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PALABRA DE VIDA. Monseñor Rico Pavés: “¡Bendito romeros que siembran amor la Madre De Dios a su paso peregrino!”

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¡Benditos romeros que siembran amor a la Madre de Dios a su paso peregrino! Semana de emociones: como en el primer Pentecostés, nos reunimos en oración junto a la Virgen María para recibir una nueva efusión del Espíritu Santo. Vuelven a resonar con fuerza las palabras improvisadas de san Juan Pablo II pronunciadas desde el balcón del santuario de Nuestra Señora del Rocío el 14 de junio de 1993: “Que todo el mundo sea rociero”. Para vivir Pentecostés hay que hacerse rociero, es decir, hay que ser del todo y siempre de María Santísima.

     La Solemnidad de Pentecostés trae maravillas divinas al corazón humano. El Señor realiza en el corazón de sus fieles las mismas maravillas que obró en los comienzos de la predicación evangélica. El evangelio del domingo nos permite reconocer algunas de esas maravillas. La primera maravilla se refiere al encuentro renovado con Jesucristo. La promesa de no dejarnos solos, Jesús la cumple primeramente con el don del Espíritu Santo. La imitación, seguimiento y configuración a Cristo, que caracterizan la vida cristiana, es siempre ejercicio de docilidad a la acción del Espíritu Santo.

     Una segunda maravilla tiene que ver con el don de la paz. El apóstol san Pablo recuerda que la paz es fruto del Espíritu Santo. El Espíritu pone paz en el corazón y convierte en constructor de paz a quien le es dócil. La paz del Espíritu es tranquilidad del orden, sosiego en el progreso, concordia en las relaciones, serenidad en el ánimo. Quien protege la paz, camina en el Espíritu.

     Otra maravilla es la alegría colmada. El don del Espíritu Santo nos trae la alegría plena; una alegría que hace fuertes en medio del sufrimiento, transmite esperanza a quien desespera, otorga luz a quien vive en tinieblas, aleja miedos, rebosa ante la belleza.

     En la solemnidad de Pentecostés todos nos hacemos rocieros para honrar a la Blanca Paloma, imitar su docilidad al Espíritu Santo, recibir de Ella al Salvador del mundo, sabernos peregrinos en el camino de la vida, experimentar el consuelo del perdón de Dios, renovar nuestro compromiso misionero y mantener vivo el abrazo maternal de la Virgen María. ¡Benditos romeros que siembran amor a la Madre de Dios a su paso peregrino!

+ José Rico PavésObispo de Asidonia-Jerez

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Homilía del obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra, en la Misa Pontifical de Pentecostés 2022

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Lecturas: Hch 2,1-11. Sal 103, 1ab y 24ac. 29bc-30.31 y 34. Rom 8, 8-17 y Jn 14, 15-16. 23b-26

Queridos hermanos y hermanas todos:

Nos encontramos aquí, en el Real de El Rocío, celebrando un nuevo Pentecostés, que muchos habéis llamado “El Rocío del reencuentro”. Como bien sabéis la Virgen ha estado en Almonte treinta y tres meses consecutivos. Nada nuevo en la historia devocional rociera, pues en otros episodios históricos la Virgen ha permanecido durante períodos prolongados de tiempo entre los vecinos del pueblo que la tiene por Patrona desde 1653.

Después de dos años, de nuevo nos hemos reunido aquí, como la primera Iglesia, junto con María, la madre de Jesús (Hech 1,14), viviendo Pentecostés con la Virgen del Rocío, haciendo nuestra la súplica de la Secuencia: Ven, Espíritu Divino …Ven, dulce huésped del alma, …Entra hasta el fondo del alma… Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro.

Hemos escuchado en la lectura de los Hechos de los Apóstoles la experiencia que tiene aquella Iglesia naciente, que vio cómo Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo” (Hech 2, 1-4).

Hoy, esta asamblea, reunida en torno a la Mesa de la Palabra y de la Eucaristía, integrada por tantos hermanos y hermanas peregrinos procedentes de numerosas iglesias particulares y de tantos y diversos lugares como representan las ciento veinticinco hermandades filiales, también está llamada a adentrarse en la experiencia pentecostal, por eso hemos pedido a Dios en la primera oración de la Misa: realiza ahora también, en el corazón de tus fieles, aquellas maravillas que te dignaste hacer en los comienzos de la predicación evangélica (Oración colecta).

En Pentecostés el Espíritu Santo se manifiesta como fuego. El fuego del Espíritu Santo es una llama que arde, pero no destruye; más aún, ardiendo hace emerger lo mejor de cada persona. La llama del Espíritu Santo transforma y consume en el corazón de cada uno las escorias que lo corrompen y obstaculizan sus relaciones con Dios y con el prójimo.

Queridos hermanos y hermanas, dejemos que el fuego del Espíritu Santo transforme nuestro corazón, siempre sujeto a las debilidades humanas. Vale la pena dejarse tocar por el fuego del Espíritu Santo. Por eso invoquemos al Espíritu desde lo más profundo de nuestro ser: ¡Ven, Espíritu Santo! ¡Enciende en nosotros el fuego de tu amor!

En Pentecostés el Espíritu Santo como fuego divino descendió sobre los discípulos reunidos y les dio el nuevo ardor de Dios. Todos los bautizados tenemos la encomienda del Señor de llevar esta llama divina a todos los hombres, estamos llamados a colaborar con Dios, que con su fuego quiere renovar la faz de la tierra.

Recordemos que hoy es el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, que este año tiene el siguiente lema: Sigamos construyendo juntos. El Espíritu Santo nos necesita.

Se nos presenta una oportunidad singular para seguir construyendo juntos. El próximo 19 de junio, los andaluces hemos sido convocados para elegir a nuestros representantes en el Parlamento autonómico.

La Iglesia sabe que la fe ni es, ni puede reducirse a un programa de acción política. Los católicos votamos a diferentes partidos, pero todos debemos tener en cuenta las afinidades o incompatibilidades de nuestros principios morales con los proyectos, programas y actuaciones de cada uno de ellos.

Los Obispos de las diócesis de Andalucía, en una nota publicada el pasado día uno, recordamos que, en esa coherencia con la fe cristiana, es necesario respetar el derecho a la vida humana, inviolable desde su concepción hasta su muerte natural; el reconocimiento, la promoción y la ayuda a la familia, como unión estable entre un hombre y una mujer, abierta a la vida; la protección del derecho de los padres a educar a sus hijos según las propias convicciones morales y religiosas; el respeto a la dignidad de toda persona, a la libertad religiosa, a los valores espirituales y a la objeción de conciencia; la defensa y ayuda a los más débiles de la sociedad, como ancianos, jóvenes, parados e inmigrantes.

Invocando estos criterios de discernimiento, no pretendemos imponer un ordenamiento jurídico de la vida social, derivado de la revelación cristiana. Estamos apelando a principios morales accesibles a la razón; porque hay asuntos que no deben estar sujetos a diferentes estrategias de partido, sino que son temas exigidos por la ley natural, por la razón, por el verdadero humanismo.

En cada Salve rezada a la Reina de las Marismas le pedimos: vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, esa es la mirada de la Virgen del Rocío, porque es la misma mirada misericordiosa de Dios, que no abandona a su criatura. Misericordia divina que experimentamos en esta nueva y poderosa auto-comunicación de Dios, enviando al Espíritu Santo, que produce la unión entre los hombres y los pueblos.

Este “Rocío del reencuentro” es mucho más que la posibilidad de volvernos a ver en este hermoso lugar. Las personas, a menudo reducidas a individuos desvinculados que compiten o entran en conflicto entre sí, alcanzadas por el Espíritu de Cristo, se abren a la experiencia de la comunión. Este es el efecto de la obra de Dios: la unidad; por eso, la comunión, la fraternidad, la amistad acompañan las manifestaciones verdaderas de la fe, como hoy testimonian aquí los miles de peregrinos del Rocío. Desde el principio, desde el día de Pentecostés, la Iglesia tiene la misión de ser signo e instrumento de unidad de todo el género humano (cf. Lumen gentium,1).

Todos tan diversos unos de otros, tan distintos, pero todos unidos en Cristo y por Cristo. Como nos recordaba el Papa Francisco: “Pasada la crisis sanitaria … Ojalá no se trate de otro episodio severo de la historia del que no hayamos sido capaces de aprender … Ojalá que tanto dolor no sea inútil, que demos un salto hacia una forma nueva de vida y descubramos definitivamente que nos necesitamos y nos debemos los unos a los otros, para que la humanidad renazca con todos los rostros, todas las manos y todas las voces, más allá de las fronteras que hemos creado” (FratelliTutti, 35).

Ahora es el momento para vivir cerca de la Celestial Patrona de Almonte y fortalecer nuestra devoción, amistad y comunión.

En este reencuentro con la Virgen, sírvanos como plegaria lo que dicen estos antiguos gozos almonteños: Sois María la Esperanza, y el consuelo del mortal, y por Vos viene a las almas el Rocío celestial. Sí, como la Iglesia naciente, en medio de nosotros está María, y por Ella y con Ella, entramos en este Pentecostés en la intimidad de Dios con la recepción del Espíritu.

En la alegría de esta tradicional romería, recoge Señora nuestras peticiones. A ello nos impulsa la confianza en Ti, tan bien expresada por el sacerdote hinojero Muñoz y Pabón: Pocito de la Virgen, ¡siempre manando! ¡Lo mismo que la Virgen: siempre escuchando!

Madre y Señora del Rocío, escucha hoy nuestra plegaria, la plegaria de los pastores y de los fieles que acudimos a Ti desde tantos lugares. Acompáñanos como en el cenáculo de Jerusalén, para que recibamos el Espíritu Santo, que, antes que nadie, hizo maravillas en Ti y que nos haga personas nuevas.

Blanca Paloma almonteña, intercede para que pare el horror de la guerra y el sonido de las bombas en tantas partes del mundo, especialmente en la nación ucraniana; para que seamos artesanos de amistad y concordia en todos los ámbitos de nuestra vida.

Robadora de corazones, moldea los nuestros con los dones del Espíritu, para que estemos cerca de los refugiados, de los inmigrantes, de los pobres, de los que no cuentan, de los enfermos.

Salud de los Enfermos, Rosa temprana, Estrella Reluciente de la mañana, Lirio de la Marisma…, Blanca Paloma, sigue acompañando a esta Iglesia de Huelva y a las iglesias hermanas, a Almonte y a los pueblos y ciudades de donde vienen las hermandades filiales, a la familia rociera y a todas las personas que se postran ante tus plantas.

Santa Madre de Dios, Rocío, Señora, Pastora que alumbra el camino, la luz de nuestra aurora, lucero que ilumina el tiempo de todas nuestras horas…

Ruega por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

+ Santiago Gómez Sierra,
Obispo de Huelva

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Cerca de 300 personas celebran el 70 aniversario de Cáritas Diocesana con motivo de la XIV Asamblea de la institución

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Cáritas Diocesana  celebró este sábado 4 de junio su XIV Asamblea General, un encuentro que volvió a celebrarse de forma presencial en el Seminario Diocesano de La Laguna, después de que el año pasado las restricciones provocasen que la Asamblea se celebrase íntegramente en formato online. En esta edición, marcada por el 70 aniversario de la institución participaron cerca de 300 personas, entre representantes de las Cáritas parroquiales y arciprestales, así como el equipo directivo –presidido por el obispo Bernardo Álvarez- y personas voluntarias y trabajadoras de la entidad.

Bajo el lema “Más allá de los 70 años de Cáritas”, este espacio asambleario tiene como objetivo analizar diferentes aspectos relevantes de la vida de Cáritas en la Diócesis durante este periodo y revisar las líneas estratégicas de actuación trazadas con anterioridad.  En este sentido, la institución ha puesto énfasis en este tiempo en impulsar la revisión que pone el acento en la dignidad de las personas en las acciones de acompañamiento que lleva a cabo. Además, para celebrar el septuagésimo aniversario de la la entidad, se ha celebrado una mesa redonda con la presencia de antiguos directores de la Casa, como Carmen Luisa González, Jesús Alberto González, Roberto Peraza, Leonardo Ruiz del Castillo y Juan Rognoni, actual director de Cáritas Diocesana de Tenerife.

«La Caridad en la vida de la Iglesia»

Igualmente, ha habido un espacio donde se ha recordado a delegados y subdelegados diocesanos, como Domingo Navarro, Aurelio Feliciano, Rufino Pérez de Leceta y el actual Juan Pedro Rivero, quien llevó a cabo una presentación acerca de “La Caridad en la vida de la Iglesia”.

De igual modo, también se presentaron y llevaron a votación las cuentas de la entidad en los últimos ejercicios presupuestarios, así como las nuevas acciones y proyectos que se desarrollarán en el futuro. Sin olvidar la labor de denuncia respecto a la reivindicación de los derechos fundamentales de las personas que están siendo vulnerados, sobre todo desde que se declaró el Estado de Alarma en nuestro país. Estos retos y líneas de actuación han sido discutidas en procesos asamblearios por arciprestazgos y están consensuadas por los diferentes agentes de la entidad, quienes refrendaron por unanimidad tanto el informe de gestión como el económico del periodo 2021-22.

Modelo de Acción Social

Este año, además, se aprovechó el encuentro para dar voz a la necesidad de modelo distinto de desarrollo, justo, solidario y sostenible, a través de un manifiesto elaborado desde el equipo directivo y la propia Diócesis Nivariense; un manifiesto desarrollado desde el compromiso de amar y cuidar del mundo, a las demás personas y a nosotros mismos, que son los valores que propone y sobre el que trabaja el Modelo de Acción Social de Cáritas.

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La capilla del Seminario Diocesano acoge la Vigilia de Pentecostés

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La capilla del Seminario Diocesano de Huelva acogió ayer sábado la Vigilia de Pentecostés organizada por la Delegación Diocesana para el Apostolado de los Laicos, en las vísperas del Día del Apostolado Seglar, que se celebra este domingo, 5 de junio, Solemnidad de Pentecostés.

La celebración fue presidida por el vicario general de la Diócesis de Huelva, P. Emilio Rodríguez, quien en su homilía, ha subrayado que «la fiesta de Pentecostés es el gozo de toda la Iglesia. Su constitución, sus cimientos, su vida. ¿Quién, sino el Espíritu, dinamiza, orienta, acota y alimenta todo lo que ocurre en el interior de nuestra comunidad?».

Además, ha recordado que «no estamos solos», porque «el Espíritu Santo viene sobre nosotros desde distintas direcciones, pero con un único objetivo: alentarnos hacia Dios». Y para ello, «tendremos que levantar las antenas de las entrañas -la oración- para acoger la voluntad del Espíritu; las antenas del compromiso -la caridad- para no desentendernos del mundo; las antenas del asombro -la contemplación- para gozar de tantas cosas que Dios nos regala; las antenas de la gratitud -la Eucaristía- para sentirnos arropados por el manjar que es memorial de la mayor pasión, muerte y resurrección ocurrida en la historia, por manos de Dios, en el cuerpo de Cristo».

Asimismo, el vicario general ha señalado que «la voz del Espíritu es ese gran regalo que Dios nos ofrece». Y ha añadido: «¿Lo sentimos así? ¿Es el Espíritu Santo una fuente de vida en nuestra fe? ¿No os parece que sigue siendo un gran desconocido cuando resulta ser el gran operante en todas nuestras acciones pastorales?».

«Hoy finaliza la Pascua, pero ahora nos toca a nosotros dar los pasos necesarios para que el Reino que anunció Jesús siga siendo algo vivo y dinámico en medio de nuestra sociedad», ha dicho el P. Emilio Rodríguez, que ha recordado también que «es nuestra hora, el momento de dar razón de nuestra esperanza, de nuestra fe y de nuestra alegría con nuestra entrega persuasiva, entusiasta y permanentemente iluminada por la fuerza del Espíritu».

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Dos sacerdotes de la diócesis de Guadix graduados en Derecho por la Universidad San Dámaso

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Dos sacerdotes de la diócesis de Guadix graduados en Derecho por la Universidad San Dámaso

En la mañana del jueves 2 de junio de 2022, la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad San Dámaso (UESD) celebró su Acto de Graduación 2022. Entre los graduados, estaban dos sacerdotes de la diócesis de Guadix, que terminan así sus estudios: Ramiro Avidad y Manuel Requena, párrocos de Moreda y de Villanueva de las Torres, respectivamente.

Tras una Eucaristía celebrada en la Colegiata de San Isidro, en Madrid, tuvo lugar el Acto de Graduación en el Aula Pablo Domínguez de la UESD.
El acto comenzó con una oración y con las palabras de saludo del Decano de la Derecho Canónico, Juan Manuel Cabezas Cañavate. Tras él, intervino el Rector de la UESD, Javier Mª. Prades López, quien además fue Padrino de la promoción. El acto concluyó con la intervención del representante de los alumnos, la entrega de becas, una oración y la foto de grupo.
La celebración festiva concluyó con un vino español en la sala de claustros de la Universidad. ¡Enhorabuena a todos y, en especial, a los dos sacerdotes de la diócesis accitana, que pronto volcará sus conocimientos en la pastoral diocesana!

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Domingo de Pentecostés. Ciclo C. 5 de junio de 2022

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Domingo de Pentecostés. Ciclo C. 5 de junio de 2022

Terminamos la cincuentena pascual con la solemnidad litúrgica de Pentecostés, la fiesta del Espíritu Santo. Nuevamente nos encontramos con este relato del evangelista Juan que nos viene a detallar, en claves de fe, las consecuencias de la resurrección del Señor en la primitiva comunidad cristiana y en la vida de todo bautizado a lo largo de la historia de la Iglesia.

La muerte de Jesús ha dejado sumergida en la oscuridad, en la noche, a la comunidad de discípulos de Jesús. Esto se hace visible en una Iglesia encerrada en sí misma, acobardada y dominada por los temores cuando a sus miembros nos falta la fe.
Sin ser esperado, cuando los discípulos estaban reunidos, Jesús aparece y se coloca en el centro de la comunidad para hacerse visible y para actuar. La presencia resucitada de Jesús fortalece en la fe a los presentes y dinamiza la actividad de la Iglesia, especialmente la misionera. La alegría y la paz son los principales dones que recibe la comunidad y cada creyente cuando se encuentra con su Señor.
No hay duda, la resurrección es un hecho: el Crucificado es el mismo que ha resucitado y vencido a la muerte.
La Iglesia recibe del Resucitado el encargo de continuar la misión evangelizadora iniciada por Él, extendiéndola a toda la humanidad y a todos los rincones del mundo. Se trata de la misma misión que el Padre encomendó a su Hijo, y que ahora este nos la encomienda a todos los bautizados. Por lo tanto, la Iglesia ni se inventa nada ni actúa por cuenta propia.
Llevar a cabo esta misión no es fácil y Jesús conoce bien nuestra debilidad. Por eso la Iglesia recibe la ayuda especial y extraordinaria del Espíritu Santo, la que no ha cesado de recibir.
No estamos solos y tenemos al mejor de los compañeros. Lo recibimos en el Bautismo y su presencia en nosotros se va reafirmando a través de los sacramentos, de la escucha de la Palabra divina y de la acción caritativa. Abrámonos todos los días a quien algunos santos han definido como el mejor «Amigo del Alma».
Emilio José Fernández, sacerdote
http://elpozodedios.blogspot.com/ 

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Por Pentecostés, se multiplican las confirmaciones

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Por Pentecostés, se multiplican las confirmaciones

Pentecostés es este domingo 5 de junio. Es la fiesta del espíritu Santo, cuando se recuerda que los discípulos del Señor recibieron la fuerza del Espíritu Santo, que les cambió y fortaleció en la fe, hasta el punto de no parar de anunciar el Evangelio desde ese momento. Hasta ahora.

Hoy Pentecostés pasa por este domingo 5 de junio y por la multitud de celebraciones del sacramento de la Confirmación que, en torno a esta fiesta, se vienen celebrando en la diócesis. La última celebración de este sacramento fue en Cúllar, donde un grupo de jóvenes recibió la Confirmación de manos del obispo accitano, D. Francisco Jesús Orozco. Ue el sábado 28 de junio, en la parroquia.
Sin duda. Pentecostés se repite cada vez que se celebra el sacramento de la Confirmación. Como entonces, quienes la reciben son llamados a dar testimonio de la fe.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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El Encuentro Diocesano del Pueblo Gitano culminó con una Eucaristía

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El Encuentro Diocesano del Pueblo Gitano culminó con una Eucaristía

La catedral acogió el I Encuentro Diocesano del Pueblo Gitano que ha organizado el secretariado de Migraciones y Pastoral Gitana de la diócesis de Guadix. Fue el domingo 29 de mayo, en una celebración a la que asistieron numerosas familias de la etnia gitana.

El encuentro comenzó con una visita guiada al campanario de la catedral y casa del campanero, tras la cual se celebró la Eucaristía. Junto a las familias gitanas, algunas de ellas llegadas de parroquias como Pedro Martínez, asistió también María del Carmen Heredia, presidenta de la Asociación Gitana para la Igualdad Humana, de Pedro Martínez. Al finalizar la Misa, una joven gitana cantó el himno del primer Encuentro Internacional del Pueblo Gitano.
Con esta celebración se quiso conmemorar el 25 aniversario de la beatificación de Ceferino Giménez Maya, “El Pelé”, cuya imagen presidió la celebración. El Pelé fue el primero de lo gitanos en subir a los altares como beato. Años después, otra gitana fue declarada beata: Emilia García, “La Canastera”, que era de la diócesis de Almería.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Pentecostés (Catedral-Málaga)

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Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Misa del día de Pentecostés celebrada en la Catedral de Málaga

PENTECOSTÉS

(Catedral-Málaga, 5 junio 2022)

Lecturas: Hch 2, 1-11; Sal 103, 1.24.29-31.34; 1 Co 12, 3b-7.12-13; Jn 14, 15-16.23b-26. 

Construyendo juntos en el Espíritu

1.- En la fiesta de Pentecostés celebramos el envío del Espíritu Santo, prometido por el Señor Jesús (cf. Jn 15, 26), cuya acción regenera nuestro espíritu asegurándonos la filiación divina. Como dice el apóstol Pablo: «Ese mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios» (Rm 8, 16).

El Espíritu nos hace hijos de Dios por el bautismo, «herederos de Dios y coherederos con Cristo» (Rm 8, 17). Por el bautismo estamos llamados a la misión, a vivir la comunión y la corresponsabilidad. Estamos llamados y somos enviados a ser “discípulos misioneros”, como nos recuerda el papa Francisco (Evangelii gaudium, 120). 

Damos gracias a Dios por su gran bondad e infinita misericordia al regalarnos su misma vida divina. Ser habitados por el Espíritu Santo significa morir al pecado y vivir para la justicia (cf. Rm 8, 10); significa ser de Cristo (cf. Rm 8, 9); e implica resucitar con Cristo (cf. Rm 8, 11) y anunciar su resurrección. 

San Pablo nos invita a morir a la vida según la carne y a vivir según el Espíritu (cf. Rm 8, 13), como hijos de Dios (cf. Rm 8, 14). Podemos llamar “Padre” a Dios, porque hemos recibido un Espíritu de hijos de adopción (cf. Rm 8, 15). 

2.- En esta fiesta de Pentecostés celebramos el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, destacando el papel fundamental del laicado en la corresponsabilidad eclesial y en la misión evangelizadora. 

El lema de la Jornada, titulado “Sigamos construyendo juntos. El Espíritu Santo nos necesita”, nos anima a construir juntos el gran reto pastoral de la sinodalidad, que nos ha propuesto el papa Francisco, y que expresa la naturaleza constitutiva de la Iglesia por tener su fundamento en el misterio de comunión de la Trinidad (cf. Comisión episcopal de Laicos, Familia y Vida, Mensaje con motivo del Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar. 5.06.2022).

El proceso sinodal es un tiempo de gracia, una oportunidad para crecer en comunión, participación y misión; un proceso que realizamos, un camino que estamos recorriendo, un modo de vivir y celebrar la fe, un estilo propio de la Iglesia.

Sigamos construyendo juntos, queridos hermanos, como Iglesia, como familia parroquial, como grupo, asociación o movimiento eclesial; en fin, como diócesis. Los procesos de crecimiento, los planes y los retos pastorales solo se realizan con la colaboración de todos, desde la fraternidad y la comunión eclesial. 

3.- Los fieles cristianos laicos tienen su misión propia, recibida en el bautismo. Me habéis oído decir muchas veces que los laicos no son los ayudantes y servidores de los párrocos, aunque éstos tengan la responsabilidad de regir la comunidad. No son los sacerdotes quienes atribuyen a los laicos sus funciones ni sus tareas; el Espíritu Santo da a cada fiel cristiano su vocación y misión propia, que debe asumir y llevar a cabo. Debemos responder ante el Señor.

A veces algunos laicos pretenden ocupar puestos en las estructuras eclesiásticas, creyendo que así alcanzan mayor relevancia y poder. En nuestra sociedad hay alguna ideología que puja para que las mujeres ocupen ciertos cargos de poder. Pero en la Iglesia las cosas no son así; porque los mejores puestos son los del servicio, como dijo Jesús: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc 9, 35). Toda misión y todo cargo es un servicio a la Iglesia y, por tanto, a los demás; no es una cota de poder.

Una Iglesia sinodal debe apartarse del clericalismo, tan criticado por el papa Francisco (cf. El posadero asombrado. Homilía en Santa Marta, 10.01.2017). El proceso sinodal debe llevarnos a vivir mejor la comunión y a procurar que todos seamos protagonistas de la vida de la Iglesia y de su vocación misionera. 

Para ello es necesario el diálogo y la escucha mutua, así como la escucha del Espíritu para discernir qué pide hoy a la Iglesia; ella cuenta con cada uno para seguir caminando y promoviendo espacios en los que todos nos sintamos corresponsables, dispuestos a dialogar y acoger incluso a quienes piensan de modo distinto.

4.- Vivimos tiempos marcados por enfermedades pandémicas, guerras, crisis económicas, inestabilidades políticas, problemas sociales. El Señor nos pide que construyamos juntos su Reino en este mundo, que lo transformemos juntos a la luz del Evangelio, que seamos constructores de paz, que ofrezcamos a la generación siguiente un mundo mejor del que recibimos en herencia. ¡Objetivo tal vez muy difícil, pero posible, con la fuerza del Espíritu!

El Espíritu Santo nos necesita para hacernos instrumentos suyos en este momento preciso de la historia; y hemos de ser instrumentos dóciles, como el barro en manos del alfarero, que se deja moldear. El Espíritu es quien nos “moldea” y nos “modela” según la imagen de Jesucristo; para ello es preciso que le dejemos hacer. 

Nosotros debemos ponernos a la escucha del Espíritu y hacer discernimiento espiritual, para acoger sus dones y ser fieles a sus mociones y a su acción santificadora. 

El Espíritu, garante de la comunión eclesial y de la unidad, regala abundantemente sus dones en la diversidad y complementariedad de vocaciones. 

El Espíritu Santo nos necesita para seguir llevando a cabo el servicio de predicar el Evangelio. Caminamos juntos en la escucha del Espíritu para responder al mandato de Jesús de anunciar la Buena Nueva (cf. Mt 28, 19). 

5.- Damos gracias a Dios por el trabajo que se está realizando en la diócesis, por la coordinación y actividad de la Delegación diocesana de Apostolado seglar, los movimientos y asociaciones, la Acción Católica. Por el testimonio abnegado de tantos laicos de nuestras comunidades cristianas y de cada uno de vosotros, que os esforzáis por vivir vuestra vocación laical en la Iglesia y en el mundo, desde las claves de la sinodalidad y del discernimiento. Ésta es la tarea que el Espíritu nos confía hoy a cada uno de nosotros.

Agradecemos la hermosa labor de los laicos que evangelizan en su familia, en su trabajo, en su entorno social y entre sus amigos. Felicitamos a todos los que se forman para profundizar mejor en su fe y se comprometen en las iniciativas pastorales. 

¡Que el Espíritu Santo, en este día de Pentecostés, nos llene con sus dones! Abramos nuestro corazón a la acción del Espíritu en nosotros. Dejémonos iluminar para que la Luz divina penetre hasta el fondo del alma, como dice la Secuencia de hoy.

Y que la Virgen María, templo del Espíritu Santo, interceda por nosotros para que sigamos construyendo juntos –pastores, laicos y vida consagrada– una Iglesia de comunión enviada a evangelizar. Amén.

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Clausurada la fase diocesana del Sínodo: «Esto es un tiempo de gracia, y debemos recordárnoslo»

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Hoy sábado en las vísperas de Pentecostés, se ha celebrado la Asamblea de clausura de esta primera fase de la consulta diocesana, en la que se ha presentado la síntesis con las aportaciones enviadas por los diferentes grupos sinodales. La mesa compuesta por Mons. Rafael Zornoza y la Comisión diocesana del Sínodo, han expuesto el resumen de las cuatro tesis propuestas: El camino a la sinodalidad; Fundamentos de la sinodalidad y su articulación con el ministerio apostólico; Dialogamos sobre nuestra realidad; y La conversión para una sinodalidad renovada. 

«Han sido meses de trabajo para muchos hombres y mujeres que se han incorporado a esta labor preciosa y enriquecedora» -decía en su presentación D. Rafael Guerrero, coordinador de la Comisión- «Para un mejor desarrollo del trabajo, se propusieron cuatro sesiones de oración, reflexión y discernimiento, que abordaron los distintos núcleos a desarrollar. Una idea principal que surge es que, para CAMINAR JUNTOS es preciso encontrarnos, tener momentos en los que podamos reflexionar JUNTOS, fieles de distinta procedencia, de distintos movimientos, asociaciones o hermandades, para conocernos, reflexionar y compartir vivencias de fe».

Tras esta primera intervención, los demás miembros del equipo sinodal fueron exponiendo las conclusiones de una cuidada síntesis diocesana, compuesta por los cuatro bloques.

A modo de conclusión, el Vicario General hizo público un resumen de todo lo tratado en este tiempo y también para agradecer la gran participación: «Hay una música común, de fondo, compartida y sostenida. Tenemos que ver aquí una llamada del Espíritu de Dios. En todos estos eventos diocesanos, surgen las mismas líneas de orientación, las mismas inquietudes, y es porque todo esto está en comunión». El padre Óscar señalaba que esta participación ha contribuido a despertar la sensibilidad hacia la llamada del Espíritu «a caminar en una iglesia sinodal. Y yo confío en que haya una posible apertura para aceptar las líneas del Programa Pastoral Diocesano«.

Por otro lado, el obispo diocesano, hizo un repaso de este proceso sinodal asegurando que «La sinodalidad se fomenta alentando una misión. Hay algo que debemos pedir a Dios y es un camino de humildad, por eso estas cosas hay que escucharlas con criterio y discernimiento, pero con un corazón misericordioso». El prelado concluía diciendo «Me parece que todo lo que hemos hecho llega a un encuentro personal con el Señor, al que siempre tenemos que estar abiertos y a la escucha. Mi deseo es que nuestra Iglesia diocesana sea capaz de escuchar y vivir la esperanza que necesita el mundo de hoy. Esto es un tiempo de gracia, y debemos recordárnoslo».

Durante la jornada, se presentó la realidad sinodal de la diócesis, que se traduce en un total de 78 trabajos presentados, con la participación de 715 personas. De ellos, hay un 60% de mujeres y un 40% de hombres, con una edad media de 55 años. Hay que resaltar la diversidad de origen de los participantes, que provienen de muy distintos grupos, movimientos y asociaciones.

El acto quedó clausurado con la celebración de la Eucaristía.

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