Stalin mató a muchos de sus compañeros y de sus amigos. A ella le prohibió dar conciertos, pero no la mató, y cuando Stalin se estaba muriendo pidió que le pusieran un disco de aquella pianista, que era la única que le había dicho “estás con tus pecados destruyendo el mundo”. Quiero decir que hasta el corazón de un criminal notorio, y uno de los más grandes que hemos conocido en la historia, tiene una fibra donde la verdad, el amor y el arrepentimiento pueden aparecer en un momento. Sólo Dios sabe lo que hay en el corazón del hombre.

Vamos a pedirTe, Santísimo Cristo de la Salud, que florezca, que crezca en nosotros, que arraigue nosotros el amor que Tu Hijo ha dejado sembrado en la tierra. “Si el grano de trigo no muere, no da fruto; pero sí si cae en la tierra y muere, da mucho fruto”. Pues, que ese fruto florezca en nuestros corazones, que podamos comunicarlo alrededor nuestro y contribuir a que pueda haber un mundo verdaderamente humano. Un mundo verdaderamente humano es sencillamente un mundo que vive y participa conscientemente de Tu amor, y que quiere que sea el amor la regla de nuestra vida.

Que así sea para los que estáis aquí en esta parroquia de Santa Fe, para los que nos escuchan a través de los medios de comunicación, y que así sea en toda la diócesis. Que así sea en todo el mundo.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

Ermita de Santa Fe (Granada)
19 de marzo de 2022

Unidos a la consagración de Rusia y Ucrania a María

0

El Cardenal Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha enviado una carta a todos los obispos de la Iglesia en España en la que invita a unirse al acto de Consagración de Rusia y Ucrania al Corazón Inmaculado de María. Esta consagración – recuerda la Oficina de Comunicaciones de la CEE – tendrá lugar el próximo 25 de marzo, a las 16.00 hora canaria en la Basílica de San Pedro y será presidida por el papa Francisco. A esa hora se inicia en Roma la jornada «24 horas para el Señor».

En España, ese día 25 de marzo, Solemnidad de la Anunciación, se celebra la Jornada por la Vida, con el lema «Acoger y cuidar la vida, don de Dios». En este sentido, el Cardenal Omella ha señalado que «sensibles al cuidado de la vida y a la necesidad de intensificar nuestra oración por la paz, invito, en nombre de la Conferencia Episcopal Española, a las diócesis, congregaciones religiosas, asociaciones y fieles laicos a unirse a la intención del Santo Padre en este acto».

Catedral

En este sentido, el obispo Álvarez ha pedido a los fieles de la diócesis unirse a esta intención del Santo Padre. El prelado presidirá la Misa ese viernes a las 19 horas en la Catedral que irá seguida de una vigilia de oración en la que habrá también la posibilidad de confesarse en el inicio de la propuesta 24 horas para el Señor que tendrá lugar los próximos días 25-26 de marzo. El lema escogido es “Por medio de Él tenemos el perdón” (Col 1,13-14).

El Papa

«El papa Francisco ha invitado a los obispos de todo el mundo y a sus presbíteros a unirse a él en la oración por la paz y en la consagración y encomienda de Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María.» Así lo confirmó el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, respondiendo a las preguntas de los periodistas, según recoge vaticannews.

El Papa pronunciará la oración en la tarde del viernes 25 de marzo, fiesta de la Anunciación, en la Basílica de San Pedro, durante la celebración de la Penitencia prevista para las 16 horas. El mismo acto, en el mismo día, será realizado por todos los obispos del mundo. El cardenal Konrad Krajewski, limosnero pontificio, lo realizará en Fátima como enviado del Papa.

Ya en el Ángelus del pasado 13 de marzo, el Papa había invitado a toda la Iglesia a rezar: «Pido a todas las comunidades diocesanas y religiosas que aumenten los momentos de oración por la paz». En la audiencia general del 23 de febrero convocó una jornada de oración y ayuno por la paz en Ucrania el Miércoles de Ceniza, afirmando: «Que la Reina de la Paz preserve al mundo de la locura de la guerra».

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.