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VI Jornada Mundial de los Pobres, una ocasión para renovar el rostro misericordioso de la Iglesia

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VI Jornada Mundial de los Pobres, una ocasión para renovar el rostro misericordioso de la Iglesia

La Iglesia celebra el domingo, 13 de noviembre, la Jornada Mundial de los Pobres, una iniciativa del papa Francisco que este año cumple su sexta edición con el lema ‘Jesucristo se hizo pobre por ustedes’. La Vicaría Episcopal para la Nueva Evangelización, que dirige el sacerdote Óscar Díaz, propone diversas fórmulas para llevar a cabo “gestos concretos” con este motivo en los ámbitos parroquial y comunitario de la Archidiócesis de Sevilla.

En la clausura del Año de la Misericordia, el Papa anunció la instauración de una jornada “para que en todo el mundo las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados”. Este es el espíritu que alumbra una celebración que va más allá de actos puntuales, de fechas concretas, y que aspira a completar todas las jornadas mundiales en su conjunto, bajo la máxima de “la predilección de Jesús por los pobres”.

En noviembre de 2016, y mientras en todas las catedrales y santuarios del mundo se cerraban las puertas de la Misericordia, el Papa intuyó esta jornada dedicada a los pobres como preparación para vivir la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, “el cual se ha identificado con los pequeños y los pobres, y nos juzgará a partir de las obras de misericordia”.

En su mensaje para la jornada de este año -la sexta edición- Francisco alude al drama que se deriva de las guerras, y subraya que este día se presenta como “una sana provocación” para que reflexionemos sobre nuestro estilo de vida “y sobre tantas pobrezas del momento presente”.

“Una celebración ya muy consolidada en Sevilla”

Óscar Díaz, vicario episcopal para la Nueva Evangelización, recuerda que esta jornada no puede quedarse en una actividad más, en un acto social. Al contrario, “tiene que ser un momento privilegiado para la oración, concienciación y cercanía afectiva hacia los más necesitados”. Señala que cada año “son multitud las parroquias y asociaciones que organizan encuentros y actos de toda índole a lo largo de la Archidiócesis en torno a la Jornada Mundial de los Pobres”, lo que evidencia que se trata de “una celebración ya muy consolidada en Sevilla”.

Si bien no habrá un acto central en el que confluyan todas las personas que quieran celebrar este día de forma especial, hay aspectos que modifican las rutinas habituales del segundo domingo de noviembre. Así, la colecta mensual de Cáritas se hará coincidir con el fin de semana de esta jornada, según ha recordado la Vicaría General. “De esta manera –apunta Díaz- no será una colecta añadida a las programadas”.

“Como un fiel más, sin ser señalados o expuestos”

Además, desde la Vicaría para la Nueva Evangelización se propone a las parroquias, movimientos, hermandades, asociaciones y comunidades –siempre “de manera orientativa”- tener “un gesto concreto”, invitando a los pobres a participar de alguna jornada de oración y especialmente de la Eucaristía dominical “como un fiel más, sin ser señalados o expuestos”. Según el lugar de celebración de este gesto, se puede buscar la forma de compartir con ellos en comunidad la jornada de reflexión y oración. En esta línea, se propone invitar a una merienda o comida, “para compartir con ellos la mesa fraterna que tanto caracteriza la unidad entre los cristianos”. Óscar Díaz admite la posible dificultad de llevar esto a cabo, pero subraya que “lo más importante es que nos sientan cercanos en los momentos de reflexión y oración compartidos”.

En cualquier caso, no hay un formato cerrado. Son solo propuestas, ya que la jornada está abierta a la creatividad y las posibilidades de los lugares e instituciones que la acojan.

En su momento, el Papa marcó los márgenes de esta celebración, al constituirla como “una genuina forma de nueva evangelización, con la que se renueve el rostro de la Iglesia en su acción perenne de conversión pastoral, para ser testimonio de la misericordia”.

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La memoria de actividades de la Diócesis, en «Málaga al día»

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El magacine matinal «Málaga al día» de Canal Málaga Radio contó el pasado viernes con la presencia del ecónomo diocesano, Rafael Carmona, quien explicó los datos económicos de la memoria de actividades de la Iglesia Católica en Málaga.

El programa, presentado por las periodistas Elena Claros y Ana Oñate contó, asimismo, con la presencia del portavoz de la Diócesis de Málaga, Antonio Moreno, que desarrolló las claves de la campaña «Gracias por tanto» que lleva a cabo la Conferencia Episcopal Española en los días cercanos a la celebración del Día de la Iglesia Diocesana.

Puedes escuchar aquí la entrevista emitida el pasado viernes:

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Fano explica el sentido del logo de este encuentro

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El dibujante malagueño Pachi Velasco Fano es el autor del logo del III Congreso del Profesorado de Religión Católica de Andalucía, organizado por la Secretaría Técnica de Enseñanza de los Obispos del Sur y las Delegaciones Diocesanas de Enseñanza de Andalucía, y que se celebra los días 19 y 20 de noviembre, en Granada. Aquí pueden escuchar el podcast.

Logo del III Congreso del Profesorado de Religión Católica de Andalucía, obra de Fano

El hashtag

El encuentro está centrado en las nuevas tecnologías, por eso la imagen principal es un hashtag, lo que antes llamábamos almohadilla. Sirve para identificar o referir algún tema, o para abrir algún contenido. En ese hashtag se entrevé una cruz, que es lo que a nosotros nos abre al mundo y nos identifica, de manera que cuando yo digo #familia, #asignaturadeReligión… ahí está la cruz, que es el símbolo del amor y de la entrega. Ojalá ponga “#” en todas mis realidades vitales y me abra a una nueva realidad y a un contenido más profundo. En resumen: en el hashtag, que es el contenido principal del logo,  se entrevé una cruz como signo de identidad más profundo de la Iglesia y signo del amor extremo de Jesús. 

Los iconos

En la parte baja del cartel aparecen una serie de iconos, al estilo de los de los móviles. Van por parejas, por ejemplo, el de descargar, que es una flecha hacia abajo y al lado un triángulo, lo que significa “descárgate a Dios”, o más bonito todavía, “que Dios se nos descarga” y eso es la Encarnación y la Revelación. Eso es precioso, que la gente toque ese icono en su vida y lo viva. Hay otro icono que es la flecha hacia arriba y al lado una nube. Esto significa: “sube a la nube, ofrece el cielo, sube tú y encuéntrate con el Señor que está contigo y que te acompaña y te ofrece un cielo”. Otro más es el de compartir y después un mundo, esto significa “compártelo al mundo, sé misionero, reenvía el Evangelio. Son ideas para la asignatura de Religión en un lenguaje digital, que es de lo que se trata el encuentro.

La paloma y la wifi

Por último, aparece una paloma con el símbolo de la wifi porque, yo no sé cómo se explicaba en la Edad Media el Espíritu Santo pero ahora, con la idea de la wifi es muy fácil de explicar. La paloma, con ese signo de la wifi arriba, simboliza el Espíritu Santo, que es la conexión invisible e inalámbrica con Dios. No lo vemos pero nos une y nos hace estar con Él. Todas estas imágenes del mundo digital nos llevan a lo que somos: creyentes que anuncian el Evangelio siendo profesores de Religión, siendo padres de familia… como profesores, apoyamos a las familias y deseamos que sea un encuentro precioso donde nos renovemos y donde encontremos al Señor y a los hermanos.

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Fano explica el sentido del hashtag, los iconos y la paloma del logo del Congreso de Profesores

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El dibujante malagueño Pachi Velasco Fano es el autor del logo del III Congreso del Profesorado de Religión Católica de Andalucía, organizado por la Secretaría Técnica de Enseñanza de los Obispos del Sur y las Delegaciones Diocesanas de Enseñanza de Andalucía, y que se celebra los días 19 y 20 de noviembre, en Granada. Aquí pueden escuchar el podcast.

Logo del III Congreso del Profesorado de Religión Católica de Andalucía, obra de Fano

El hashtag

El encuentro está centrado en las nuevas tecnologías, por eso la imagen principal es un hashtag, lo que antes llamábamos almohadilla. Sirve para identificar o referir algún tema, o para abrir algún contenido. En ese hashtag se entrevé una cruz, que es lo que a nosotros nos abre al mundo y nos identifica, de manera que cuando yo digo #familia, #asignaturadeReligión… ahí está la cruz, que es el símbolo del amor y de la entrega. Ojalá ponga “#” en todas mis realidades vitales y me abra a una nueva realidad y a un contenido más profundo. En resumen: en el hashtag, que es el contenido principal del logo,  se entrevé una cruz como signo de identidad más profundo de la Iglesia y signo del amor extremo de Jesús. 

Los iconos

En la parte baja del cartel aparecen una serie de iconos, al estilo de los de los móviles. Van por parejas, por ejemplo, el de descargar, que es una flecha hacia abajo y al lado un triángulo, lo que significa “descárgate a Dios”, o más bonito todavía, “que Dios se nos descarga” y eso es la Encarnación y la Revelación. Eso es precioso, que la gente toque ese icono en su vida y lo viva. Hay otro icono que es la flecha hacia arriba y al lado una nube. Esto significa: “sube a la nube, ofrece el cielo, sube tú y encuéntrate con el Señor que está contigo y que te acompaña y te ofrece un cielo”. Otro más es el de compartir y después un mundo, esto significa “compártelo al mundo, sé misionero, reenvía el Evangelio. Son ideas para la asignatura de Religión en un lenguaje digital, que es de lo que se trata el encuentro.

La paloma y la wifi

Por último, aparece una paloma con el símbolo de la wifi porque, yo no sé cómo se explicaba en la Edad Media el Espíritu Santo pero ahora, con la idea de la wifi es muy fácil de explicar. La paloma, con ese signo de la wifi arriba, simboliza el Espíritu Santo, que es la conexión invisible e inalámbrica con Dios. No lo vemos pero nos une y nos hace estar con Él. Todas estas imágenes del mundo digital nos llevan a lo que somos: creyentes que anuncian el Evangelio siendo profesores de Religión, siendo padres de familia… como profesores, apoyamos a las familias y deseamos que sea un encuentro precioso donde nos renovemos y donde encontremos al Señor y a los hermanos.

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¿Te gusta cantar? Convocatoria para nuevos miembros del Coro Diocesano

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El Coro Diocesano hace una convocatoria para nuevos miembros. Se invita a presentarse a todas aquellas personas a las que les guste cantar y quieran participar en este instrumento de servicio a la Diócesis y a las celebraciones, inserto en la Delegación Diocesana de Liturgia.

Aunque no se exigen conocimientos musicales reglados, se valorará la afinación, estado de la voz, capacidad musical y disponibilidad, entre otros factores. No es necesario abandonar los coros de procedencia de cada persona.

Es posible inscribirse hasta el 15 de diciembre enviando un whatsapp al 678 53 00 76 diciendo su nombre y manifestando su deseo de formar parte del Coro. Los responsables se pondrán en contacto para una audición.

CORO DIOCESANO

El Coro Diocesano, inserto en la Delegación Diocesana de Liturgia, nació en febrero de 2018 con vocación de servir a la Diócesis, procurando la participación y la intervención de todos los fieles en el canto litúrgico. Combina cantos del Cantoral Litúrgico Nacional, del Cantoral Diocesano y otros cantos conocidos por todos.

Los ensayos son los martes por la tarde, en la iglesia de San Felipe Neri, en calle Cabello, 20 en Málaga.

El Coro Diocesano ha intervenido hasta ahora en diversas celebraciones litúrgicas, sobre todo, presididas por el Sr. Obispo, aunque no únicamente. También ha cantado en conciertos-oración y en otro tipo de celebraciones. 

 

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Fano explica el sentido del hastagh, los iconos y la paloma del logo del Congreso de Profesores

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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Mª Jesús Floriano: «Fundación Victoria es una gran familia de más de 800 docentes y 8.000 alumnos»

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NoticiaPodcasts diocesanos

María Jesús Floriano durante la grabación del podcast // A. MORENO

Publicado: 11/11/2022: 40

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Fundación Victoria

María Jesús Floriano, directora general de la Fundación Victoria, se sienta a dar puntada sin hilo en un podcast diocesano, frente al delegado de Medios de Comunicación, Rafael Pérez. La salud de la Fundación Diocesana de Enseñanza, sus raíces y su actualidad entre los temas en los que profundizan. Aquí puedes escucharlo.

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Mensaje del Papa Francisco: «Compartir lo poco que tenemos con quienes no tienen nada, para que ninguno sufra»

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En la VI Jornada Mundial de los Pobres, el papa invita a contemplar la imagen de Jesús, que se hizo pobre por todo ser humano.

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO

VI JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario
13 de noviembre de 2022

Jesucristo se hizo pobre por ustedes (cf. 2 Co 8,9)

1. “Jesucristo se hizo pobre por ustedes” (cf. 2 Co 8,9). Con estas palabras el apóstol Pablo se dirige a los primeros cristianos de Corinto, para dar fundamento a su compromiso solidario con los hermanos necesitados. La Jornada Mundial de los Pobres se presenta también este año como una sana provocación para ayudarnos a reflexionar sobre nuestro estilo de vida y sobre tantas pobrezas del momento presente.

Algunos meses atrás, el mundo estaba saliendo de la tempestad de la pandemia, mostrando signos de recuperación económica que traerían alivio a millones de personas empobrecidas por la pérdida del empleo. Se vislumbraba un poco de serenidad que, sin olvidar el dolor por la pérdida de los seres queridos, prometía finalmente poder regresar a las relaciones interpersonales directas, a reencontrarnos sin limitaciones o restricciones. Y es entonces que ha aparecido en el horizonte una nueva catástrofe, destinada a imponer al mundo un escenario diferente.

La guerra en Ucrania vino a agregarse a las guerras regionales que en estos años están trayendo muerte y destrucción. Pero aquí el cuadro se presenta más complejo por la directa intervención de una “superpotencia”, que pretende imponer su voluntad contra el principio de autodeterminación de los pueblos. Se repiten escenas de trágica memoria y una vez más el chantaje recíproco de algunos poderosos acalla la voz de la humanidad que invoca la paz.

2. ¡Cuántos pobres genera la insensatez de la guerra! Dondequiera que se mire, se constata cómo la violencia afecta a los indefensos y a los más débiles. Deportación de miles de personas, especialmente niños y niñas, para desarraigarlos e imponerles otra identidad. Se vuelven actuales las palabras del Salmista ante la destrucción de Jerusalén y el exilio de los jóvenes hebreos: «Junto a los ríos de Babilonia / nos sentábamos a llorar, / acordándonos de Sión. / En los sauces de las orillas / teníamos colgadas nuestras cítaras. / Allí nuestros carceleros / nos pedían cantos, / y nuestros opresores, alegría. / […] ¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor / en tierra extranjera?» (Sal 137,1-4).

Son millones las mujeres, los niños, los ancianos obligados a desafiar el peligro de las bombas con tal de ponerse a salvo buscando amparo como refugiados en los países vecinos. Los que permanecen en las zonas de conflicto, conviven cada día con el miedo y la falta de alimentos, agua, atención médica y sobre todo de cariño. En estas situaciones, la razón se oscurece y quienes sufren las consecuencias son muchas personas comunes, que se suman al ya gran número de indigentes. ¿Cómo dar una respuesta adecuada que lleve alivio y paz a tantas personas, dejadas a merced de la incertidumbre y la precariedad?

3. En este contexto tan contradictorio se enmarca la VI Jornada Mundial de los Pobres, con la invitación —tomada del apóstol Pablo— a tener la mirada fija en Jesús, el cual «siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza» (2 Co 8,9). En su visita a Jerusalén, Pablo se había encontrado con Pedro, Santiago y Juan, quienes le habían pedido que no se olvidara de los pobres. La comunidad de Jerusalén, en efecto, se encontraba en graves dificultades por la carestía que azotaba al país, y el Apóstol se había preocupado inmediatamente de organizar una gran colecta en favor de los pobres. Los cristianos de Corinto se mostraron muy sensibles y disponibles. Por indicación de Pablo, cada primer día de la semana recogían lo que habían logrado ahorrar y todos eran muy generosos.

Como si el tiempo no hubiera transcurrido desde aquel momento, también nosotros cada domingo, durante la celebración de la Santa Eucaristía, realizamos el mismo gesto, poniendo en común nuestras ofrendas para que la comunidad pueda proveer a las exigencias de los más pobres. Es un signo que los cristianos siempre han realizado con alegría y sentido de responsabilidad, para que a ninguna hermana o hermano le falte lo necesario. Lo atestigua ya san Justino, que, en el segundo siglo, explicando la celebración dominical de los cristianos al emperador Antonio Pío, escribía así: «En el día llamado “del Sol” se reúnen todos juntos, habitantes de la ciudad o del campo, y se leen las memorias de los Apóstoles o los escritos de los profetas según el tiempo lo permita. […] Luego se hace la fracción y distribución de los elementos consagrados a cada uno y a través de los diáconos se envía a los ausentes. Los adinerados y los que lo desean dan libremente, cada uno lo que quiere y lo que se recoge viene depositado con el sacerdote. Este socorre a los huérfanos, a las viudas, y a quien es indigente por enfermedad o por cualquier otra causa, a los encarcelados, a los extranjeros que se encuentran entre nosotros: en resumen, tiene cuidado de cualquiera que esté en necesidad» (Primera Apología, LXVII, 1-6).

4. Regresando a la comunidad de Corinto, después del entusiasmo inicial, su compromiso comenzó a disminuir y la iniciativa propuesta por el Apóstol perdió fuerza. Es este el motivo que estimula a Pablo a escribir de manera apasionada insistiendo en la colecta, «llévenla ahora a término, para que los hechos respondan, según las posibilidades de cada uno, a la decisión de la voluntad» (2 Co 8,11).

Pienso en este momento en la disponibilidad que, en los últimos años, ha movido a enteras poblaciones a abrir las puertas para acoger millones de refugiados de las guerras en Oriente Medio, en África central y ahora en Ucrania. Las familias han abierto de par en par sus casas para hacer espacio a otras familias, y las comunidades han recibido con generosidad tantas mujeres y niños para ofrecerles la debida dignidad. Sin embargo, mientras más dura el conflicto, más se agravan sus consecuencias. A los pueblos que acogen les resulta cada vez más difícil dar continuidad a la ayuda; las familias y las comunidades empiezan a sentir el peso de una situación que va más allá de la emergencia. Este es el momento de no ceder y de renovar la motivación inicial. Lo que hemos comenzado necesita ser llevado a cumplimiento con la misma responsabilidad.

5. La solidaridad, en efecto, es precisamente esto: compartir lo poco que tenemos con quienes no tienen nada, para que ninguno sufra. Mientras más crece el sentido de comunidad y de comunión como estilo de vida, mayormente se desarrolla la solidaridad. Por otra parte, es necesario considerar que hay países donde, en las últimas décadas, se ha producido un importante aumento del bienestar para muchas familias, que han alcanzado un estado de vida seguro. Este es un resultado positivo debido a la iniciativa privada y a leyes que han apoyado el crecimiento económico articulado con un incentivo concreto a las políticas familiares y a la responsabilidad social. El patrimonio de seguridad y estabilidad logrado pueda ahora ser compartido con aquellos que se han visto obligados a abandonar su hogar y su país para salvarse y sobrevivir. Como miembros de la sociedad civil, mantengamos vivo el llamado a los valores de libertad, responsabilidad, fraternidad y solidaridad. Y como cristianos encontremos siempre en la caridad, en la fe y en la esperanza el fundamento de nuestro ser y nuestro actuar.

6. Es interesante observar que el Apóstol no quiere obligar a los cristianos forzándolos a una obra de caridad. De hecho, escribe: «Esta no es una orden» (2 Co 8,8); más bien, pretende “manifestar la sinceridad” de su amor en la atención y solicitud por los pobres (cf. ibíd.). Como fundamento de la petición de Pablo está ciertamente la necesidad de una ayuda concreta, pero su intención va más allá. Él invita a realizar la colecta para que sea un signo del amor, tal como lo ha testimoniado el mismo Jesús. En definitiva, la generosidad hacia los pobres encuentra su motivación más fuerte en la elección del Hijo de Dios que quiso hacerse pobre Él mismo.

El Apóstol, en efecto, no teme afirmar que esta elección de Cristo, este “despojo” suyo, es una «gracia», más aún, «la gracia de nuestro Señor Jesucristo» (2 Co 8,9), y sólo acogiéndola podemos dar expresión concreta y coherente a nuestra fe. La enseñanza de todo el Nuevo Testamento tiene su unidad en torno a este tema, que también se refleja en las palabras del apóstol Santiago: «Pongan en práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos. El que oye la Palabra y no la practica, se parece a un hombre que se mira en el espejo, pero en seguida se va y se olvida de cómo es. En cambio, el que considera atentamente la Ley perfecta, que nos hace libres, y se aficiona a ella, no como un oyente distraído, sino como un verdadero cumplidor de la Ley, será feliz al practicarla» (St 1,22-25).

7. Frente a los pobres no se hace retórica, sino que se ponen manos a la obra y se practica la fe involucrándose directamente, sin delegar en nadie. A veces, en cambio, puede prevalecer una forma de relajación, lo que conduce a comportamientos incoherentes, como la indiferencia hacia los pobres. Sucede también que algunos cristianos, por un excesivo apego al dinero, se empantanan en el mal uso de los bienes y del patrimonio. Son situaciones que manifiestan una fe débil y una esperanza endeble y miope.

Sabemos que el problema no es el dinero en sí, porque este forma parte de la vida cotidiana y de las relaciones sociales de las personas. Más bien, lo que debemos reflexionar es sobre el valor que tiene el dinero para nosotros: no puede convertirse en un absoluto, como si fuera el fin principal. Tal apego impide observar con realismo la vida de cada día y nubla la mirada, impidiendo ver las necesidades de los demás. Nada más dañino le puede acontecer a un cristiano y a una comunidad que ser deslumbrados por el ídolo de la riqueza, que termina encadenando a una visión de la vida efímera y fracasada.

Por lo tanto, no se trata de tener un comportamiento asistencialista hacia los pobres, como suele suceder; es necesario, en cambio, hacer un esfuerzo para que a nadie le falte lo necesario. No es el activismo lo que salva, sino la atención sincera y generosa que permite acercarse a un pobre como a un hermano que tiende la mano para que yo me despierte del letargo en el que he caído. Por eso, «nadie debería decir que se mantiene lejos de los pobres porque sus opciones de vida implican prestar más atención a otros asuntos. Ésta es una excusa frecuente en ambientes académicos, empresariales o profesionales, e incluso eclesiales. […] Nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y por la justicia social» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 201). Es urgente encontrar nuevos caminos que puedan ir más allá del marco de aquellas políticas sociales «concebidas como una política hacia los pobres pero nunca con los pobres, nunca de los pobres y mucho menos inserta en un proyecto que reunifique a los pueblos» (Carta enc. Fratelli tutti, 169). En cambio, es necesario tender a asumir la actitud del Apóstol que podía escribir a los corintios: «No se trata de que ustedes sufran necesidad para que otros vivan en la abundancia, sino de que haya igualdad» (2 Co 8,13).

8. Hay una paradoja que hoy como en el pasado es difícil de aceptar, porque contrasta con la lógica humana: hay una pobreza que enriquece. Haciendo referencia a la “gracia” de Jesucristo, Pablo quiere confirmar lo que Él mismo predicó, es decir, que la verdadera riqueza no consiste en acumular «tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban» (Mt 6,19), sino en el amor recíproco que nos hace llevar las cargas los unos de los otros para que nadie quede abandonado o excluido. La experiencia de debilidad y limitación que hemos vivido en los últimos años, y ahora la tragedia de una guerra con repercusiones globales, nos debe enseñar algo decisivo: no estamos en el mundo para sobrevivir, sino para que a todos se les permita tener una vida digna y feliz. El mensaje de Jesús nos muestra el camino y nos hace descubrir que hay una pobreza que humilla y mata, y hay otra pobreza, la suya, que nos libera y nos hace felices.

La pobreza que mata es la miseria, hija de la injusticia, la explotación, la violencia y la injusta distribución de los recursos. Es una pobreza desesperada, sin futuro, porque la impone la cultura del descarte que no ofrece perspectivas ni salidas. Es la miseria que, mientras constriñe a la condición de extrema pobreza, también afecta la dimensión espiritual que, aunque a menudo sea descuidada, no por esto no existe o no cuenta. Cuando la única ley es la del cálculo de las ganancias al final del día, entonces ya no hay freno para pasar a la lógica de la explotación de las personas: los demás son sólo medios. No existen más salarios justos, horas de trabajo justas, y se crean nuevas formas de esclavitud, sufridas por personas que no tienen otra alternativa y deben aceptar esta venenosa injusticia con tal de obtener lo mínimo para su sustento.

La pobreza que libera, en cambio, es la que se nos presenta como una elección responsable para aligerar el lastre y centrarnos en lo esencial. De hecho, se puede encontrar fácilmente esa sensación de insatisfacción que muchos experimentan, porque sienten que les falta algo importante y van en su búsqueda como errantes sin una meta. Deseosos de encontrar lo que pueda satisfacerlos, tienen necesidad de orientarse hacia los pequeños, los débiles, los pobres para comprender finalmente aquello de lo que verdaderamente tenían necesidad. El encuentro con los pobres permite poner fin a tantas angustias y miedos inconsistentes, para llegar a lo que realmente importa en la vida y que nadie nos puede robar: el amor verdadero y gratuito. Los pobres, en realidad, antes que ser objeto de nuestra limosna, son sujetos que nos ayudan a liberarnos de las ataduras de la inquietud y la superficialidad.

Un padre y doctor de la Iglesia, san Juan Crisóstomo, en cuyos escritos se encuentran fuertes denuncias contra el comportamiento de los cristianos hacia los más pobres, escribió: «Si no puedes creer que la pobreza te enriquece, piensa en tu Señor y deja de dudar de esto. Si Él no hubiera sido pobre, tú no serías rico; esto es extraordinario, que de la pobreza surgió abundante riqueza. Pablo quiere decir aquí con “riquezas” el conocimiento de la piedad, la purificación de los pecados, la justicia, la santificación y otras mil cosas buenas que nos han sido dadas ahora y siempre. Todo esto lo tenemos gracias a la pobreza» (Homilías sobre la II Carta a los Corintios, 17,1).

9. El texto del Apóstol al que se refiere esta VI Jornada Mundial de los Pobres presenta la gran paradoja de la vida de fe: la pobreza de Cristo nos hace ricos. Si Pablo pudo dar esta enseñanza —y la Iglesia difundirlo y testimoniarlo a lo largo de los siglos— es porque Dios, en su Hijo Jesús, eligió y siguió este camino. Si Él se hizo pobre por nosotros, entonces nuestra misma vida se ilumina y se transforma, y ​​adquiere un valor que el mundo no conoce ni puede dar. La riqueza de Jesús es su amor, que no se cierra a nadie y va al encuentro de todos, especialmente de los que son marginados y privados de lo necesario. Por amor se despojó a sí mismo y asumió la condición humana. Por amor se hizo siervo obediente, hasta morir y morir en la cruz (cf. Flp 2,6-8). Por amor se hizo «pan de Vida» (Jn 6,35), para que a nadie le falte lo necesario y pueda encontrar el alimento que nutre para la vida eterna. También en nuestros días parece difícil, como lo fue entonces para los discípulos del Señor, aceptar esta enseñanza (cf. Jn 6,60); pero la palabra de Jesús es clara. Si queremos que la vida venza a la muerte y la dignidad sea rescatada de la injusticia, el camino es el suyo: es seguir la pobreza de Jesucristo, compartiendo la vida por amor, partiendo el pan de la propia existencia con los hermanos y hermanas, empezando por los más pequeños, los que carecen de lo necesario, para que se cree la igualdad, se libere a los pobres de la miseria y a los ricos de la vanidad, ambos sin esperanza.

10. El pasado 15 de mayo canonicé al hermano Charles de Foucauld, un hombre que, nacido rico, renunció a todo para seguir a Jesús y hacerse con Él pobre y hermano de todos. Su vida eremítica, primero en Nazaret y luego en el desierto del Sahara, hecha de silencio, oración y compartir, es un testimonio ejemplar de la pobreza cristiana. Nos hará bien meditar en estas palabras suyas: «No despreciemos a los pobres, a los pequeños, a los trabajadores; ellos no sólo son nuestros hermanos en Dios, sino que son también aquellos que del modo más perfecto imitan a Jesús en su vida exterior. Ellos nos representan perfectamente a Jesús, el Obrero de Nazaret. Son los primogénitos entre los elegidos, los primeros llamados a la cuna del Salvador. Fueron la compañía habitual de Jesús, desde su nacimiento hasta su muerte […]. Honrémoslos, honremos en ellos las imágenes de Jesús y de sus santos padres […]. Tomemos para nosotros [la condición] que Él tomó para sí mismo […]. No dejemos nunca de ser pobres en todo, hermanos de los pobres, compañeros de los pobres, seamos los más pobres de los pobres como Jesús, y como Él amemos a los pobres y rodeémonos de ellos» ( Comentario al Evangelio de Lucas, Meditación 263) [1]. Para el hermano Charles estas no fueron sólo palabras, sino un estilo de vida concreto, que lo llevó a compartir con Jesús el don de la vida misma.

Que esta VI Jornada Mundial de los Pobres se convierta en una oportunidad de gracia, para hacer un examen de conciencia personal y comunitario, y preguntarnos si la pobreza de Jesucristo es nuestra fiel compañera de vida.

Roma, San Juan de Letrán, 13 de junio de 2022, Memoria de san Antonio de Padua.

FRANCISCO

[1] Meditación n. 263 sobre Lc 2,8-20: C. DE FOUCAULD, La Bonté de Dieu. Méditations sur les saints Evangiles (1), Nouvelle Cité, Montrouge 1996, 214-216.

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La memoria de actividades de la Diócesis, en el programa de radio «Málaga al día»

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El magacine matinal «Málaga al día» de Canal Málaga Radio contó el pasado viernes con la presencia del ecónomo diocesano, Rafael Carmona, quien explicó los datos económicos de la memoria de actividades de la Iglesia Católica en Málaga.

El programa, presentado por las periodistas Elena Claros y Ana Oñate contó, asimismo, con la presencia del portavoz de la Diócesis de Málaga, Antonio Moreno, que desarrolló las claves de la campaña «Gracias por tanto» que lleva a cabo la Conferencia Episcopal Española en los días cercanos a la celebración del Día de la Iglesia Diocesana.

Puedes escuchar aquí la entrevista emitida el pasado viernes:

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DiócesisMálaga, en titulares

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Los redactores de la revista DiócesisMálaga presentan cada semana los titulares más destacados de la publicación a través de un vídeo. Este viernes, Ana Medina es la encargada de presentar el número de este domingo, dedicado por entero a la Jornada Mundial de los Pobres.

El vídeo puede verse en las diferentes cuentas sociales de la Diócesis Malagueña como en twitter:

En este número, se recogen las firmas del vicario para la acción social y caritativa de la Diócesis de Málaga, Juan Manuel Ortíz Palomo, y el delegado de Medios, Rafael Pérez Pallarés. También, experiencias concretas de Iglesia cercana a los pobres, como la que comparten los voluntarios de la Cáritas parroquial de Torre del Mar con las personas sin hogar, la de las religiosas auxiliares parroquiales que cumplen 25 años en Málaga y, en portada, la iniciativa puuesta en marcha por la Iglesia católica en España para poner en contacto a migrantes y refugiados que buscan empezar una nueva vida y los pueblos con necesidades demográficas. 

Pídela en tu parroquia o descárgala aquí en digital. 

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