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Un nuevo Diácono para la Iglesia de Almería

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En el centro del pasillo, en una silla destacada se sitúa Manuel Piedra al inicio de la celebración de su ordenación. Comienza la procesión de entrada y decenas de sacerdotes camino del altar intercambian gestos de complicidad con él. El último de la comitiva, según dispone la liturgia, nuestro obispo Antonio que antes de subir al altar acaricia la mano del candidato animándolo, sin palabras, a vivir un día muy especial.

En la víspera de san José, como culmen de la campaña del Seminario, se celebra la ordenación diaconal de este joven, natural del Alquián que, después de terminar sus estudios teológicos, está viviendo su año de pastoral en las parroquias de Laujar, Fuente Victoria, Alcolea, Benecid, Paterna, Bayarcal y Fondón. Después de las lecturas y la homilía del prelado, prosigue la liturgia que tendrá tres momentos especiales: la imposición de manos, vestidura de la dalmática (signo del diaconado y el servicio) y la entrega del Evangelio que proclamará en la asamblea. Suena el coro de seminaristas cantando: “Seréis mis testigos. Testigos del amor”. En el estribillo se condensa la misión del neo Diacono: ser testigo de la alegría de Jesús.

Manuel prepara el altar, por vez primera para la consagración del pan y el vino de manos del obispo. Al final de la celebración, a la llegada a la sacristía, ovacionado aplauso del presbiterio de Almería. Una vocación de servicio que tendrá que durar toda la vida. Como afirmaba D. Antonio en su homilía: “No estás como de paso en este ministerio diaconal, tan necesario para que inunde de servicio el día de mañana tu ministerio presbiteral”.

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Homilía en la Ordenación al Diaconado de MANUEL PIEDRA en la Catedral de Almería

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18 de marzo de 2023

Querida Comunidad: laicos, diáconos, sacerdotes y vida consagrada, queridos padres y familia de Manuel, querido MANUEL que hoy recibirás el Orden de los Diáconos. Sr. Deán y Cabildo de nuestra Apostólica Catedral de la Encarnación, Vicario General, D. Ignacio, nuestro rector D. Ramón Carlos y D. Jesús, rector del seminario de Murcia y sus formadores, comunidad parroquial de nuestra Señora del Carmen de El Alquián, y a su párroco. Comunidades de Laujar, Fuente Victoria, Alcolea, Benecid, Paterna, Bayarcal y Fondón (sus alcaldesas y alcaldes) parroquias donde Manuel está haciendo el año pastoral. Y a su párroco D. Federico que te ha acogido en su casa.

Queridos seminaristas de Almería y seminaristas de Murcia que con gran esfuerzo habéis venido a celebrar estos dos días de celebración diocesana. Gracias por vuestra presencia y por la acogida en vuestro seminario de nuestros seminaristas de Almería. Mi gratitud a vuestro obispo D. José Manuel Lorca. Un recuerdo y una oración por todas las personas que han acompañado y cuidado tu vocación, querido Manuel, hasta el día de hoy: párrocos, rectores, formadores, profesores y personal del servicio de nuestro seminario.

Las lecturas que acabamos de proclamar, y que tú has elegido, nos señalan el camino por donde podemos contemplar el gran misterio que encierra la ordenación de un Diácono. Damos gracias a Dios.

  1. La institución de los diáconos [Hch 6,1-6]

Querido MANUEL, como hemos proclamado en la segunda lectura, el ministerio de los diáconos en la Iglesia viene de los tiempos de los apóstoles, cuando apartan a siete varones justos. El texto señala que, debido al aumento del número de los discípulos, los creyentes de origen helenista se quejan contra los de origen judío, porque sus viudas no están bien atendidas en la distribución diaria de los alimentos. Ante semejante situación, los Apóstoles hacen notar las dificultades para abandonar el ministerio de anunciadores del Evangelio para dedicarse al servicio de la caridad; por lo que estiman pertinente escoger «siete hombres de buena fama», es decir, sin doblez, donde el ser y el actuar coincidan, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a los cuales encomiendan la asistencia de los necesitados.

Pero rápidamente vemos que los diáconos, una vez instituidos mediante la imposición de las manos, actúan también como predicadores, responsables y guías de un grupo cristiano, comenzando por llevar la Buena Noticia a los no judíos, siempre bajo la supervisión de los Apóstoles (Cfr. Hch 6, 8 ss). Así nos encontramos con Felipe, uno de los diáconos que componen el grupo de los siete, predicando y bautizando en Samaria (Cfr. Hch 8, 12-16).

San Pablo menciona a los diáconos al menos en dos lugares. Comienza saludándoles en la Carta a los filipenses “a todos los santos en Cristo, a sus Obispos y diáconos” (Flp 1, 1). En la Primera Carta a Timoteo, es donde describe las cualidades y virtudes de los diáconos poniendo en el centro: “que guarden el misterio de la fe con conciencia pura” (1Tm 3, 8).

Durante los primeros cuatro siglos de la Iglesia, el diaconado se concibe en Occidente como una institución permanente, de hecho, sólo se habla de los Obispos con sus diáconos, así lo vemos en las actas martiriales de algún Papa (Obispo de Roma) o varios Obispos martirizados con sus diáconos (San Lorenzo –que está en tantos de nuestros retablos– uno de los siete diáconos del Papa San Sixto, asesinado con cuatro de sus diáconos cuando celebraba la Eucaristía. En Tarragona: el obispo Fructuoso y sus dos diáconos Augurio y Eulogio fueron encarcelados y quemados en el anfiteatro. San Vicente en Valencia. Ellos y muchos más serán tus protectores.

  1. Jesús se entrega a sí mismo como ofrenda [Isaías 61,1-3ª]

Querido MANUEL, el diaconado no es solo una tarea más, sino que es donación de toda la persona, de sí mismo, como lo hemos proclamado en la primera lectura. Aquí se sintetizan todas las ideas respecto al servicio en toda la Historia de la Salvación.

Los adversarios de Jesús y los que no se decidían a creer en Él, le piden prodigios que sean capaces de mostrar su gloria; el rechaza este camino de poder y renueva su adhesión al plan divino, que entiende la Encarnación en la línea del despojo, de servicio, de sacrificio, de entrega total, de humilde abajamiento, kenosis. Y esto, querida comunidad, querido MANUEL, es el único medio por el que alcanzaremos la salvación, la vida eterna, que en definitiva es un estado glorioso en el que el siervo es servido. Superar en nuestra vida las tentaciones de Jesús en el desierto, es nuestro camino: ni gloria, ni poder, ni riqueza… si no, como podemos anunciar la salvación a los pobres, a los ciegos, a los encarcelados… solo desde abajo. Lo demás son tentaciones también del claricalismo.

  1. Cristo icono de la Iglesia que sirve [Jn 13,13-16]

La imagen de Jesús en el Evangelio lavando los pies a sus discípulos, un maestro en funciones de esclavo, es conmovedora y transgresora. Y es la que has elegido como icono en la tarjeta de tu ordenación. Somos diáconos para arrodillarnos y lavar los pies de todos, así nos lo enseñó el Señor aquel Jueves Santo, cuando se arrodilló ante los suyos como un esclavo, cuando partió el pan y oró por la unidad: ¡que todos sean uno, como tú y yo Padre, somos uno! Cuando nos dio el mandamiento nuevo del amor. La novedad, queridos hermanos radica en que Amar no tiene otro camino que el “como yo os he amado”, es decir, ser un servidor inclinado en el suelo, desvestido, con la toalla ceñida, antes de nada. De rodillas ante Cristo en la Eucaristía, ante la Palabra de Dios, ante la comunidad congregada, ante los humildes, pobres y necesitados. De rodillas como inútil servidor, como mediador del amor derramado de Dios “por nosotros y por nuestra salvación”.

Ante él, para adorar, ante los demás, para servir. Pero adorar y servir sólo se pueden sostener en una misma unidad, como los dos palos de la Cruz ¡Así todos somos Cuerpo de Cristo! Así seremos personas eucarísticas, contemplativas y orantes, entregados de lleno a la comunidad [la de dentro y la de fuera del redil], partiéndonos y repartiéndonos, como el mismo pan eucarístico, dándonos en alimento, hasta agotar la vida. El que quiera ser el primero que sea el esclavo de todos. Queda claro. También para los presbíteros que somos diáconos.

  1. Un desafío para la Iglesia

No estás como de paso en este ministerio diaconal, tan necesario para que inunde de servicio el día de mañana tu ministerio presbiteral.

Estamos en las puertas del día del seminario: “Levántate y ponte en camino” dice el lema de este año. A nuestra Iglesia de occidente nos queda una tarea. Podemos preguntarnos: ¿Qué frena a nuestras comunidades poder preparar el terreno para sembrar la semilla de las vocaciones al sacerdocio, al diaconado, a la vida consagrada, al laicado comprometido?

Donde haya una comunidad viva brotaran las vocaciones. Si nuestras comunidades envejecen sin ningún tipo de renuevos, muere el campo y se pudre la siembra. ¿Qué nos frena a hacer una propuesta clara, tanto a jóvenes, como a personas maduras, para que entreguen su vida a Cristo y a la Iglesia? Nos preocupan las vocaciones para el sacerdocio, y está bien, pero estas vocaciones surgen en su mayor parte de la tierra preparada de una parroquia. Allí aprendemos desde pequeños a construir comunidad. Y los sacerdotes debemos de sentirnos felices en nuestra misión. En Cristo todo adquiere sentido, si no ¿quién va a querer entregar su vida para la amargura y la indolencia? Felices los pies del mensajero que llevan la alegría de la fe y construye comunidad. Parroquia significa la casa de todos.

  1. Conclusión [Lc 1, 38.48]

Finalmente, hoy deseo poner tu diaconado a los pies de María, recuerda que Nuestra Señora, mujer de nuestro pueblo, se llama a sí misma en dos ocasiones “esclava del Señor” (Lc 1, 38.48) MANUEL, fíjate en ella, apóyate en ella. La grandeza de la fe de la Bienaventurada Virgen María radica en que se hizo esclava de la voluntad de Dios, para ella y también para su pueblo (dos dimensiones que nunca debemos separar).

Que ella te proteja y nos proteja, que ella nos aliente y te guarde en este servicio al que hoy has sido llamado hasta la vida eterna. Amén.

+ Antonio Gómez Cantero Obispo de Almería

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Yago de la Cierva: “La comunicación tiene que estar en el centro de la organización”

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Yago de la Cierva: “La comunicación tiene que estar en el centro de la organización”

La mañana de este sábado tuvo lugar la cuarta sesión del plan formativo propuesto por la Delegación diocesana de Medios de Comunicación a cargo de Yago de la Cierva, profesor del Área de Comunicación en el IESE y director ejecutivo de la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011, quien ha explicado algunas ‘Experiencias de organización, celebración y comunicación de la JMJ’.

La sesión se celebró en el aula ‘Antonio Domínguez Valverde’, del Arzobispado de Sevilla. Durante su intervención, de la Cierva ha explicado que “la comunicación tiene que estar en el centro de la organización. Todo tiene que hacerse de manera que sea absolutamente transparente”.

La próxima sesión será el 22 de abril, dirigida por Luis Fontán del Junco, consultor de comunicación sobre Cómo minimizar ruidos e interferencias en la comunicación, en el Arzobispado de Sevilla.

Si quiere formar parte de la Red de Comunicadores de la Archidiócesis de Sevilla puede enviar sus datos a prensa@archisevilla.org.

 

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DÍA DEL SEMINARIO 2023 | Testimonio de Francisco Ortiz: “La dimensión espiritual es el corazón de la vocación y del ministerio”

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DÍA DEL SEMINARIO 2023 | Testimonio de Francisco Ortiz: “La dimensión espiritual es el corazón de la vocación y del ministerio”

Francisco Ortiz es sacerdote diocesano desde 1981. Fue ordenado en su pueblo natal, Constantina, donde nació hace sesenta y ocho años. “Nací pared con pared del templo parroquial de mi localidad -recuerda-. Desde pequeño me moví en un ambiente religioso y la llamada del Señor fue de lo más natural. En casa, en la calle, en el instituto, entre mis muchos amigos, hasta que un día –superando las primeras resistencias- me dejé llevar por el Señor, motivado por la esperanza y guiado por la fe”. Después de estar matriculado en la Universidad, el Señor le ayudó a “levantarme y ponerme en camino (como reza el lema de la Campaña del Día del Seminario de este año). Y hasta hoy”.

Francisco Ortiz explica que “en lo cotidiano de cada día continúo renovando el carisma que recibí por la imposición de manos de mi obispo y que me hace estar totalmente identificado con ser sacerdote diocesano”. Por ello, agradece al Señor que le regalara la fe que ha ido madurando y “haciéndose vida en todo mi hacer y prioridades”. Dicha fe se apoya en el conocimiento del Señor que le hace sacerdote; en las llamadas a más conversión –personal y pastoral- y en el seguimiento renovado a aquel que “inició y completa mi fe”.

Servicio pastoral

Las responsabilidades pastorales de Francisco Ortiz comenzaron en el Seminario Menor de Pilas y en la parroquia de Huévar. “Tanto en mis trece años de formador del Seminario, como en mis responsabilidades de gobierno en el Arzobispado o en la Catedral y en mis tareas como párroco, en todo ello destaco el estar atento a necesidades y dar prioridad a lo más urgente y oportuno para el bien de los demás”, señala.

Por otra parte, reflexiona sobre lo que implica ser sacerdote en la actualidad: “Supone para mí un ejercicio de formación permanente para estar a la altura del momento que nos toca vivir; caminando con todo el pueblo de Dios y en comunión pastoral con el Papa, mi Obispo, mis hermanos sacerdotes, los feligreses…con especial atención a los más necesitados”.

Así, reconoce que los retos del sacerdote de hoy “son los del día a día concreto y los que la Iglesia marque como prioritarios. Retos de participación y comunión para la misión”.

Formador del Seminario Mayor

Tras veintidós años este sacerdote vuelve al Seminario. En esta ocasión como director espiritual. Al respecto, opina que “la dimensión espiritual es el corazón de la vocación y del ministerio. El acompañamiento espiritual es triangular: el acompañado, el acompañante y, sobre todo, el Espíritu Santo que Dios nos da. Todo se resume en iniciar, conocer, personalizar y no adelantarse la Espíritu. Esta es la clave”.

Finalmente, con motivo del Día del Seminario de este año, apunta que esta casa diocesana “debe hacer suya la invitación del Señor a toda primera vocación: ‘Ven y verás’. Estas palabras, debidamente actualizadas, dan identidad al Seminario, como lugar donde conocer, descubrir y seguir de por vida al Señor”.

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GÓMEZ CANTERO: “Nosotros no somos más que una gota de agua que hace crecer la semilla divina”

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La tarde del pasado viernes, 17 de marzo, en la capilla del Seminario diocesano, han sido instituidos en el ministerio del lectorado Juan Antonio Pérez Fuentes, de la Parroquia de la Encarnación de Felix y Jesús Manuel Rodes Cano de la Parroquia de Santa María de la Cabeza de Antas, y en el ministerio del acolitado Jesús Rico Domene, de la Parroquia de Santa Teresa de Jesús de la capital y de Eduardo Alberto Henríquez Osorio, de la Parroquia de la Encarnación de Vélez Rubio.

La celebración presidida por nuestro obispo Antonio contó también con la presencia de la comunidad del Seminario San Fulgencio de Murcia. El obispo en su homilía agradeció “a nuestro rector D. Ramón Carlos y a D. Jesús, rector del seminario de Murcia y a sus formadores, que con tanto cariño habéis preparado esta celebración”. “Queridos Juan Antonio, Jesús Manuel, Jesús y Eduardo, hoy la comunidad diocesana contemplamos vuestra entrega y nos unimos a ella poniendo de nuestra parte lo que el Señor nos pide a cada uno, para acompañaros y ayudaros en vuestros ministerios, que no es más que el servicio de vuestra vida para la comunidad, el Cuerpo de Cristo”, afirmó en prelado.

Un fin de semana plenamente vocacional que se completará con la ordenación de Diácono de Manuel Piedra y la admisión a las órdenes sagradas de dos seminaristas de nuestro Seminario.

Lea aquí la homilía completa pronunciada por el obispo diocesano

HOMILÍA PARA LOS MINISTERIOS LECTOR Y ACÓLITO

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Continúa la visita pastoral a Castril: el viernes, en Fátima

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Continúa la visita pastoral a Castril: el viernes, en Fátima

Fátima, uno de los anejos de Castril, ha recibido durante todo el viernes 17 de marzo, la visita pastoral del obispo. D. Francisco Jesús Orozco ha compartido con los feligreses de esta pedanía toda una jornada, acompañado por el párroco, Mario García.

Comenzó la jornada del viernes 17 con la visita a otro núcleo de población, que depende de Castril: los Cortijillos. Allí, el obispo visitó la ermita de Nuestra Señora del Pilar y a los pocos habitantes que hay en el lugar.
Después, Mons. Orozco se desplazó hasta Fátima, uno de los anejos más grandes con los que cuenta Castril. Lo primero que hizo al llegar a la localidad fue rezar un responso por los difuntos en el cementerio, acompañado del párroco y algunos feligreses. Después, rezó el ángelus en la ermita de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, dedicada a la Patrona.
Tras recorrer parte del pueblo y saludar a sus vecinos, el obispo visitó el colegio.
Ya por la tarde, D. Francisco Jesús se reunió con la Asociación de Mujeres de Fátima y con la Hermandad de la Virgen de Fátima, y visitó las bodegas Manzano.
Terminó la jornada con la Misa estacional en esta parroquia de Fátima.
El sábado 18 de marzo, el obispo volverá a Castril, por la tarde, para celebrar la administración del Sacramento de la Confirmación, que será a las 7´30 de la tarde. Antes, visitará el anejo de la Solana.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

Fatima visita pastoral 17 3 2023 2

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HOMILÍA PARA LOS MINISTERIOS DE LECTOR Y ACÓLITO

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LECTURAS: Os14,2-10 El amor de Dios en términos nupciales; SAL 80 Escucha mi voz; MC 12,28b-34 Solo hay un mandamiento, el Amor

CAPILLA DEL SEMINARIO 17 de marzo de 2023

Querida Comunidad, laicos, diáconos, sacerdotes y vida consagrada, queridos Juan Antonio Pérez FuentesJesús Manuel Rodes Cano que recibiréis el MINISTERIO DE LECTORADO, saludo a vuestras parroquias de la Encarnación de Félix y de Santa María de la Cabeza de Antas.

Queridos Eduardo Alberto Henríquez Osorio y Jesús Rico Domene, que recibiréis el MINISTERIO DEL ACOLITADO, saludo a vuestras parroquias de la Encarnación de Vélez Rubio y de Santa Teresa de Jesús de la capital. Así como a los que os habéis acercado desde Purchena, Somontín y Sierro. Queridos párrocos de estas comunidades.

A vuestras familias que os han trasmitido la fe, los que están cerca y los que están lejos, a los que están entre nosotros y a los que gozan de la presencia de Dios.

A nuestro rector D. Ramón Carlos y a D. Jesús, rector del seminario de Murcia y a sus formadores, queridos hermanos en el sacerdocio y vicarios Ignacio y Paco, queridos seminaristas de Almería y Murcia, que con tanto cariño habéis preparado esta celebración, gracias por vuestra presencia y vuestro esfuerzo por acompañarnos hoy y mañana y, sobre todo, gracias por la acogida en vuestro seminario.

Un recuerdo agradecido a todas las personas que han cuidado vuestra vocación hasta el día de hoy: párrocos, rectores, formadores, directores espirituales, profesores, personal de servicio…

Según hemos escuchado a Oseas, en el broche final de su libro, nos anima a volver al Señor después de tantas idolatrías. Cada uno de nosotros somos el pueblo idólatra de Israel. Cuando oramos la Biblia, con tantas idas y venidas, nos podemos ver reflejados en ella. Fue Oseas el que nos descubrió el amor de Dios en términos nupciales: el Señor nos sueña y nos grava su alianza en el corazón … al fin y al cabo en la historia de salvación todo son bodas, hasta el final con las Bodas del Cordero.

Así lo afirma el salmo 80 que hemos proclamado: “Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz”. Otra vez el mandamiento de la escucha, tan olvidado, siendo el primero que Dios da a su pueblo: Escucha Israel… Shemá Israel. Es el palpitar de nuestro corazón: “shemá, shemá, shemá!!!

Es difícil explicarnos las etapas del misterio de la vida. Las afirmaciones científicas se centran, como no podía ser de otro modo, en el mundo cósmico, animal y humano. Porque sólo miran la superficie, lo físico, sus afirmaciones no llenan el vacío de la existencia, pues es esencial a nuestro ser el deseo de eternidad.

El padre jesuita y paleontólogo, Pierre Teilhard de Chardin nos recuerda que el “secreto de la tierra” es el secreto de Dios. Su presencia encarnada en Jesucristo es la integración de la divinidad en nuestra humanidad. Toda boda, toda alianza, necesita una unión, una comunión.

Los sacerdotes lo decimos en cada Eucaristía cuando mezclamos la gota de agua con el vino del cáliz: “Que esta agua unida al vino, sea signo de nuestra participación en la vida divina de Aquel que ha querido compartir nuestra vida humana”. Y desaparece asumida por el vino, que será la sangre de la vida del hombre, Hijo de Dios encarnado.

Nosotros no somos más que una gota de agua que hace crecer la semilla divina, fruto de la tierra y del trabajo de los hombres… que decimos en el ofertorio. Si es Dios quien hace crecer, si vivimos esta experiencia de gratuidad, seguro que seremos más desprendidos, más generosos, más capaces de compartir sin esperar nada a cambio, más pobres, pues estaremos más dejados en las manos de Dios. No perdemos nada cuando compartimos con los demás, pues el vigor de la vida no es nuestro, sino de Dios, y él está siempre cuidando de nosotros, aunque en nuestro trajinar nos olvidemos de él y volvamos nuestros ídolos particulares. Este es el sentido del amor a los hermanos, el sentido del mandamiento, que hemos proclamado en el evangelio.

Hermanos, la vida entregada no se agota, porque la fuente del vivir en el amor nace del mismo Dios. En la Eucaristía de cada domingo no perseguimos otra cosa que celebrar gratuitamente el amor que Dios nos tiene. El amor del Señor que vivió con radicalidad la voluntad del Padre. El amor del que entrega su vida y la reparte entre nosotros. Entrega es comunión. El que se entrega se vacía y se agranda para que Dios le llene más. Es un amor derramado, hasta la última gota de sangre y agua, no se queda en nosotros ni en él.

Queridos Juan Antonio, Jesús Manuel, Jesús y Eduardo, hoy la comunidad diocesana contemplamos vuestra entrega y nos unimos a ella poniendo de nuestra parte lo que el Señor nos pide a cada uno, para acompañaros y ayudaros en vuestros ministerios, que no es más que el servicio de vuestra vida para la comunidad, el Cuerpo de Cristo.

No olvidéis que el Señor exalta a los humildes, pues es él el que verdaderamente rige la vida de la Iglesia y todos nosotros somos meros servidores y buscadores de su voluntad. Por eso, decimos con San Pablo, en destierro o en Patria nos esforzamos en agradar al Señor.

Hoy recibiréis, como un don, los ministerios de lectorado y acolitado, para el servicio de la comunidad.

Como lector, adquirís la responsabilidad de llevar a todos la Palabra de Dios y lo haréis de diversas maneras, no sólo leyendo las lecturas en las celebraciones litúrgicas, sino procurando conocer y dar a conocer más la Sagrada Escritura. Acercaos con devoción, todos los días, a la Palabra, buscad el sentido que nos da ante cada acontecimiento, discernid y ofreced su respuesta a la comunidad. Además de preparar a grupos de Lectores para la Eucaristía, cread también grupos de Lectio Divina o de Estudio de Evangelio, donde con otros, en pequeña comunidad, podáis sacar la sustancia de la Palabra para que nos sirva a todos de alimento.

Como acólito, prestaréis el servicio del altar y de las ofrendas, al acercar el pan y el vino, pensad que os entregáis a vosotros mismos. No sólo animaréis los equipos de liturgia en la parroquia, sino que también visitareis a los enfermos e impedidos llevándoles el consuelo de vuestro cariño, pero sobre todo el de la Comunión, que sana las heridas y es alimento para el espíritu.

Sed un ejemplo de responsabilidad, devoción y entrega dentro de la Iglesia, promoved, también, el gusto por la eucaristía y buscad espacios de silencio y anonadamiento ante el Señor. Pero nunca olvidéis, que la Eucaristía y los pobres van siempre unidos. Si la Eucaristía os aísla de los más necesitados entre vosotros, algo no estáis haciendo bien.

Que el Señor os bendiga y os haga crecer en su seguimiento y vuestras buenas obras nos edifiquen a toda la Iglesia que camina por Almería. Que la bienaventurada Virgen María, la que escucha la Palabra, la servidora fiel y solícita, os acompañe siempre.

+ Antonio Gómez Cantero, Obispo de Almería

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Cáritas Interparroquial de Guadix necesita alimentos

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Cáritas Interparroquial de Guadix necesita alimentos

Cáritas Interparroquial de Guadix necesita alimentos para seguir ayudando. Por eso, han lanzado una campaña solicitando alimentos básicos, que se pueden recoger en parroquias, hermandades y cofradías de la ciudad de Guadix, del 19 de marzo al 30 de abril.

Las estanterías de Cáritas Interparroquial se están quedando vacías debido a la demora de entrega de alimentos del Programa de Ayuda Alimentaria 2023 del Fondo de Ayuda Europea para las Personas más Desfavorecidas. Se necesita leche, pasta, galletas, conservas y producto de higiene para bebés.
Quizá pueda sur un buen momento, ahora que se acerca la Semana Santa, para volver a ser solidarios y ayudar, con nuestros pequeños gestos, a quienes lo necesitan, que son muchos. Esta urgencia bien merece un esfuerzo.

En parroquias y hermandades se pueden recoger estos alimentos.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Cuando se acerca el Día del Seminario, se intensifican las vigilas de oración por las vocaciones

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Cuando se acerca el Día del Seminario, se intensifican las vigilas de oración por las vocaciones

Se acerca el Día del Seminario y las celebraciones y momentos de oración para pedir por als vocaciones se intensifican. Los seminaristas están esta semana de parroquia en parroquia ofreciendo sus testimonios y mostrando que se puede decir sí al Señor, como ellos hacen. En la diócesis de Guadix se han programado varios talleres, convivencias, encuentros y vigilias de oración durante todo el mes de marzo, sobre todo en esta semana que termina.

Un ejemplo lo tenemos en la tarde del jueves 16 de marzo, en la que hubo una vigilia de oración en Guadix, otra en Baza y otra en Huéscar. En Guadix fue en la iglesia de La Estación, donde se encuentra el Seminario. Una hora y media después, esa vigilia de oración se realizó en el Convento de la Merced, de Baza. Y más tarde, se hizo en Huéscar, en la iglesia de Santa María. Sin duda, la oración es la mejor herramienta que tenemos para insistir al Señor en la necesidad de vocaciones.

En esas vigilias y en los talleres vocacionales y encuentros con los jóvenes de catequesis, los seminaristas han dado testimonio de su vocación y han compartido cómo la viven, qué les queda y por qué quieren ser sacerdotes.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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COPE ALMERÍA: Hoy conocemos a Raul y Jose, dos alumnos de primero de nuestro seminario

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