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El Obispo bendecirá el nuevo Cristo de la Piedad en la Catedral de Córdoba

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La imagen, obra del escultor Antonio Bernal, será bendecida el 19 de febrero

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, bendecirá la imagen del nuevo Cristo de la Piedad, titular de la hermandad de Las Palmeras, en el transcurso de una misa que se celebrará en la Catedral el próximo 19 de febrero, tras el encuentro de hermandades con el Obispo en el Palacio Episcopal.

Al término de la bendición, la talla, realizada por el imaginero Antonio Bernal, será trasladada hasta la parroquia de San Antonio María Claret en parihuelas y acompañada por los vecinos del barrio.

La hermandad de Las Palmeras ha realizado este anuncio a través de las redes sociales y ha pedido que el acto de bendición del Cristo de la Piedad “sea reflejo y llamada de fe para hermanos y devotos”.

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Zamoranos y El Cañuelo acogen al obispo de Córdoba

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Monseñor Demetrio Fernández, tras su regreso de Picota, reanudó la Visita Pastoral al arciprestazgo de Priego de Córdoba

Tras dos semanas de visita pastoral en Perú, el obispo de Córdoba ha regresado a Córdoba y ha reanudado toda su actividad, así como su Visita pastoral al arciprestazgo de Priego de Córdoba. Concretamente, el pasado domingo 29 de enero, monseñor Demetrio Fernández visitó la parroquia de Ntra. Sra. del Carmen en Zamoranos para tener un encuentro con los feligreses de la misma.

La jornada comenzó con un momento de oración ante la titular de la parroquia y patrona de la aldea, Ntra. Sra. del Carmen, y, tras esto, el alcalde pedáneo del pueblo, Juan Antonio Almendros, hizo una exposición de la situación social actual del pueblo.

Por su parte, los feligreses estuvieron compartiendo sus preocupaciones por la Iglesia de Zamoranos al Obispo y él les animó a seguir el camino de la fe, haciendo especial hincapié en el testimonio que debemos de dar cada uno de los cristianos con la luz del Evangelio encarnada en nosotros mismos.

Durante su visita, el Obispo estuvo también en el Museo de la Almendra, donde tuvo un encuentro con Francisco Morales Jiménez, quien lo recibió lleno de alegría y con quien compartió sus objetivos para seguir contribuyendo a los fines propios de la Iglesia Católica.

Tras esto, el prelado se marchó a la aldea de El Cañuelo donde tuvo lugar el encuentro con los fieles y administró el Sacramento de la Confirmación a siete fieles de las distintas Iglesias de la zona.








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“Caminando en esperanza”, mensaje con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2023

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«Caminando en esperanza»

 MENSAJE CON MOTIVO DE LA JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA 2023

Queridos todos:

Coincidiendo con la Fiesta de la Presentación del Señor en el templo, el próximo día 2 de febrero, la Iglesia celebra la XXVII Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Es una ocasión para unirnos todos los cristianos en oración por los consagrados al Señor y para agradecer la vocación y misión de quienes entregan su vida a Dios desde su consagración apostólica y contemplativa, componiendo un rico y bello mosaico de carismas que engrandecen a la Iglesia. En nuestra Diócesis, los consagrados son un regalo precioso del Señor que nos ayudan a caminar en esperanza.

Los consagrados han escuchado la llamada del Maestro para seguirle e imitarlo en su vida pobre, obediente y casta. Viviendo en pobreza están, como Cristo, junto a los pobres. Se entregan al Señor virginalmente y son libres para amar a todos. En el ejercicio de la obediencia nos enseñan a buscar siempre la voluntad del Señor. Todo para ser sólo de Cristo, siendo testimonio de esta pertenencia profética para el mundo, que vislumbra la Vida nueva del cielo.

Desde octubre del año 2021, a propuesta del Papa Francisco, la Iglesia universal sigue embarcada y avanzando en la preparación del Sínodo de los Obispos, en su XVI Asamblea General Ordinaria, que tendrá lugar en el próximo mes de octubre. En este contexto sinodal y en un espíritu de encuentro, diálogo y comunión de todos los bautizados, la Conferencia Episcopal Española nos propone como lema para esta Jornada Mundial de la Vida Consagrada: Caminando en esperanza.

El término “camino” es muy empleado en la Sagrada Escritura para referirse de manera simbólica al proceso espiritual que experimenta nuestra vocación y misión como testigos de Cristo Resucitado, que es el Camino. Comienza con nuestro bautismo y se irá desarrollando a lo largo de toda nuestra vida. En un momento concreto hemos experimentado la llamada de Señor y su envío para una determinada misión. Pero la vocación y la misión recibidas exigen una respuesta diaria y una renovación continua. El camino se hace caminando, actualizándolo y renovándolo  día a día.

El camino en el proceso vocacional y misionero pasa por diferentes etapas y atraviesa gran variedad de circunstancias, que nos ayudan a crecer y a madurar. Algunas de ellas conllevan cansancios, temores, dudas, sufrimientos, los bien conocidos y llamados momentos de crisis. Es ahí donde podemos tener la tentación de detenernos, de abandonar o de retroceder, como lo sucedió al pueblo de Dios en su travesía por el desierto durante cuarenta años (Números 14, 2). Pero los desiertos particulares son parte del camino, como humanidad a la que pertenecemos y como personas que somos. Los últimos sucesos acaecidos a nivel mundial lo ratifican: la pandemia, la guerra de Ucrania, la crisis energética o la crisis económica, y otras heridas personales y sociales que arrastramos del pasado y que nos quieren secuestrar en el pesimismo y la negatividad. La experiencia personal de la muerte de un ser querido, la enfermedad, el fracaso, la crisis de vocaciones, el alejamiento de Dios de la sociedad, el envejecimiento de nuestras comunidades u otras vivencias, nos pueden sumergir en un periodo de confusión y de tristeza. Ante tantas preguntas en medio de la crisis, la fe nos muestra una misma respuesta, el único camino resucitado: la Esperanza. Queridos consagrados, no os dejéis nunca secuestrar por la desesperanza.

Para no dejar de caminar necesitamos la Esperanza, virtud teologal esencial junto a la fe y a la caridad, imprescindible en quien desea no frenarse ni detenerse en las dificultades, para seguir sin dejar de caminar con firmeza y paciencia. La esperanza nos levanta de la comodidad del presente, nos rescata de la nostalgia del pasado, nos da la fuerza para afrontar el futuro, volcándonos en nuevos proyectos, en la búsqueda de soluciones ante los problemas y retos en la construcción de una Iglesia que brille cada vez más con la luz de Cristo: “La esperanza es otra cosa, no es optimismo. La esperanza es un don, es un regalo del Espíritu Santo y por esto Pablo dirá: ‘Nunca defrauda’. La esperanza nunca defrauda, ¿por qué? Porque es un don que nos ha dado el Espíritu Santo” (Papa Francisco, homilía en la Casa Santa Marta, 9-9- 2013).

Como nos insinúa el Papa, la Esperanza es algo más que una simple actitud ante la vida, o una especie de valor y buen ánimo que se cultiva en el corazón para sobrellevar las vicisitudes y tribulaciones que puedan presentarse en el camino. Para San Pablo, la Esperanza de los creyentes es una persona, es Cristo: “Pablo, apóstol de Cristo Jesús por disposición de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús, nuestra esperanza, …” (1 Timoteo 1, 1).

El cartel de esta jornada nos muestra la fotografía de un rosetón o vidriera que representa a la Iglesia y en la que aparecen un grupo de consagrados, vestidos de diferentes maneras, expresando la variedad de los carismas y misiones. Esta variedad de vocaciones, formas de vida, pensamientos, procedencias, etc. podrían suponer, de entrada, un conflicto. Sin embargo, la pluralidad, cuando se deja traspasar por la luz del Espíritu Santo, se convierte en la unidad que ilumina las vidas de los demás, a través de las buenas obras. Los consagrados están llamados a iluminar con esperanza el camino de todo cristiano y a mostrarnos una nueva manera de hacer ese camino de la fe: camino de comunión en la riqueza de la diversidad, verdadera esperanza en un mundo y en unos tiempos en los que necesitamos verdaderos testigos de comunión y de esperanza.

Demos gracias a Dios por la luz que nos llega a través del testimonio de los consagrados que se entregan y se vuelcan en la oración y en el arte de enseñarnos a caminar con esperanza , a través de sus trabajos y servicios en la caridad a los mayores y enfermos, a los niños y jóvenes que se forman en colegios y universidades, a los emigrantes y transeúntes, familias y personas vulnerables, indicándonos con sus vidas que el mundo querido por Cristo es posible.

En nuestra oración y agradecimiento, de una manera muy especial, tengamos presentes a todas las familias de consagrados que el Señor ha regalado a la Iglesia y, particularmente, a los que hacen su camino con nosotros y trabajan en nuestra diócesis de Guadix. Agradezco a la Presidenta de Cónfer y a su equipo su trabajo para fomentar la unidad, la comunión en la diversidad de carismas, trabajando juntos en nuestra diócesis. Pidamos por sus necesidades, para que nunca pierdan la esperanza y sepan ser luz firme en medio de nuestro mundo. La Iglesia y el mundo os necesitan. Oremos por los jóvenes para que se dejen enamorar por el Señor y quieran consagrar su esperanza al Dios de la Vida.  Quiero dar la bienvenida a las nuevas congregaciones religiosas que están presentes en nuestro territorio diocesano; y animo a todas las comunidades y a los consagrados a no dejar de caminar juntos con esperanza, sembrando con su fidelidad sendas seguras de dignidad y amor al Señor en nuestra Iglesia diocesana de Guadix.

¡Felicidades, queridos consagrados! Con mi afecto y bendición

 

 

 

+Francisco Jesús Orozco Mengibar

Obispo de Guadix

Homilía en la Misa exequial de Diego Valencia

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HOMILÍA EN LA MISA EXEQUIAL DE DIEGO VALENCIA

Sacristán de la Parroquia de N. Sra. de la Palma de Algeciras.

MONS. RAFAEL ZORNOZA, OBISPO DE CADIZ Y CEUTA

Algeciras, 27 de enero de 2023.

 

Queridos hermanos, Pueblo Santo de Dios aquí reunido para orar por el eterno descanso de Diego, nuestro querido amigo y fiel servidor de esta parroquia.

  • Muy querida familia de Diego;
  • Ilustrísimos Sres. Vicarios Episcopales, arciprestes, sacerdotes, religiosos y consagrados;
  • Excelentísimas e Ilustrísimas autoridades civiles, militares y judiciales: saludo especialmente al Presidente de la Junta de Andalucía. A Vd. y a todos Vds. –Delegados, Diputados, Senadores, Alcaldes y Concejales— agradezco su presencia que es signo de apoyo y solidaridad con la Iglesia de Cádiz y Ceuta y con el pueblo de Algeciras.
  • Aunque no están presentes, he de referirme con agradecimiento a cuantos nos han transmitido su pésame y se unen a esta celebración: Cardenales, Arzobispos y Obispos; el Presidente y el Secretario de la Conferencia Episcopal Española, organismos del Vaticano, entidades civiles, etc. También el Cardenal Presidente de la Congregación para el Clero, que me ha pedido trasladar su pésame a los sacerdotes y fieles de la diócesis.

 

La Misa de Exequias que ofrecemos ahora nos une en la oración por el difunto Diego, gran amigo conocido de todos. Es, por tanto, un momento de fe por el que le encomendamos a Dios Todopoderoso y pedimos que perdone sus pecados, recompense sus buenas obras y le acoja para gozar de su presencia, de su Amor y su gozo, que le hagan eternamente feliz.

 

En la Eucaristía que estamos celebrando nuestro corazón se adentra en la conmemoración de la muerte de Cristo por la que nos introduce en la vida resucitada. Aquí es donde nuestra pobre oración adquiere un valor infinito, una fuerza más allá de nuestras fuerzas, porque la ignominiosa muerte del Hijo de Dios hecho hombre ha conseguido para nosotros una morada en el Cielo, una vida resucitada. Cristo ha vencido a la muerte, que ya no es un muro contra el cual todo se estrella y hace pedazos, sino un puente hacia la vida eterna.

 

La Eucaristía, memorial de la muerte y resurrección de Jesús, sigue siendo una escuela de vida para nosotros, donde aprendemos a vivir y a morir, a servir por amor, a entregarnos gratuitamente, a amar y a perdonar a los enemigos, a abrazar la debilidad –siempre derrotada aparentemente— para encontrar el poder y la fuerza de Dios que vence sobre el mal. Al instituir la Eucaristía, Jesús anticipó su propia muerte. Nosotros podemos hacer lo mismo. De hecho, Jesús inventó este medio de hacernos partícipes de su muerte, para unirnos a Él. Participar en la Eucaristía es la forma más verdadera, más justa y más eficaz de «prepararnos» a la muerte. En ella celebramos también nuestra muerte y la ofrecemos, día a día, al Padre. En la Eucaristía podemos elevar al Padre nuestro «amén, sí», a lo que nos espera, al tipo de muerte que quiera permitir para nosotros. En ella «hacemos testamento»: decidimos a quién dejar la vida, por quién morir. Esta es la Eucaristía en la que Diego acababa de participar antes de ser asesinado despiadadamente, la que le alimentaba todos los días y fortalecía para amar a su familia, para servir a todos, para vivir alegre con esperanza y con fe. Ha muerto por su fe y confesando su fe. El Señor le tendrá en su gloria.

El evangelio nos habla de estar preparados, aguardando el encuentro con el Señor (Lc 12, 35-40) porque la vida es un tránsito, un éxodo; que vivamos pasando “de la muerte a la vida” porque amamos a los hermanos” (Jn 3,14). Jesús pide encontrarnos trabajando (“ceñida la cintura”) y disponibles (la “lampara encendida”, con luz, para velar, esperar). Después sucede algo extraordinario e impensable, porque es el Señor quien corresponde a quien le sirve: “los hará sentar a su mesa y les servirá”.

 

Aquí quedamos nosotros, dolidos, desconcertados. Quiero, por ello, manifestar mi condolencia a los familiares, amigos y parroquianos; y la cercanía paternal a las comunidades de Algeciras que han vivido este horror más de cerca. Puedo decir que es el dolor de toda la diócesis que sufre con vosotros, porque también es la Iglesia entera la que sufre. De todas partes nos está llegando su afecto fraterno y se unen a nuestra oración. A los cristianos nos han enseñado a perdonar y a orar por nuestros perseguidores, como hizo en la Cruz el Señor. De no perdonar estaríamos ya derrotados, nos habría ganado el mal. Pero no podemos desertar de hacer el bien, de imitar al Señor, ni podemos permitirnos no amar en una sociedad tensionada, irritada, herida, donde tantos sufren en su corazón situaciones muy duras que crean agresividad.

 

Constatamos a diario una fuerte crisis de valores. Pues bien, hechos como estos nos obligan a fomentar y construir una cultura de la convivencia, del respeto y de la paz, evitando los odios, los enfrentamientos gratuitos y tensiones innecesarias. No basta solo condenar la violencia. Hay que desenmascarar sus causas, las falsas divinidades que se esconden en un mundo que prescinde de Dios, y promover positivamente el bien. La violencia no tiene justificación, como tampoco el terrorismo, ni el atropello de las drogas, ni la manipulación de los otros, ni la falta de respeto a la persona y sus libertades, ni la presión del pensamiento único que excluye toda opción diversa, ciertamente también fanático e irracional.

 

Hermanos: es necesario recurrir a la experiencia del amor de Dios para encontrar consuelo, a su sabiduría infinita para aceptar la lógica del bien y para entender lo que no podemos comprender suficientemente, para curar las heridas y el desconsuelo, para perdonar, para ofrecer nuestro quebranto y dolor. Sin duda debemos construir sujetos capaces de participar en la construcción de la civilización del amor y del respeto a la vida. Debemos abrirnos a la verdad de Dios y del ser humano que crece haciendo el bien, cumpliendo los mandamientos de Dios, reconociendo sus pecados y pidiendo perdón. Que iluminados por Dios obremos con la racionalidad que nos libra del fanatismo.

 

Dios nos conoce y ama a este hombre que vive hoy, que sufre y que ama, que experimenta el gozo y la tristeza, que quiere ser feliz, que aspira a gozar un día de Dios mismo en la eternidad; que en su esperanza quisiera superar ahora                              –mediante la gracia de Dios y el amor–, el pecado y el mal –que es “servidumbre de la corrupción”, en palabras de San Pablo (Rm 8,21)–. Unidos a Cristo vivamos una vida nueva y trabajemos por el bien común, por ser luz del mundo y sal de la tierra difundiendo el evangelio que nos enseña el camino de la vida, los vínculos fraternos, la entrega por amor. Hagamos un compromiso firme por la justicia y por una cultura de la solidaridad que ayude a liberar al mundo del rencor que tan a menudo desencadena actos de violencia. Y oremos para que el Dios de la vida, de la compasión y del amor, nos de su luz y conceda su paz.

 

Queridos hermanos, nuestra vida está en cada instante en las manos del Señor, sobre todo en el momento de la muerte. Cada hombre que muere en el Señor participa por la fe en este acto de amor infinito; de algún modo entrega el espíritu junto con Cristo, en la segura esperanza de que la mano del Padre lo resucitará de entre los muertos y lo introducirá en el Reino de la vida. Por esto, con la confiada invocación de Jesús en la cruz: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu», queremos acompañar a nuestro hermano Diego, cuando realiza su paso de este mundo al Padre.

 

La Iglesia vive cobijada bajo el amparo de María. A la tierna solicitud de la Virgen de la Palma y a su amor maternal nos encomendamos todos, y a ella le pedimos que nos acompañe, como lo ha hecho siempre, y que cure la herida que deja la ausencia de los que amamos; que haga de nuestro mundo un hogar donde nos queramos como hermanos. AMEN.

 

 

La Vicaría episcopal para la Pastoral Social reflexiona sobre la misión de la Iglesia con los migrantes

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La Vicaría episcopal para la Pastoral Social reflexiona sobre la misión de la Iglesia con los migrantes

Con el fin de buscar caminos para ofrecer espacios de acogida, el pasado sábado 28 de enero, se celebró el III Encuentro Diocesano de Migraciones. La jornada, organizada por la Vicaría episcopal para la Pastoral Social, que integra a la Delegación Diocesana de Migraciones, tuvo lugar en el Colegio Bienaventurada Virgen María y su objetivo fue profundizar en la reflexión sobre la misión de la Iglesia respecto a los migrantes.

El encuentro contó con la participación de Alberto Ares, s.j. quien impartió una ponencia titulada “Hospitalidad frente a la hostilidad”, donde ofreció algunas pautas para hacer posible y viable la acogida a nuestros hermanos migrantes”.

Mesas de experiencias

Seguidamente se presentaron experiencias reales de acogida que animaron a dar el paso dentro de las comunidades cristianas.  Entre ellas el Proyecto Mambré; una iniciativa de convivencia entre personas españolas –ligadas a las Comunidades de Vida Cristiana CVX– y jóvenes migrantes.

Asimismo, las religiosas de la Bienaventurada Virgen María, anfitrionas del encuentro, presentaron el proyecto que están acogiendo en sus comunidades y que busca también dar una respuesta sencilla pero meditada a la realidad de las mujeres migrantes.

Por último, dos miembros de la Diócesis de Cádiz-Ceuta compartieron su amplia experiencia de acogida en una zona de frontera como el Estrecho de Gibraltar, las dificultades y las ilusiones en su labor y la experiencia concreta de los sacerdotes scalabrinianos, que optaron por hacer una comunidad intercultural en Algeciras para trabajar con las personas migrantes que allí viven.

Creando redes

Una jornada de reflexión en la que los participantes pudieron compartir inquietudes y experiencias con personas de diferentes comunidades y proyectos, “creando redes y dando fundamento a la convicción profunda de que el futuro solo se puede construir con las personas migrantes y refugiadas, que nos ofrecen la oportunidad de vivir ese espíritu de Pentecostés que no distingue razas, religiones ni nacionalidades y nos ayuda a encontrarnos como verdadera familia de Dios”, reflexionó el vicario episcopal para la Pastoral Social, Salvador Diánez.

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Migraciones pone en marcha un boletín de noticias

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La Delegación Diocesana de Migraciones crea un boletín de noticias donde resumirá lo más destacado de su actividad.

La creación de la guía de recursos por parte de la Conferencia Episcopal Española, la presentación del equipo de la Delegación Diocesana de Migraciones y la puesta en marcha del asesoramiento jurídico para migrantes de la Diócesis, son las noticias destacadas de este primer boletín creado por la Delegación Diocesana de Migraciones con su Delegada al frente María Dolores Martínez. Asimismo, resaltar esta iniciativa informativa que llevará a cabo la Delegación Diocesana donde de una manera accesible y fácil se hará llegar el resumen de los más destacado de su actividad.

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2 de febrero, Jornada de la Vida Consagrada: «La Vida Consagrada, caminando en Esperanza»

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El próximo jueves 2 de febrero, Fiesta de la Presentación del Señor en el templo, celebraremos la XXVII Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

En esta ocasión, la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada ha propuesto como lema «La Vida Consagrada, caminando en Esperanza».

El presidente de Confer ha expresado en su mensaje que dar gracias a Dios por el don de la vocación “nos ayuda a centrarnos en las cosas buenas de nuestras vidas y a sentirnos bendecidos y agraciados por lo que tenemos. De esta forma, posibilitamos que lo inesperado, irrumpa con mayor fuerza en el aprecio por lo que somos y en la cotidianidad de lo que hacemos. La gratitud, no lo olvidemos, consiste en apreciar los aspectos profundos -espirituales- de la vida y la voluntad de reconocer que los demás desempeñan un papel fundamental a la hora de llevar a término nuestro compromiso. Sin ellos no seríamos capaces de percibir al Dios que se hace presente entre las personas a las que servimos, allí donde nuestra presencia tenga lugar.”

En nuestra diócesis, en el marco de esta jornada, el jueves 2 de febrero, a las 19.00h en la Catedral, el obispo Nivariense presidirá la Eucaristía.

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Una feligresa de Hinojosa recibe la medalla de la diócesis de Córdoba

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Francisca Rodríguez Fernández ha sido la persona distinguida por su servicio a la parroquia de San Isidro Labrador

La parroquia de San Isidro Labrador de Hinojosa del Duque acogió el pasado viernes, 27 de enero, un acto muy especial. Numerosos fieles se unieron para presenciar la entrega de la medalla de la Diócesis a Francisca Rodríguez Fernández por toda una vida de entrega generosa en su parroquia, sirviendo en distintos campos como en la catequesis, la limpieza, el coro o en todo lo que tuviera necesidad la comunidad parroquial.

El acto estuvo presidido por el Vicario de la Sierra, Juan Luis Carnerero.





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Dúrcal celebra sus patrones, San Blas Bendito y Nuestra Señora del Carmen

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Nuestra Señora del Carmen, patrona de Dúrcal.

Del 2 al 4 de febrero, con los cultos solemnes en su honor.

Del 2 al 4 de febrero el pueblo de Dúrcal festeja sus patrones: San Blas Bendito y Nuestra Señora del Carmen. Los solemnes cultos en su honor se celebrarán en la parroquia de la Inmaculada Concepción. Comienzan el día 2, festividad de la Candelaria, con la Eucaristía a las 17 horas y bendición de los niños recién nacidos. Posteriormente, a las 19 horas, tendrá lugar la tradicional bajada de san Blas a la iglesia.

Al día siguiente, el 3 de febrero, la Solemne Eucaristía a las 12 horas será en honor al patrón, que presidirá el Vicario General D. Francisco Javier Espigares Flores. Y por la tarde, a las 19 horas, la solemne procesión de alabanza del Patrón por el barrio bajo.

Los cultos a los patrones de Dúrcal concluirán el día 4, dedicados a la patrona, Nuestra Señora del Carmen. Ese día la solemne Eucaristía será a las 12 horas, presidida por D. Pedro Aranda Garrido, canónigo de la Catedral de Guadix y párroco de Santiago, en la diócesis accitana. Ese día, también habrá Eucaristía a las 18 horas y, a continuación, solemne procesión de alabanza de Nuestra Patrona por el Bario del Darrón y Balina, informó la parroquia.

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social

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Ciclo de conferencias: La mística en el siglo de oro

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Ciclo de conferencias: La mística en el siglo de oro

Comienza el 1 de febrero.

El 1 de febrero comienza un ciclo de conferencias, que, con el título “La mística en el siglo de oro”, organiza el Centro Cultural Dari, en el Colegio Mayor Cardenal Cisneros (C/ Neptuno, 5). El sacerdote diocesano D. Manuel García Hernández dedicará su intervención a “San Juan de la Cruz, “una mística para el siglo XXI”. La conferencia será a las 19 horas. García Hernández es también teólogo y especialista en la integración psicología-espiritualidad, informó el Centro Cultural.

El programa cultural continuará el 22 de febrero, con el tema “Teresa de Jesús, la descalza”, a cargo de la profesora de al universidad de Modragón (Euskadi) Nerea Alzola. Y el 15 de marzo, se abordará la figura de san Ignacio de Loyola, “contemplativo en la acción”, que ofrecerá el teólogo y profesor de Psicología de la Religión en la Facultad de Teología de Granada, D. Carlos Domínguez, sj.

Todas las conferencias serán en el Colegio Mayor Cardenal Cisneros, a las 19 horas.

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