El 29 de abril se cumplirán 70 años del fallecimiento del siervo de Dios José Gálvez Ginachero. Con este motivo, el 18 de abril, se celebrará una Eucaristía en el Santuario de la Victoria, donde reposan sus restos. La Misa será presidida por el postulador romano de la causa de canonización, Salvador Aguilera. Tras la celebración litúrgica, se descubrirá el nuevo retrato del que fuera también alcalde de Málaga que ha pintado el artista malagueño Raúl Berzosa.
Posteriormente, la Asociación Probeatificación de D. José Gálvez le hará entrega al pintor, al postulador de la causa y al párroco y rector de la basílica de Santa María de la Victoria, Alejandro Escobar, de un busto del doctor en agradecimiento a su labor de promoción de un mejor conocimiento de su vida y obra por parte de los fieles.
La Asociación Gálvez Ginachero se constituyó en 2012 con el objeto de promover la beatificación del médico ginecólogo D. José Gálvez Ginachero (1866-1952), colaborando con la Diócesis de Málaga en su causa de canonización, que tras la clausura de la fase diocesana, ya se encuentra en trámite en la Congregación para las Causas de los Santos de Roma.
Sus miembros tienen como objetivo difundir por todos los medios posibles las virtudes heroicas y humanas de D. José Gálvez Ginachero.Actualmente también están promoviendo el acompañamiento de enfermos y la formación en bioética.
El Secretariado General para el Sínodo de los Obispos ha publicado en su último boletín un poema de la periodista de la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga Ana Medina. El número 9 de la newsletter publicada por este organismo, correspondiente al mes de abril, finaliza con los versos de la malagueña reunidos en torno al título «El camino de la cruz».
Al boletín se puede acceder por suscripción o directamente en este enlace. Es la primera vez que la oración final se ha traducido a todos los idiomas en que se distribuye la publicación (español, italiano, francés, portugués, inglés, árabe o tailandés, entre otros).
El poema forma parte, asimismo, de las oraciones que recoge la nueva web en 5 idiomas «Iglesia en camino. Reza por el Sínodo», a través de la cual se pide apoyar mediante la oración el camino sinodal y pedir la asistencia del Espíritu. Este nuevo espacio ha sido creado junto con la Red Mundial de Oraciones del Papa y la Unión Internacional de Superiores Generales (UISG).
Reproducimos a continuación el poema de Ana Medina:
El camino de la Cruz
Mira esa cruz, ¿la ves? Allí, al final del camino. Desde que se hizo la aurora sentí cómo me llamaba. Me miraba y la miré, y en su sombra despuntaba la senda que yo buscaba para mis humildes pies.
Mira sus brazos, ¿no ves que anticipan el abrazo que hemos estado anhelando, que en nuestro interior faltaba? Coge mi mano y andemos el camino de la cruz. Tu fuerza será descanso. Mis pasos, los que andes tú.
Pronto estaremos llegando, y sabremos que, al final, no es la cruz nuestro destino, sino la luz que hay detrás.
Ana Medina Heredia (Diócesis de Málaga, España)
El Sínodo cuenta con una app y un espacio web habilitado para rezar por los frutos del proceso sinodal
Ana Medina (Málaga, 1976) es periodista, escritora y poeta. En 2020 recibió el Primer Premio de Poesía en el certamen «Poesía para la esperanza en tiempos de dificultad» que organizó la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria. Su primer poemario, «Vagón silencio», publicado recientemente, recoge los versos nacidos bajo el nombre #oracionesdesdeeltren, que han llevado a muchos a adentrarse en su propia interioridad.
Mons. Luis Marín de San Martín, subsecretario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos en el Vaticano, visitará el próximo 20 de abril nuestra diócesis para ofrecer una conferencia en torno al proceso sinodal.
El agustino, nacido en Madrid, y que cumple este 11 de abril un año de ordenación episcopal, es obispo de la sede de Suliana y dictará la ponencia: «Sínodo: te propongo la alegría».
El acto, organizado por la parroquia de la Encarnación, con la colaboración del Ayuntamiento de Marbella, tendrá lugar a las 20.30 horas en el Teatro Ciudad de Marbella (Plaza Ramón Martínez, 3, de la ciudad costasoleña).
Mons. Marín es Licenciado en Teología Espiritual por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid (1990), en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1992) y es Doctor en Teología por la Universidad Pontificia Comillas (1998), con una tesis sobre la eclesiología de San Juan XXIII, defendida en 1995. Es también diplomado en Archivística (Vaticano, 2011).
El lunes día 25 de abril la Diócesis de Málaga convoca al encuentro de formación para el laicado, que estará centrado en «el primer anuncio» guiado por Xavier Morlans, sacerdote y profesor de Teología Fundamental en la Facultad de Teología de Cataluña, ponente en el Congreso de Laicos «Pueblo de Dios en salida».
La cita es a las 19.30 horas en la Casa Diocesana y no es necesario inscribirse.
Como explica el Vicario para el Laicado, Manuel Ángel Santiago, «siguiendo las prioridades de nuestra Diócesis de Málaga, en consonancia con la siempre nueva tarea de ser evangelizadores, hemos de seguir creciendo en comunión desde una vivencia cada vez más conscientes de sinodalidad y con una formación como discípulos misioneros para dar razón de nuestra esperanza en el mundo que nos ha tocado vivir. La primera prioridad del presente curso pastoral es “el primer anuncio”, que nos invita a realizar un itinerario de fe para el encuentro con Cristo y a llevar una vida cristiana configurada con el Señor y en el seno de la gran comunidad que es la Iglesia. Nuestro encuentro formativo tendrá como tema central, precisamente, el primer anuncio, cuyos destinatarios son aquellos que no conocen a Jesucristo y a la vez cristianos que han recibido de manera insuficiente el Evangelio de la gracia y la vida».
La Vicaría para el Laicado invita a participar en este encuentro «que nos ayudará y nos ofrecerá luces, que iluminen nuestra labor al frente de la pastoral en nuestra diócesis, bien en parroquias, movimientos y asociaciones, delegaciones, hermandades y cofradías, etc.», afirma Santiago.
El 6 de abril de 2022, el Obispo de Málaga firmó el Decreto de creación de la Oficina de Sostenimiento de la Iglesia Diocesana, siguiendo las recomendaciones de la Conferencia Episcopal Española, para proveer mejor las necesidades materiales de la Diócesis y motivar el compromiso de los fieles.
JESÚS E. CATALÁ IBÁÑEZ por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica OBISPO DE MÁLAGA
Prot. N. 97/22
De conformidad con las recomendaciones de la Conferencia Episcopal, y para mejor proveer las necesidades materiales de la Diócesis y motivar el compromiso de los fieles con la misión de la Iglesia, por las presentes, y en uso de mi potestad ordinaria,
DECRETO
1. La creación de la Oficina de Sostenimiento de la Iglesia Diocesana, que sirva de instrumento de sensibilización de la comunidad cristiana con el mantenimiento de la Iglesia, con la corresponsabilidad y el sentido de pertenencia, y que promueva campañas de información permanente sobre la asignación tributaria, sirviendo asimismo como vínculo de información, de cooperación y de trabajo entre las parroquias de la diócesis.
2. Con carácter enunciativo, serán los fines de esta Oficina los siguientes:
2.1. Crear espacios de encuentro, diálogo y acción tanto en la Curia como con otras entidades eclesiales para conocer cada realidad e impulsar el trabajo en equipo.
2.2. Mantener una relación fluida, como interlocutor autorizado, con los órganos competentes de la Conferencia Episcopal Española, y especialmente con el Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia.
2.3. Diseñar una planificación anual de actividades de corresponsabilidad.
2.4. Fomentar la corresponsabilidad como una forma de vida, estimulando los dones de tiempo, talento y dinero de los fieles, lo que a su vez requiere formar en el agradecimiento para que cada uno adquiera conciencia de los dones que ha recibido.
2.5. Facilitar que los fíeles puedan colaborar y compartir los dones de tiempo, talento y dinero, creando y manteniendo canales que permitan esa participación y planificando un sistema para agradecer a los fieles sus contribuciones.
2.6. Desarrollar un plan que permita mantener actualizados el compromiso y la implicación del clero, celebrando para ello eventos periódicos y elaborando un plan de formación que incluya también a los seminaristas.
2.7. Apoyar a las parroquias y otras entidades eclesiales en la celebración de campañas como el Día de la Iglesia Diocesana y otras de tipo permanente, animando así a la comunicación cristiana de bienes entre las parroquias, las instituciones eclesiásticas, etc., y a la ayuda en favor de la Iglesia universal.
2.8. Potenciar las nuevas tecnologías y las fórmulas más adecuadas en cada lugar para recibir las donaciones económicas de los fieles y la comunicación con ellos.
2.9. Recoger sugerencias, identificar necesidades y dar respuesta a los retos.
2.10. Elaborar propuestas sobre el sostenimiento de la actividad pastoral de la Iglesia.
3.- La Oficina estará presidida por el Vicario General e integrada por el Ecónomo, el Vice-ecónomo, el Secretario General, así como el Delegado de Medios de Comunicación o un miembro de dicha Delegación, y un sacerdote de la Diócesis propuesto por el Obispo.
Dado en Málaga, a 6 de abril de 2022.
Por mandato del Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo El Secretario General-Canciller
El Claustro de la Catedral se llenaba hoy de Ramos y Pasión. Nuestro obispo D. Antonio, junto a un numeroso grupo de feligreses se congregaban a las 11:30h para bendecir los ramos de olivo y palmas recordando así la entrada triunfal de Jesús en la ciudad Santa de Jerusalén.
Posteriormente todos los feligreses han marchado en procesión hasta el templo catedralicio para la celebración de la solemne misa, donde se ha proclamado la pasión según San Lucas. Jesús es aclamado y rechazado, alabado y sometido a todo tipo de desprecios.
En su homilía, el obispo ha invitado a celebrar más intensamente estos días santos y ha animado a una vivencia más íntima y espiritual del Misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección.
El obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez, ha presidido en la Santa Iglesia Catedral esta mañana de domingo, 10 de abril, la Misa de Ramos en la Pasión del Señor con la que comienza la Semana Santa para los cristianos. La celebración ha sido concelebrada por varios sacerdotes diocesanos y ha contado también con la asistencia del alcalde de Huelva, Gabriel Cruz, de la primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Huelva, María Villadeamigo, miembros del Cabildo Catedral así como una representación del Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva y los hermanos mayores.
En su homilía, D. Santiago Gómez ha señalado que «ser cristiano es seguir a Jesús». El Evangelio de la bendición de ramos comienza diciendo “Jesús marchaba por delante subiendo a Jerusalén” (Lc 19, 28), por lo que el Pastor de la diócesis ha invitado a que «sigamos al Señor, como lo expresan nuestra procesión y las estaciones de penitencia de esta Semana Santa».
Asimismo, ha indicado que el camino es una subida desde Jericó, donde comienza la última parte de la peregrinación de Jesús, a Jerusalén -respecto al nivel del mar, hay una subida de unos mil metros-. Se trata, pues, de una subida que «es imagen del movimiento interior de la vida cristiana», y ha añadido que «subir supone esfuerzo y fatiga; lo cómodo es bajar hasta lo vulgar, quedarnos en el nivel de lo sensitivo». El Obispo ha expresado que «podemos incluso hundirnos en el vicio y el pecado, arrastrados por nuestros más bajos instintos, sin embargo, Jesús nos lleva hacia lo más alto, a vivir una humanidad plena, en la verdad, la libertad, la justicia y el amor, mediante el cumplimiento de los Mandamientos, entendidos desde Cristo: el amor a Dios y al prójimo, con todo lo que hace realista ese amor», como es el amor a Dios sobre todas las cosas, como fundamento de todo lo demás (los tres primeros mandamientos); el amor en la familia (cuarto mandamiento); el respeto a la vida (quinto mandamiento); el orden del matrimonio y de la sexualidad no separada del amor y de la apertura a la vida (sexto mandamiento); el ordenamiento social (séptimo mandamiento); y la inviolabilidad de la verdad (octavo mandamiento). «Este es el camino que nos lleva hacia el amor, nos lleva hacia Dios», ha subrayado.
Además, Mons. Santiago Gómez ha recordado que Jesús “marchaba por delante subiendo a Jerusalén”, de forma que «la meta es Jerusalén». Es la ciudad concreta: «el lugar del Dios único, que buscan todos los hombres. El mismo que se ha dado a conocer en una historia con los hombres que comenzó con Abrahán. Jesús va a celebrar la Pascua memorial de la Alianza, consciente de que Él mismo en la cruz será el Cordero inmolado de la nueva Pascua». En este sentido, ha afirmado que «no se pueden alcanzar grandes resultados sin renuncia y esfuerzo. La Cruz es expresión de lo que el amor significa: sólo se encuentra quien se pierde a sí mismo, pero el camino de Jesús va más allá, no acabará en la Cruz, aunque pasa por ella».
El Obispo ha indicado también en su homilía que «para recorrer este camino necesitamos que el Señor nos tome de la mano en los sacramentos, dejarnos purificar y curar, para no desfallecer en la subida» y «el sacramento de la penitencia, recomendado para celebrar el triduo pascual, es el remedio que el Señor nos ofrece». Así, «Él nos guía en la tierra y más allá de este mundo» y a la meta a la cual Él quiere llevarnos es «a la comunión con Dios, a estar con Dios», por lo que ha alentado a que «entremos con ánimo y esperanza cristiana esta Semana Santa».
Tal y como recuerda la Delegación Diocesana para la Liturgia, la celebración del Domingo de Ramos se caracteriza por tener dos partes: la procesión y la Misa, que son dos elementos unidos y dependientes el uno del otro. La procesión comienza con el rito de la bendición de los ramos, sigue la lectura del Evangelio que relata la entrada de Cristo en Jerusalén. Este fragmento se toma de Mateo, de Marcos o de Lucas (sinópticos), según el ciclo que corresponda a ese año. En la celebración de este 2022 (ciclo C) se ha proclamado el Evangelio según san Lucas (Lc 19, 18-40) y, posteriormente, se ha iniciado la procesión (alrededor de la plaza de la Merced), durante la que se rinde homenaje a Cristo, Redentor de la humanidad, imitando a aquellos que lo aclamaron como Mesías-Rey. La meta de la procesión es la celebración de la Eucaristía, ya que en ella se actualiza el sacrificio de Cristo. Asimismo, la liturgia de la Misa insiste en dos aspectos: la Pasión y la Pascua. El primero queda expresado en la lectura de la Pasión. El segundo con la segunda lectura, las oraciones y el prefacio de la Misa.
El Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia detalla que durante la Semana Santa la Iglesia celebra los misterios de la salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén.
De esta forma, como se explica desde la Delegación Diocesana para la Liturgia, la Semana Mayor se inaugura con una “Entrada”, la de la Iglesia peregrina acompañando a Cristo que va a padecer y, termina con otra “Entrada”, el paso de la muerte a la vida, que celebramos durante la Vigilia Pascual.
El Domingo de Ramos es el pórtico de la Semana Santa. La misma vuelve a celebrarse tanto en templos como en las calles. Este día, en el que se conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén, comprende a la vez el anuncio del triunfo de Cristo y de la Pasión.
La celebración comenzó a las diez de la mañana en el exterior de la capilla de las Siervas de María. Allí se bendijeron las palmas y olivos que fueron llevados por los fieles, en procesión, hasta la Catedral. El Obispo Álvarez invitaba a los presentes a “proclamar desde el corazón nuestra fe: Jesucristo es el Señor”.
Ya en el templo, se leía este año la Pasión según S. Lucas. El prelado nivariense en su homilía llamaba a comenzar la Semana Santa “con un nuevo ardor”. “Tratemos de mantenernos con coherencia entre la fe y la vida”- expuso.
“La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén nos pide a cada uno de nosotros coherencia y perseverancia”- señaló-, al tiempo que recordaba que “estamos de parte del Señor. Somos de Cristo”.
Para Álvarez la Pasión de Cristo hay que verla desde cuatro perspectivas complementarias: Un hecho histórico; un escándalo (ejecución de un inocente), un signo (no responde a la violencia con violencia sino con amor y perdón) y un misterio (Dios parece indiferente, pero lo cierto es que la muerte de Jesús se convierte en vida y salvación).
En otro momento de su intervención subrayó algunas actitudes a cultivar, como el pedir perdón, dar gracias, llevar la cruz de cada día con amor, ser para los demás como el Cirineo y la Virgen, abrir de par en par las puertas del corazón a Jesús.
Al finalizar la Misa comenzó la procesión con la imagen de la entrada de Jesús en Jerusalén acompañado de su Hermandad.
Alocución en la estación de penitencia de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y Nuestra Señora de la Paz (Borriquilla), el Domingo de Ramos el 10 de abril de 2022.
Quisiste Señor entrar en Tu ciudad, la ciudad santa.
Quisiste entrar de una manera solemne y humilde a la vez.
Ibas a Tu Pasión. Querías entras en Tu Pasión. Como Tú dijiste: “Ardientemente he deseado celebrar esta Pascua con vosotros”. Igual quieres llenar esta tarde las calles de Granada después de dos años de silencio, de dolor, y en medio de una situación en el mundo que a todos nos encoge el corazón.
Pero, más aún, quieres entrar en nosotros, en cada uno de nosotros. Llenar nuestros corazones con Tu amor.
Quieres sostenernos en el camino, y en las fatigas, y en las desesperanzas de la vida, y en los dolores de la vida. Esa es Tu Pasión: hacer nuestros dolores parte del dolor de Dios y sostenernos a nosotros con Tu victoria sobre el mal, y sobre el pecado, y sobre la muerte.
Señor, te abrimos las puertas. Pero que no seamos como aquellos que te decían “Hossana”, el día del Domingo de Ramos, y “crucifícale”, el día de Viernes Santo.
(Rezo del Padrenuestro)
Ante la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de la Paz.
Que cuando llegue esa Imagen supliquemos ardientemente a nuestro Señor por esa paz, que nos parecía una palabra bonita hace unos años y que ahora necesitamos tan dramáticamente; que necesita el mundo tan dramáticamente.
Homilía en la Eucaristía del Domingo de Ramos celebrada en la S.I Catedral el 10 de abril de 2022. Previamente, tuvo lugar la bendición de las palmas y ramos en la iglesia de San Andrés y posterior procesión en dirección al templo catedralicio.
Dios mío, no hay palabras que sean dignas del relato que acabamos de escuchar, del Acontecimiento que ese relato testimonia.
Sin embargo, yo os decía en San Andrés: entramos en la Semana Santa y entramos a disfrutar. Sé que es un relato sobrecogedor el relato de la Pasión. No hace falta insistir en la espantosa y vergonzosa invasión de Ucrania, y en el sufrimiento inmenso que provoca, donde la Pasión de Cristo se hace presente en cada hombre y en cada mujer que muere o que sufre la mutilación, las heridas, el abuso, tantas cosas que la guerra lleva consigo. Sin embargo, no hace falta pensar en Ucrania. Al lado nuestro, en el piso de arriba, a lo mejor en nuestra propia familia hay heridas, hay sufrimientos que no tenemos muchas veces palabras para expresar.
Os decía, “entramos en la Semana Santa, disfrutad”. Disfrutad porque ese sufrimiento no es lo último. Cuando sacamos a un cristo, cuando sacamos a esas vírgenes inefablemente doloridas que marcan nuestro barroco y la historia de nuestra piedad, nosotros sabemos que ese sufrimiento no tiene la última palabra; si no, no le pondríamos las glorias a los cristos, no vestiríamos a los nazarenos con trajes de terciopelo, no vestiríamos a las vírgenes como reinas. Lo que todo eso expresa de una manera -como los sabemos expresar los hombres y en nuestra cultura concreta- es que la muerte y el dolor, por muy grandes que sean, el dolor de Dios es inefable para nosotros. No podemos comprenderlo y el dolor de su madre seguramente tampoco. Porque no hay mayor dolor en la vida humana que el de una madre ver morir a su hijo ajusticiado, injustamente condenado y con una muerte tan terrible como es la de la cruz. Pero eso no es la clave última de la Semana Santa. La clave última es el amor infinito con que el Señor nos ama.
Dios ama a esta humanidad pecadora. Dios nos ama a cada uno de nosotros, que somos torpes, que somos mezquinos, que caemos una y mil veces en las mismas cosas, que no resplandece en nuestras vidas que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Dios nos ama, mis queridos hermanos. Si merece la pena llorar por algo, merece la pena llorar por ser objeto del amor de Dios. Merece la pena llorar, llorar de alegría, porque cuando nosotros no somos capaces de amarnos a nosotros mismos o de amar a la persona que tenemos más cerca, o de amar a nuestros vecinos o a nuestros compañeros de trabajo, Dios no se cansa de nosotros y nos ama.
“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Y Le estaban matando y Le estaban cometiendo el pecado más grave y más terrible que se ha cometido jamás en la Historia, en toda la Historia: la muerte del Hijo de Dios. “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Casi nunca sabemos lo que hacemos. Acerquémonos a la Pasión de Cristo estos días. Pasión gloriosa. Había una costumbre en el mundo antiguo de representar a Cristo en la Pasión, no desnudo, no lleno de plagas y de llagas, y de dolor como lo representan muchas veces los cristos del Renacimiento, del Barroco, sino vestido de rey y con una corona, no de espinas, sino de oro en la cabeza. La cruz es gloriosa, porque revela el amor sin fondo de Dios, el abismo sin fondo del amor de Dios, y también porque nos revela la clave de una vida humana. En el Evangelio de San Lucas -lo acabamos de leer-, se pone muy de manifiesto al principio, porque dice “los grandes de este mundo, oprimen a sus súbditos. Que no sea así entre vosotros. El que quiera ser el mayor de entre vosotros que se haga el más pequeño de todos, porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir, y a dar su vida en rescate por todos. Nos revela el amor de Dios y nos revela la clave de nuestras relaciones humanas, que está en el amor, que está en el perdón, que está en la misericordia, que está en siempre poder volver a empezar.
Señor, el Viernes Santo adoraremos tu cruz. Pero ya desde hoy nos ponemos en disposición de que nuestro corazón adore, no tu sufrimiento -adorar el sufrimiento sería casi blasfemo-, adoramos tu amor, tu amor por esta humanidad herida; tu amor por nuestra pobreza, por nuestra miseria; tu amor por cada uno de nosotros, sin excepción alguna. Y sólo sumergiéndonos en ese amor tenemos posibilidad de acceder a una alegría pura, santa, verdadera, profunda, que nada ni nadie tiene el poder de romper.
Cristo ha dado Su vida para que nosotros vivamos contentos; para que podamos vivir contentos a pesar de nuestros pecados y a pesar de nuestra miseria y de nuestra pequeñez.