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Peregrinación diocesana de jóvenes a la Abadía del Sacromonte

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Peregrinación diocesana de jóvenes a la Abadía del Sacromonte

El sábado 19 de noviembre, en la celebración de la JMJ en las Diócesis.

La Pastoral Juvenil de Granada se suma a la Jornada Mundial de la Juventud que este año se celebra en las Diócesis, coincidiendo con la festividad de Jesucristo, Rey del Universo. Para ello ha organizado una peregrinación, que también es convivencia, el sábado 19 de noviembre a la Abadía del Sacromonte. Está abierta a la participación de todas las personas, especialmente jóvenes, que deseen asistir.

La convocatoria juvenil comienza a las 10 horas en la Plaza de las Pasiegas, donde se inicia la peregrinación en dirección a la Abadía. Allí se realizarán talleres, juegos y se visitarán las Santas Cuevas, así como la celebración de la Eucaristía.

Es gratuita y sólo es necesario llevar la comida del día.

 

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Acuérdate de mí, cuando llegues a tu reino

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Llegamos así al último domingo del año litúrgico, la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, que viene a ser como el colofón del Año litúrgico. Comenzamos celebrando su nacimiento, su primera venida del cielo a la tierra y la última venida al final de los tiempos; nos hemos detenido en su misterio pascual, la pasión y muerte que culmina en la resurrección y el envío del Espíritu Santo; y concluimos el año con esta fiesta de Jesucristo Rey.

No es un reino al estilo de los reinos de este mundo. El reino de Cristo es de otro calibre. Consiste en dejar a Dios ser Dios y colaborar con él para que todo se oriente desde Dios y para Dios. A lo largo de la historia de la salvación, Dios ha ido dando pasos para instaurar su reinado en la historia de los hombres y ha encontrado continuas resistencias a este proyecto. La primera y principal es el pecado, en la ruptura con Dios y en la ruptura con los hermanos. La venida de Jesucristo ha supuesto la llegada definitiva del reino de Dios entre los hombres y con él ha comenzado esa etapa última que tiene que llegar a su consumación. Este reino de Dios lo ha instaurado Jesús mediante su entrega en obediencia de amor a su Padre y de amor por todos los hombres. Este reino de Dios lo ha recibido Jesús en su gloriosa resurrección. Celebrar a Jesucristo como Rey es acoger su misterio pascual de muerte y resurrección y poner nuestra vida en esa ofrenda de amor. “Él nos ha sacado de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo, por cuya sangre hemos recibido la redención”.

“Venga a nosotros tu reino”, pedimos en el padrenuestro, significando que estamos dispuesto a participar en ese reino y a colaborar en que ese reino se implante en todos los niveles de la vida humana, personal y social. El reino de Dios no se construye desde el poder, sino desde la humildad y el despojamiento. El reino de Dios no es una demostración de fuerza humana o una combinación de mentiras organizadas para triunfar. Es “un reino de verdad y de vida, un reino de santidad y de gracia, un reino de justicia, de amor y de paz”, rezamos en el prefacio de la fiesta. Es un reino que viene de lo alto, que es gracia, que instaura la paz duradera por el camino de la justicia incluida en la misericordia.

El evangelio de este día nos presenta la escena de la crucifixión de Jesús junto a los dos ladrones, una escena de misericordia del corazón de Cristo en ese momento supremo para él y para el buen ladrón. Uno de ellos sigue despotricando hasta la muerte, maldiciendo a Dios en medio del sufrimiento; el sufrimiento le ha rebotado contra Dios. Pero otro se siente tocado por la cercanía de Jesús y entiende su propio sufrimiento con sentido expiatorio: abierto a la gracia, descubre su realidad y confía en la misericordia de Dios en Jesucristo. “Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”, le dice a Jesús. “Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso”, le responde Jesús.

Sea cual sea nuestra situación, el reino de Dios instaurado por Jesucristo está dirigido a los pecadores, como el buen ladrón, que confían en la misericordia de Dios. Y confían hasta el momento supremo y final. La fiesta de Jesucristo Rey del universo es una nueva oportunidad de experimentar la misericordia de Dios en el corazón de Cristo, capaz de compadecerse de nuestras debilidades y de perdonar nuestros pecados. Que el año que termina nos traiga gracias abundantes de perdón y misericordia para todos, y así vendrá a nosotros el reino de Dios.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

Concierto solidario a beneficio de Cáritas Diocesana de Cádiz

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El concierto de corales se celebrará en la Catedral de Cádiz el sábado 19 de noviembre a las 20.00 horas

El próximo 19 de noviembre se va a celebrar un concierto de música coral en la SAI Catedral de Cádiz a las 20’00 horas que tendrá un marcado carácter solidario ya que, en el descanso, se celebrará una colecta a beneficio de Cáritas Diocesana de Cádiz. Este concierto se celebra para conmemorar el 25 aniversario del primer encuentro de corales celebrado en Cádiz con motivo de la festividad de Santa Cecilia. Por cumplirse el 300 aniversario de la colocación de la primera piedra de la SAI Catedral de Cádiz se ha optado por celebrarlo en el primer templo diocesano.

El concierto estará a cargo del coro de cámara Nova Mvsica, de la coral Canticum Novum, del coro del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y de la orquesta de cámara Campos Andaluces que interpretarán piezas de Falla, Mozart, Bach, Haendel, Briceño y Vivaldi entre otros…  Todas las agrupaciones musicales han ofrecido su colaboración de manera gratuita y han acordado que la recaudación que se obtenga en el concierto, será donada a Cáritas para apoyar su obra social a favor de su lucha contra la pobreza y la exclusión.

La entrada será gratuita y las personas asistentes podrán realizar una donación voluntaria durante el desarrollo del evento. Sin embargo, para aquellos que no puedan asistir y quieran colaborar pero no puedan asistir pueden hacer una aportación en la cuenta ES98 2103 4000 67 3300000639 o en la web www.caritas.es/cadiz. El programa que interpretarán ambos coros es un compendio de piezas de autores clásicos de diferentes épocas y estilos.

Este concierto forma parte del programa del Festival de Música Española Manuel de Falla de Cádiz.

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El obispo recibió a la nueva Junta de Confer en la diócesis de Guadix

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El obispo recibió a la nueva Junta de Confer en la diócesis de Guadix

El martes 15 de noviembre, las religiosas que forman la Junta de Confer visitaron a D. Francisco Jesús Orozco en el obispado, para entregarle el Acta de Constitución de la Nueva Junta y saludarlo personalmente. Fue a las 10 de la mañana.

El objetivo de la visita era darnos a conocer y manifestarle nuestro compromiso en la animación de la Vida Consagrada en la diócesis de Guadix. Formamos un grupo heterogéneo, con presencia de siete carismas y edades distintas.
D. Francisco Jesús nos animó a dar testimonio de unidad en la diversidad, y a pasar de lo particular en exclusividad, a la integración en esta gran comunidad, que es la Confer diocesana. También a fomentar los espacios de oración, formación y encuentro entre nosotros, a no acomplejarnos y salir para dar a conocer la vocación que Dios nos ha regalado y por la que nos sentimos bendecidas, amadas y enviadas.
La Junta, además, compartió todo aquello en lo que ya está trabajando y los retos que tiene por delante.
Como regalo del Espíritu a la Iglesia, D. Francisco Jesús nos invitó a dar a conocer nuestros fundadores y carismas, porque uno no puede amar lo que no conoce. Y solo así podrán brotar las vocaciones religiosas para la Iglesia.
Terminamos contentas de que esta tarea que nos han encomendado tiene sentido y puede dar frutos de fe y comunión, si a los demás, al vernos, les brota del corazón la expresión: “mirad como se aman”.
Lola Martínez Sánchez P.V.M Vicepresidenta de Confer

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Pilar Osuna, profesora de Religión Católica: Una vocación, un servicio, una llamada

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Pilar Osuna lleva diecisiete años impartiendo la asignatura de Religión Católica. Se ha acercado a jóvenes creyentes y no creyentes ofreciendo su conocimiento y dando a manos llenas, con gestos y con palabras, esa parte intangible que hace de la experiencia un modo de estar cerca. Y no siempre ha sido fácil. Como profesora de religión católica en uno de los institutos de Montoro, en la provincia de Córdoba,  ha comprobado el rechazo en alguna reunión de claustro, pero también la cercanía de profesores que lejos de la religión han apoyado su labor. Los profesores cristianos que ha tenido cerca la han acompañado en su trabajo y juntos se han identificado como Iglesia. Ella sigue invocando la esperanza. Trescientos alumnos la eligen como docente cada año. Otras asignaturas no pasan ese filtro porque son obligatorias. Alegría y cercanía definen sus clases, quizás por eso los alumnos no creyentes la paran por el pasillo y le confían parte de sus vidas adolescentes, agitadas y cambiantes.

Trabajar con jóvenes es una vocación para esta profesora formada en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Córdoba. Hacerlo en un centro público de enseñanza la convierte en la  primera trinchera de la Iglesia: “lo vivo con alegría, profundidad y responsabilidad”. Su vocación docente parte de su juventud, al encontrarse con la guía y orientación de un buen  sacerdote,  “a él le debo ser Iglesia, sentirme Iglesia; su testimonio de párroco bueno y entregado que me hizo plantearme que yo también quería servir así a la Iglesia”. Aquel testimonio de sacerdote joven, que hoy es el obispo de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco, despertó una vocación docente, atravesada de servicio a la Iglesia que la llamaba a la misión de mostrar la Religión católica a jóvenes no siempre creyentes. Y desde entonces dedica su vida a expresar su identidad católica en un instituto público.

Un profesor de religión en pleno siglo XXI, sostiene, tiene que tener clara su identidad eclesial y vivir con coherencia esa amistad con Dios a través de los sacramentos; además, debe tener una gran formación académica.  “Nadie puede trasmitir lo que no tiene”, asegura cuando le preguntan por métodos pedagógicos, tiene claro que su tesoro mayor es Jesucristo y en ofrecer la Verdad empeña tiempo y recursos. Su trabajo consiste en que los jóvenes conozcan el Evangelio “sin quitar ni un punto ni una coma”, aunque aclara que la clase no es una catequesis. Para esta trasmisión del Evangelio, Pilar se sirve de manuales que plantean unos objetivos curriculares y para eso es precisa la formación del docente. Como diplomada en Ciencias Religiosas contó con formadores religiosos y laicos que le han permitido profundizar en la fe y dar razones a los jóvenes. Ahora lo trasmite con apertura y sentido de la adaptación.

A Pilar le gusta el reto de la cercanía con el alumnado, ella tiene trescientos y algunos no son creyentes, “admiten que no tienen fe pero si quieren estar en las clases”. Ese es el punto de partida a la hora de empezar cualquier sesión y supone para ella un tiempo de acompañamiento a los alumnos, en una etapa vital llena de dudas y vacilaciones. Esta diferencia en la elección entre alumnos creyentes y no creyentes no puede rebajar en nada el contenido de la asignatura, pero llama la atención el sincretismo en una misma aula.

La asignatura de Religión Católica tiene una materia curricular amplia que también te lleva a hablar a otras religiones, de la doctrina social de la Iglesia y ella lo hace “proponiendo; no Imponiendo. Enseñando; no obligando”. Este es para ella el carácter principal del profesor del religión del siglo XXI “porque estamos inmersos en una sociedad secularizada”.

En Montoro, la localidad cordobesa donde trabaja, hay dos parroquias y Pilar tiene contacto con los dos párrocos porque considera que el eje  Parroquia-Familia-Escuela vertebra el buen funcionamiento de los centros de secundaria, donde también hay niños matriculados en la asignatura de religión católica con necesidades educativas especiales. Antonio, Mari Ángeles o Manuel son los nombres de los primeros de la clase, por los que adapta métodos y cuando ellos hablan, asistidos por el monitor, “el silencio es total. Respetamos. Fundamentalmente a ellos. Son parte fundamental dentro del aula”. Para esta profesora de Religión Católica lo principal es “nuestro alumno, nuestra alumna”.

 

Delegación diocesana de MCS de Córdoba

 

Retiro de Adviento y funeral por los sacerdotes fallecido en la diócesis de Guadix

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Retiro de Adviento y funeral por los sacerdotes fallecido en la diócesis de Guadix

Los sacerdotes de la diócesis de Guadix volvieron a celebrar un funeral por los sacerdotes ya fallecidos, en el curso presente pero también en años anteriores. Fue el miércoles 16 de noviembre y la celebración estuvo presidida por el obispo diocesano. D. Francisco Jesús Orozco habló de la dedicación y entrega de tantos sacerdotes que gastaron su vida por sembrar el Evangelio en nuestra tierra y de cómo esa celebración es un recuerdo merecido y una oración agradecida.

Fueron muchos los sacerdotes que concelebraron, un gesto que habla bien del presbiterio diocesano, vino a decir el obispo. Al final de la celebración se rezó un responso por los sacerdotes fallecidos y, ante la tumba del último obispo enterrado en la Catedral, D. Juan García-Santacruz, se rezó un responso por él.
Después, los sacerdotes se desplazaron hasta el centro Diocesano de Espiritualidad para vivir una mañana de retiro, con la mirada puesta en el Adviento que está a punto de comenzar. El sacerdote Pedro Aranda fue el encargado de dirigir este retiro espiritual, con reflexiones en torno a los primeros discursos de San Pedro y San Pablo anunciando que Jesús había resucitado y que es el Mesías esperado.
Sin duda, una jornada muy completa de oración, de celebración y de fraternidad.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Una vocación, un servicio, una llamada: Pilar Osuna, profesora de Religión Católica

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Una vocación, un servicio, una llamada: Pilar Osuna, profesora de Religión Católica

 

Pilar Osuna lleva diecisiete años impartiendo la asignatura de Religión Católica. Se ha acercado a jóvenes creyentes y no creyentes ofreciendo su conocimiento y dando a manos llenas, con gestos y con palabras, esa parte intangible que hace de la experiencia un modo de estar cerca. Y no siempre ha sido fácil. Como profesora de religión católica en uno de los institutos de Montoro, en la provincia de Córdoba, ha comprobado el rechazo en alguna reunión de claustro, pero también la cercanía de profesores que lejos de la religión han apoyado su labor. Los profesores cristianos que ha tenido cerca la han acompañado en su trabajo y juntos se han identificado como Iglesia. Ella sigue invocando la esperanza. Trescientos alumnos la eligen como docente cada año. Otras asignaturas no pasan ese filtro porque son obligatorias. Alegría y cercanía definen sus clases, quizás por eso los alumnos no creyentes la paran por el pasillo y le confían parte de sus vidas adolescentes, agitadas y cambiantes.

Trabajar con jóvenes es una vocación para esta profesora formada en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Córdoba. Hacerlo en un centro público de enseñanza la convierte en la primera trinchera de la Iglesia: “lo vivo con alegría, profundidad y responsabilidad”. Su vocación docente parte de su juventud, al encontrarse con la guía y orientación de un buen sacerdote, “a él le debo ser Iglesia, sentirme Iglesia; su testimonio de párroco bueno y entregado que me hizo plantearme que yo también quería servir así a la Iglesia”. Aquel testimonio de sacerdote joven, que hoy es el obispo de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco, despertó una vocación docente, atravesada de servicio a la Iglesia que la llamaba a la misión de mostrar la Religión católica a jóvenes no siempre creyentes. Y desde entonces dedica su vida a expresar su identidad católica en un instituto público.
Un profesor de religión en pleno siglo XXI, sostiene, tiene que tener clara su identidad eclesial y vivir con coherencia esa amistad con Dios a través de los sacramentos; además, debe tener una gran formación académica. “Nadie puede trasmitir lo que no tiene”, asegura cuando le preguntan por métodos pedagógicos, tiene claro que su tesoro mayor es Jesucristo y en ofrecer la Verdad empeña tiempo y recursos. Su trabajo consiste en que los jóvenes conozcan el Evangelio “sin quitar ni un punto ni una coma”, aunque aclara que la clase no es una catequesis. Para esta trasmisión del Evangelio, Pilar se sirve de manuales que plantean unos objetivos curriculares y para eso es precisa la formación del docente. Como diplomada en Ciencias Religiosas contó con formadores religiosos y laicos que le han permitido profundizar en la fe y dar razones a los jóvenes. Ahora lo trasmite con apertura y sentido de la adaptación.
A Pilar le gusta el reto de la cercanía con el alumnado, ella tiene trescientos y algunos no son creyentes, “admiten que no tienen fe pero si quieren estar en las clases”. Ese es el punto de partida a la hora de empezar cualquier sesión y supone para ella un tiempo de acompañamiento a los alumnos, en una etapa vital llena de dudas y vacilaciones. Esta diferencia en la elección entre alumnos creyentes y no creyentes no puede rebajar en nada el contenido de la asignatura, pero llama la atención el sincretismo en una misma aula.
La asignatura de Religión Católica tiene una materia curricular amplia que también te lleva a hablar a otras religiones, de la doctrina social de la Iglesia y ella lo hace “proponiendo; no Imponiendo. Enseñando; no obligando”. Este es para ella el carácter principal del profesor del religión del siglo XXI “porque estamos inmersos en una sociedad secularizada”.
En Montoro, la localidad cordobesa donde trabaja, hay dos parroquias y Pilar tiene contacto con los dos párrocos porque considera que el eje Parroquia-Familia-Escuela vertebra el buen funcionamiento de los centros de secundaria, donde también hay niños matriculados en la asignatura de religión católica con necesidades educativas especiales. Antonio, Mari Ángeles o Manuel son los nombres de los primeros de la clase, por los que adapta métodos y cuando ellos hablan, asistidos por el monitor, “el silencio es total. Respetamos. Fundamentalmente a ellos. Son parte fundamental dentro del aula”. Para esta profesora de Religión Católica lo principal es “nuestro alumno, nuestra alumna”.

Delegación diocesana de MCS de Córdoba

 

 

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Visita Pastoral a la parroquia de San Pedro (Antequera)

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Homilía de D. Jesús Catalá en la Eucaristía celebrada en la parroquia de San Pedro de Antequera durante su Visita Pastoral

VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DE SAN PEDRO

(Antequera, 17 noviembre 2022)

Lecturas: Ap 5, 1-10; Sal 149, 1-6.9, Lc 19, 41-44.

1.- Visión del libro sellado

Nos encontramos al final del Año litúrgico; y en estos días la Iglesia nos ofrece textos bíblicos apocalípticos, que nos enseñan el sentido del final de los tiempos.

El vidente que escribe el libro del Apocalipsis ve que el anciano que está sentado en el trono tiene un libro escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos (cf. Ap 5, 1), indicando con ello que no es posible abrirlo.

Y un ángel pregonaba en alta voz: «¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?» (Ap 5, 2). «Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni mirarlo» (Ap 5, 3). El vidente lloraba mucho, porque no había nadie digno de abrir el libro y de mirarlo (cf. Ap 5, 4) y no se podía conocer su contenido.

¿Qué misterio contenía? Los ingleses han traducido el título del libro llamado “Apocalipsis” por “Revelación”, porque revela las cosas que sucederán al final de los tiempos. Nosotros ya las conocemos, porque nos han sido reveladas; nosotros miramos las cosas y los acontecimientos desde la mirada de Dios.

2.- Solo Jesucristo es capaz de abrir el libro sellado

Uno de los ancianos dijo al vidente: «Deja de llorar; pues ha vencido el león de la tribu de Judá, el retoño de David, y es capaz de abrir el libro y sus siete sellos» (Ap 5, 5). El Cordero degollado «se acercó para recibir el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono» (Ap 5, 7).

Sólo Jesucristo es capaz de abrir el libro con la llave de su Cruz; con su vida, muerte y resurrección venció el pecado y la muerte y consiguió redimir la humanidad para que no quedar sumida en la muerte, sino que pudiera participar del Reino eterno. Cristo nos ha revelado el sentido de nuestra vida y de nuestra historia. Este es el libro de la historia de la humanidad.

3.- Llamados a participar de vida eterna

Estamos llamados a vivir con Cristo por toda la eternidad; llamados a superar la muerte temporal, a la que tanto se teme y tanto miedo da a muchas personas. Para quien no cree en la otra vida, la muerte temporal es el final, la destrucción, la nada.

Para los creyentes en Cristo la muerte temporal es una puerta que se abre hacia la otra vida. Esa es la revelación que hace Jesucristo; estamos llamados a traspasar el umbral de la muerte temporal, abrir la puerta y entrar en otra dimensión.

San Pablo lo explica mediante el ejemplo de una planta. El trigo puede tener forma de grano o de planta. Si el grano lo enterramos en tierra y existen las condiciones adecuadas, se pudre; si no se pudriera, no se transformaría. Han encontrado granos de trigo en tumbas egipcias que estaba intacto y, al sembrarlo, ha germinado. Pero si el trigo muere, se transforma en una planta. Y llamamos trigo, tanto al grano como a la planta.

También nosotros somos los mismos en forma de grano (corporeidad), que en forma de planta (transformados). Pero si no atravesamos la muerte temporal, no podemos acceder a la otra vida. Esta imagen la pueden entender hasta los niños.

4.- La muerte temporal ha sido vencida

Una vez que Cristo ha vencido la muerte y ha sido capaz de abrir los sellos del libro nos ha revelado y explicado el sentido de nuestra vida. Ya no tenemos que temer ante la muerte, porque es una puerta que se abre para la otra vida.

La fe no elimina el dolor de la separación del ser querido; por eso existen razones humanas para “llorar”, pero no para “desesperar”. Los cristianos no huimos de la muerte temporal, sino que la aceptamos y la celebramos, como paso necesario para la salvación eterna.

Dios nos ha constituido, por la redención de Cristo, en un reino de sacerdotes: «Y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes, y reinarán sobre la tierra» (Ap 5, 10); somos ciudadanos de su reino.

5.- Los agoreros del final del mundo

Existe en el ser humano el deseo de conocer lo que sucederá al final de los tiempos y cómo puede acabar el mundo actual. Siempre ha habido agoreros y falsos profetas que han hablado del fin del mundo como algo inminente; pero nunca se han cumplido sus profecías.

Cuando se han cumplido los milenios, siempre ha habido corrientes “milenaristas”, que han anunciado el fin del mundo. Supongo que recordáis las teorías y las noticias de prensa publicadas poco antes del año dos mil, presagiando el final; pero podemos verificar que no se han cumplido.

6.- Cantar un cántico nuevo

El Señor nos invita a cantar un cántico nuevo, porque Cristo, león de la tribu de Judá, ha vencido la muerte. Los ancianos del Apocalipsis cantaban: «Eres digno de recibir el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado, y con tu sangre has adquirido para Dios hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación» (Ap 5, 9);

Y también el Salmo nos ha animado a cantar un cántico nuevo: «Aleluya. Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles» (Sal 149, 1); «alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras» (Sal 149, 3).

Estamos llamados a gozar de la vida; en primer lugar, de la vida terrena, temporal; y después, de la otra vida, la eterna. Estamos llamados a cantar un cántico nuevo: «Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas: con vítores a Dios en la boca» (Sal 149, 5-6).

7.- Protagonistas de la paz

Según el Evangelio proclamado, al acercarse Jesús y ver la ciudad, lloró sobre ella mientras decía: «¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos» (Lc 19, 42).

El vocablo “Jerusalén” significa “Ciudad de la paz”. Y, precisamente, en la llamada “Ciudad de la paz” había conflictos y tensiones entre grupos; y, por desgracia, sigue habiendo hoy día entre palestinos e israelíes.

No vivimos en una sociedad de paz, sino de guerras, de odios, de divisiones. Eso ocurre en todos los niveles: dentro de las familias, en los pueblos, en nuestra nación y entre naciones.

La paz es un don de Dios, que hay que pedir y trabajar al mismo tiempo, empezando por cada uno de nosotros; puesto que dentro de mí mismo también hay tensiones, que tengo que armonizar. Y en mi relación con los demás también puedo tener tensiones. El Señor nos invita a ser protagonistas de la paz.

Siendo Jerusalén “Ciudad de la Paz” puede que tenga conflictos; siendo nosotros portadores de paz, puede que tengamos conflictos. Pero el Señor nos pide que perdonemos, que acortemos distancias, que nos acerquemos a los demás, que vivamos con mayor paz.

Jesús nos llama a ser portadores de paz; a enjugar las lágrimas de los pobres y desheredados de la tierra, a levantar del desprecio y del anonimato a los que la sociedad posterga.

8.- La Visita pastoral

Con motivo de esta Visita hemos de revisar cómo vivimos la fe, personal y comunitariamente, cómo la celebramos y cómo somos testigos de la misma.

Es preciso hacer esta revisión para no perder lozanía y vitalidad; de lo contrario, nuestra vida de fe se debilita y languidece.

Hemos de ser conscientes de nuestra misión y llevar a cabo lo que el Señor nos pide.

Os animo, pues, a dar gracias a Dios por vuestra fe y por vuestro testimonio de cristianos en la ciudad de Antequera.

Todo ello lo ponemos en manos de la Virgen María, nuestra Madre, bajo las diversas advocaciones con las que la honráis. Y que Ella nos acompañe hasta la otra vida, donde ya goza de la presencia de Dios. Amén.

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Inauguración de Curso de la Escuela de Magisterio (Antequera)

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Homilía de Mons. Catalá en la inauguración del curso académico de la Escuela de Magisterio de Antequera

ESCUELA DE MAGISTERIO

(Antequera, 17 noviembre 2022)

Lecturas: Ap 5, 1-10; Sal 149, 1-6.9, Lc 19, 41-44.

1.- Visión del libro sellado

Imagino que os gusta ver películas de ficción, como “El señor de los anillos”. Esas series, un tanto apocalípticas, tienen un esquema parecido: existen unas fuerzas del mal, que son destructoras, y una fuerza del bien. Normalmente, el desenlace final y la victoria del bien sobre el mal suele venir de fuera: una fuerza externa, diversa de los protagonistas. 

En estos días finales del año litúrgico la Iglesia nos ofrece unos textos bíblicos apocalípticos, que nos enseñan el sentido del final de los tiempos. Os animo a que leáis el libro del Apocalipsis, llamado “libro de la revelación”, porque en él se revela el sentido de la historia. El libro tiene sentido religioso.

El vidente, que escribe el libro del Apocalipsis, ve un anciano sentado en el trono y tiene un libro escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos (cf. Ap 5, 1). Los sellos indican que nadie puede abrir el libro.

Y un ángel pregonaba en alta voz: «¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?» (Ap 5, 2). «Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni mirarlo» (Ap 5, 3). 

El vidente lloraba mucho, porque no había nadie digno de abrir el libro y de mirarlo (cf. Ap 5, 4). 

2.- Solo Jesucristo es capaz de abrir el libro sellado

Uno de los ancianos dijo al vidente: «Deja de llorar; pues ha vencido el león de la tribu de Judá, el retoño de David, y es capaz de abrir el libro y sus siete sellos» (Ap 5, 5). 

El Cordero degollado «se acercó para recibir el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono» (Ap 5, 7). Este Cordero es símbolo de Cristo.

Este es el libro de la historia de la humanidad. Sólo Jesucristo es capaz de abrir el libro con la llave de su Cruz y nos revela lo que ocurrirá al final de los tiempos. Con su vida, muerte y resurrección venció el pecado y la muerte, fuerzas del mal, y consiguió redimir la humanidad para que no quedar sumida en la muerte, sino que pudiera participar del Reino eterno: reino de paz, de amor, de justicia.

Los ancianos cantan un cántico nuevo: «Eres digno de recibir el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado, y con tu sangre has adquirido para Dios hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación» (Ap 5, 9); 

Dios nos ha convertido, por la redención de Cristo, en un reino de sacerdotes: «Y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes, y reinarán sobre la tierra» (Ap 5, 10). Nosotros somos ciudadanos de ese reino. 

Hemos sido salvados por Cristo de las fuerzas del mal. Esta es la revelación que se nos ofrece en el final del año litúrgico.

3.- Cantar un cántico nuevo

El Salmo nos ha animado a cantar un cántico nuevo: «Aleluya. Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles» (Sal 149, 1); «alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras» (Sal 149, 3).

¿Por qué hemos de cantar un cántico nuevo? Porque hemos sido redimidos y salvados por Cristo. No existen otros redentores ni salvadores. No os fieis cuando lleguen algunos que se presentan como salvadores, que pueden tener el nombre de políticos, economistas, científicos que prometen alargar la vida. 

Aunque la vida del ser humano se alargue varios años o incluso décadas, al final, tiene que pasar por la muerte temporal. Desde la temporalidad pasaremos a la eternidad.

4.- Protagonistas de la paz

Según el Evangelio proclamado, al acercarse Jesús y ver la ciudad, lloró sobre ella mientras decía: «¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos» (Lc 19, 42). 

Jerusalén significa “Ciudad de paz”. Y esta ciudad no tenía paz; por eso Jesús llora ante ella. Y profetiza: «Pues vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco de todos lados» (Lc 19, 43); «te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el tiempo de tu visita» (Lc 19, 44). El templo de Jerusalén fue destruido en los años 70 de la era cristiana.

Siendo Jerusalén la ciudad de la Paz, se convirtió en ciudad de conflictos; aún hoy sigue habiendo lucha entre israelitas y palestinos. Y, por desgracia, sigue habiendo hoy guerras, divisiones entre hermanos y familias, enfrentamientos de vario signo y animadversiones, fruto todo ello del egoísmo y del pecado. 

Jesús nos llama a ser portadores de paz; a enjugar las lágrimas de los pobres y desheredados de la tierra, a levantar del desprecio y del anonimato a los que la sociedad posterga. 

5.- Nuevo curso académico

Inauguramos este curso académico celebrando nuestra la Eucaristía. Ello implica comprometerse a vivir según el Espíritu Santo. Significa trabajar por la paz, la reconciliación, el perdón, la fraternidad, construyendo un mundo mejor y un centro de estudios más humano; y estos está en vuestras manos, sin esperar a que los profesores y las religiosas resuelvan vuestros problemas, porque vosotros sois los protagonistas.

El lema del curso es: “Poner a la persona en el centro de nuestra vida, de nuestro estudio, de nuestra diversión”; pero, a veces nos ponemos nosotros en el centro. 

Deseamos que todas las personas consigan su madurez y aporten sus mejores frutos a la sociedad; si no buscáis el bien de los demás, vuestra vida será un fracaso. Vuestra tarea es mejorar el mundo. 

En el ofertorio ofreceréis el “Logo del Pacto Educativo Global”, que expresa la esperanza de ser capaces de comprometernos a construirlo en bien de todos los educandos. Ya sabéis que el papa Francisco está promoviendo desde hace tiempo el “Pacto Educativo Global”.

También ofreceréis el “Logo del informe de la UNESCO sobre el futuro de la Educación”, que representa nuestro compromiso de buscar juntos un futuro mejor para la educación y para la sociedad. 

Pedimos al Espíritu que nos ilumine para formarnos de cara a nuestro futuro como educadores y a la Santísima Virgen María su protección maternal; a San José de Calasanz y a Madre Carmen, que fueron grandes educadores que transformaron su mundo pedimos su intercesión. Amén. 

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Ablaye ya ha podido abrazar a su hijo

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La Iglesia Católica, la sociedad civil, profesionales y administración se han unido para conseguir que el hijo de este enfermo terminal pueda viajar desde Senegal para acompañar a su padre. El abrazo entre ellos se produjo el lunes 21 de noviembre en el Hospital Costa del Sol.

Pilar Gallardo: «si trabajamos juntos y dejamos que nos duela, podemos conseguir cambiar las cosas que son injustas»

La historia de Ablaye Mboup ha llegado a convertirse en una historia de lucha y trabajo en red que ha superado todas las expectativas. Este senegalés de 60 años sufre una enfermedad rara y progresiva que no tiene cura, hipertensión arterial pulmonar, y que afecta a unas 15 de cada millón de personas. Él se encuentra en la fase final, recibiendo cuidados paliativos en Marbella. Vino a España en 2008, y gracias a su trabajo ha conseguido sostener a su familia, que permanece en Senegal. Ha dado estudios a sus tres hijos trabajando en una cocina, en un locutorio… en todo aquello que le ha dado la oportunidad de salir adelante.

Sin embargo, una historia común de un extranjero cualquiera no habría sido noticia. Pero sí lo ha sido la de Ablaye. Su sufrimiento ha conmovido el corazón de muchas personas que se han dejado tocar por su situación, que han experimentado la misericordia y han luchado por conseguir traer a su hijo hasta aquí para acompañarlo en la última fase de su enfermedad. 

La Delegación de Migraciones de Málaga, a través de su delegada Pilar Gallardo Quero, conoció el caso de Ablaye gracias al trabajo comprometido de Juan Cano, periodista de Diario Sur. Ingresado en el Hospital Costa del Sol de Marbella para recibir cuidados paliativos, lo único que este hombre desea es que dejen viajar a su hijo mayor para que le acompañe en estos momentos. Los miembros de la Delegación Diocesana de Migraciones se sintieron interpelados por ello y se pusieron en marcha. En ese proceso, se han levantado cientos de barreras burocráticas, pero ni una sola lo suficientemente alta para que la voluntad de las personas no lograra traspasarla. El primer eslabón de esta cadena es el médico que atiende a Ablaye desde que se le diagnosticó la enfermedad: Rafael Bravo, cardiólogo del Hospital Costa del Sol. «És mi ángel, mi protector —cuenta el enfermo—. Está haciéndolo todo para ayudarme a vivir. Nunca en mi vida he visto a nadie como él. Podía haber dicho: “total, es un extranjero…” Pero todo lo contrario. Hasta lo que quiero comer, me lo trae. Solo puedo decirle gracias y que Dios le bendiga, a él y a todos en el hospital, los que se han comprometido conmigo».

Rafael ha removido, ciertamente, el cielo y la tierra para lograr que Cheik viaje para acompañar a su padre. Ha acudido a todos los lugares y personas que podían ayudarle. Ha llamado innumerables veces al consulado, ha luchado por conseguir apoyos que lograran el visado para que el hijo de Ablaye pudiera venir en esta situación de emergencia y su empeño ha acabado contagiando a muchos, haciendo saltar la chispa de la fraternidad. Con él, han hecho suya la lucha de Ablaye el enfermero Pablo Guardado, que ha conseguido ya más de 60.000 firmas a través de una plataforma; la Asociación de Personas con Hipertensión Arterial Pulmonar, involucrada hasta hacer partícipe a la Casa Real; la Dirección General de Migraciones del Ministerio de Inclusión y la Dirección General de Asuntos Consulares del Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno de España y, también, la Iglesia católica a través de la Diócesis de Málaga, su vicaría para la Acción Socio Caritativa y la Delegación de Migraciones y la Conferencia Episcopal Española, a través de su departamento de Migraciones , que ha logrado salvar el último obstáculo.

Muchas de las personas que han intervenido «no podían hacer nada» en apariencia, pero lo hicieron. Muchos han escuchado hasta la saciedad que «las cosas son así y no se pueden cambiar», pero lo intentaron. Y la voluntad, el esfuerzo y la oración han dado sus frutos. Con Ablaye se ha puesto en marcha un engranaje de solidaridad que ha logrado su objetivo. Se espera que el día 20 de noviembre, el hijo de Ablaye llegue a España. Ante esta noticia, su padre confesaba a Diócesismálaga días antes de la llegada de su hijo: «Me da mucha alegría, estoy muy contento porque sin nadie a mi lado, sin mi familia, me habría sentido solo. Si mi hijo llega, mi vida cambiará».

Pilar Gallardo, delegada de Migraciones, ha manifestado la implicación de la Conferencia Episcopal Española en este caso y afirma que, «desde la delegación de Málaga, en un principio, vimos la necesidad urgente de acompañarlo, de que no estuviera solo, pero luego comprendimos que, si nos comprometemos todos, si trabajamos juntos y dejamos que nos duela, podemos conseguir cambiar las cosas que son injustas, las situaciones que merecen ser denunciadas». Así, trabajaron juntos el departamento de migraciones de la CEE junto con la dirección general del Ministerio de Inclusión y ésta a su vez con la dirección general de Asuntos Consulares hasta lograrlo. Ablaye solo tiene palabras de agradecimiento: «Nunca me he sentido extranjero aquí. Quiero agradecer a todos su cariño y decirles a los españoles que son mi familia, mi segunda familia»

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