Visita Pastoral a la parroquia del Purísimo Corazón de María (Cartaojal)

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Homilía de D. Jesús Catalá en la Eucaristía celebrada en la parroquia del Purísimo Corazón de María de Cartaojal durante su Visita Pastoral

VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DEL PURÍSIMO CORAZÓN DE MARÍA

(Cartaojal, 7 julio 2022)

Lecturas: Os 11, 1-4.8-9; Sal 79, 2-3.15-16; Mt 10, 7-15.

1.- La primera lectura que hemos escuchado del profeta Oseas es una imagen preciosa de Dios, presentándolo como el amor de los padres; y al pueblo de Israel, como el hijo que Dios tanto ama.

Dice el profeta, referido al pueblo de Israel: «Cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí: sacrificaban a los baales, ofrecían incienso a los ídolos» (Os 11, 2).

Pero Dios cuida de su hijo, expresándolo con una imagen que tantas veces habéis hecho vosotros, queridos padres. Dice: «Con lazos humanos los atraje, con vínculos de amor. Fui para ellos como quien alza un niño hasta sus mejillas. Me incliné hacia él para darle de comer» (Os 11, 4). «¿Cómo podría abandonarte, Efraín, entregarte, Israel? Mi corazón está perturbado, se conmueven mis entrañas» (Os 11, 8a.8c).

2.- Dios tiene entrañas de misericordia y de amor. Y hace lo mismo que hacéis las madres y los padres: amáis entrañablemente a vuestros hijos, los cuidáis, los eleváis a vuestra altura. El Hijo de Dios se rebajó para levantarnos a su altura, y nos hizo coherederos suyos; nos hizo hijos del Padre. Igual que la madre coge y levanta al niño a su altura, pega mejilla con mejilla y lo llena de besos.

Esta es la imagen preciosa del profeta sobre Dios. La vida de fe es como la vida del amor; tiene las mismas características. Decíamos antes en la asamblea de la comunidad que la fe, el amor y la esperanza van juntas y no se pueden separar.

3.- El salmista presenta otras dos figuras preciosas de Dios. Una, la del pastor: «Pastor de Israel, escucha, tú que guías a José como a un rebaño; tú que te sientas sobre querubines, resplandece» (Sal 79, 2). Despierta tu poder y ven a salvarnos. El pastor, cuida de tus ovejas. Dios cuida de nosotros como un pastor cuida a sus rebaños. Jesús es el Buen Pastor que cuida de nosotros.

Y la tercera imagen del Salmo es la del viñador. Dios es como el viñador que «cuida la cepa que tu diestra plantó y al hijo del hombre que tú has fortalecido» (Sal 79, 16). «Dios del universo, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña» (Sal 79, 15). Somos la viña del Señor, la viña querida y amada del Señor.

Tres hermosas imágenes: la del Padre amoroso, la del Pastor y la del Viñador.

El texto nos anima a que también nosotros vivamos esas tres imágenes como receptores del amor de Dios: amemos como Dios Padre, cuidemos a los nuestros (cristianos, hijos, familia, Iglesia, parroquia) como el Pastor y como el Viñador.

Estos tres ejemplos e imágenes nos ayudan a nosotros a saber cómo comportarnos.

4.- El Evangelio nos recuerda lo que hemos comentado en la asamblea sobre cómo damos testimonio de nuestra fe. Jesús dijo a sus discípulos y apóstoles, y nos lo dice hoy también a nosotros: «Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos» (Mt 10, 7).

¿Cómo hacemos eso? ¿Cómo proclamáis que el reino de Dios está ya aquí? ¿En qué se nota? Fijaos, hay una serie de verbos o de acciones que Jesús nos dice sobre cómo hay que anunciar al reino de Dios: «Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis» (Mt 10, 8).

¿Por qué decíais que no habéis curado enfermos ni habéis resucitado muertos? En nuestra sociedad no solo hay enfermedades físicas. ¿Cuántas enfermedades psíquicas y espirituales hay? ¿Cuántos enfermos hay, faltos de fe? ¿Cuántos no conocen a Jesús, reniegan de Él o atacan a la Iglesia sin conocerla? ¿Cuántos muertos hay, porque no creen en quien es la resurrección?

5.- Bautizar a una persona (niño o adulto) es resucitar a un muerto, porque es hacerle pasar de la muerte a la vida. La lepra es una deformación o un crecimiento no adecuado de las células, una malformación celular. ¿Cuántas lepras hay en nuestra sociedad? ¿Cuánta deformación? ¿Cuántos prejuicios? ¿Cuántas manipulaciones? No hablamos de enfermedades físicas; no se trata de enfermos físicos, aunque también hay que cuidarlos; ni muertos físicos, ni leprosos físicos, ni endemoniados físicos.

Podéis hacer todo esto: curar enfermos, resucitar muertos, limpiar leprosos, arrojar demonios. ¿Estáis convencidos ahora de que sí que podéis hacerlo? Naturalmente, no con nuestras fuerzas; pero para eso estamos vinculados y unidos al Señor.

6.- El evangelista Mateo dice que dar testimonio hace falta ir ligeros de equipaje: «No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre» (Mt 10, 9); «ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento» (Mt 10, 10). No os preocupéis de qué vais a comer o beber, porque Dios nos lo regala cada día, de una manera u otra. Su providencia es infinita.

«Al entrar en una casa, saludadla con la paz» (Mt 10, 12), porque es el gran bien que Cristo resucitado nos trae. El saludo que hace Cristo resucitado cuando se aparece a los discípulos es: «La paz con vosotros». Al inicio de la Misa el presidente dice: “La paz con vosotros”; se trata de la paz de Cristo. No es la paz que dan las armas o las guerras; eso, en vez de paz, es violencia y destrucción. Toda guerra es una pena, porque pierden todos. Demos la paz de Cristo, porque solo Cristo es la Paz.

4.- Visita pastoral

Esta visita pastoral pretende celebrar juntos la fe, conocernos mejor, dialogar, compartir y animarnos mutuamente a vivir mejor la fe y a ser mejores testigos.

Lo que hemos comentado en la asamblea, os animo a seguir comentando con el párroco, don Carlos. Es bueno que celebréis alguna vez una asamblea para compartir, para afrontar juntos los retos que tenemos hoy, al estilo de una familia que se reúne en torno a la mesa para dialogar y compartir. Todo eso nos hace bien y nos enriquece.

La visita pastoral debe ser un motivo para renovar la comunidad parroquial. Es como la “revisión técnica del vehículo” (ITV), pero revisamos la parroquia.

Terminamos pidiendo la protección maternal de la Virgen, en su advocación de la Inmaculada Corazón, titular de la parroquia. Ella tiene un gran corazón amante, afectuoso, capaz de ser madre de todos los hombres. Que así sea.

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