Un grupo de adultos de la parroquia de los Ángeles, en Málaga, recibió hace unos días en sacramento de la confirmación, tras un proceso de preparación.
«Después de un tiempo de preparación y profundización en el encuentro y seguimiento del Señor, en la Iglesia y en los sacramentos, estos hermanos decidieron libremente recibir este sacramento siendo más consciente de que se perfeccionaba su bautismo, quedando aún más unidos a Cristo y a su Iglesia, y dispuestos a anunciar a Cristo en el mundo con sus acciones y palabras», expresa Manuel Márquez Córdoba, sacerdote de la parroquia.
Con el lema «Hermanos en la fe», la Iglesia celebra el domingo 5 de marzo el Día de Hispanoamérica. Una jornada para recordar especialmente a los sacerdotes españoles que han salido de sus diócesis de origen para colaborar con la Iglesia católica en Latinoamérica. Estos sacerdotes se agrupan en la Obra para la Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA).
Los sacerdotes de la OCSHA también hacen posible su tarea a través de la ONG «Misión América». Materiales para celebrar el Día de Hispanoamérica
La Comisión Episcopal para las Misiones y Cooperación con las Iglesias ha editado los materiales para esta jornada
MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LA PONTIFICIA COMISIÓN PARA AMÉRICA LATINA
Como cada año, el presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, cardenal Marc Ouellet, firma una carta dirigida a Mons. Francisco Pérez González, presidente de la Comisión Episcopal para las Misiones y Cooperación con las Iglesias, y a todos los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos españoles que trabajan como misioneros en tierras latinoamericanas.
El Día de Hispanoamérica, resalta el cardenal en este escrito, «es un momento particular que nos ayuda a cobrar conciencia de todo el bien recibido, tanto en el «nuevo mundo» como en España, a través de la acción evangelizadora de la Iglesia durante cinco siglos«. Un bien que «se experimenta tanto en los evangelizados como en los evangelizadores» porque «la experiencia misional frecuentemente nos enseña que el evangelizador resulta evangelizado de manera sorprendente y por las vías más inesperadas«.
Para el cardenal Ouellet, Hispanoamérica «es una experiencia providencial» que «muestra de manera pluriforme que una misma fe transforma, purifica y eleva a los más diversos pueblos«. Una experiencia que «tiene muchos elementos y riquezas» entre los que destaca «la fraternidad peculiar entre personas, familias y comunidades que nace tras la evangelización del nuevo mundo».
En el marco del tiempo litúrgico que vivimos y con la mirada puesta en la beatificación de Conchita Barrecheguren, el 6 de mayo, la comunidad de redentoristas y el santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro celebran sus charlas cuaresmales.
Comienzan el 1 de marzo, y se prolongarán los miércoles consecutivos del 8, 22 y 29, en el salón Liguori del Santuario, a las 20:30 horas.
Las charlas cuaresmales llevan por título “Conchita Barrecheguren: una experiencia de la Redención”. “Son cuatro charlas que nos ayuden a experimentar, a vivir el tiempo de la cuaresma, con la referencia de su experiencia espiritual. Por eso le hemos dado ese título. Conchita vive su vida cristiana principalmente con el acompañamiento, la propuesta espiritual de san Alfonso de Ligorio y de los redentoristas, de una experiencia de la redención, de la salvación de Jesucristo”, explicó el padre Francisco Tejerizo, sacerdote redentorista en Granada y Vicepostulador de la Causa de beatificación de la joven fallecida con 22 años víctima de la enfermedad.
La charla cuaresmal del día 1 lleva por título “La experiencia de la Redención en la Biblia”, a cargo del padre Alfonso Diego, redentorista. A la experiencia de la Redención en la familia, en la enfermedad y en la evangelización de los jóvenes estarán dedicadas las siguientes charlas, que se celebrarán cada miércoles del mes de marzo. Serán ofrecidas, respectivamente, por los sacerdotes redentoristas padre Enrique Gómez-Blanco, Víctor Chacón y Damián María Montes.
Paqui Pallarés Delegada de Medios de Comunicación Social
Palabras leídas por el Vicario General D. Francisco Javier Espigares Flores, al término de la Eucaristía de acción de gracias a Dios por el pontificado de Mons. Francisco Javier Martínez Fernández, en la S.I Catedral el 25 de febrero de 2023.
Querido D. Javier:
En presencia de Dios y de su santa Iglesia aquí reunida -del Nuncio de su Santidad y señores obispos, del clero, consagrados y fieles laicos- quiero en nombre de nuestra amada Archidiócesis de Granada agradecer el don de su ministerio pastoral al servicio y al frente de esta grey.
Sólo Dios sabe el bien y la gracia que ha derramado y regala al mundo a través de sus indignos siervos como dicen los obispos de sí mismos en la plegaria eucarística. En cada eucaristía hemos mencionado su nombre junto con el del Santo Padre. A través de su persona concreta esta Iglesia particular ha gozado de la comunión con la Iglesia universal participando de su gloriosa misión.
Querido D. Javier, como ungido del Señor para esta Archidiócesis, a través de sus santas manos hemos recibido las sagradas órdenes sacerdotales, la confirmación con el don del Espíritu, el milagro de la Eucaristía y de los demás sacramentos.
A través de su enseñanza y predicación ha brotado el tesoro inagotable de la Palabra viva y eficaz que como una fuente de agua sacia al sediento, símil de su buen amigo san Efrén.
A través de sus iniciativas pastorales ha buscado que el evangelio siga vivo en la cultura contemporánea. Así, todos los hombres y todo el hombre, en todas sus dimensiones, sigan encontrándose con Jesucristo, la verdad que hace libres.
Sí, a través de esa pequeña puerta que es usted y cada ministro ordenado, aparece el más grande, el Dios uno y trino, salvando a su pueblo.
Querido D. Javier, ahora en la Eucaristía hemos unido a la primordial acción de gracias al Padre por su Hijo en el Espíritu, la acción de gracias por el don de su vida, su fe y entrega en esta hermosa tierra de Granada de la que no se va porque la lleva en su corazón. Contamos con su oración y afecto. Cuente usted también con el nuestro que ahora se expresa en este presente significativo de nuestra Catedral: una reproducción del rosetón del misterio de la Encarnación del Señor.
Palabras del arzobispo Mons. José María Gil Tamayo en la Eucaristía de acción de gracias a Dios por el pontificado de Mons. Javier Martínez, arzobispo emérito, celebrada en la Catedral el 25 de febrero de 2023.
Querido D. Javier:
Aunque sólo llevo unos meses en Granada, y como sucesor suyo en esta sede de san Cecilio y san Gregorio Bético, deseo, además de las palabras que le dirigirá el Vicario General al final de la celebración, expresarle mi gratitud y con ella la de esta iglesia particular por sus dos décadas de entrega a nuestra Diócesis de Granada, a las que precede otros servicios episcopales en las queridas diócesis de Madrid y de Córdoba.
Personalmente, y por lo que se refiere a mi y a mi persona, sólo tengo palabras de gratitud por el cariño y deferencia con que me ha tratado desde que tuvo conocimiento de mi nombramiento, y sobre todo desde mi llegada a Granada, a la par que la libertad e independencia que con grandeza de ánimo me ha otorgado en estos meses, para que pueda conocer de manera directa la realidad eclesial. Todo ello con gran generosidad y cercanía fraterna, expresión viva de comunión episcopal y con sufrimiento por su parte –por qué no decirlo- debido a las limitaciones físicas que le han sobrevenido también en este tiempo. Gracias, D. Javier.
No han sido fáciles para usted estos años de pastoreo en el contexto de estas dos décadas del nuevo milenio por el cambio cultural complejo que vivimos, del que usted ha sido un vigilante atento –literalmente, episcopos, obispo- para preservar la identidad cristiana de nuestra diócesis y a la vez denunciar lo que enmascarada o abiertamente suponía un peligro para el pueblo de Dios. Para ello, con su amplio bagaje cultural y apostólico no ha escatimado esfuerzo personal frente a las amenazas y mantener viva la Tradición cristiana y la fe de nuestro pueblo con obras que permanecen al servicio de la Iglesia. Gracias, D. Javier.
También, en el ejercicio de la tarea pastoral, con un profundo amor a Dios y a su Esposa la Iglesia de Granada, como le gusta decir, las contrariedades han acompañado su itinerario cristiano. Pero lo que queda es la estela de realidades eclesiales vivas, presentes sobre todo, en las personas que han experimentado su cercanía y oficio de amor de pastor de su Iglesia -como decía san Agustín- y que quedarán en la memoria de esta Iglesia, sobre todo en los más sencillos y necesitados. Gracias, D. Javier.
Pero estas contrariedades, advertidas por Jesús, nuestro Maestro, a sus seguidores, no le han privado de ser inmensamente feliz en su ministerio pastoral granadino, viendo crecer el fruto de su siembra y disfrutar del cariño de las buenas gentes de Granada, de sus pueblos y ciudades, de sus costumbres y tradiciones religiosas, de los logros de una Iglesia que viene de los inicios de la evangelización y mira el futuro con esperanza en el Señor Jesús, verdadero obispo y pastor de nuestras almas.
Querido D. Javier, esta Eucaristía de acción de gracias por antonomasia a Dios es para nosotros gratitud hecha plenaria por usted y no despedida en absoluto, ya que continuará, como he dicho, viviendo entre nosotros, en esta su casa, en esta su Iglesia. Gracias, D. Javier.
El pasado 26 de febrero, primer domingo de Cuaresma, 28 niños y tres adultos, procedentes de diversas parroquias de la Diócesis, participaron en el rito de la elección de catecúmenos.
La Eucaristía, que tenía lugar, a las 18 horas, en la S. I. Catedral de Jaén, comenzó con la procesión de entrada, encabezada por los catecúmenos, que eran acogidos, así, por la asamblea.
La celebración estuvo presidida por el Obispo, Don Sebastián Chico Martínez, y concelebrada por el Delegado de Catecumenado, D. Jesús Díez del Corral; los Canónigos D. Emilio Samaniego y D. Manuel Carmona; el párroco de la Inmaculada Concepción de Canena, D. Sebastián Moreno; párroco de Santiago Apóstol de Jaén, D. José Antonio Maroto; y el párroco de la Divina Pastora de Andújar, D. Manuel Botet (CM).
Los catequistas y familiares fueron los encargados de las lecturas y la oración de los fieles. El Evangelio fue proclamado por D. Sebastián Moreno.
Homilía Don Sebastián comenzó su homilía dirigiéndose a los catecúmenos para recordarles que “la Iglesia de Jaén se siente muy dichosa y se siente muy contenta porque estáis aquí. Y estáis dispuestos a recibir ese gran regalo que es el Sacramento del Bautismo, por el que entraréis a formar parte de la Iglesia”. “Una familia hermosa, una familia que vive como los hijos de Dios y una familia que siente la fuerza del Espíritu Santo, esa fortaleza que nos da el Señor”, continuaba.
El Obispo quiso tener, también, unas palabras para los catequistas, los padrinos y especialmente para los padres, a los que quiso felicitar por esa decisión, “porque es un regalo, es un don lo que van a recibir vuestros hijos y estoy convencido de que vosotros queréis lo mejor para ellos. Y lo mejor para ellos es que estén cerca del Señor, que estén lo más cerca posible de Dios, de aquel que nos da la vida”.
Haciendo referencia al Evangelio, el Obispo quiso pedir al Señor, que nos ayude a discernir donde está el mal en este mundo y nos ayude a no caer en la tentación. “Para eso le pedimos la fuerza de su Espíritu. Le pedimos la fuerza que brota del árbol de la cruz, que es el Espíritu Santo, que vais a recibir a través de las de los sacramentos de iniciación cristiana”. Y para finalizar añadió: “qué alegría estar esta tarde aquí junto a vosotros y poderos llamar para ser elegidos, y que a partir de ahora os preparéis para recibir, dentro de poco, el gran Sacramento del Bautismo”.
Rito de elección Posteriormente, tras ser presentados al Obispo, por D. Jesús Díez del Corral, los catecúmenos subieron al altar, acompañados de sus padrinos y catequistas. Allí fueron interrogados y exhortados por el Pastor diocesano.
Posteriormente, el Delegado para el Catecumenado entrega la lista de los nombres de los postulantes al Obispo, que la introduce en el libro de los catecúmenos.
Don Sebastián finalizaba dirigiéndose a ellos: “queridos catecúmenos, declaro con alegría que habéis sido elegidos para ser iniciados en los sagrados misterios durante las próximas fiestas de Pascua”. “Ahora es vuestro deber, como el de todos nosotros, que os esforcéis con todo entusiasmo en llegar a la plena verdad de vuestra elección”.
Tras la oración de los fieles,Don Sebastián despidió a los elegidos, que abandonaron la asamblea. La Eucaristía continuaba como de costumbre.
El Prelado quiso culminar felicitando a los padres, padrinos y catequistas. A estos últimos, además, quiso animarlos en la tarea tan hermosa que están desarrollando.
Al término de la celebración, los catecúmenos volvieron al templo para posar, junto al Obispo y los sacerdotes, en una foto de familia, tras la que recibieron un emotivo aplauso.
Posteriormente, los tres adultos pudieron saludar y departir tranquilamente con el Obispo, que quiso felicitarlos, una vez más, por ese paso tan importante que van a dar próximamente.
Este sábado han dado comienzo, en horario de tarde, las visitas catequéticas guiadas en la Catedral de Sevilla con motivo del tiempo litúrgico de Cuaresma.
Estas visitas vienen a ampliar la actividad pastoral en la Catedral con visitas gratuitas que acercan a la oración a través del arte donde fe y cultura se funden para descubrir el mensaje que contienen. Comienzan a las cinco y media de la tarde con acceso por la Puerta de San Miguel y aforo limitado a cincuenta personas debiendo reservar la entrada en la web oficial.
La visita contempla una selección de espacios y obras de arte que, guiadas mediante el uso de radioguías, intercala las explicaciones del intérprete de patrimonio con música sacra que ayuda a crear un clima de silencio, oración y reflexión. Se comienza con una bienvenida e introducción a cargo del delegado de Pastoral y Personal del Cabildo Metropolitano, Francisco Ortiz Bernal, quien también ofrece al grupo la catequesis y concluye con una oración final ante el Cristo de la Clemencia, obra de Juan Martínez Montañés.
El recorrido de la visita es: coro, capilla mayor, capilla de los Dolores, sacristía de los Cálices, sacristía mayor, sala Hipóstila, altar de las Santas Justa y Rufina y oración final.
Un año más, esta mañana el Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta de Murcia ha acogido el retiro de Cuaresma que el obispo de Cartagena imparte a los sacerdotes en este tiempo litúrgico. En esta ocasión, Mons. José Manuel Lorca Planes ha utilizado las palabras que el Papa Francisco dirigió a los sacerdotes, diáconos y religiosos en el Congo para hablar al presbiterio murciano de la importancia del acompañamiento.
Para llevar a cabo esta labor, es necesario que el sacerdote esté cercano al pueblo que le ha sido encomendado, una cercanía basada en la misericordia y la ternura; así el acompañamiento servirá para ayudar a las personas a discernir. Para ello -ha remarcado el obispo- el sacerdote debe centrar su vida en el Señor: «Si nuestra vida interior está sana, podremos hacer mucho bien, tal como lo hemos aprendido de los maestros santos que nos han precedido. De ellos aprendimos la importancia de dirigirnos cada día a Jesús, arrodillarnos en su presencia y aprender de Aquel que es “manso y humilde de corazón”, para que poco a poco nuestro corazón aprenda a latir al ritmo del Maestro».
El obispo les ha insistido, además, en la importancia de «volver a la voluntad del Padre»; de estar «dispuestos a la conversión»; de crecer en responsabilidad, paciencia y alegría; y de entender el ministerio recibido como «un regalo»: «Volvamos a pensar lo que significa ser sacerdote hoy y cómo lo estamos viviendo… Ser sacerdote es una gracia, una gracia muy grande, y no para nosotros, sino para la gente».
Tras casi 20 años en esta sede episcopal, en la Eucaristía celebrada el pasado 25 de febrero.
Convocados en torno a la Mesa del Señor, el pueblo de Dios se congregaba el sábado por la mañana en la Catedral de Granada para dar gracias a Dios por el pontificado de Mons. Javier Martínez, arzobispo emérito tras cumplir los 75 años, y los últimos 20 de ellos como pastor en la sede de Granada.
La celebración fue oficiada por el arzobispo Mons. Gil Tamayo y concelebrada por el emérito D. Javier y el nuncio de Su Santidad en España, Mons. Bernardito Auza, junto a un nutrido grupo del clero diocesano. Junto al pueblo de Dios asistieron también distintas autoridades civiles y militares, entre ellas la consejera de Fomento, Marifrán Carazo.
PRIMER AGRADECIMIENTO, A LA VIRGEN D. Javier compartió varios pensamientos que han marcado su ministerio, siendo el primero de ellos para la Virgen María, recordando aquel primer momento en que hizo una ofrenda de consagración–una orquídea- a la Madre de Dios cuando entró al seminario menor con 13 años. “Ella nunca me ha dejado solo”, dijo D. Javier.
Mons. Martínez subrayó que “el protagonista es Jesucristo y lo que acontece (en la Eucaristía, también en el pueblo más pequeño de la Alpujarra) hace de ese lugar el centro del mundo, porque viene Jesucristo a unirse a su Iglesia, a la humanidad herida, dolida y sufriente, y aportar en ese panorama una luz”.
Mons. Martínez también habló de un cristianismo popular que tiene pueblo, porque “un cristianismo sin pueblo es agonizante”. “No somos cristianos como individuos”, señalando al mismo tiempo que ese cristianismo como pueblo es gracias a la transmisión de la fe de muchas comunidades cristianas, entre ellas las cofradías. Ese pueblo en el que Dios está es lo que necesita el mundo actual, que “está enfermo”: “El mundo necesita ver un pueblo, no una serie de personas buenas, sino un pueblo de personas transformadas por la presencia de Cristo”.
Desde su experiencia personal, Mons. Martínez compartió con los fieles congregados cómo en su camino de vida y fe han aparecido en estos 75 años “personas que me han hecho presente el Misterio de Cristo, desde los formadores de Madrid –ya todos en el Cielo-, hasta mi encuentro con Luigi Giussani, fundador de Comunión y Liberación, y los hijos y las hijas que han nacido de la relación de fe con él y que han sido una compañía permanente que me han ayudado a ser mejor cristiano”. (ESCUCHAR HOMILÍA / LEER HOMILÍA MONS. JAVIER MARTÍNEZ)
AGRADECIMIENTO DEL ARZOBISPO MONS. GIL TAMAYO Mons. Gil Tamayo comenzó la celebración dando gracias a D. Javier, en nombre de la Iglesia de Granada y en el suyo particular, por su entrega en estas dos décadas de ministerio como pastor diocesano y con anterioridad en Madrid y Córdoba. “A mi, a mi persona, sólo tengo palabras de gratitud por el cariño y la deferencia con el que me ha tratado desde que tuvo conocimiento de mi nombramiento, y sobre todo desde mi llegada a Granada”, señaló D. José María.
Asimismo, subrayó su profundo amor a Dios y su Esposa la Iglesia, en el ejercicio de su tarea pastoral, también en momentos difíciles para esta Iglesia particular. “Lo que queda es la estela de realidades eclesiales vivas, presentes sobre todo en las personas que han experimentado su cercanía y oficio de amor, de pastor de su Iglesia”, explicó Mons. Gil Tamayo, recordando también un ministerio que el arzobispo emérito ha vivido de manera feliz, “viendo crecer el fruto de su siembra y disfrutar del cariño de sus gentes de Granada” (LEER PALABRAS DE D. JOSÉ MARÍA / ESCUCHAR PALABRAS DE D. JOSÉ MARÍA)
“CONTAMOS CON SU ORACIÓN Y AFECTO” Por su parte, también en nombre del Arzobispado y la Archidiócesis el Vicario General D. Francisco Javier Espigares Flores dio las gracias a D. Javier.
“Querido D. Javier, ahora en la Eucaristía hemos unido a la primordial acción de gracias al Padre por su Hijo en el Espíritu, la acción de gracias por el don de su vida, su fe y entrega en esta hermosa tierra de Granada de la que no se va porque la lleva en su corazón. Contamos con su oración y afecto. Cuente usted también con el nuestro que ahora se expresa en este presente significativo de nuestra Catedral: una reproducción del rosetón del misterio de la Encarnación del Señor”.
El video con la Eucaristía de acción de gracias puede volver a verse en la web de la televisión diocesana en www.vatelevision.com, pinchando en este enlace.
Paqui Pallarés Delegada de Medios de Comunicación Social
El pasado fin de semana la Fraternidad Velad y Orad celebró el retiro «La sabiduría de la Cruz, nuestra fortaleza», en la Casa de Espiritualidad Santa María de las Mogarizas (Chiclana). Con el estilo que caracteriza a la fraternidad, entre meditaciones (La predicación de la Cruz; No nos dejes caer en la tentación; Mirarán al que traspasaron; Llamados a abrazar la Cruz) y contemplaciones (La Creación está herida; Las lágrimas de Pedro; El Rey del Amor quiere entregar su vida; Jesús muere dormido en oración), siempre ante el Santísimo Sacramento expuesto, y la rica simbología de la ambientación es toda una ayuda que lleva a una experiencia fuerte de encuentro con Cristo.
El rezo del Vía Crucis con la adoración de la Cruz, las Eucaristías, el rezo de la Liturgia de las Horas y el Santo Rosario hicieron posible penetrar en el misterio de Cristo crucificado y el dolor y sufrimiento de todos los crucificados de la tierra. Abrazar nuestra propia cruz abrazando la Cruz de Cristo es fuente de sabiduría y de fortaleza en nuestro seguimiento de Jesús. Veintiocho personas de diversos lugares de nuestra diócesis y dos de Gibraltar han dado su testimonio de la transformación que puede hacer el Señor en el corazón del creyente cuando se le busca en el silencio, la oración y la adoración.
Desde la Fraternidad Velad y Orad dan las gracias a Dios por las maravillas que Él hace en nuestras vidas, «Señor, tú has dado la vida por mí, ¿qué quieres que haga por ti?», ante Cristo clavado en la cruz; «Quiero amarte con todo mi corazón» ante la Custodia; «No llores Madre, cuenta conmigo», ante la imagen de la Virgen dolorosa que derrama sus lágrimas, todo esto ha sido un revulsivo para salir fortalecidos a vivir el Evangelio y transmitirlo, como discípulos de Jesús que aprenden a abrazar la Cruz. ¡Que está Santa Cuaresma nos purifique y nos santifique!