Inicio Blog Página 3819

30 nuevos confirmandos en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen en Castell de Ferro

0

30 nuevos confirmandos en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen en Castell de Ferro

Un grupo de adolescentes, jóvenes y adultos de la parroquia recibieron el sacramento de la Confirmación el sábado 4 de junio en una Eucaristía que estuvo presidida por D. Francisco Javier Espigares, Vicario General de nuestra Archidiócesis.

La parroquia de Nuestra Señora del Carmen acogió el pasado sábado, 4 de junio, la Confirmación de un grupo de 30 personas entre los que había adolescentes, jóvenes y adultos que recibieron la unción con el Santo Óleo y la imposición de las manos de manos de D. Francisco Javier Espigares, Vicario General de la Archidiócesis.

La celebración estuvo concelebrada por D. Rosalio Ramírez y D. Eduardo Flores, párroco y vicario de Nuestra Señora del Carmen y misioneros servidores de la Palabra. “Los confirmandos llegaron a la celebración preparados después de haber vivido el día anterior una vigilia de oración que hicimos también en la parroquia con ellos”, resalta D. Eduardo.

Durante la homilía el Vicario General destacó la importancia de “vivir en el amor de Dios” y también que la Confirmación es como portar un tesoro que es necesario cuidar y proteger para que el “ladrón” no lo robe.

“Es necesario abrirnos a la gracia del Espíritu porque con esta gracia nuestra vida se va transformando. Nuestra vida se va perfeccionando en el amor de Dios y en nuestra calidad de vida. El mundo no puede ofrecer esa gracia”, comenta D. Rosalio.

En la misma celebración y después de las confirmaciones también tuvo lugar la institución de 5 nuevos ministros extraordinarios de la Eucaristía para el servicio sacramental en el templo.

Al final de la Misa, los catecúmenos recibieron una cruz en recuerdo de la celebración y podrán continuar su camino de crecimiento en la fe una vez culminada con la Confirmación la iniciación cristiana en el seno de la parroquia con grupos de oración y convivencia.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Aconsejar, ¿prohibido?

0

¡Cuántas personas han salvado su vida o dejaron de cometer errores irreversibles gracias a un consejo! Son multitud. Es un deber de los padres y educadores poner sobre el tapete opciones adecuadas que conviene argumentar para que la falta de experiencia y de luces, que de todo hay, sobre todo en ciertas edades, permitan comprender qué es lo más conveniente, a lo que se debe tender. Disuadir de este modo, sin autoritarismos, iluminando la mente y la voluntad de los que deben tomar una decisión de peso, debería agradecerse. «Desgraciado aquel que no halle quien le avise cuando es menester», decía Luis Vives. No son pocos los que lamentan no haber contado en el momento adecuado con la palabra certera de alguien que les hubiese ayudado a no cometer errores que se pagan toda la vida.

Pero ahora una sombra se cierne sobre el buen consejo, porque se piensa que cercena la libertad, y hay que dejar que se tropiece una o las veces que sean, sin preocuparse por las consecuencias de la caída. Un concepto erróneo que ciertas ideologías se han ocupado de ir extendiendo en esta sociedad, a las que no les importan tanto los demás, como quieren hacer creer, cuando con la ley en la mano imponen un bozal en los labios de las personas que nada malo hacen cuando señalan otros caminos. Y digo esto porque la ley del aborto incluye penas para los defensores de la vida, y esto es así porque hay que asegurarse que prosiga el negocio con los inocentes. Y un pro vida es un estorbo, alguien que puede esquilmar un buen dinero a costa de la determinación de una madre indecisa, a la que su conciencia le hace temblar, y el grito de su hijo le roba el alma pidiéndole vivir cuando es abordada en el umbral de ese escenario donde se perpetra el crimen.

Tener madurez es admitir los consejos. Denostarlos no lo es. Únicamente, quien de manera altiva hace creer que lo sabe todo y presupone orgullosamente que nunca se equivoca, está viviendo ciegamente, cerrado por completo a la realidad. Como un ciego no puede guiar a otro ciego, como dice el Evangelio, ambos caerán en un hoyo. Algunos dicen que no se deben dar consejos a quien no los pide. Pero hay circunstancias en la vida que exigen una toma de postura; no se puede mirar hacia otro lado, sin más.

Una comunicadora hace unos días defendiendo el aborto rotundamente afirmaba que no hay democracia en una sociedad en la que no se respeta a las mujeres que eligen esta vía, cuidándose mucho de esquivar cualquier expresión relativa a la muerte de un inocente. Alegaba que nunca se consentiría decir nada a ninguna de ellas ante tal decisión. A mi modo de ver, si una democracia, como la periodista decía, es que cada uno piense y haga lo que le parezca, mi opinión alta y clara es que el respeto precisamente conlleva tan altas dosis de responsabilidad —sin la cual no hay libertad, por cierto—, que no se puede omitir un consejo cuando uno intuye el alto precio que se puede pagar si no se atiende. Después, cada persona puede decidir qué hacer con él, incluido negarse a oírlo; las leyes no tendrían que ponerle freno. «Si deseamos respeto por la ley, primero debemos hacer la ley respetable». (L. D. Brandeis).

Ciertas prohibiciones son propias de totalitarismos; provienen de los defensores de un pensamiento único que busca condenar al ostracismo a los que no pensamos como ellos, minusvalorando la autonomía que tenemos y haciendo creer que necesitamos esa falsa paternidad impostada, con la cual, si nos dejamos, se nos cortaría hasta la respiración.

Isabel Orellana Vilches

Ver este artículo en la web de la diócesis

Fe y razón en diálogo

0

Toda la filosofía, desde los presocráticos a Hegel, así como las antiteologías de Feuerbach, Marx o Nietzsche  giran en torno al problema de Dios, problema que constituye una cuestión central del pensamiento. Lo que llamamos Dios aparece como el trasfondo último de todo lo que existe. Si nos enfrentamos a las cuestiones últimas sobre la realidad o sobre el ser humano estaremos sacando a colación la cuestión de Dios.

Hablar de Dios es hablar de la relación entre  la fe y la razón. Si nos centramos  en el cristianismo podemos observar que desde sus inicios implicó un doloroso compromiso entre Atenas (la razón) y Jerusalén (la fe). La tensión entre la razón y la fe está presente en toda la historia del cristianismo.

Podemos ilustrar las relaciones de la fe y la razón a lo largo de la historia  con una imagen tomada de la mitología griega. En las  orillas del estrecho de Mesina entre Calabria y Sicilia habitaban dos grandes monstruos,  Escila y Caribdis, por lo que los marineros debían evitar las orillas para  que sus naves no  fuesen destruidas. La historia ha oscilado entre la Caribdis que representa el racionalismo  donde la razón se diviniza excluyendo la fe, y la Escila del fideísmo en la que la razón queda excluida permaneciendo solo la fe. Ambas posiciones terminan degenerando en puras ideologías ajenas a cualquier  verdad pues, como dijera  San Agustín todo el que cree, piensa; piensa creyendo y cree pensando, o sea no se puede separar la fe de la razón. Debemos pues rechazar tanto el racionalismo incapaz de ver que  la fe no elimina la razón sino que la revitaliza y la fortalece, como el fideísmo que  termina degenerando en pura subjetividad, en fantasía desbordada o en mera magia.

Sí miramos desde la perspectiva de la razón hay que reconocer que ésta es limitada, pero este límite no implica que no posea una capacidad de apertura al absoluto. Sin esa apertura el hombre cae preso de su sinsentido y sus propios logros acabarán volviéndose contra sí mismo. Sin la fe se recortan las riberas de lo humano y el hombre se queda sin saber si viene o va, recluido en el tiempo y el espacio, en lo geográfico y en la historia. La fe al potenciar la razón permite que ésta no quede reducida a una razón instrumental enclaustrada en lo exclusivamente objetivo o en lo científicamente demostrable. La fe permite ensanchar la razón, posibilitándole ver y escuchar, razonar y sentir en profundidad. La interrelación entre la fe y la razón nos permite acceder a un conocimiento  sapiencial que eleva nuestro pensamiento hasta el fundamento de lo real y el sentido de nuestra existencia  posibilitando orientar nuestra propia vida.

Mirando desde la perspectiva de la  fe ésta no tiene que ser lógicamente inconsistente  e irracional. La experiencia de Dios no se agota en la racionalidad pero no puede prescindir de ella. No debemos asumir como divino lo contradictorio para nuestra racionalidad  moral, científica y lógica.  La fe ha de abrirse a la razón y mostrar su razonabilidad. Se trata de mostrar como la realidad nos permite intuir a Dios, pues Dios se desvela en los ámbitos del fundamento, del sentido o de la moral. La fe abriéndose  a la razón enseñará que  Dios no aliena al hombre sino todo lo contrario,  que lo sustenta, impele y plenifica.  Que Dios fundamenta lo que hay de bueno en el mundo, en  la ciencia, en los deseos profundos del hombre, en la búsqueda del  bien y la verdad. Que Dios más que un freno a la  autonomía de lo humano es el garante de nuestra marcha esperanzada en el mundo. La fe no exige el “sacrificium intellectus” dado que la verdad se va desvelando por medio de una fe y una razón que se nutren mutuamente.

Ni la fe debe diluirse en la razón ni la razón en la fe. Ambas deben establecer un diálogo enriquecedor manteniendo su autonomía. La fe no es creer en abstracto sino creer  en Alguien, y aquí es un Alguien concreto, Jesucristo crucificado y resucitado, ese es el núcleo del cristianismo. Aquí la fe y la razón se encuentran de un modo especial. Cristo crucificado-resucitado puede resultar para algunos el gran escollo contra el que la razón puede naufragar, pero si logramos profundizar en ese acontecimiento podremos, por el contrario, desembocar en el océano sin límites de la verdad donde todo, al verse desde esa luz,  cobre un sentido total. Como decía san Juan Pablo II,  en el acontecimiento CRISTO pueden evidenciarse no solo la frontera entre la razón y la fe sino también el espacio en el que ambas puedan encontrarse (Fides et Ratio 23).

Juan Jesús Cañete Olmedo
Sacerdote diocesano y Profesor de Filosofía

Ver este artículo en la web de la diócesis

Concluyen los encuentros vocacionales del curso

0

El pasado viernes 3 de junio, los seminaristas y el Rector del Seminario, Don Juan Francisco Ortiz, visitamos la parroquia de San Pedro Poveda en Jaén.

Bajo el lema «Amar es servir», llegamos al templo sobre las 19h. Un grupo de feligreses nos esperaba y, muy amablemente, nos enseñaron las diferentes instalaciones de la parroquia.

A continuación, nos dirigimos para el interior del templo, donde nos presentamos. Uno de los seminaristas compartió ante los asistentes su historia vocacional, y otros dos de nuestros compañeros nos dieron una catequesis muy interesante sobre dos importantes virtudes para todo cristiano, la humildad y la caridad, valiéndose del ejemplo de los santos.

Seguidamente, nos dispusimos a celebrar la Eucaristía, eje central de nuestra fe, y después tuvimos un rato de adoración ante el Señor, y en el que el Espíritu Santo estuvo muy presente. Terminamos con un agradable ágape fraterno al aire libre con el párroco, Don Julio Segurado, y con todos los feligreses que nos acompañaron.

Agradecemos a Don Julio y a toda la comunidad de San Pedro Poveda de Jaén su gran acogida y cercanía. Pedimos por todos vosotros.

Comunidad del Seminario diocesano

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Mensaje del Corpus Christi, Día de la Caridad: «De la adoración al compromiso»

0

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social hacen público el Mensaje para la solemnidad del Corpus Christi, Dia de la Caridad, que la Iglesia celebra el domingo 19 de junio. «De la adoración al compromiso» es el título que encabeza el escrito.

«De la adoración al compromiso»
Mensaje para la Solemnidad del Corpus Christi 2022

La solemnidad del Corpus Christi nos permite revivir el clima intenso de la última Cena y nos
conduce a lo que es fundamental en nuestra vida y misión como cristianos, “la fuente y el culmen de toda evangelización”: la Sagrada Eucaristía.

Mirar con ojos pascuales

En este año tan convulso y al mismo tiempo tan lleno de esperanza, los obispos, como pastores de la Iglesia de Jesucristo, queremos alentar el ánimo y la alegría cristiana. Tiempo convulso. Por segundo año, hemos vivido la pandemia de la COVID-19 con su carga de enfermedad, soledad y muerte. A ella se suman las guerras en Ucrania y en otras muchas partes del mundo. Los desplazamientos forzosos, la violencia, el dolor, la tortura y la muerte que provocan, hieren el corazón de Dios. También vivimos un tiempo de esperanza porque estas realidades, los sufrimientos personales y comunitarios, no nos dejan desamparados, sino que nos adentran en el Corazón de Cristo, crucificado y resucitado, fuente de toda esperanza. Las llagas del Señor crucificado son transfiguradas en el Cuerpo del Resucitado.

No podemos celebrar la solemnidad del “Corpus Christi”, memorial de encuentro y entrega de Cristo, sin vivir y experimentar la profunda e inseparable unidad entre la fe y la vida; la unidad entre la Eucaristía y la caridad.

Agradecimiento y compromiso

Ante estas situaciones dolorosas, la respuesta e implicación solidaria de la sociedad, en su conjunto, está siendo encomiable, como lo está siendo también por parte de la Iglesia y de Cáritas. Realmente, no podemos permanecer ajenos al dolor y al sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas ucranianas y del resto del mundo. Toda nuestra persona vibra ante esta realidad que Cristo hizo suya y redimió en la cruz y que anticipó sacramentalmente en la última Cena. Porque en el Cenáculo se anticipa lo que fue el sacrificio del Gólgota: la muerte del Verbo encarnado; Él es el Cordero que se entregó libremente y se inmoló por nosotros. Él es nuestra Paz.

Queremos agradecer tantas muestras de solidaridad, al tiempo que advertimos que ésta no puede ser “flor de un día”. Se necesita un compromiso solidario, estable. Tengamos presente la invitación que el apóstol S. Pablo dirigía a los fieles de Galacia, y que el Papa Francisco nos recordaba en su Mensaje para la Cuaresma de este año: “No nos cansemos de hacer el bien” (Ga 6,9). Estamos invitados a ser sembradores de semillas de bien, de justicia y de caridad para un mundo más humano, justo y pacífico porque “no tenemos que esperar todo de los que nos gobiernan, sería infantil. Gozamos de un espacio de corresponsabilidad capaz de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones. Seamos parte activa en la rehabilitación y auxilio de las sociedades heridas” (Fratelli tutti 77 =FT).

Caridad

Con la narración del milagro de la multiplicación de los panes, dentro del contexto litúrgico del “Corpus Christi”, san Lucas nos ayuda a entender mejor el don del Misterio eucarístico. Es un acontecimiento que nos asombra y que se prolonga de forma incesante en la Iglesia que, a lo largo de la historia, parte y comparte el Pan de la Vida nueva para todo hombre y mujer de cualquier raza y cultura, sobre todo a través de la acción de Cáritas.

Este año celebramos el 750 Aniversario de esta institución: “75 años de amor por los demás”, de
lucha contra la pobreza y de promoción del desarrollo integral de las personas, especialmente de los más pobres y excluidos dentro y fuera de nuestras fronteras. ¡Felicidades Cáritas!

Lo más importante de esta historia de amor y servicio son las miles de personas en nuestro país y en muchas partes del mundo que le han confiado su vida y tantas otras (voluntarios, trabajadores, donantes…) cuya generosidad ha generado nuevas ilusiones, oportunidades y esperanzas. Lamentablemente, su acción va a ser cada vez más necesaria en un contexto de inequidad provocado por los modelos económicos y el contexto concreto de encarecimiento de la energía y la consiguiente inflación.

Fraternidad abierta y universal

“Todos los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Porque no hemos recibido el espíritu de esclavos para caer en el temor; sino que se os ha dado un Espíritu de hijos adoptivos que os hace gritar: “¡Abba! ¡Padre!” El Espíritu en persona se une a nuestro espíritu para confirmar que somos hijos de Dios” (Rm 8,5-27).

Ciertamente, cuando vivimos esta experiencia, el ejercicio de la fraternidad no es un deber categórico, sino un impulso del corazón que nos encamina hacia los hermanos y nos empuja a la fraternidad. Todos estamos invitados a caminar juntos viviendo la sinodalidad, es decir, dejándonos guiar por la luz del Espíritu Santo, escuchándonos unos a otros y prestando especial atención a los que están en la periferia. El camino sinodal es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia. Ellos son compañeros de camino.

Paz y presencia

Nos dice San Pablo: “Cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva” (1Co 11, 26); palabras que nos invitan a anunciar la muerte redentora de Cristo y que fortalecen nuestra esperanza en el encuentro definitivo con Él. Urge abrir caminos de esperanza, en la certeza de que Dios sigue derramando en la humanidad semillas de bien (cf. FT 54).

En el camino de la vida no estamos solos, Cristo camina con nosotros y nos alimenta con el Pan de Vida “panís angelorum, factus cibus viatorum”. Jesús es alimento espiritual que ayuda, sostiene y fortalece la esperanza de los creyentes; la piedra angular que nos fundamenta en el itinerario hacia el cielo al tiempo que consolida la comunión en la que vivimos cotidianamente con la Iglesia celestial.

Santa Teresa de Calcuta, la Santa de los más pobres entre los pobres, habla así del Santísimo Sacramento: “El privilegio que tenemos de adorarle cada día es uno de sus más grandes regalos. Si tienes un corazón limpio, siempre podrás ver esa conexión hermosa entre el Pan de vida y el cuerpo roto de Cristo en el pobre”.

En este día nos recogemos y nos adentramos en el silencio ante el misterio de la fe. Contemplamos el “asombro eucarístico”, como lo llamó san Juan Pablo II, y con agradecimiento adoramos el sacramento en el que Cristo quiso “concentrar” para siempre su amor infinito. Por tanto, la solemnidad del “Corpus Christi” hace que nuestra vida cristiana junto a la adoración nos lleve de la mano al compromiso para transformar con Cristo la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste (cf. NMI 29). La presencia de Cristo nos dona la paz que necesitamos y que necesita el mundo; una paz que nos lleva a estar presentes junto al Cuerpo de Cristo en los necesitados.

“Te adoramos, oh verdadero Cuerpo nacido de la Virgen María”. Amén.

Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social

06/06/2022

Ver este artículo en la web de la diócesis

Vigilia de Pentecostés en la parroquia de Cristo Rey de Jaén

0

“Sigamos construyendo juntos. El Espíritu Santo nos necesita”. En línea con todo lo trabajado durante la fase diocesana del Sínodo, y dándole continuidad al mismo, el pasado sábado día 4, la comunidad parroquial de Cristo Rey celebró la Vigilia de Pentecostés.

Siendo Pentecostés el día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, momento propicio para que los laicos dejen patente su papel fundamental en la corresponsabilidad eclesial y en la misión evangelizadora de la Iglesia, ambas cosas emanadas de su condición de bautizados, un centenar de laicos, entre los que estaban la gran mayoría de los que viven su fe en “Grupos de Vida”, la mayoría de los que participaron en las distintas sesiones de la fase diocesana del sínodo, y otros miembros de diversos grupos de apostolado seglar, se reunieron como Pueblo de Dios, orando e invocando el Espíritu de Dios para que siga alentándolos en sus corazones en el camino sinodal.

Siguiendo la guía elaborada por la Vicaría de Evangelización de la diócesis, la meditación previa al encendido del Cirio Pascual y a la colocación de la Cruz (junto al cartel del Sínodo y los colores de ACG), y las meditaciones previas a la lectura de la Palabra de Dios (Gen 11,1-9. Rut 1,6-22. Jn 20,19-23), introdujeron a los asistentes en el deseo de que Cristo sea la luz del mundo, la sinodalidad como vuelta a nuestro ser Iglesia, la presencia de Dios a nuestro lado en el camino sinodal, y la creencia en Pentecostés como exponente de que otra iglesia es posible.

Tras cada una de las lecturas de la Palabra de Dios, al tiempo que el templo iba iluminándose, se fueron realizando diversos gestos. Primero se entregó a los asistentes un ladrillo de cartón simbolizando que todos formamos parte de la Iglesia. En un segundo gesto se invitó a que cada uno escribiera en su ladrillo qué puede aportar a la comunidad parroquial, a la Iglesia. En un tercer gesto, cada uno aportó su ladrillo a la construcción de una Iglesia.

Con una oración final que finalizaba diciendo: “Es tu hora”, los asistentes abandonaron el templo con la alegría de haber vivido en comunidad una hora de oración, comunitaria y personal, y sentir que el Espíritu de Dios está a su lado en el camino de la conversión. Antes de salir, cada uno se llevó un ladrillo de los utilizados para construir la Iglesia y así recordar que ellos forman parte, imprescindible, de ella.

Hay que reseñar, que la música y el canto de Jose Ibáñez, ayudo sobremanera a la oración, al silencio, a la meditación, con cantos que iban en consonancia con cada una de las meditaciones y gestos realizados durante la Vigilia.

Parroquia de Cristo Rey

Ver este artículo en la web de la diócesis

La Archidiócesis celebra el Día internacional de los Archivos

0

La Archidiócesis celebra el Día internacional de los Archivos

Los Archivos Históricos de la Catedral y del Arzobispado de Sevilla se suman nuevamente a la celebración del Día Internacional de los Archivos el próximo 9 de junio, en este año 2022 que es especialmente significativo para la Iglesia de Sevilla, porque se conmemora el 800 aniversario del nacimiento del rey Alfonso X, cuya figura y reinado están estrechamente vinculadas a la ciudad de Sevilla así como a  los orígenes del desarrollo institucional del cabildo capitular, siendo además la Catedral de Sevilla el lugar en el que se encuentra enterrado.

Por ese motivo, y como no podía ser de otra manera, hemos optado por seleccionar documentos intitulados por el rey Alfonso X o vinculados a su persona y gobierno, en una exposición documental constituida por 19 piezas, paralela a la muestra que se desarrolla en la Catedral de Sevilla, con sus mismas premisas:  ‘Alfonso X. Rey, Mecenas y Sabio’. La exposición podrá ser visitada, a lo largo del mes de junio, en las instalaciones de los Archivos Históricos en el Palacio Arzobispal de Sevilla.

El Archivo de la Catedral de Sevilla, en su Fondo Capitular, custodia un total de 141 documentos emanados por la cancillería real de Alfonso X, de los cuales 103 son documentos originales dirigidos por el monarca al arzobispo e Iglesia hispalense, al cabildo capitular o a alguno de sus miembros, siendo los restantes documentos insertos en otros originales, copias del siglo XIII o copias realizadas en siglos posteriores. En cuanto a sus tipologías, es importante destacar que la labor legislativa de Alfonso X determinó también el establecimiento de unas formas o tipos documentales emanados de una cancillería real bien organizada. Privilegios rodados, cartas plomadas, cartas abiertas, mandatos, con sellos de plomo o de cera pendiente para los documentos en pergamino o sellos placados al dorso para los primeros documentos en papel, tipos documentales cuya estructura y contenido responden a fórmulas que se consolidan durante su reinado y que se determinan en función del contenido de los documentos y a quien van dirigidos. Como singularidad destacaremos que en el Archivo de la Catedral se conservan 20 privilegios rodados originales intitulados por Alfonso X.

El marco cronológico de la documentación expuesta abarca el reinado de Alfonso X, desde el 1252 hasta 1284, sobresaliendo en volumen los emitidos durante el período en el que la corte, itinerante durante la Baja Edad Media, se mantuvo en Sevilla, incluso podríamos denominar desde una perspectiva diplomática, el año 1253 como el año sevillano de Alfonso X, pues en el Fondo Capitular son 46 los documentos datados en ese año.

Estos documentos nos aproximan a la vida de la corte y de la Iglesia de Sevilla en la segunda mitad del siglo XIII ayudando a construir la imagen del monarca y su reinado.

Isabel González, jefa del Área de los Archivos Catedral y Arzobispal

 

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Iglesia en Jaén 677: «Ministros del gran sacerdocio de Jesús»

0

CARTA DE NUESTRO OBISPO
Palabras del Obispo en torno al día de San Juan de Ávila.

 SOLILOQUIOS
Como cada número, el Deán de las Catedrales, D. Francisco Juan Martínez Rojas, ofrece un artículo de opinión y reflexión. En este número: «Los sínodos en la historia de la Diócesis de Jaén. II: Los sínodos giennenses de la Edad Moderna (1)»

ACTUALIDAD DE LA IGLESIA DIOCESANA
En el repaso a la actualidad que se produce en la Diócesis podrán leer noticias como: El nuevo Consejo Episcopal jura ante el Obispo; Más de 50 sacerdotes diocesanos se forman en conversión pastoral y liderazgo; o Confer Jaén celebra su Asamblea General Ordinaria.

ESTA QUINCENA HABLAMOS DE…
San Juan de Ávila reúne en Baeza al clero diocesano.

FAO
En este número se recoge un artículo de Fernando Chica Arellano, Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, IFAD y PMA: «Santuarios marianos y espacios naturales».

CARIDAD ES AMOR
En estas páginas dedicadas a Cáritas se pueden leer informaciones como la Iglesia de Jaén recoge firmas para una regularización extraordinaria de personas extranjeras o medio centenar de personas extranjeras participa en “Proyecto Integrándonos” de Cáritas Diocesana.

CATEDRAL DE JAÉN
En esta sección se ofrecen varias noticias, como Minetu y Rafael abrazan la fe católica en una emotiva celebración presidida por el Obispo o el testimonio de Minetu, gran fruto de la Pascua.

SEMINARIO DIOCESANO
En estas páginas se recogen dos noticias de nuestro Seminario diocesano: Claustro extraordinario de los profesores del Seminario diocesano y Adoración eucarística por los frutos de la PEJ 22.

AMAR DE COLORES
Se trata de una sección nueva en la que los miembros de Cursillos de Cristiandad de Jaén ofrecen un artículo bajo el título «Volvamos a Galilea».

OPINIÓN
Diego Javier Cañizares Cano, Licenciado en Teología y Secretario de la Hermandad de la Amargura, ofrece un artículo de opinión: “El triunfo de la Cruz en el mes de las flores a María”.

MIGRACIONES
En esta sección se recoge el artículo del Secretariado de Migraciones: «Círculo de Silencio y recogida de firmas en favor de la ILP».

ATRIO DE LOS GENTILES
Como cada número, D. Juan Jesús Cañete Olmedo, sacerdote y profesor de filosofía, ofrece un artículo que lleva por título: «Fe y razón en el diálogo».

 

Para suscripciones:
Obispado de Jaén: Departamento de Publicaciones. Plaza Santa María, 2. Apartado 039 – 23080 Jaén. Teléfono

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.