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El director de Patrimonio y el arquitecto técnico nos hablan de la rehabilitación de los Santos Mártires

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NoticiaEl Espejo

Panorámica de las tres naves de la Iglesia de los Santos Mártires Ciriaco y Paula

Publicado: 25/04/2022: 21

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Ante la reapertura del templo de los Santos Mártires, tras las obras de rehabilitación, el director del Departamento de Patrimonio de la Diócesis de Málaga, el sacerdote Miguel Gamero, y el arquitecto técnico del Obispado, Pablo Pastor, explican en los micrófonos de COPE Málaga algunas curiosidades de dicha rehabilitación. Aquí pueden escuchar el podcast.

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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La historia de la Nao Victoria explicada en un tebeo

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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AUDIO. El primer anuncio al hilo de la vida abre las Jornadas de Formación del Clero

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El teólogo y sacerdote Xavier Morlans i Molina, profesor en la Facultad de Teología de Cataluña abre las Jornadas de Formación Permanente con una mañana de reflexión sobre «El primer anuncio y la eficacia de la Palabra de Dios en la pastoral ordinaria católica». Aquí pueden escuchar las ponencias en audio.

Tomando como marco de referencia «Evangelii nuntiandi», 24, Xavier expuso las razones por las que cuesta tanto la comprensión y la práctica del primer anuncio, la necesidad del reencuentro con la Palabra de Dios y los sacramentos, las cinco funciones del primer anuncio, y los elementos constitutivos de todo proceso de Iniciación Cristiana, desde una pastoral creativa. 

Aquí pueden escuchar la primera de las ponencias:

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El obispo se encuentra con la Hermandad Obrera de Acción Católica

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La Comisión Diocesana de la HOAC Málaga, junto a una representante de la Comisión Permanente de la HOAC en España han mantenido un encuentro con el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá.

El viernes 22 de abril el Obispo de Málaga mantuvo un encuentro con la responsable de Organización de la Comisión Permanente de la HOAC, Mª Ángeles Bayo, y con algunos miembros de la Comisión Diocesana de la HOAC de Málaga, en concreto, Eva Pinazo como responsable de Difusión y Francisco Guzmán como Presidente Diocesano. «Compartimos la necesidad tan actual hoy día de salir a la calle a proclamar el Evangelio del trabajo, como “anuncio de alegría y salvación que proclama al hombre como fundamento y fin del trabajo” (Juan Pablo II). en referencia al 40 aniversario de la publicación de la encíclica Laborem Exercens que se ha cumplido», afirma Guzmán.

En dicho encuentro se le hizo entrega a D. Jesús Catala de algunos ejemplares de las publicaciones «Noticias Obreras» y «¡Tú!», así como del Cuadernos Hoac número 22 «Soñar el Trabajo Digno, Construyendo Prácticas de Comunión». «Le informamos de nuestra próxima Asamblea General, en verano de 2023 y le hicimos entrega de nuestra planificación diocesana de la HOAC de Málaga, donde recogemos diferentes aspectos de nuestro ser Acción Católica para la Pastoral Obrera», añade el presidente diocesano.

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San Marcos Evangelista, el león de la Palabra

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El 25 de abril se conmemora la fiesta de quien la tradición considera autor del más antiguo de los cuatro evangelios, san Marcos. La iconografía lo presenta siempre junto a un león ya que su relato comienza con san Juan Bautista en el desierto, lugar donde habitan las fieras. Él precursor sería, asimismo, la voz que “ruge” en el desierto.

De él podemos saber poco. Posiblemente de origen judío por su uso de los semitismos. No es uno de los discípulos, aunque se le ha identificado con el muchacho que dejó la sábana y huyó desnudo cuando detuvieron a Jesús en Gestsemaní.

Se dice que viajó a Roma, donde se puso al servicio de Pedro. Lo atestigua la basílica romana que lleva su nombre y que se dice que fue levantada sobre la casa que habitó. San Pedro cita muchas veces el nombre de Marcos y también los Hechos de los Apóstoles. Tras morir Pedro nada más se supo de su discípulo.

Diversas tradiciones lo sitúan en Egipto, fundando la Iglesia de Alejandría; otras, lo señalan como evangelizador del norte de Italia.

Probablemente murió en torno al año 70 en Alejandría tras ser encarcelado y arrastrado después por las calles atado con cuerdas por el cuello.

Cuevas de San Marcos

La Diócesis de Málaga cuenta con una localidad dedicada al evangelista cuya memoria recordamos hoy. Se trata de Cuevas de San Marcos y el origen del nombre se remonta al día en que se celebró el primer pleno de su ayuntamiento tras dejar de depender del de Antequera. Tuvo lugar en la casa del cura porque no existía aún casa consistorial y, atendiendo a la solicitud del párroco, dada la devoción del santo en el pueblo, le pusieron por nombre Villanueva de San Marcos. Cuatro años más tarde, pasó a llamarse definitivamente Cuevas de San Marcos.

Como señala su actual párroco, Carlos Samuel Córdoba, «la parroquia organiza para los días previos un triduo que nos prepara para el día grande. Todos los 23 de abril, el pueblo hace una ofrenda floral, congregándose en la ermita de la Virgen del Carmen, desde donde salen todos hasta la parroquia. El día 24 tenemos la Misa solemne, tras la que procedemos a la procesión del patrón por las calles de nuestro pueblo. El día 25, festividad de san Marcos, el pueblo se levanta temprano para celebrar la Eucaristía y, posteriormente, se parte en carrozas adornadas hacia el pantano de Iznájar, donde tiene lugar la romería».

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La vida de Carlos de Foucauld, en vídeo

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«Un desierto habitado» es el nombre del vídeo documental que la Familia de Foucauld de Málaga lanza esta semana, con motivo de la próxima canonización del Hermano Carlos, el próximo 15 de mayo. Además, ofrece un ciclo de conferencias con las que profundizar en su vida y obras.

Aquí tienen el primer tráiler del documental. 

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Ciclo de conferencias

El jueves 28 de abril tendrá lugar la primeraconferencia del ciclo sobre Carlos de Foucauld con motivo de su próxima canonización. La profesora de la Facultad de Teología de Granada Mariola López Villanueva RSCJ abrirá el ciclo con la ponencia: “En la senda del Hermano Carlos, una mística de la proximidad: Madeleine Delbrel”.

El jueves 5 de mayo, el Padre Marc Hayet, general de los Hermanitos de Jesús, dictará la ponencia “Carlos de Foucauld: al encuentro del otro”.

El jueves 26 de mayo, Margarita Saldaña, de la Fraternidad de Hermanitas del Sagrado Corazón de Carlos de Foucauld, hablará sobre: “¿Qué nos aporta su espiritualidad hoy?”.

Las charlas tendrán lugar en el salón de actos de Cáritas Diocesana, en calle Rampa de la Aurora, 3, a las 19.30 horas. 

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Homilía en la Eucaristía de la Virgen de la Cabeza 2022

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Salve, Señora y Patrona, de los corazones de esta tierra.

Salve, Virgen y Madre, la que escucha nuestras promesas.

Salve, Abogada y Reina, de estos hijos que con fe te rezan.

Apenas iniciada la Pascua de Resurrección, un año más queremos poner nuestra vida ante la dulce mirada de nuestra Madre, la Virgen de la Cabeza. De nuevo, una inmensa multitud de fieles volvemos a congregarnos atraídos por esta imagen de la Virgen “morenita y pequeñita” a la que profesamos una especial devoción en tantos y tantos pueblos de nuestra Diócesis y de toda España.

En este hermoso cerro, Dios, a través de su Santísima Madre, interviene en nuestra historia y se hace presente de modo visible y patente en Ella. Desde hace siglos, María se ha hecho presente en el caminar de nuestra Iglesia de Jaén; ha caminado con los que nos precedieron en la fe y lo hace ahora con nosotros.

Dos años han tenido que pasar para que romeros y devotos peregrinemos hasta sus plantas en oropel; para que esta Romería, considerada la más antigua de España, regrese a la casi normalidad previa al COVID; para que la Madre se reencuentre con sus fieles que, en estos dos años, no se han olvidado de Ella, sino que cada día han implorado su ayuda, pidiendo su amparo y protección.

Son muchas las plegarias que la Virgen de la Cabeza acoge en este día tan esperado. ¡Cuántos de nosotros al llegar ante su imagen le hemos abierto el corazón y le hemos contado nuestras preocupaciones: nuestras dudas y problemas, nuestras penas y heridas, nuestros anhelos más profundos! Todo el que pasa por el Santuario de la Virgen de la Cabeza buscando el consuelo ante la adversidad, encuentra a Jesucristo, renueva su fe, descubre la alegría y recupera ilusiones y esperanzas para seguir caminando. Ahora, más que nunca, estamos experimentando que María es “Consuelo de los afligidos”, como rezamos en las letanías, y, también, “Madre de Misericordia”.

 

A este Domingo, de la Octava de Pascua, le llamamos el Domingo de la Divina Misericordia: La misericordia es el núcleo central del mensaje evangélico, es el nombre mismo de Dios, el rostro con el que se reveló en la Antigua Alianza y plenamente en Jesucristo, encarnación del Amor creador y redentor (PP. Benedicto XVI)

Los cristianos estamos viviendo la experiencia de la fiesta de la Pascua. A lo largo de estos días iniciales, de este hermoso tiempo, hemos ido contemplando las primeras experiencias pascuales de los Apóstoles, verificando que Jesús, el crucificado, está vivo y que viene a nuestro encuentro.

El Evangelio, que hemos escuchado, relata que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos, encerrados en el Cenáculo, al atardecer “del primer día de la semana”, del mismo día de su resurrección estando ausente el apóstol Tomás, y que se manifestó nuevamente a ellos en el mismo lugar “ocho días después”, el mismo día y estando Tomás presente.

En la primera aparición destaca el envío apostólico, la misión encomendada, mediante el don del Espíritu con la capacidad de perdonar los pecados, y en la segunda la bienaventuranza de la fe: “dichosos los que crean sin haber visto”. Y todo ello enriquecido con el don de la paz.

Ya queda patente el mensaje central de este domingo y de todo el tiempo pascual: que la vida, el mundo, tiene su centro en Jesús resucitado, “Yo soy el primero y el último”, “estoy vivo y tengo las llaves de la vida y de la muerte”. Es en realidad Dios con nosotros y para nosotros.

 

Los Apóstoles, tras esta gran experiencia, atestiguan la resurrección de Jesús y curan a los enfermos en su nombre. Este anuncio conmueve a las personas, ilumina sus mentes y mueve sus corazones. Se arrepienten de los pecados y entran en la comunidad de los discípulos. Así nace y crece la Iglesia, siguiendo la estela de la resurrección de Jesús. En definitiva, es el poder de Cristo resucitado, que Él da a sus apóstoles, poder para anunciar, poder para curar y perdonar, lo que atrae los corazones y construye la Iglesia. Para alcanzar la salvación hay que reconocer a Jesús muerto y resucitado como verdadero Dios.

 

Todos estamos representados en el incrédulo Tomás, el discípulo que no estaba presente en el primer momento junto a la comunidad. Hay cosas que resultan increíbles, porque son demasiado hermosas para creerlas… Tomás, superando la prueba de la duda y unido a la comunidad el domingo siguiente, creyó y adoró a Jesús: “Señor mío y Dios mío”. La fe es don de Dios que es posible en comunidad, en la Iglesia. Es la confesión de la fe, la que nos hace cristianos, la que nos salva de nuestros pecados y santifica nuestra vida.

 

Digamos también como Tomas: ¡Señor mío y Dios mío! aunque no veamos directamente a Jesús. Nosotros, con los ojos de la fe, que recibimos en nuestro bautismo y que estos días estamos renovando, lo vemos en el testimonio de los Apóstoles, en el ministerio de la Iglesia, en la Palabra proclamada y en los Sacramentos y en la vida de los santos.

“Paz a vosotros”. Esas fueron las primeras palabras de Cristo resucitado a sus discípulos. Podríamos decir que el primer fruto del encuentro con el Resucitado. La Paz que hoy anhelamos desde lo más profundo de nuestro corazón. Paz en nosotros y paz en el mundo.

En este tiempo que tanto te hemos pedido, querida Madre de la Cabeza, por el fin de la pandemia, traemos este año ante ti una nueva súplica: Queremos, desde la cumbre más alta de Sierra Morena, pedirte la intercesión ante tu Hijo amado, “Príncipe de la paz”, para que cesen las guerras. En particular, hoy, ponemos la mirada en Ucrania, devastada por las bombas y la sinrazón, una guerra que deja tras de sí muerte, dolor y familias destrozadas. Y te pedimos a ti, que eres Reina de la Paz, que hagas germinar en el corazón de los gobernantes semillas de paz, de fraternidad y de amor.

¡Gracias, Madre de la Cabeza, por estar siempre con nosotros y acompañar a tus hijos que tanto te quieren! Fortalece nuestra fe y vela siempre sobre nosotros: conforta a los enfermos, alienta a los jóvenes, sostén a las familias; alienta y sostén a los más necesitados de nuestra tierra. Infúndenos la fuerza para rechazar el mal, en todas sus formas, y elegir el bien, incluso cuando implica ir contracorriente. Danos la alegría de sentirnos hijos amados por Dios y bendecidos por él.

¡A ti acudimos, Virgen Santísima de la Cabeza, Patrona de esta Iglesia de Jaén, ruega por nosotros ahora y siempre, por los siglos de los siglos! Amen

 

+ Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

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La Catedral acoge la clausura de la fase diocesana del Sínodo

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La gran consulta sobre la Iglesia que el Papa Francisco propuso a todos los católicos del mundo ha concluido a nivel diocesano este sábado en la Catedral de Almería con la celebración de la Misa de clausura, una ceremonia que ha estado presidida por nuestro obispo, D. Antonio. A partir de ahora, el proceso seguirá ahora su camino hasta llegar a la Secretaría del Sínodo en el Vaticano.

La procesión inicial fue precedida por la monición de Carlota Calatrava, una joven de la pastoral juvenil que invitaba a todos los presentes a vivir intensamente esta celebración de clausura de la fase diocesana del Sínodo. Mientras se proclamaba el canto interpretado por el coro de la renovación carismática, han hecho su entrada el seminario diocesano, el Rector, los Vicarios episcopales y varios sacerdotes. Junto a D. Antonio, Felipe A. De Mendoza, sacerdote coordinador del equipo diocesano para el Sínodo. En los primeros bancos, los miembros de dicha comisión que, representando la diversidad de la iglesia de Almería, han animado a la participación en el sínodo durante estos meses.

En el ofertorio, fueron ofrecidas las distintas aportaciones divididas por arciprestazgos y los más de 150 folios de las encuestas que han sido respondidas ONLINE a través del cuestionario ofrecido en el portal web diocesano.

Antes de concluir, la hermana Remei y D. Felipe de Mendoza, responsable diocesano sinodal, ha dirigido unas palabras a los presentes y una oración al Padre agradeciendo el derroche de gracia que ha supuesto estos meses de diálogo “caminando juntos”.

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Reconocimiento de Motril al Patronato Ave María y el Kahoot en los colegios de Granada, en Iglesia Noticia

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Reconocimiento de Motril al Patronato Ave María y el Kahoot en los colegios de Granada, en Iglesia Noticia

Podcast del programa emitido en COPE Granada y COPE Motril el 24 de abril de 2022, a las 09:45 horas.

El consistorio de la ciudad de Motril reconoció esta semana la labor que las escuelas del Ave María llevan a cabo con las familias más necesitadas de Granada. Hablamos sobre ello en este nuevo programa de la cadena COPE, así como de la participación de los alumnos de religión granadinos en el Kahoot en el que se han implicado más de 8.000 alumnos de toda España.

Hablamos también sobre la nueva publicación de la editorial Nuevo Inicio, como es la Nota Doctrinal sobre la objeción de conciencia. Un documento que quiere responder al proceso de normalización de toda una serie de leyes que desprotegen la vida humana, desde su concepción hasta sus últimos momentos.

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“Ser semilla de ese mundo nuevo que nace de la Resurrección”

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Homilía de D. Javier Martínez, arzobispo de Granada, en la Eucaristía del II Domingo de Pascua, celebrada en la S.I Catedral el 24 de abril de 2022.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa muy amada de Jesucristo, Pueblo santo de Dios, al que todos pertenecemos (obispos, sacerdotes, fieles, cristianos, laicos, religiosas, consagrados, todos formamos ese Pueblo que ha nacido justamente de la mañana de Pascua, cuyo fin hoy celebramos):

Desde el domingo pasado hasta hoy era Pascua. Es día de Pascua. Es la fiesta de Pascua. Es una fiesta que no cabe en un día. Necesitamos toda una semana para que quepa en nosotros algo de la alegría que significa afirmar que Cristo ha resucitado.

Decía el Señor en el Evangelio a Tomás: “Porque has visto, Tomás, has creído. Dichosos los que crean sin haber visto”. Eso se refiere a nosotros, sin duda, porque nosotros no hemos visto de la manera que vio Tomás, es decir, metiendo las manos en las llagas y en las heridas de Jesús, en las manos y en el costado. Pero tampoco se puede decir que no hayamos visto. De hecho, la Iglesia ha entendido siempre que el acto de fe cristiana es un acto de la inteligencia.

Y yo quisiera muy pobremente, porque no lo puedo hacer de otra manera, pero quisiera explicaros esto para que comprendáis que el ser cristianos, para ser cristianos, no hay que abandonar la razón. Todo lo contrario. Es dentro de la experiencia de Cristo y de la vida de la Iglesia donde la razón es llevada hasta sus últimos límites y hasta sus últimas posibilidades. Posibilidades, es cierto, que no conoce la religión de la ciencia, porque la religión de la ciencia es una religión muy limitada, que recorta mucho la realidad; mucho, sobre todo, aquello que no es medible. Porque la ciencia no hace más que medir: medir y contar. Pero la mayoría de las cosas importantes de la vida no se pueden ni medir ni contar. Ciertamente, las que son más importantes, la profundidad de vuestro corazón, el significado de vuestra vida, la profundidad de vuestros anhelos y vuestro deseo de ser felices y muchas cosas más que tienen que ver con eso. La belleza de un cuadro, como “El entierro del Conde Orgaz”, o de una extraordinaria poesía. No, no es medible. Participa de una manera especial de nuestra humanidad y de una manera especial del Ser de Dios. Pero bueno, no es mi tarea hoy poner, marcar, los límites de la ciencia. Ya los marca ella sola, avanzando por sí misma y cada vez es más consciente de que los tiene y de que pretender que no los tenga es una forma de hybris, una forma de soberbia que se vuelve contra el hombre.

Lo que yo quisiera decir es que nosotros ¿donde tocamos a Jesucristo? Lo tocamos en Su cuerpo, porque Jesucristo sigue teniendo un cuerpo que es la Iglesia, que sois vosotros, que somos nosotros. Es la Iglesia, la Esposa de Cristo, a la que Cristo se une con una unidad tal que ni siquiera la unión esponsal basta para expresarla y llega a ser Su propio cuerpo. La unidad entre la Iglesia y Cristo es tal que Cristo vive en nosotros de tal manera que es uno con nosotros. “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí”. Y yo soy uno con Cristo, porque Cristo vive realmente en mi. Me diréis, no parece eso. Cuando miramos hoy a los cristianos, vemos las procesiones que están muy bien, vamos, y que es precioso y que hay que cuidarlas porque son como el cuerpo de esa realidad que es la Iglesia, mano divina hecha de hombres y mujeres y, al mismo tiempo, vivificada por el Espíritu de Jesucristo y hecha por hijos de Dios, por lo tanto, hecha por Dios, porque sólo Dios puede acogernos como hijos en Su vida divina.

Sé que los cristianos no somos apenas conscientes de ello. Celebramos la Pascua, bueno, pues es una fiesta un poquito más gorda. Se llena el altar de flores blancas porque hay alguien que lo cuida expresamente. Pero no pensamos que cambia nada en nuestra vida; que cambia mucho nuestra vida, porque Cristo ya ha resucitado. Mentira, mentira. Aunque llevemos viviendo en esa mentira por lo menos dos siglos y quizá más, cambia todo. Y si no estuviéramos ciegos por la ideología, la invasión de Ucrania nos pondría ante los ojos una verdad que san Juan Pablo II no se cansó de repetir: “Los hombres pueden construir un mundo contra Dios. Pero cuando construyen un mundo contra Dios, es un mundo que se vuelve contra el hombre”. También lo dijo Nietzsche, que era un ateo muy honesto, muy honesto, probablemente el más ateo de finales del siglo XIX, pero también el más honesto, mucho más honesto que muchos cristianos, por otra parte. Él dijo: “Si perdemos, si nos quedamos sin el más allá, no es el más allá, lo que perdemos es el más acá”. La invasión de Ucrania por Rusia es de una barbarie tal que se cumple… Algún filósofo norteamericano, reflexionando sobre a dónde iba nuestra sociedad en la segunda mitad del siglo xx, allá por el año 71 creo que fue, dijo que la diferencia principal entre el siglo V y nuestro tiempo es que en el siglo V los bárbaros estaban a las puertas del Imperio y en nuestro tiempo los bárbaros nos llevan gobernando varias generaciones, sólo que no nos hemos dado cuenta de ello. Y ese no darnos cuenta de que estamos gobernados por bárbaros forma parte de nuestra condición moral, de las condiciones básicas de nuestra vida.

Esa guerra es una manifestación de barbarie. Y yo sé que el pueblo ruso no tiene mucho que ver con esa guerra, no tiene nada que ver. El filósofo al que me he referido decía “los bárbaros nos gobiernan”. Los rusos, al menos la mitad, me decían a mí hace poco, de los que saben que hay guerra, al menos la mitad del pueblo ruso aborrece la invasión de Ucrania. Y me da lo mismo que haya mucha tecnología y muchos avances tecnológicos, y esos avances tecnológicos hayan desarrollado misiles especialmente pequeños, especialmente capaces de ser dirigidos hacia objetivos muy, muy específicos o que sean capaces de llegar a cualquier lugar del mundo. Como parece que es el último misil es más barbarie con alta tecnología, pero sigue siendo barbarie, porque la barbarie tiene que ver con el corazón humano, no tiene que ver con los poderes técnicos que tiene el hombre.

Y es el cristianismo, no nos damos cuenta, pero matrimonios como los que hemos conocido nosotros y conocemos donde el amor vence todas las dificultades. Y hablo de matrimonios verdaderos. Sé que hay muchos matrimonios que no lo son, que son nulos, pero incluso los matrimonios verdaderos, cuando Cristo está en medio de nosotros, el amor se hace posible y, al final, vence el amor a todas las dificultades. Eso es lo que desaparece cuando desaparece, no la fe particular, no la creencia en la Resurrección de Cristo, sino el tocar la Resurrección de Cristo viviendo la vida de este pueblo que es la vida de la Iglesia, sintiéndonos un pueblo, sintiéndonos una comunidad que hace mucho que no nos sentimos contemplando lo que Dios hace por nosotros y no pensando en lo que nosotros tenemos que hacer por Dios (que no tenemos que hacer nada, porque no podemos hacer nada, darLe a Dios algo). ¿Cuántas veces usamos “Dios me pide”? Dios no pide, qué estupidez. Dios no pide, Dios da. Nos ha dado la vida, nos ha dado el mundo, nos ha dado las estrellas, nos ha dado el sol, nos da la lluvia, nos da la tierra, nos da a nosotros mismos. ¿Qué es eso de que Dios pide como si fuera un pobre?

Los pobres somos nosotros: los que tenemos necesidad de Dios. Lo que quiero es que viváis la alegría de la Resurrección con toda la potencia de lo que la Resurrección significa. Un mundo sin Resurrección de Jesucristo -repito, si el pueblo ruso y la mayoría del pueblo ruso son cristianos que están hoy precisamente celebrando la Pascua, el día de Pascua, y muchos lo celebran, aunque se le han jugado la vida, aunque se la sigan jugando, aunque no puedan expresar públicamente su fe, aunque tengan que obedecer a unos mandos militares que les llevan, no saben ellos a dónde y les piden que asesinen a inocentes…-, a pesar de todo eso, el pueblo ruso es un pueblo civilizado, muy civilizado. La música rusa, desde principios de este siglo, desde finales del XIX, era una música espléndida: Stravinsky, Chaikovski.

El pueblo alemán también lo era. A Hitler le gustaba Wagner, y los militares de las SS y de la Gestapo iban a la ópera a escuchar y a ver la ópera. Iban a escuchar conciertos de Wagner y de otros músicos clásicos, como Beethoven, Mozart; sin embargo, en 24 horas da la impresión de que un pueblo sumamente civilizado, pero sin la Resurrección de Cristo, sin Cristo, se convierte en unos monstruos con un nivel alto de cultura y de tecnología. Por eso es un engaño, siempre y cuando nos dicen de la crisis en la que estamos vamos a salir con una tecnología más sofisticada, con una tecnología mejor, la solución a la crisis es que haya más tecnología, más máquinas y menos trabajo del hombre…, mentira. La tecnología no nos aparta ni una milésima de milímetro de la barbarie. Lo que necesitamos es humanidad, más humanidad, más corazón. Lo que necesitamos es saber que la vida es para quedarse. Lo que necesitamos es que saber que quererse no es una pérdida de tiempo, no es una estupidez, no es una distracción, es una cosa sentimental y boba, sino que es la razón de ser de la vida y que hay motivos para hacerlo, porque Cristo ha resucitado y porque nada de lo que sea verdadero amor en esta vida se pierde. Y nada es nada. Nada de lo que sea verdadero amor. Es verdad que llamamos amor a muchas estupideces y llamamos amor a veces a muchas formas de abuso, pero de lo que sea verdadero amor, que en el fondo del corazón todo sabemos distinguirlo, no se pierde nada porque forma parte, participa, tiene parte en el Ser de Dios que es Amor. Y hemos conocido que Dios es Amor en Jesucristo. Y hemos conocido que el amor triunfa del mal y de la muerte en la Resurrección de Jesucristo.

Por lo tanto, cuando celebramos la Resurrección de Jesucristo, no celebramos algo que le ha pasado a Él; celebramos algo que nos pasa a nosotros, que nos abre al amor y a la esperanza, que nos da la libertad y nos arranca del miedo, el miedo a la muerte, del miedo a los demás, del miedo a circunstancias adversas, mis queridos hermanos. Nadie puede arrancarnos del amor de Cristo, del amor que Cristo nos tiene a nosotros. Y basta experimentar que cuando nos confiamos, ese amor, nuestra humanidad crece y se desarrolla para poder decir “resucitó de veras mi amor y mi esperanza”, como lo hemos dicho en el canto que se hace en el tiempo pascual entre la Segunda Lectura y el Evangelio: “Resucitó de veras mi amor y mi esperanza”. La fuente de mi amor y la fuente de mi esperanza. Estamos viendo la barbarie todos los días en los telediarios de mil maneras, no sólo la guerra de Ucrania.

Hay otras formas de barbarie y de manipulación del ser humano y de manipulación de la verdad, de lo que somos y de engaño en la publicidad prometiéndonos felicidad a bajo precio. Convirtámonos al Señor. Abramos nuestros corazones a Cristo y no tengáis miedo. Si Cristo no nos quita nada, lo que hace es darnos y darnos esperanza, darnos la posibilidad de vivir una vida con alegría, sin tener que cerrar los ojos a todas las miserias del mundo. Que, como tenemos tanta tecnología, son muy serias, horribles y muy sofisticadas, pero todas esas miserias son más pequeñas que el amor con que Jesucristo nos ama. Y no digo una palabra que me toca decir porque soy cura. Digo algo que sé porque lo he experimentado mil veces. Cómo el Señor me rescata a mí de mi miseria. Y cómo he visto rescatar a hombres y mujeres constantemente de miserias y, a veces, de miserias muy grandes, muy grandes, que parece imposible. Y sin embargo, con Cristo la humanidad florece.

Yo sé que se nos pinta siempre la Edad Media como una edad bárbara, oscura, y con la Ilustración llegaron las luces, que empezaron las guerras modernas, que, a medida que han empezado las guerras, las guerras han multiplicado el número de víctimas. La guerra de Secesión norteamericana fue, probablemente, la primera guerra moderna, donde murieron cientos y cientos de miles de personas. En la Primera Guerra Mundial, que fue la siguiente, murieron millones de personas. En la Segunda Guerra Mundial, millones de personas, en la guerra de Camboya, en la Guerra de Vietnam. Ya las víctimas se cuentan siempre por millones. No hemos dejado de tener guerras desde que existe esta sociedad que parece -que parecía- que se fundaba en la razón, que se iba a fundar en la razón; no se funda en el poder, pero no estamos hechos para que nuestras relaciones sean relaciones de poder o de interés. Estamos hechos para que nuestras relaciones sean de amistad, de fraternidad y de amor. Pero, para que eso no sea una tontería, un sueño, una utopía que no existe más que en nuestra imaginación, hace falta apoyarse en esa roca que es el Acontecimiento de la Resurrección de Cristo y experimentar en nosotros o en las personas de fe que conocemos cómo cambia la vida. Cuando uno está edificado sobre esa roca que parece un gran vacío… Es la roca más grande y más fuerte que Sierra Nevada, donde podemos edificar nuestra casa, nuestra vida nuestras familias, nuestro amor, nuestro amor de amigos, de esposos, de novios, de padres e hijos.

Señor da parte a tu pueblo, con tu historia santa. Ten misericordia de nosotros y haz que podamos siempre vivir gozosos porque estás resucitado. La muerte en Ti no manda.

Que el Señor nos conceda a todos esa experiencia: ser semilla de ese mundo nuevo que nace de la Resurrección. Hoy, en el siglo XXI. De nuevo. De nuevo empieza. De nuevo empieza esta mañana. Ahora mismo puede empezar con que nos abre el Señor el corazón.

Que así sea, para todos los que estáis aquí, para todos los que estamos aquí. Yo también lo pido para mi. Vamos a profesar la fe.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

24 de abril de 2022
S.I Catedral de Granada

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