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MI PRIMERA SEMANA SANTA

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Una de las frases que más repite nuestro obispo D. Antonio es que los “niños y jóvenes no son el futuro de la iglesia, deben de ser el presente”. Eso se deja notar en las muchas iniciativas que se realizan a lo largo y ancho de la geografía almeriense en donde los más pequeños de la comunidad, se convierten, por un día, en protagonistas de la Semana Santa.

Así lo hicieron la escuela infantil “Virgen de Belén” de las Religiosas Siervas de los Pobres de la capital. Los niños se vistieron de monaguillos, sacerdotes, hebreos… para hacer su “primera semana Santa”. También en Adra, cientos de niños de catequesis capitaneados por su párroco, D. José María Sánchez y el equipo de catequistas sacó a las calles, un trono con costaleros niños y mantillas.

El barrio capitalino de la Cañada, también tuvo su representación de la pasión y la preparación de la semana más grande para los cristianos en la que los más pequeños de la parroquia pudieron entender la pasión, muerte y resurrección del Cristo en un lenguaje adecuado a su edad.

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Domingo de Ramos y la Semana Santa en Granada, en Iglesia Noticia

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Domingo de Ramos y la Semana Santa en Granada, en Iglesia Noticia

Podcast del programa emitido en COPE Granada y COPE Motril el 10 de abril de 2022, a las 09:45 horas.

La Semana Santa centra el contenido de nuestro nuevo programa Iglesia Noticia. Empezamos hablando de las cinco hermandades que salen con su estación de penitencia a las calles de la ciudad de Granada en este Domingo de Ramos, en particular la de San Andrés que saldrá desde calle Elvira para la bendición de los ramos en la Catedral.

Escucharemos las palabras de la Real Federación en el comienzo de esta Semana Santa en la que volveremos a ver las procesiones salir a nuestras calles al espacio público, por primera vez en dos años.

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El Obispo visita a las hermandades

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El obispo de Huelva, Santiago Gómez, inició ayer sábado, 9 de abril, la tradicional ronda de visitas a las hermandades en las vísperas de su salida procesional por las calles de Huelva. Acompañado por el delegado diocesano para las Hermandades y Cofradías, el sacerdote Andrés Vázquez, durante estos días, además de tener unas palabras dirigidas a los hermanos reza junto a ellos una oración ante sus titulares.

La entrada El Obispo visita a las hermandades se publicó primero en Diócesis de Huelva.

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Queremos ver a Jesús. Semana Santa 2022

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El Domingo de Ramos es el Pórtico de la Semana Santa. 

Después de dos años, aunque con cautela, volvemos a celebrar la Semana Santa en los templos y en las calles.

Durante estos días han retornado los pregones de la Semana Grande de los cristianos a numerosas iglesias, los conciertos sacros, las representaciones de la Pasión, las procesiones acompañadas de las hermandades y cofradías, los gestos solidarios, los Viacrucis, las exposiciones, las marchas procesionales interpretadas por las bandas de música, etc.

Con aforo al cien por cien en los templos de la diócesis se podrá vivir el Triduo Pascual, los días más importante del Año Cristiano.

En cualquier caso, sean cuales sean las circunstancias, y en cualquier lugar, lo más decisivo es que se  ofrece una oportunidad más para renovar el encuentro personal y comunitario con Jesucristo, haciendo memoria de su pasión, muerte y resurrección.

«Queremos ver a Jesús», encontrarnos con Él.  Dios quiere que este sea nuestro deseo más profundo para esta Semana Santa de 2022- señala el obispo Álvarez. Esta es la mejor actitud para vivir estos días, para entrar de verdad en estos días santos. «En la Semana Santa no somos espectadores, sino protagonistas, pues, por la fe estamos unidos a Cristo y, además de ser salvados por Él, participamos en su misión salvadora en favor del mundo entero».

Catedral

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UN DOMINGO DE RAMOS PARA NO ANDARSE POR LAS RAMAS, por Antonio J. Saldaña

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Desde pequeño el domingo de Ramos me ha fascinado. Por una vez, los niños podíamos enristrar ramos de olivo o palmas ¡y en Misa! sin que nadie nos llamara la atención. Además, era casi obligado que luciéramos trajecitos nuevos porque – en caso de no estrenarlos ese día – era señal de que carecíamos de manos. Sin embargo, cuando la razón ganaba terreno a la fantasía infantil, había un elemento desconcertante. Conforme avanzaba la liturgia de este domingo, el triunfalismo dejaba paso a la proclamación de la Pasión de Jesús. No lograba entenderlo. ¿Por qué pasábamos tan rápido de la victoria a la muerte de Jesús?, ¿Acaso tenía algo que ver el Cristo Rey con el Crucificado? Confieso que, llevado por insolencia pueril, llegué a pensar que el pobre sacerdote se habría despistado con la elección del pasaje bíblico.

Tuvieron que pasar años, con alguna reflexión seria de por medio, para profundizar en esta enseñanza de nuestra liturgia. Cuesta asimilar que el seguimiento de Jesús conlleve dificultades e, incluso, abierta persecución. Cierto que la naturaleza cristiana no es beligerante, pero nuestra fidelidad al amor de Jesús nos sitúa – irremediablemente – en primera línea de confrontaciones no buscadas. Esto es así porque su mensaje es extraordinariamente radical, con una inevitable vertiente testimonial, y porque el mandato del amor fraterno nos obliga a enfrentarnos a los poderosos; siempre que éstos pretendan imponer el interés de algunos contra el bien, los derechos o hasta la vida de los más débiles.

No se trata de obsesionarnos por los pecados ajenos. La vida cristiana es otra cosa: es caridad para con todos, anunciándoles la misericordia y adorar a Dios con todo nuestro ser. Sin embargo, no debemos ser ingenuos. En el mundo reina el Mal, es decir el pecado, y es factible que despertemos el rechazo. Los amigos de Jesús no podemos colaborar ni mucho menos entregarnos a ese Mal. El pecado existe, hiere nuestra naturaleza y al mundo entero. Y, además, una Iglesia que renunciara a su vocación martirial… dejaría de ser la Iglesia de Jesús. El ideal no puede ser, de ninguna manera, eludir constantemente los conflictos. Es ilusorio buscar un planteamiento de la fe que coexista con los valores del mundo, porque acabaríamos traicionándola y nuestra esperanza eterna carecería de sentido.

Este compromiso testimonial con Jesús, lejos de degradarnos a personajes belicosos, nos proporciona paz y alegría en el corazón. Jesús está con nosotros y ha prometido su asistencia para consolarnos en estas adversidades. La presencia de Jesús en nuestra vida nos conduce, inevitablemente, a vivir en y como él. No es compatible nuestra identificación con Jesús con posiciones ambiguas o tibias con respecto al amor. Todo cristiano tiene que poder decir con verdad «Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí. Y mi vida de ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. Estoy crucificado con Cristo, he dejado atrás la vida dominada por el pecado, lo que ahora vivo es una vida nueva, en comunión con Cristo, en la presencia de Dios, de modo que es Cristo quien vive y actúa en mí» (Gal 2, 19b – 20).

La maravillosa dinámica de este amor nos impulsa, mediante obras y palabras, al anuncio gozoso de la verdad de Jesús. Es nuestra misión hacer valer las bellas consecuencias del amor de Jesús, como efectivo principio de una sociedad verdaderamente humana. Es la más valiosa defensa para con los derechos de los pobres y lo que obliga a perdonar las ofensas recibidas. Solo viviendo de esta manera, alcanzamos la paz y la alegría que permite una vida feliz.

Ojalá este domingo de Ramos, en el que podemos volver a gozar con esos signos externos tan queridos, sea ocasión propicia para entender bien las consecuencias de nuestra fe en Jesús. Encontraremos entonces, en estos ramos festivos, un buen método para vigorizar nuestra fe de un modo personal y centrarnos en la esperanza eterna. Un humilde antídoto para que, sin odios y devolviendo bien por mal, rechacemos someternos al dominio de este mundo. Un domingo de Ramos, en fin, para que no nos vayamos por las ramas.

Antonio Jesús Saldaña Martínez

Párroco de la parroquia de la Concepción de Albox

 

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El obispo realizó la visita pastoral a San Miguel, de Guadix, en vísperas de la Semana Santa

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El obispo realizó la visita pastoral a San Miguel, de Guadix, en vísperas de la Semana Santa

Mons. Francisco Jesús Orozco ha realizado esta semana la visita pastoral a la parroquia de San Miguel, de Guadix. Lo ha hecho los días 7 y 8 de abril, justo en vísperas de la Semana Santa. Sin duda, un jueves y un viernes muy ajetreados, no solo porque siendo Viernes de Dolores se nota ya la cercanía de los días grandes para los cristianos, sino porque el obispo ha visitado buena parte de las realidades pastorales que hay en la parroquia, acompañado del párroco, Antonio Fajardo.

También ha compartido el obispo la actividad pastoral que las religiosas que hay en la parroquia, las Hijas de la Sagrada Familia, vienen realizando con los más pequeños. Con los niños de catequesis, el obispo se reunió el jueves y habló con ellos distendidamente. También lo hizo con los adolescentes que reciben catequesis, que representaron la Pasión de Cristo en teatro de sombras, una actividad que les ayudó a acercarse a los misterios que se van a celebrar en solo unos días.
Además, Mons. Orozco se reunió con la comunidad de religiosas Hijas de la Sagrada Familia, que llevan algo más de un año en la parroquia y que ya se encuentran muy integradas no solo en el barrio de San Miguel, sino en toda la ciudad accitana.
En una visita pastoral el obispo se acerca a todas las realidades pastorales que hay en la parroquia, y en la de San Miguel hay muchas. Una de ellas es la comunidad de religiosas Hijas de María Madre de la Iglesia, que vienen realizando una gran labor pastoral desde hace mucho tiempo en el barrio y que se proyecta sobre toda la ciudad. Otra es el tanatorio, donde la atención a los que sufren se hace más necesaria que nunca. Y cerca está el cementerio, que cuenta con la comunidad de religiosos Hermanos Fossores de la Misericordia, cuya labor cayada y cercana es muy agradecida por todos los accitanos.
Las visitas a los enfermos y la Misa estacional son otros de los momentos importantes en una visita pastoral y, por supuesto, en San Miguel también los hubo. En la Misa estacional, que tuvo lugar el viernes 10 de abril, el obispo, además, se reunió con los cofrades de la parroquia, que estos días viven el ajetreo de la Semana Santa más querida, después de dos años sin salir a la calle por la pandemia.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

 

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LOS JINETES DE LA CUARESMA, la Semana Santa

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NoticiaIglesia Noticia

Publicado: 10/04/2022: 54

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Los jinetes de la Cusresma nos invitan esta semana a profundizar en la Semana Santa, desde su pórtico del Domingo de Ramos: Aaron Benzaquen, diácono diocesano; Vicky Ramos, presidenta de la Acción Católica General en Málaga y Pilar Gallardo, delegada diocesana de Migraciones. Aquí tienes el podcast.

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Antonio Collado: «El Jueves Santo, la liturgia nos introduce en el amor fraterno»

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NoticiaLa Caridad tiene Voz

Antonio Collado, delegado episcopal de Cáritas Diocesana

Publicado: 10/04/2022: 185

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El Jueves santo celebramos el Día del Amor Fraterno y el delegado de Cáritas Diocesana, el sacerdote Antonio Collado, da voz a la sección LA CARIDAD TIENE VOZ, en COPE Málaga, para explicar qué celebramos ese día, con el que arrancamos el Triduo Pascual. Aquí puedes escuchar el podcast.

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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El Triduo Pascual, paso a paso, por el delegado de Liturgia

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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Domingo de Ramos (Catedral-Málaga)

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Homilía pronunciada por el obispo de Málaga, Jesús Catalá, en la Eucaristía celebrada en la Catedral de Málaga en el Domingo de Ramos de 2022

DOMINGO DE RAMOS

(Catedral-Málaga, 10 abril 2022)

Lecturas: Is 50, 4-7; Sal 21, 8-9.17-24; Flp 2, 6-11; Lc 22, 14 – 23,56.

Profecía cumplida en Jesús

1.- En el Domingo de Ramos de la Pasión del Señor vemos que se ha cumplido la profecía de Isaías, referida al Siervo de Yahvé: «Ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos» (Is 50,6).

Como hemos escuchado en el relato de la Pasión del Señor, esta profecía se ha cumplido sobradamente. Jesús de Nazaret, el Siervo de Yahvé, el Mesías esperado, ha soportado el peso de las iniquidades de la humanidad; ha cargado con los pecados de todos los hombres; ha ofrecido su vida para salvar la nuestra.

Hoy es un día de gran esperanza, porque hemos sido liberados de la esclavitud del pecado y de la muerte, porque el Siervo de Yahvé, Jesús, asumió sobre sí la condena eterna que pesaba sobre nosotros.

2.- Jesús es el descendiente del rey David; el cumplimiento de la promesa davídica. Pero no es rey con poder temporal, ni con fuerzas físicas, ni con armas; no es un reinado terreno. Jesús, el verdadero Mesías enviado por Dios Padre, entra en la ciudad santa de Jerusalén sin un ejército, defraudando a los falsos mesianismos de la época, que esperaban un mesías con poder terrenal.

Jesús es el Rey que trae la paz y la salvación universal. Es Aquel que viene en nombre del Señor, en nombre de Dios-Padre misericordioso.

La liturgia del Domingo de Ramos celebra la entrada de Jesús en Jerusalén con una procesión de fieles que lo acogen llevando en sus manos ramos y palmas. La liturgia de hoy nos invita a regocijarnos y a cantar: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!» (Mt 21, 9). Eso mismo hemos venido cantando desde la iglesia de San Agustín hasta la Catedral, emulando la solemne entrada de Jesús en Jerusalén.

3.- Jesús de Nazaret quiso entrar en Jerusalén sobre un borriquillo, para que se cumpliese lo que dijo el profeta Zacarías: «¡Salta de gozo, Sión; alégrate, Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna» (Zac 9, 9).

El Mesías debía revelarse precisamente como rey manso, que cabalga sobre un borrico. De ese modo muestra su verdadero mesianismo entrando de manera humilde y sencilla. Como dice el himno de la carta a Filipenses, Cristo se rebajó haciéndose hombre: «El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios» (Flp 2, 6). Y tomó condición de siervo haciéndose semejante a los hombres (cf. Flp 2, 7); «y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz» (Flp 2, 8). Este es el gran ejemplo que Jesús nos da.

4.- El pueblo judío lo aclama y lo acoge como el Mesías, Hijo de Dios. Nosotros lo acogemos y lo aclamamos también como Señor y Dios nuestro.

En este Domingo de Ramos también nosotros hemos venido para revivir litúrgicamente este acontecimiento profético. Repetimos los gestos y las palabras que pronunció la muchedumbre de Jerusalén.

Jesús de Nazaret, aceptando nuestra liturgia, quiere que se manifieste la verdad mesiánica sobre el reino, que no indica dominio sobre los pueblos, sino que revela la realeza del hombre: su verdadera dignidad recibida en la creación, cuya imagen y semejanza perdida por el pecado, queda restituida por el Hijo de Dios (cf. Juan Pablo II, Homilía de la misa del Domingo de Ramos, Ciudad del Vaticano 12.IV.1981). Jesús nos devuelve la imagen y semejanza como hijos de Dios que han sido borrados y desfigurados por nuestros pecados.

5.- La celebración de Ramos es el inicio de la llamada “Semana Santa”, aunque este término no es litúrgico, sino convencional, porque seguimos en Cuaresma hasta la mañana del Jueves Santo; y empezaremos por la tarde el Triduo Pascual.

De todos modos, con esta celebración arranca la gran Semana del misterio pascual de Cristo, cuyo memorial conmemoraremos en días sucesivos. 

El Salmo responsorial, en vez de las aclamaciones llenas de entusiasmo y de los gritos de “Hosanna”, nos ha hecho escuchar las voces de burla y escarnio, que comenzarán la noche del Jueves Santo y alcanzarán su culmen en el monte de la crucifixión, el Calvario: «Cuantos me ven se burlan de mí, hacen muecas, menean la cabeza» (Sal 21, 8).

El Inocente es perseguido por sus enemigos: «Me cerca una banda de malhechores; me inmovilizan las manos y los pies» (Sal 21, 17). Le taladran los pies con clavos y se pueden contar sus huesos (cf. Sal 21, 18); se reparten sus ropas y echan a suertes su túnica (cf. Sal 21, 19). Pero el Inocente condenado se fía de Dios-Padre y pone su confianza en él y exclama: «Mas tú, Señor, no te quedes lejos, Fuerza mía, apresúrate a ayudarme» (Sal 21, 20).

6.- En las dificultades de nuestra vida, en las calamidades sociales que pasamos, en los sufrimientos y enfermedades acudamos con gran confianza junto con Jesús, al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo (cf. 2 Co 1, 3; Rm 15, 6), para decirle “apresúrate a socorrerme”; “no te quedes lejos de nosotros”.

O mejor aún, debemos pedirle: “No permitas que te abandonemos”. Porque Dios siempre está a nuestro lado, aunque no lo percibamos; somos nosotros los que nos alejamos y desconfiamos de él; los que nos apartamos de su amor. En cualquier prueba de enfermedad, de dolor, de odio, de guerra, de muerte, Jesús está a nuestro lado, queridos hermanos, porque ha cargado con nuestro sufrimiento; y Dios-Padre no nos abandona nunca.

7.- Cristo, con su entrega total, con su propia humillación y obediencia hasta la muerte de cruz, ha abierto el Reino de Dios a toda la humanidad, mediante su exaltación por obra del Padre.

Como dice el himno de Filipenses: «Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre» (Flp 2, 9). Para que toda rodilla se doble y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor (cf. Flp 2, 10-11).

A ese Reino de paz, de amor, de misericordia, de perdón, que nos ha traído Jesús, el Mesías, están llamados todos los que confesamos su nombre; y de ese Reino, queridos hermanos, somos testigos en esta sociedad.

¡Que nos acompañe la Virgen María, que acompañó siempre la vida de su Hijo! Amén.

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