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Fallece el sacerdote Alfonso Gálvez Morillas

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Ayer falleció en Murcia, a los 90 años, el sacerdote diocesano Alfonso Gálvez Morillas. Sus restos mortales se velan en el Tanatorio de Jesús de Murcia y la Misa de exequias se celebrará hoy, a las 18:00 horas, en la Parroquia San Bartolomé-Santa María de Murcia.

Alfonso Gálvez nació en Totana el 4 de junio de 1932 y fue bautizado en la Parroquia Santiago el Mayor el día 12 de junio del mismo año. Comenzó sus estudios de Derecho en la Universidad de Murcia en 1949, y al finalizar ese mismo año ingresó en el Seminario Mayor San Fulgencio, simultaneando sus estudios sacerdotales con los de Derecho en la Universidad. Fue ordenado presbítero en la Parroquia San Juan Bautista de Murcia, el 10 de junio de 1956, por Mons. Ramón Sanahuja y Marcé, obispo de Cartagena. Ese mismo año, consiguió la licenciatura en Derecho.

Después de su ordenación sacerdotal desempeñó los siguientes cargos:

  • 1956-1959: Coadjutor de la Parroquia San Andrés Apóstol de Murcia.
  • 1959-1963: Formó parte del equipo sacerdotal misionero enviado a Ecuador, siendo profesor en el Seminario Interdiocesano de Cuenca (Ecuador) y posteriormente párroco de El Tambo (Ecuador).
  • 1963-1964: Cura párroco en San Antonio de Padua en Barquisimeto (Venezuela).
  • 1965-1967: Consiliario del Movimiento Junior Femenino en la Diócesis de Cartagena.
  • 1970-1983: Juez diocesano.
  • 1971-1973: Profesor de Religión en el Instituto Alfonso X El Sabio de Murcia.
  • En 1980 fue aprobada por Mons. Javier Azagra Labiano la Sociedad de Jesucristo Sacerdote, asociación dedicada a la formación de sacerdotes. Desde 1982 se dedicó plenamente a dicha asociación, que cuenta en la actualidad con 34 sacerdotes incardinados en diversas diócesis y con trabajo pastoral en Ecuador, Estados Unidos y la propia Diócesis de Cartagena.

En esos años, desarrolló también la publicación de diversos libros de espiritualidad, entre los que destacan: La fiesta del hombre y la fiesta de Dios (1983), Comentarios al Cantar de los Cantares (dos volúmenes: 1994 y 2000), El Amigo inoportuno (1995), La oración (2002), Meditaciones al atardecer (2005), Esperando a Don Quijote (2007), Homilías (2008), Siete cartas a siete obispos (2009), El invierno eclesial (2011), El misterio de la oración (2014), Sermones para un mundo en ocaso (2016), Cantos al final del camino (2016), Mística y poesía (2018), etc.

Descanse en paz.

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¿Quién es mi prójimo?

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Jesús nos propone este domingo XV de tiempo ordinario la parábola del buen samaritano, a propósito de una pregunta que le hicieron sus contemporáneos y que nosotros mismos nos hacemos muchas veces. Quién es mi prójimo, de quién me tengo que ocupar, a quién tengo que atender.

La respuesta es muy sencilla: tu prójimo es aquel a quien tú, movido por la caridad de Cristo, te acercas. Prójimo no es porque él está cerca de ti, sino porque tú te acercas a él. Y hoy, en esta aldea global en la que vivimos, uno puede acercarse al otro de mil maneras. Hoy no nos es lejana el hambre del Sahel, ni los que pasan todo tipo de calamidades por la guerra de Ucrania o de Nigeria, o las inundaciones de Bangladesh y las desgracias de Haití. Y las necesidades de tantas personas que viven a la puerta de al lado. Las noticias nos ponen delante de los ojos todos los días y a todas horas situaciones límite, de extrema gravedad, a las que quizá nos hemos acostumbrado y no reaccionamos como el buen samaritano.

Jesús tipifica con gran pedagogía distintas maneras de reaccionar ante las necesidades de los demás. Hay quienes no ven lo que ocurre, porque miran a otro lado. Hay quienes viéndolo, pasan de largo. Y hay quienes miran, ven, se compadecen y actúan en consecuencia.

Ciertamente no estamos llamados a remediar todos los males del mundo. Cuando pensamos así, nos agobiamos, porque no somos omnipotentes. Omnipotente sólo es Dios. Los males del mundo, particularmente los males de las personas, se nos presentan a los ojos para provocar nuestra caridad, y dar lo mejor de nosotros mismos. Los males cercanos o lejanos a los que nos acercamos son una provocación a nuestra manera de vivir, a nuestra manera de usar los bienes de este mundo, a nuestra comodidad y egoísmo.

Con toda humildad, nos acercamos al que sufre por cualquier causa, y podemos aliviarle su sufrimiento. Aligerando su peso porque cargamos nosotros con parte de ese peso, de manera que al compartirlo se hace más ligero, dándole el sentido redentor que en Cristo tal sufrimiento adquiere, y, cuando el sufrimiento procede de la injusticia humana, luchando para que erradicar las causas que lo provocan.

El buen samaritano se abajó de su cabalgadura, se interesó por aquel hombre apaleado, despojado y dejado en la cuneta de la vida, sanó sus heridas con aceite y vino, lo tomó sobre sus hombros para cargarlo en su cabalgadura y lo llevó a la posada, saliendo fiador del precio de su estancia allí.

Esta parábola es un autorretrato del mismo Jesús y de su obra redentora. Jesús se ha abajado hasta nosotros, incluso despojándose de su rango, y lo ha hecho por amor a cada uno de nosotros. En nosotros no ha visto especiales cualidades ni ningún provecho para él. Se ha acercado a nosotros por puro amor suyo y se ha mojado en atendernos, cuando estábamos desahuciados y sin ninguna solución. Nos ha sanado con los sacramentos, ha cargado sobre sí el peso de nuestros males (culpables o inculpables) y nos ha llevado a la posada, que es la comunidad cristiana, la Iglesia.

“Anda y haz tú lo mismo”, termina diciéndonos Jesús. La actitud cristiana, la actitud que Jesús quiere prolongar en nuestra vida es esa. Acercarse al que sufre, porque es nuestro prójimo, compartir sus sufrimientos, abandonando nuestra vida cómoda, ofrecerle lo que esté a nuestro alcance, que es muchísimo aunque no seamos omnipotentes, e incorporarlo a la comunidad eclesial, donde sea acogido y amado para seguir su camino de rehabilitación.

Hoy se nos pide una Iglesia samaritana, capaz de detectar con sensibilidad evangélica las necesidades de nuestros hermanos y salir al encuentro de ellos con las actitudes de Jesús, el buen samaritano.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Córdoba

“El Señor marca mi vida y me ha enviado a la misión”

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Tras diez años como párroco de Santo Domingo de Guzmán de Lucena el sacerdote Nicolás Rivero marcha a la misión diocesana de Picota. Diecinueve años sirviendo a la Iglesia como sacerdote han permitido a Nicolás vivir profundamente su fe y su vocación. Se ha sentido un lucentino más pero la misión ad gentes en la prelatura de Moyobamba, en Perú, lo llama. En la provincia de Picota lo espera su hermano sacerdote, Antonio Reyes, que ya ha cumplido su segundo año en este destino pastoral

¿Cómo recibió el nombramiento de nuestro Obispo el pasado 18 de junio que le hacía misionero diocesano en Picota?

En la misa de las órdenes sacerdotales, con mucha ilusión porque siempre que uno recibe una nueva misión es un reto. Hay que comenzar de nuevo con una experiencia nueva. Desde mis inicios en el Seminario me he sentido llamado por el Señor para estar con Él y enviado por Él para la misión que quiera.

Le esperan más de cien pueblos repartidos por más de dos mil kilómetros cuadrados, una extensión con personas deseosas de conocer a Cristo, de recibir los sacramentos, algunos de ellos los reciben en tiempo muy dilatado. Allí estuvo como sacerdote en algunas de sus vacaciones y ha estado su hermano Leopoldo Rivero, que es el párroco de La Esperanza ¿cómo fue aquella experiencia hace ya algunos años?

En aquel entonces estaba de párroco en Cañete de las Torres y estaban allí de sacerdotes Juan Ropero y Francisco Granados, surgió la oportunidad desde la Delegación de Misiones de hacer una experiencia misionera en Picota y me apunté en el grupo. Fuimos tres sacerdotes y algunos seglares. Fue un mes intensísimo y me percaté de la necesidad que tenían en aquellos lugares de la presencia de un sacerdote.

Hace más de diez años que fui a Picota por primera vez y desde entonces es una constante que siempre me ha rondado. En una ocasión llegué a un pueblo que llevaba dos años sin que fuera ningún sacerdote, tardamos cuatro días en llegar a través de la selva, y las personas deseosas de poder recibir los sacramentos del bautismo, la confirmación, el matrimonio, la unción de los enfermos y el sacramento de la penitencia. Estaban deseosos de recibir la gracia de Dios.

Supongo que muchas miradas de niños, ancianos, de parejas de novios que se quieren casar, no se olvidan, ¿no?

Hay una distancia entre nuestra Córdoba y aquel lugar. Me acuerdo que llegamos a un poblado donde cinco niños hacían la primera comunión y cuando lo comparas con nuestras parroquias todo es muy sencillo, van a lo esencial, al contacto directo con el Señor. Son experiencias en lugares donde están deseosos de que se les hable de Dios.

La misión diocesana de Picota, aparte de llevar los sacramentos a través de los sacerdotes allí destinados, también tiene importantes proyectos, algunos de ellos muy avanzados, que permiten por ejemplo a niñas que no podrían estudiar de otro modo, residir en lugares donde la Diócesis lo hace posible. ¿Está al tanto de estos proyectos y deseoso de poder trabajar a su favor?

Existe allí la labor de dos congregaciones, las Obreras del Sagrado Corazón y las Salesianas del Sagrado Corazón, que llevan una labor en primera línea. Allí las familias están muy desestructuradas, existen muchos niños sin padres, que son criados por los abuelos, que malviven y no tienen las condiciones dignas para crecer con sus necesidades cubiertas. Desde la parroquia se hace una gran cobertura porque la Escuela Hogar “Virgen de Araceli” y el comedor quieren ayudar a la infancia y a la juventud que está en situación muy vulnerable.

Ha escrito a los lucentinos una preciosa carta en la que asegura estar a la entera disposición de Cristo antes de partir a la misión en su afán de anunciar el Evangelio ¿Qué se queda atrás como sacerdotes después de tantos años?

Esa carta que dirigía a los feligreses de Santo Domingo de Lucena era para explicar mis motivaciones y qué es lo que me llevaba a la misión. He estado muy a gusto con ellos, no salgo de Lucena porque haya tenido allí algún problema, al contrario, mi experiencia allí ha sido muy gratificante y he crecido como persona y como sacerdote. Los vínculos que se estrechan por el paso de los años son verdaderos, de profunda amistad. Estoy muy agradecido y quería explicarlo para que ellos fueran también partícipes. Las cosas en la Iglesia no son caprichos, sino que responden con humildad a la voluntad de Dios y yo veía desde hace tiempo que me llamaba a esto, por eso me ofrecí voluntario a D. Demetrio, que es el que tiene que disponer que allí no falten sacerdotes, y al que le agradezco la confianza que ha depositado en mí al enviarme a esta misión.

Está previsto que en el mes de septiembre viaje hasta allí, que en agosto sea la eucaristía de envío hasta Picota y nos gustaría saber ¿cómo nació su vocación y la de su hermano, no siempre se da que en una familia haya dos vocaciones sacerdotales, y si la llamada misionera se parece a esa primera llamada al sacerdocio?

Claro que sí, van íntimamente unidas. Decía el Señor a sus discípulos: “como el Padre me ha enviado así también os envío yo”. Todos estamos en estado de misión, yo no fui a Lucena y anteriormente a Cañete o a Priego porque yo lo haya elegido sino que es la Iglesia la que me ha enviado y la verdad es que es una experiencia bonita, es el Señor el que marca mi vida no soy yo el que va eligiendo los sitios. Hay que estar dispuestos para la misión desde el origen, desde el Seminario. Desde pequeño he estado vinculado a mi parroquia en Fuente Palmera y el testimonio de mis sacerdotes ha sido muy importante y también cómo la parroquia siempre ha acogido a los misioneros cuando era la campaña del Domund o de Manos Unidas. Desde pequeño recuerdo que me impresionaba el testimonio que daban los misioneros que venían de otros lugares, incluso en mi familia siempre ha tenido un papel muy importante la acogida a los misioneros. Siempre hemos estado muy vinculados a las congregaciones que había en el pueblo y partían a la misión, nos carteábamos e intentábamos ayudarlas en todo lo que necesitaban. Mis padres me han dado un gran testimonio, de hecho una de las facilidades para ir a la misión es la disposición de mis padres que ya lo hicieron para con mi hermano y cuando le comuniqué que me iba a la misión mostraron su alegría y apoyo. Mi vocación sacerdotal surgió en mi familia, desde que tengo uso de razón quería ser sacerdote. Mi hermano se fue al Seminario, después me fui yo y mi hermana es religiosa contemplativa, los otros cuatro hermanos han respetado mi decisión, me han apoyado y me han demostrado su alegría.

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Fallece el sacerdote Albino Pozo Gómez

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Este sacerdote ha fallecido a los 94 años de edad. La misa exequial será hoy jueves, 7 de julio, a las 19:00 horas, en Hinojosa del Duque

Nacido en Hinojosa del Duque el 6 de febrero de 1928, Albino Pozo Gómez fue ordenado presbítero el 5 de octubre de 1953, en Ciudad Real, como religioso Carmelita de la Antigua Observancia. El 4 de marzo de 1975, le conceden el indulto de exclaustración de la orden y el 20 de diciembre de 1977 se incardina en la Diócesis de Madrid-Alcalá. Fue once años después de estar en Madrid cuando decidió regresar a Córdoba y el 3 de octubre de 1988 se incardinó en la Diócesis.

Entre sus cargos ministeriales, Albino fue encargado del Colegio del Patronato Tutelar de Menores «Ntra. Sra. de los Reyes» en Torreblanca (Sevilla) (1953), director del Reformatorio de Córdoba (1954), párroco del «Stmo. Cristo del Buen Viaje» en Pampatar, (Isla Margarita de Venezuela) (1956), coadjutor de «Ntra. Sra. del Carmen» en Petare (Caracas) (1957), párroco de «Santa Cruz Aparecida» en Santa Cruz del Zulia (Venezuela) (1959), párroco de «San Rafael Arcángel» en Píritu (Edo. Potuguesa); así como prior de «Santa Mónica» en la Concepción Shell (Venezuela) (1965).

En Madrid, fue nombrado prior y rector del Santuario de «Ntra. Sra. de los Peligros» en Madrid (1969) y, posteriormente, coadjutor de la parroquia de «San Martín» de Valdeiglesias (1974) y párroco de «San Estebán» en Cenientos (1981).

A su regreso a Córdoba, Albino fue designado párroco de «Santa Catalina» de Fuente La Lancha y de «San Andrés Apóstol» de Alcaracejos (1983). En esta párroquia permaneció como párroco emérito (2008), compaginando el cargo con la Residencia de «Jesús Nazareno» de Hinojosa del Duque, donde fue capellán.

Albino ha fallecido a los 94 años de edad. La misa exequial será hoy jueves, 7 de julio, a las 19:00 horas, en la parroquia de San Juan Bautista de Hinojosa del Duque.

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La Catedral de Sevilla mantiene un amplio horario de culto durante el verano

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La Catedral de Sevilla mantiene un amplio horario de culto durante el verano

El Cabildo Catedral ha publicado recientemente su horario de verano, destacando que la Seo permanecerá abierta al culto y la oración durante la temporada estival. Concretamente de ocho de la mañana a diez y media de la tarde. Como a las once menos cuarto comienza la visita cultural, el culto se traslada a la Capilla Real abierta desde las ocho de la mañana. Esta se cerrará en torno a la una y media de la tarde, excepto los domingos que será media hora antes.

Por otro lado, por las tardes la Capilla Real estará abierta de lunes a jueves de siete a ocho y media, y los viernes, sábados y domingos de seis a nueve.

En cuanto a los horarios de Misas en esta capilla son los siguientes: de lunes a sábados a las 8:30 h., 10 h. y 12:30 h; viernes y sábados también a las 20 h; y los domingos a las 8:30 h y a las 20 h.

Además, también habrá Misa los domingos y festivos en el Altar del Jubileo a las 10 h. 11.30 h y a las 12.30 h.

 

 

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Festividad de San Marcial del Rubicón presidida por el Nuncio de Su Santidad, Mons. Bernardito Auza

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Hoy 7 de Julio a las  19,00 hr. en la Parroquia de San Marcial de Rubicón, en Femés, se celebrará la Función Solemne con motivo de la Festividad de San Marcial de Rubicón, patrono de Lanzarote y  Copatrono de la Diócesis de Canarias.

Una celebración que presidirá el Nuncio de Su Santidad, Mons. Bernardito Auza -quien visita la Diócesis de Canarias esta semana-  , y que será concelebrada por el Obispo de la Diócesis, Mons. José Mazuelos y el Obispo Auxiliar, Mons. Cristóbal Déniz junto al párroco del lugar Jonathan Almeida, el Vicario de Lanzarote, Fuerteventura y La Graciosa Juan Carlos Medina, el Rector del Seminario diocesano Juan Carlos Arencibia y el clero de la isla majorera.

A continuación saldrá la procesión por las calles de Femés.

Previamente, a las 18,00 hs., en el complejo parroquial de Femés, conocido como la “Casa de los Peregrinos”, habrá un encuentro de la corporación municipal representada por el Alcalde, Oscar Noda, para dar la bienvenida al Nuncio, quien firmará en el libro de honor del Ayuntamiento y en el de la Parroquia de San Marcial.

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Visita Pastoral a la parroquia del Purísimo Corazón de María (Cartaojal)

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Homilía de D. Jesús Catalá en la Eucaristía celebrada en la parroquia del Purísimo Corazón de María de Cartaojal durante su Visita Pastoral

VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DEL PURÍSIMO CORAZÓN DE MARÍA

(Cartaojal, 7 julio 2022)

Lecturas: Os 11, 1-4.8-9; Sal 79, 2-3.15-16; Mt 10, 7-15.

1.- La primera lectura que hemos escuchado del profeta Oseas es una imagen preciosa de Dios, presentándolo como el amor de los padres; y al pueblo de Israel, como el hijo que Dios tanto ama.

Dice el profeta, referido al pueblo de Israel: «Cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí: sacrificaban a los baales, ofrecían incienso a los ídolos» (Os 11, 2).

Pero Dios cuida de su hijo, expresándolo con una imagen que tantas veces habéis hecho vosotros, queridos padres. Dice: «Con lazos humanos los atraje, con vínculos de amor. Fui para ellos como quien alza un niño hasta sus mejillas. Me incliné hacia él para darle de comer» (Os 11, 4). «¿Cómo podría abandonarte, Efraín, entregarte, Israel? Mi corazón está perturbado, se conmueven mis entrañas» (Os 11, 8a.8c).

2.- Dios tiene entrañas de misericordia y de amor. Y hace lo mismo que hacéis las madres y los padres: amáis entrañablemente a vuestros hijos, los cuidáis, los eleváis a vuestra altura. El Hijo de Dios se rebajó para levantarnos a su altura, y nos hizo coherederos suyos; nos hizo hijos del Padre. Igual que la madre coge y levanta al niño a su altura, pega mejilla con mejilla y lo llena de besos.

Esta es la imagen preciosa del profeta sobre Dios. La vida de fe es como la vida del amor; tiene las mismas características. Decíamos antes en la asamblea de la comunidad que la fe, el amor y la esperanza van juntas y no se pueden separar.

3.- El salmista presenta otras dos figuras preciosas de Dios. Una, la del pastor: «Pastor de Israel, escucha, tú que guías a José como a un rebaño; tú que te sientas sobre querubines, resplandece» (Sal 79, 2). Despierta tu poder y ven a salvarnos. El pastor, cuida de tus ovejas. Dios cuida de nosotros como un pastor cuida a sus rebaños. Jesús es el Buen Pastor que cuida de nosotros.

Y la tercera imagen del Salmo es la del viñador. Dios es como el viñador que «cuida la cepa que tu diestra plantó y al hijo del hombre que tú has fortalecido» (Sal 79, 16). «Dios del universo, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña» (Sal 79, 15). Somos la viña del Señor, la viña querida y amada del Señor.

Tres hermosas imágenes: la del Padre amoroso, la del Pastor y la del Viñador.

El texto nos anima a que también nosotros vivamos esas tres imágenes como receptores del amor de Dios: amemos como Dios Padre, cuidemos a los nuestros (cristianos, hijos, familia, Iglesia, parroquia) como el Pastor y como el Viñador.

Estos tres ejemplos e imágenes nos ayudan a nosotros a saber cómo comportarnos.

4.- El Evangelio nos recuerda lo que hemos comentado en la asamblea sobre cómo damos testimonio de nuestra fe. Jesús dijo a sus discípulos y apóstoles, y nos lo dice hoy también a nosotros: «Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos» (Mt 10, 7).

¿Cómo hacemos eso? ¿Cómo proclamáis que el reino de Dios está ya aquí? ¿En qué se nota? Fijaos, hay una serie de verbos o de acciones que Jesús nos dice sobre cómo hay que anunciar al reino de Dios: «Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis» (Mt 10, 8).

¿Por qué decíais que no habéis curado enfermos ni habéis resucitado muertos? En nuestra sociedad no solo hay enfermedades físicas. ¿Cuántas enfermedades psíquicas y espirituales hay? ¿Cuántos enfermos hay, faltos de fe? ¿Cuántos no conocen a Jesús, reniegan de Él o atacan a la Iglesia sin conocerla? ¿Cuántos muertos hay, porque no creen en quien es la resurrección?

5.- Bautizar a una persona (niño o adulto) es resucitar a un muerto, porque es hacerle pasar de la muerte a la vida. La lepra es una deformación o un crecimiento no adecuado de las células, una malformación celular. ¿Cuántas lepras hay en nuestra sociedad? ¿Cuánta deformación? ¿Cuántos prejuicios? ¿Cuántas manipulaciones? No hablamos de enfermedades físicas; no se trata de enfermos físicos, aunque también hay que cuidarlos; ni muertos físicos, ni leprosos físicos, ni endemoniados físicos.

Podéis hacer todo esto: curar enfermos, resucitar muertos, limpiar leprosos, arrojar demonios. ¿Estáis convencidos ahora de que sí que podéis hacerlo? Naturalmente, no con nuestras fuerzas; pero para eso estamos vinculados y unidos al Señor.

6.- El evangelista Mateo dice que dar testimonio hace falta ir ligeros de equipaje: «No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre» (Mt 10, 9); «ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento» (Mt 10, 10). No os preocupéis de qué vais a comer o beber, porque Dios nos lo regala cada día, de una manera u otra. Su providencia es infinita.

«Al entrar en una casa, saludadla con la paz» (Mt 10, 12), porque es el gran bien que Cristo resucitado nos trae. El saludo que hace Cristo resucitado cuando se aparece a los discípulos es: «La paz con vosotros». Al inicio de la Misa el presidente dice: “La paz con vosotros”; se trata de la paz de Cristo. No es la paz que dan las armas o las guerras; eso, en vez de paz, es violencia y destrucción. Toda guerra es una pena, porque pierden todos. Demos la paz de Cristo, porque solo Cristo es la Paz.

4.- Visita pastoral

Esta visita pastoral pretende celebrar juntos la fe, conocernos mejor, dialogar, compartir y animarnos mutuamente a vivir mejor la fe y a ser mejores testigos.

Lo que hemos comentado en la asamblea, os animo a seguir comentando con el párroco, don Carlos. Es bueno que celebréis alguna vez una asamblea para compartir, para afrontar juntos los retos que tenemos hoy, al estilo de una familia que se reúne en torno a la mesa para dialogar y compartir. Todo eso nos hace bien y nos enriquece.

La visita pastoral debe ser un motivo para renovar la comunidad parroquial. Es como la “revisión técnica del vehículo” (ITV), pero revisamos la parroquia.

Terminamos pidiendo la protección maternal de la Virgen, en su advocación de la Inmaculada Corazón, titular de la parroquia. Ella tiene un gran corazón amante, afectuoso, capaz de ser madre de todos los hombres. Que así sea.

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Andriy Havlich: «La Iglesia en Ucrania está ayudando en todo lo que puede, de palabra y de obra»

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Andriy Havlich es natural de Ternopil, en la Ucrania Occidental. Este misionero oblato de María Inmaculada vino a Málaga como su primer destino pastoral hace tres años. Aquí había realizado sus estudios de filosofía, que completó con la formación teológica en Madrid. Hizo votos perpetuos y estuvo, a modo de prácticas, un tiempo en Kiev y de ahí, ya como diácono y sacerdote, cerca de Nápoles en una casa de cuidado de mayores. En la diócesis malacitana viene desempeñando su ministerio en la zona de Ciudad Jardín, entre las parroquias de la Esperanza y San Eugenio Mazenod y Nuestra Señora de las Flores. Ahora, su congregación le ha pedido volver a su país, atacado por Rusia, y comparte con los malagueños sus sensaciones ante la guerra y su nuevo destino.

¿Cómo ha vivido el inicio de la guerra?
Es imposible describirlo con palabras. Es un dolor inmenso que quema por dentro, que te bloquea, un shock y no se puede comparar con quien lo ha vivido allí, los bombardeos, ataques… Es muy diferente, y no puedo saber lo que ellos han vivido: un horror, pero a distancia también ha sido muy duro. La sensación es de impotencia, de no encontrarle un sentido, un porqué a tanto dolor y tanto sufrimiento para mi pueblo. No había ninguna razón para esta guerra. Esto me ha hecho sufrir mucho, pero la cercanía de mis parroquianos, de tantos amigos y personas que rezaban por mí, por Ucrania, que me apoyaban me ayudó a superar este primer golpe tan duro.

En pleno siglo XXI, la información es un arma de guerra muy poderosa. Para muchos, es difícil conocer verazmente lo que pasa. ¿Qué lectura hace usted?
Realmente no es difícil, porque si vamos a hablar aquí de geopolítica, de los intereses de las grandes potencias, de las empresas internacionales… ahí me pierdo, porque seguramente hay grandes intereses económicos, se está midiendo quién es más fuerte, quién va a gobernar el mundo, pero humanamente, cristianamente, está todo muy claro: un país que ha atacado a otro país, que está infligiendo la destrucción de las ciudades principales, de toda la infraestructura, nos están robando, machacando, destrozando, haciendo un gran daño a mi país, a mi gente… Ese sufrimiento no podremos superarlo en mucho tiempo y todavía no se sabe cuándo va a acabar esta barbarie, por eso humanamente no tiene ningún sentido, por mucha manipulación que pueda haber en la televisión. La información que yo recibo de mis hermanos oblatos que están allí y me cuentan que hay bombardeos continuos, ataques a colegios, centros comerciales, estaciones de trenes y aeropuertos, que no hay seguridad en las ciudades ni posibilidad para los civiles de defenderse. Mi lectura es, por tanto, que es una guerra sin sentido, injusta y un enorme mal para todos los ucranianos y los que después van a asumir las consecuencias.

¿Cuál es su nuevo destino?
Me destinan a Kiev para formar la parte de la comunidad dedicada a los medios de comunicación. Nosotros los oblatos tenemos dos comunidades allí: una que trabaja en la parroquia de San Nicolás y la otra que se ocupa de los medios de comunicación. Tenemos la televisión católica desde donde intentamos evangelizar a la población y mantener contacto con la Iglesia universal. Esta será mi misión: tendré que traducir las Misas y eventos del Papa, viajar por las parroquias e iglesias para promover estos medios y trabajar en todo lo referido a los medios, para que la Palabra de Dios llegue a más gente y esta se sienta apoyada, reconfortada, asistida espiritualmente a través de los medios.

¿Cómo está ayudando la Iglesia allí en Ucrania? ¿Se está comprometiendo en la solución del conflicto?
La Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa, la Iglesia oriental católica de rito bizantino son las iglesias que actualmente tienen presencia en Ucrania, y que colaboran juntas para ayudar humanitariamente a la población, distribuyendo también toda la que llega desde el extranjero, así como con la celebración de la Eucaristía, las oraciones, visitando a los enfermos, estando presente siempre con los necesitados, acogiendo en sus estructuras a los refugiados, apoyando a los soldados a través de los capellanes, ayudando en todo lo que puede: de palabra y de obra, la Iglesia está muy presente en la vida de los ucranianos ahora mismo. A nivel político, su labor es la oración, juntar a las personas y rezar por la paz, por los que defienden nuestra patria, también por los enemigos, rezar. 

¿Cómo valora la ayuda que se ha realizado desde Málaga y cómo podemos seguir colaborando?
La ayuda de Málaga se ha articulado desde Cáritas Málaga, parroquias, cofradías, personas… ha sido y es continua, y se sigue necesitando debido a tanta destrucción como soporta el país. Aún sigue y por eso es necesario seguir enviando medicamentos, comida, fondos… La necesidad es muy grande y es continua, y seguramente la Iglesia de Málaga no puede solucionarlo, pero cada céntimo, cada oración por Ucrania es una gran ayuda. Lo mejor es colaborar a través de las Cáritas o de las congregaciones que están allí, porque da seguridad de que se emplea bien y es útil. Y lo más importante: rezar, no acostumbrarnos a la guerra, no pensar que está lejos y no me toca. Insistir en la oración y ayudar en lo que podamos. Que no se sientan abandonados por nosotros. Sé que la gente de Málaga es muy sensible, que siempre colabora y apoya a los que lo necesitan. Por todo ello, os doy las gracias.

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Bendición de la ermita de la Santa Vera Cruz de Alhaurín el Grande, tras su restauración

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El 9 de julio, la Plaza del Convento de Alhaurín el Grande, acogió los actos programados para la bendición e inauguración de la reforma de la fachada de la Ermita de la Santa Vera Cruz tras la reforma que se ha venido realizando en los últimos meses.

Tras el acto institucional y la bendición, comenzó la Eucaristía en Acción de Gracias presidida por el franciscano Fray Rubén Moreno Camuñas, capellán del Colegio de Guardias Jóvenes «Duque de Ahumada». 

Para el arquitecto técnico encargado de la dirección de la obra, Pablo Pastor, «las actuaciones realizadas han tenido como objetivo la preservación de los elementos constructivos originales que conforman la envoltura el edificio. De esta manera se han eliminado los morteros de cemento fruto de recientes reparaciones, sustituyéndolos por morteros de cal con el despiece de fina llaga horizontal original. Se han repuesto las molduras originales eliminadas en los contrafuertes de las fachadas laterales, así como las molduras de las ventanas, asimilándolas a las de la fachada principal y a las que existen en el interior de la Ermita. En la fachada principal, que es la que más revestimiento original conservaba, se ha procediendo primeramente a eliminar la pintura plástica que la recubría. A continuación, previo marcado con tiralíneas y corte con disco de las delimitaciones de ambos revestimientos, se procedió al picado del enfoscado de cemento, hasta llegar a la fábrica original. Posteriormente se ha aplicado un nuevo mortero de cal de similares características al original. También se ha eliminado el zócalo de mármol crema, no original. Durante este proceso se han reparado todas las molduras y cresterías de remate, así como la reposición de una cruz igual a la original que corona el frontón de la fachada. En el arco ojival de acceso, se ha colocado una basa redonda de piedra caliza apomazada, para recuperar el arranque de las columnas.  Finalmente como terminación se ha aplicado una pintura mineral al silicato en dos colores, resaltando de esta manera los abultados y decoraciones existentes en la fachada».

La inversión realizada ha ascendido a 94.500 euros, que han sido sufragados por la Cofradía de la Santa Vera Cruz, con una subvención del Ayuntamiento de Alhaurín el Grande. La ejecución de los trabajos la ha llevado a cabo Obras y Reformas Braco S.L.

BREVE HISTORIA DE LA ERMITA

En esta ermita tiene su sede desde su origen, en el siglo XVI, la Real Venerable Cofradía del Santo Cristo de la Vera-Cruz, María Santísima de la Soledad y del Santo Sepulcro de Alhaurín el Grande (Málaga)

Tras la destrucción de la antigua ermita en 1812, mediante una voladura de las tropas francesas en retirada, donde murieron 104 hermanos, se construye la actual en 1921.Pertenece al estilo neogótico. Fue realizada por el arquitecto provincial José Novillos y Fertrell y está inspirada en la iglesia del Sagrado Corazón de los Jesuitas de Málaga

La ermita consta de una sola nave dividida en secciones. Aparecen soportes tanto en el interior (columnas adosadas al muro) como en el exterior (contrafuertes). El presbiterio, que presenta una falsa bóveda semiesférica con arcos apuntados, da directamente al camarín. El espacio interno de la ermita tiene una marcada personalidad, que se refleja tanto en sentido vertical a través del uso del arco apuntado, reforzando la sensación de altura, como en sentido de profundidad hacia el altar. Otro elemento fundamental es la luz que se materializa a través de doce vidrieras que representan a los doce apóstoles con sus atributos correspondientes. En cuanto a la fachada está flanqueada por dos esbeltas torres rematadas con airosos pináculos. Sobre la puerta, con forma de arco apuntado, encontramos una galería de arquillos ciegos con decoración vegetal de influencia gótica. En el centro, aparece un gran rosetón que ilumina el interior de la ermita.

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Comentario al evangelio del domingo XV del Tiempo Ordinario, por Danilo Farneda

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El profesor de los Centros Teológicos Danilo Farneda ayuda a profundizar en el evangelio de este domingo XV del Tiempo Ordinario.

Tener una mirada comprometida sobre la realidad, conmovernos ante las limitaciones de las personas, acercarnos, implicarnos en la búsqueda de respuestas: ese es el desafiante itinerario de conversión samaritana que nos propone el Evangelio este domingo. Basta querer mirar para encontrarnos con personas afectadas por el dolor biológico, el sufrimiento psicológico, el descarte social, la sequedad espiritual o la agresión ambiental de una “madre tierra” enferma que ya no les acoge.

Ante las limitaciones que nos rodean estamos tentados a “pasar de largo”. La conversión samaritana nos invita a detenernos, a romper las fronteras de los propios intereses y a atrevernos a mirar. Ello no significa simple curiosidad informativa, sino disponibilidad y capacidad para reconocer lo que ocurre a nuestro alrededor y dejarnos conmover, superando la tentación de la insensibilidad o la justificación fácil: “bastante tengo con lo mío…”

Es verdad que no siempre tenemos respuestas y, en ocasiones, esta mirada y esta proximidad, son la manifestación posible de nuestro amor y de nuestra solidaridad.

Lo cierto es que el Buen Samaritano va más allá de las emociones. Dejarnos conmover desde la mirada y la cercanía son pasos necesarios, pero no suficientes. Estamos invitados a dar el paso a la acción para “vendar las heridas”, para unirnos a otros y crear posadas samaritanas.

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