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Homilía de mons. Saiz en el sexto día de la novena a la Virgen de los Reyes (11-08-22)

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Homilía de mons. Saiz en el sexto día de la novena a la Virgen de los Reyes (11-08-22)

El Señor “enaltece a los humildes”

Memoria de Santa Clara

Saludos. Queridos hermanos y hermanas que participáis en esta celebración: Señor Deán Presidente y miembros del Cabildo Catedral; sacerdotes, diáconos, miembros de la vida consagrada; Asociación Virgen de los Reyes y San Fernando, Real Maestranza de Caballería; hermanos y hermanas presentes. Día sexto de nuestra Novena, en que celebramos la fiesta de santa Clara, una religiosa discípula de san Francisco de Asís, con quien fundó la segunda orden franciscana o de hermanas clarisas. Ella se llamaba a sí misma «humilde planta del bienaventurado padre Francisco». Después de abandonar su antigua vida de noble, se estableció en el monasterio de San Damiano hasta su muerte.

La escena de la Visitación de María a su prima Isabel refleja la actitud de servicio, también la actitud de acogida, la alegría, la felicitación de Isabel a María y la respuesta de María entonando el Magníficat, el canto de los «pobres de Yahvé», los humildes de corazón que rechazan la tentación del orgullo, de la riqueza y del poder.

¡Qué difícil es ser humilde! Que fácil es caer en los delirios de grandeza, en los complejos de superioridad, en la incapacidad para hacer autocrítica. Qué fácil es destacar un poco en algo y en seguida volverse engreído y vanidoso, y echarse a perder. Qué fácil es parecer humildes cuando estamos rodeados de personas mucho más capacitadas, más cualificadas, cuando estamos en una posición de inferioridad; pero en cuanto prosperamos un poco, con qué rapidez afloran la vanidad y el orgullo. El teólogo alemán Romano Guardini dice que «la actitud del pequeño que se inclina ante el grande, todavía no es humildad. Es, simplemente, verdad. El grande que se humilla ante el pequeño es el verdaderamente humilde». Por esto, Jesucristo es el auténticamente humilde. Su encarnación y muerte en cruz son la prueba más grande de humildad. María Santísima es auténticamente humilde, unida su Hijo y compartiendo su camino.

La humildad es la virtud que nos da un conocimiento justo y verdadero de nosotros mismos y de nuestra pequeñez, de nuestras limitaciones y debilidades, principalmente ante Dios. Sitúa a la persona en la verdad y la libra de la vanidad, de la soberbia, de los espejismos del mundo y de las tentaciones del maligno. A primera vista, parece simplemente la virtud que se opone a la vanidad. En un sentido más profundo, se opone a la soberbia, al orgullo. Es la actitud lógica de la criatura ante el Omnipotente. El humilde reconoce que todo lo ha recibido de Dios, que no es nada por sí mismo.

¿Y cómo aprender la humildad? En primer lugar, hay que hacer experiencia de la omnipotencia de Dios Salvador. La humildad nace del sentido de Dios, es decir de la conciencia plena de su realidad. Esta conciencia se va adquiriendo a través del contacto con Dios, de la relación con Él a través de la oración, a través de la celebración litúrgica. Cuando la persona se acerca a Dios, experimenta la propia nada, se experimenta que todo es don de Dios. En la presencia de Dios, en la verdad de su luz, el hombre se siente pecador y a la vez experimenta la confianza plena en Dios, en su amor, en su gracia. De ahí que las personas más santas sean las más humildes.

La humildad se aprende también a través de la contemplación de Cristo Redentor y de su camino de humillación hasta la muerte en cruz. La humildad es adhesión al camino recorrido por Jesús y seguimiento de sus pasos. Se aprende asimismo contemplando a María Santísima, la criatura más grande, la más perfecta a los ojos de Dios y a la vez la más sencilla. Dios ha mirado la humildad de su esclava, que encontró gracia a sus ojos. Para nosotros, la vivencia de la humildad no consiste tanto en adoptar unas formas concretas de comportamiento, sino sobre todo en plantear toda nuestra vida  siguiendo el ejemplo de Jesús.

No solamente es una virtud importante, sino que es el fundamento de todas las virtudes. Todo el edificio de la vida espiritual tiene sus cimientos en la humildad. Todo progreso espiritual es gracia de Dios, y Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes. Santo Tomás de Aquino nos recuerda que la humildad ocupa el primer lugar entre las virtudes porque quita los obstáculos para el crecimiento en todas ellas: expulsa la soberbia, a la que Dios resiste, y hace al hombre someterse al influjo de la gracia divina. Por eso es el fundamento del edificio espiritual[1].

Por otra parte, Dios siempre santifica en la verdad, y donde no hay humildad no hay tampoco verdad y, por consiguiente, no hay santificación. La enseñanza de santa Teresa de Jesús es clara al respecto: “Una vez estaba yo considerando por qué razón era nuestro Señor tan amigo de esta virtud de la humildad, y me puso delante esto: que es porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad; que es verdad muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino la miseria y ser nada; y quien esto no entiende, anda en mentira”[2].

“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava” (Lc 1,46-48). María es consciente de su pequeñez ante Dios, que la ha llamado a ser la madre del Mesías. Sabe que todo lo recibe de Dios, y está libre de sí misma, completamente orientada a Dios y a los demás. Aquí está la verdadera humildad: no tener ojos para uno mismo, sino para Dios y para los demás. El Señor, para hacer maravillas, no necesita grandes medios ni nuestras capacidades, sino un corazón sencillo, una mirada humilde y confiada a Él y abierta a los hermanos[3].

Vamos a trasladarnos a Nazaret. Los datos evangélicos que tenemos y los descubrimientos de la arqueología bíblica nos permiten reconstruir el modo como vivían Jesús, María y José en Nazaret, en su vida diaria. Una vida sencilla y familiar. El clima de serenidad y paz que existía en el hogar de Nazaret y el cumplimiento de la voluntad del Padre conferían a la vida de aquella sagrada familia una profundidad extraordinaria e irrepetible. En María, la conciencia de que cumplía una misión que Dios le había encomendado, concedía un significado inmenso a su vida diaria. Los quehaceres sencillos de cada día adquirían un valor singular, pues los vivía como servicio a la voluntad de Dios y a la misión de Cristo. Su ejemplo ilumina y da sentido al trabajo de tantas personas que realizan sus labores diarias exclusivamente entre las paredes del hogar y también fuera del hogar, en tareas sencillas, ocultas, a veces repetitivas, con poca visibilidad social, y que no se suelen apreciar suficientemente, pero que si se llenan de amor, son de gran importancia para la Iglesia y para el mundo.

Todos aquellos años de vida oculta y sencilla en Nazaret revelan la fuerza del amor auténtico, de la oración, de la vida ofrecida por entero a Dios, de la búsqueda del cumplimiento de su voluntad. El trabajo oculto, pero lleno de amor, encierra un valor extraordinario a los ojos del Señor. No podemos pensar que la vida en Nazaret era monótona y aburrida. La presencia de Jesús llenaba enteramente aquel hogar. En el contacto con José y con Jesús, que iba creciendo, María iba penetrando en aquel misterio. San Lucas relata que «Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres» (Lc 2, 52). Dice también que «María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón» (Lc 2, 19; cf. 2, 51). Cada día, compartido con Jesús, se convertía en una invitación a descubrir más profundamente el misterio de su persona.

El Señor enaltece a los humildes, el Señor ha mirado la humildad de María. Contemplemos hoy el misterio de la vida oculta de Jesús, María y José. Pidamos al Señor sensatez y realismo; pidamos la virtud de la humildad. Nuestra vida tiene etapas de visibilidad y etapas de discreción, de vida oculta. Lo importante es que Cristo está presente y la llena de esperanza, la llena de luz. Nuestra vida es eficaz y fructífera si estamos unidos a él, si llenamos de amor todos los momentos, todos los espacios, todos los detalles. Nuestra Señora de los Reyes nos enseña el camino. Así sea.

 

[1]  Cf. TOMÁS DE AQUINO, Suma Teológica, II-II, 161, 6.

[2]  TERESA DE JESÚS, Las Moradas, Moradas Sextas, 10, 7.

[3] Cf. PAPA FRANCISCO, Ángelus, 8 de diciembre de 2021.

+ José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla

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D. Antonio celebra a Santa Clara de Asís junto a las Clarisas de la ciudad

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Cada 11 de agosto, la Iglesia Católica celebra a Santa Clara de Asís, fundadora, junto a San Francisco de Asís de la Orden de las Hermanas Pobres, conocidas posteriormente como “clarisas” en honor a ella.

Y con ese motivo, nuestro obispo D. Antonio ha realizado una visita a la comunidad contemplativa presente en nuestra diócesis. Conocidas como las “damas pobres” según San Francisco, el obispo ha podido compartir un momento de asueto dentro del convento. En la foto, se puede observar la reliquia de la Santa de Asís que posee el convento situado en la Calle Real.

Francisco y Clara: una historia de amistad

Santa Clara, cuyo nombre evoca pureza y luminosidad, nació el 16 de julio de 1194 en Asís (Italia), en el seno de una de las familias nobles de la ciudad. Desde muy pequeña se esforzó en adquirir y crecer en la virtud: acudía con asiduidad a la oración y la penitencia; solía ocuparse de las tareas más difíciles del hogar y cuidaba de los detalles más pequeños.

A los 18 años acudió a la iglesia de San Giorgio de Asís para la misa. Ese día, San Francisco hizo la prédica en torno a la Cuaresma. Clara, después de escucharlo, le pidió al santo que la ayudara a vivir también “según el modo del Evangelio”. Desde ese momento, él se convirtió en su preceptor espiritual y cultivaron una santa amistad. Clara, conforme se iba comprometiendo más con el Señor, se sentía cada día más atraída por una vida sencilla y de entrega a los pobres: ese era, precisamente, el camino que Jesús le señalaba.

La noche del Domingo de Ramos de 1212, Clara dejó su casa y se encaminó a la Porciúncula, al lado de la cual vivían los frailes menores (hoy se conserva esta pequeña capilla franciscana dentro de la Basílica de Santa María de los Ángeles).

Esa misma noche, frente al Cristo de San Damián, Clara renunció para siempre a las cosas del mundo «por amor hacia el santísimo y amadísimo Niño envuelto en pañales y recostado sobre el pesebre». Se le entregó el hábito de los hermanos menores y el mismo Francisco cortó su cabello dorado. Desde ese día la santa empezó a ser parte de la Orden de los Hermanos Menores.

Para Dios nada es imposible

Uno de los episodios más conocidos de su vida sucedió el día de la Solemnidad de la Natividad de Cristo. Estando gravemente enferma, fue transportada milagrosamente desde su cama a la iglesia de San Francisco. Allí asistió a todo el oficio de los maitines y a la Misa de medianoche, además recibió la santa comunión; después, apareció de nuevo en su celda, sobre su cama.

Ciertamente Clara jamás había gozado de buena salud -se dice incluso que estuvo enferma durante 27 años, mientras vivía en el monasterio-. Debido a esto, gran parte de su vida religiosa estuvo marcada por sufrimientos e incomodidades, los que supo sobrellevar de manera heroica.

El Sumo Pontífice, Inocencio III, la visitó en el monasterio hasta en dos ocasiones, en alguno de los peores momentos de su enfermedad. En una de esas oportunidades, después de verla, el Papa exclamó: “Ojalá yo tuviera tan poquita necesidad de ser perdonado como la que tiene esta santa monjita”.

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TESTIMONIOS DE LA PEJ 2022. José María : “Ha sido algo inolvidable”

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José María, perteneciente a la Renovación Carismática, ha vivido junto a la Pastoral Juvenil el camino hacía Santiago y una vez allí la Peregrinación Europea de Jóvenes.

“Esta peregrinación representa la propia vida”, con estas palabras José María, perteneciente a la Renovación Carismática de la Diócesis nos cuenta como ha vivido todo el camino hasta llegar a Santiago de Compostela y una vez allí vivir con todos los jóvenes la PEJ 2022. Lo primero que destaca José María es los malos y buenos momentos del camino, de ahí que haga referencia a que la peregrinación es la propia vida, ya que pasas por distintas etapas, lo que también te ayuda a rezar en estos diferentes momentos.

Por otro lado, José María subraya como todo lo que ha vivido en el camino fue necesario para llegar hasta Santiago de Compostela, como la providencia ha hecho que el camino tenga las distintas etapas que atraviesa y eso haga que todo cobre sentido. Asimismo, nos cuenta que una vez comienza la PEJ para él todo ha sido algo inolvidable ya que ha podido vivir la alegría de Cristo con más jóvenes.

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Joan Enric Vives i Sicilia, arzobispo de Urgell-Andorra será el encargado de predicar en el solemne Quinario de las fiestas del Cristo de La Laguna

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Joan Enric Vives i Sicilia, arzobispo de Urgell-Andorra y copríncipe de Andorra, será el encargado de predicar en el solemne Quinario de las fiestas del Cristo de La Laguna.

Asimismo, en esta ocasión su majestad el rey Felipe VI ha designado como representante real para el día 14 de septiembre, solemnidad de la exaltación de la Santa Cruz y fiesta del Santísimo Cristo de La Laguna, al presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres.

BIOGRAFíA DE JOAN ENRIC VIVES i SICILIA, ARZOBISPO DE URGELL Y COPRÍNCIPE DE ANDORRA

Joan Enric Vives Sicilia nace en Barcelona el 24 de julio de 1949. Es Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona (1976) y Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, sección filosofía, por la Universidad de Barcelona (1982).

Fue ordenado sacerdote el 24 de septiembre de 1974. Ha ocupado distintos cargos, entre ellos, miembro fundador y consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos en ambientes populares (JOBAC) (1975-1987), Delegado Episcopal de Justicia y Paz de Barcelona (1978-1993), y formador (1987-1991) y Rector (1991-1997) del Seminario Mayor de Barcelona.

Fue profesor de Historia de la Filosofía en la Facultad de Teología de Catalunya (1983-1993) y de la Facultad Eclesiástica de Filosofía de la Universidad Ramón Llull (1988-1993), de la que fue Vicedecano de la Facultad de Filosofía (1989-1993). Desde el año 1997 era el Secretario y Portavoz de la Conferencia Episcopal Tarraconense, cargo que dejó el 14 de abril de 2021.

Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993 y recibió la ordenación episcopal el 5 de septiembre del mismo año. El 25 de junio de 2001 fue nombrado obispo coadjutor de Urgell, convirtiéndose en titular en 2003, tras la renuncia por edad de Mons. Joan Martí Alanis. Desde 2003, Mons. Vives Sicilia es Arzobispo de Urgell y Copríncipe de Andorra.

En la CEE preside la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios desde marzo de 2020. Además es miembro de la Comisión Permanente. También ha sido miembro del Consejo de Economía de 2008 a 2014.

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La diócesis lamenta la pérdida del sacerdote José Manuel Perera Alcántara.

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En la madrugada de hoy, 11 de agosto, ha fallecido el sacerdote diocesano D. José Manuel Perera Alcántara, en el hospital Vázquez Díaz de la capital, a los 79 años de edad. La capilla ardiente se encuentra en el Tanatorio de Bollullos par del Condado, localidad donde se celebrará la Misa exequial esta misma tarde, a las 19.00 horas, en la parroquia Santiago Apóstol.

D. José Manuel Perera fue ordenado sacerdote el 5 de septiembre de 1971 y, entre sus destinos pastorales, ha desarrollado su ministerio en las parroquias de Paymogo, Santa Bárbara y Villarrasa. Actualmente era adscrito a las parroquias de Bollullos par del Condado y colaboraba con otras parroquias del arciprestazgo. D.E.P.

La entrada La diócesis lamenta la pérdida del sacerdote José Manuel Perera Alcántara. se publicó primero en Diócesis de Huelva.

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Intención de oración del Papa Francisco para el mes de agosto

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El video sobre la intención de oración del Papa Francisco para el mes de agosto que acaba de publicarse a través de la Red Mundial de Oración del Papa. Este mes, el Santo Padre pide “para que los pequeños y medianos empresarios, duramente afectados por la crisis económica y social, encuentren los medios necesarios para continuar su actividad al servicio de las comunidades en las que viven”.

La crisis que vivimos 

“Como consecuencia de la pandemia y las guerras, el mundo se enfrenta a una grave crisis socioeconómica”, dice el Papa y señala que los pequeños y medianos empresarios son unos de los principales afectados. Según datos del Banco Mundial de 2021, una de cada cuatro empresas perdió la mitad de su volumen de ventas a causa de la pandemia a nivel global. Además, las ayudas públicas son débiles precisamente donde más se necesitan: en los países pobres y para las pequeñas empresas. 

En este sentido, el Papa Francisco elogia a los que “con valor, esfuerzo y sacrificio, invierten en la vida generando bienestar, oportunidades y trabajo”. Entre los pequeños y medianos empresarios están incluidos los que regentan un comercio, un restaurante o un taller. Pero también aquellos que se dedican a tareas de limpieza o transporte, los artesanos, entre tantos otros. Ellos son “los que no salen en las listas de los más ricos y poderosos y, a pesar de las dificultades, crean puestos de trabajo manteniendo su responsabilidad social”. 

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Homilía de mons. José Ángel Saiz Meneses en el quinto día de la novena a la Virgen de los Reyes (10-08-2022)

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Homilía de mons. José Ángel Saiz Meneses en el quinto día de la novena a la Virgen de los Reyes (10-08-2022)

Homilía de Monseñor José Ángel Saiz Meneses en la Novena a la Virgen de los Reyes. Catedral de Sevilla. Día quinto: 10-08-22. 

Fiesta de san Lorenzo, diácono y mártir. 

“He aquí la esclava del Señor”

 Saludos. Queridos hermanos y hermanas que participáis en esta celebración: Señor Deán Presidente y miembros del Cabildo Catedral; sacerdotes, diáconos, miembros de la vida consagrada; Asociación Virgen de los Reyes y San Fernando; hermanos y hermanas presentes. Día quinto de nuestra Novena, en que celebramos la fiesta de san Lorenzo, diácono, mártir del siglo III. Era uno de los siete diáconos de Roma, encargado del servicio y atención a los más pobres. Después de que el Papa Sixto y otros colaboradores fueran apresados, Lorenzo dispuso de un tiempo con la orden de recoger los tesoros de la Iglesia y entregarlos a las autoridades. Él distribuyó el dinero disponible a los pobres y luego los presentó a las autoridades como el verdadero tesoro de la Iglesia.

Hoy reflexionamos sobre la Visitación de María a su prima Isabel y la actitud de servicio que refleja este episodio. Después de la Anunciación, María se pone en camino y va con decisión a la montaña, a visitar a Zacarías e Isabel. El ángel le había anunciado que Isabel, de edad avanzada, esperaba un hijo, y María va a su casa y permanece con ella para ofrecerle toda la ayuda que pudiera necesitar. Al anuncio del ángel había respondido María declarándose a sí misma como “la esclava del Señor” y su vida consistirá en una entrega generosa al servicio de Dios y de los demás. Una actitud de servicio que tiene como principio unificador el cumplimiento de la voluntad de Dios y que comienza ejerciendo con los cuidados materiales a su prima Isabel.

“He aquí la esclava del Señor”. En primer lugar, conviene recordar que el sentido bíblico del término «esclava» no significa la negación de la propia personalidad, ni de la iniciativa personal, sino que se refiere a la experiencia profunda de fe en la que Dios se muestra todopoderoso y el ser humano se entrega con confianza a él aceptando sus designios. La respuesta de María está en la línea de lo que Cristo afirmará también de sí mismo: «El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mc 10, 45).

La vida de María se resume en una entrega total de servicio a la voluntad de Dios, y al prójimo. Pero para poder captar la grandeza y la profundidad del servicio que María presta en la Historia de la Salvación, hemos de iluminar su figura desde la vinculación con Cristo, su Hijo. La obediencia y la docilidad de María concuerdan con lo que será una constante en la vida de Jesús: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra» (Jn 4, 34).

En la última cena, según el relato del evangelista san Juan, Jesús lava los pies a los apóstoles. Con este gesto les da un ejemplo de servicio y les propone una actitud, y les revela que el servicio es un rasgo esencial de su misión: «Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve» (Lc 22, 27). Este gesto es un signo, un anticipo del gran servicio que Jesús llevará a cabo por toda la humanidad: dar su vida en la cruz para la redención de todos. Por eso, la entrega de amor de Cristo hasta el extremo es el único paradigma, la única referencia válida para sus discípulos.

Y ¿Cuál es el servicio materno de María? Consiste en vivir la actitud de sierva aceptando el plan de Dios y ofreciendo totalmente su existencia, a través de una unión progresiva y perfecta con su Hijo, Jesucristo, desarrollando su maternidad espiritual sobre los discípulos y su función mediadora. Nosotros, sus hijos, somos los discípulos de Cristo, el Siervo de Yahvé, y somos los hijos de María, la esclava del Señor. Por eso, tanto a nivel comunitario como a nivel personal no podemos vivir el seguimiento de Cristo sin hacer de la actitud y de la práctica del servicio uno de nuestros fundamentos.

El cristianismo es mucho más que un conjunto de doctrinas, de normas y de valores. La vida cristiana es ante todo un don: Dios nos ama infinitamente, nos llena de su amor y produce en nosotros una vida nueva. Desde ahí podemos entender el mandamiento nuevo de Jesús a sus discípulos: «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros» (Jn 13, 34).

La Iglesia ha de ser comunidad de amor. La caridad es tarea de la Iglesia y el servicio de la caridad es una manifestación del amor de Dios. No se trata de una mera organización de ayuda al necesitado, sino la expresión del acto más profundo de amor con el que Dios nos ha creado y suscita en nuestro corazón la inclinación a amar. El amor hacia los necesitados y las acciones consecuentes no son una acción de suplencia o sustitución debido a las carencias de los servicios públicos. Se trata de algo esencial para la Iglesia, forma parte de su naturaleza tanto como la acción evangelizadora o la administración de los sacramentos.

El papa Francisco, comentando el pasaje de san Mateo en el que Jesús envía a sus discípulos a anunciar la buena nueva, (cf. Mt 10,7-13), señalaba dos actitudes básicas en la vida del cristiano: “servicio y gratuidad”[1]. Nuestra vida es un camino, y somos enviados con un mensaje concreto: anunciar el Evangelio, llevar al mundo la salvación, el Evangelio de la salvación. Este camino se complementa con otro itinerario, el itinerario interior, el del discípulo que busca al Señor en la oración todos los días.

La primera es la actitud de servicio, porque la vida cristiana es un camino de servicio a los demás. El deber del discípulo es servir; es más, un discípulo que no sirve a los demás no es ni se puede llamar cristiano. El discípulo ha de tener como referencia principal las dos columnas de la predicación de Jesús: las Bienaventuranzas y la parábola del juicio final, en la que se expresa el contenido sobre el que seremos juzgados. Este es el marco del servicio cristiano, tal como se expresa en los evangelios. Por eso, si la vida del discípulo no se centra en el servicio, no sirve para vivir como cristiano. Jesús dijo que esto es lo que debemos hacer, porque él está en los hermanos necesitados.

La segunda actitud es la gratuidad. Es preciso hacer camino en el servicio, y en la gratuidad. Jesús envía a los Doce a proclamar que el Reino de los Cielos está cerca, les manda dar gratis lo que gratis habían recibido y que no pongan su confianza en los medios materiales. Camino, como un envío y un mensaje que se ha de anunciar. Servicio, porque la vida del cristiano no es para sí mismo, sino para los demás, como fue la vida del Maestro. Y gratuidad, poniendo siempre la esperanza en el Señor.

Hoy vamos a pedir de todo corazón a Nuestra Señora de los Reyes que nos enseñe a servir a Dios y a los demás, que nos alcance la gracia de ser personas serviciales en las pequeñas cosas de cada día, y también en las grandes; y sobre todo, que nos enseñe y nos ayude a romper la coraza egocéntrica y narcisista, consecuencia del pecado original, de nuestro pecado personal y del materialismo y consumismo ambientales, que nos lleva a vivir centrados en nosotros mismos y en nuestro interés, para que nuestra vida esté centrada en Cristo, buscando siempre la voluntad de Dios y orientada al servicio de los hermanos. Así sea.

[1] FRANCISCO, Homilía en Santa Marta, 11 de junio de 2019.

+ José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla

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Una experiencia inolvidable, una experiencia de Dios

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Unos 110 jóvenes de la Diócesis de Cartagena han participado en la Peregrinación Europea de Jóvenes.

Comunión, encuentro y esperanza, son algunas de las palabras con las que el delegado de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Cartagena, Pedro López Baeza, califica la Peregrinación Europea de Jóvenes (PEJ) que ha tenido lugar, del 3 al 7 de agosto, en Santiago de Compostela. «Los jóvenes de nuestra Diócesis han experimentado la ilusión de encontrar una Iglesia joven y viva», explica el delegado.

Los jóvenes de la Diócesis, unos 110, compartieron los días previos al encuentro caminando hacia Santiago de Compostela junto a jóvenes de otras diócesis andaluzas. «La comunión con los demás, saliendo de uno mismo; caminar unidos y el encuentro con Cristo ha llenado el corazón de tantos jóvenes», destaca Pedro López.

Gema es de Alcantarilla y tiene 17 años, ha participado en la PEJ y asegura que la experiencia ha cambiado su vida: «Para mí esta peregrinación ha marcado un antes y un después en mi vida de fe. El saber que la Iglesia no es para gente rara o simplemente aburrida, sino que hay una Iglesia, una Iglesia joven, una Iglesia viva. He podido ver y experimentar el amor de Dios en cada persona, en cada momento y conversación, y ver que Dios estaba presente. Descubrir que Dios nos quiere ver felices amándole y alabándole, cumpliendo con el plan que tiene para cada uno; ese plan, que no soy capaz de imaginar, me hace saber que soy la persona más afortunada del mundo. El ver como mi vida no me pertenece, sino que soy de Él. Y creo que esa es la misión que Dios nos tiene a cada uno de nosotros, que seamos de Él. Vuelvo a casa agradecida de estos días, una experiencia que no voy a olvidar jamás y será motivo para seguir acercándome a Dios y ponerlo en el centro de mi vida».

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Testimonios de la PEJ 2022. Antonio Luis Sánchez Delegado de Pastoral Juvenil : “Poder conocer el corazón de los jóvenes es algo fabuloso, ellos tienen un deseo enorme del Señor”

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el sacerdote Delegado de Pastoral Juvenil nos cuenta su testimonio de lo vivido en la PEJ 2022

Tras volver de la celebración de la PEJ, llevada a cabo en Santiago de Compostela, el sacerdote Antonio Luis Sánchez, Delegado Pastoral Juvenil nos cuenta la gran experiencia vivida en este evento donde todos los jóvenes han podido compartir su deseo de encontrarse con el Señor y disfrutar a la vez de catequesis, formación, música entre otras de las actividades que se organizaron en la ciudad del Apóstol.

“Poder conocer el corazón de los jóvenes es algo fabuloso”, con estas palabras Antonio Luis Sánchez nos menciona como los jóvenes tienen en su corazón esas ganas incansables de conocer a Cristo y así tener la fuente de vida inagotable. Asimismo, nos cuenta una de los momentos vividos en la PEJ 2022 donde en la Vigilia la providencia se hizo presente y vivieron un momento de oración e intimidad con el Señor que quedará en todos los corazones de los jóvenes allí presentes.

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Lanteira volvió a representar “Camino del Veleta”, una obra de su paisano el beato Manuel Medina Olmos

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Lanteira volvió a representar “Camino del Veleta”, una obra de su paisano el beato Manuel Medina Olmos

El pasado domingo 7 de julio, los lanteiranos volvieron a representar una obra de su paisano más ilustre, el beato Manuel Medina Olmos, que fue obispo de Guadix y, tras su martirio, fue proclamado beato por el papa Juan Pablo II, el 10 de octubre de 1993. La representación teatral fue realizada por un grupo de mujeres del pueblo, aficionadas, no profesionales, que sin embargo gustan del teatro. Así se pudo comprobar en la tarde de ese domingo, en el que el esfuerzo de estas actrices se vio compensado por la masiva asistencia de sus paisanos, que abarrotaban el salón. Y eso que no es la primera vez que llevan a escena esta obra.

Esta representación ha servido para clausurar la Semana Cultural que el ayuntamiento ha organizado para estos días de verano, en los que el pueblo aumenta considerablemente su población. Representar una obra de su paisano ha sido sin duda, el mejor broche que se podía poner a la Semana Cultural, vienen a decir los organizadores. También destacan el valor que el obispo Medina Olmos le daba a la mujer, ya en ese tiempo, dado que todos los personajes son mujeres y son ellas las que afrontan la situación. Sin duda, un mensaje muy moderno en estos tiempos en los que se habla tanto de igualdad y empoderamiento..
“Camino del Veleta” tiene un marcado sentido del humor y cautiva pronto al espectador. Se nota en los numerosos momentos en los que el público responde con risas y apalusos. El carácter costumbrista de la obra, el lenguaje sencillo y cercano y una trama ingeniosa y viva al tiempo que campechana, son las claves de una obra cercana al pueblo, que resulta muy entretenida. También tiene un toque de crítica social al mostrar las penurias de un pueblo que, literalmente, pasaba hambre.
El Obispo Manuel Medina Olmos, que nació en Lanteira en 1869, fue martirizado en 1936, junto al obispo de Almería, Diego Ventaja. Antes del martirio fue canónigo del Sacromonte granadino, subdirector de las Escuelas del Ave María, obispo auxiliar de Granada y obispo de Guadix. Destacó por su formación, por su cercanía, su compromiso social, por sus dotes pedagógicas y también por sus escritos, entre los que se encuentran pequeñas representaciones teatrales que tenían un marcado carácter pedagógico e, incluso, catequético.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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