La iglesia conventual Santa Clara, de Sevilla, retomará su actividad celebrativa los domingos a las diez y media de la mañana con la Santa Misa, a partir del 26 de marzo.
Así lo ha informado, Gumersindo Melo, rector de la iglesia desde su reapertura el pasado mes de febrero, tras tres años de labores de rehabilitación.
La Iglesia de Santa Clara es un inmueble de indudable valor histórico-artístico. El Monasterio fue fundado en 1289 por el Rey Sancho de Castilla. Se trata de un Bien de Interés Cultural, del siglo XIII, reformado en el siglo XVII, de estilo mudéjar y renacentista, que concentra en su interior, entre otras importantes obras de arte, un valioso conjunto de imágenes y relieves de Martínez Montañés.
Las dependencias anexas, también rehabilitadas, albergarán un proyecto diocesano relacionado con la pastoral de la cultura y la educación, quedando ambos coros de la Iglesia como lugar de evangelización y aproximación de los valores de la Iglesia católica a la sociedad sevillana, mediante exposiciones temporales y actividades culturales que vendrán a enaltecer este ingente patrimonio religioso.
La corporación del Lunes Santo compartió una jornada con las familias de Puerta Verde y algunos seminaristas
La Hermandad de Ntro. Padre Jesús de la Sentencia y María Stma. de Gracia y Amparo cruzó nuevamente el puente para realizar con familias de Puerta Verde un taller de Palmas al que se unieron seminaristas dentro de la campaña del día del Seminario y algunos feligreses de la parroquia de San Martín de Porres.
Con esta visita, la Hermandad de la Sentencia reitera su unión y una especial sensibilidad a esta parroquia y, más concretamente, a los fieles del barrio del Guadalquivir.
Durante el tiempo de Cuaresma, se nos invita a considerar el pasaje de las pruebas de Jesús en el desierto. Tanto en la versión de Mateo como en la de Lucas, la primera tentación es la de convertir las piedras en pan (Mt 4,3; Lc 4,3). Viene a ser el engaño de querer usar una varita mágica para resolver nuestros asuntos: en el peor de los casos, en beneficio propio; en otras ocasiones, con el señuelo de ayudar a los demás (la tradición cristiana señala que el Tentador “se disfraza de ángel de luz”: 2Cor 11,14). A partir de esta imagen, sugiero dedicar los siguientes párrafos a reflexionar acerca de algunos de los engaños que nos podemos encontrar ante los retos del hambre en el mundo.
Una primera actualización la encontramos en la tentación que supone el paradigma tecnocrático, criticado con firmeza en la encíclica del papa Francisco Laudato Si’. El optimismo tecnológico piensa que, para resolver el hambre o la malnutrición, es suficiente aumentar la producción de alimentos, olvidando la importancia de la distribución de los bienes. Siempre busca algún atajo o una quimera, alguna innovación tecnológica que pretende convertir piedras en panes. “De aquí se pasa fácilmente a la idea de un crecimiento infinito o ilimitado, que ha entusiasmado tanto a economistas, financistas y tecnólogos. Supone la mentira de la disponibilidad infinita de los bienes del planeta, que lleva a «estrujarlo» hasta el límite y más allá del límite” (LS 106).
En los evangelios encontramos otra conocida escena en la que las piedras juegan un papel relevante. En el episodio de la mujer adúltera (Jn 8, 1-11), los acusadores están dispuestos a apedrearla. Jesús les remite a la verdad de sus propias vidas, tal como reconocen sus conciencias: “Quien esté libre de pecado, que le arroje la primera piedra” (Jn 8,7). En la exhortación apostólica EvangeliiGaudium, el Santo Padre denuncia que la inequidad genera violencia, y recuerda: “Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones” (EG 60). Si somos honestos con nosotros mismos, personalmente y como sociedad, hemos de reconocer que, con frecuencia, culpabilizamos a los pobres de su miseria. Esta es otra tentación que debemos desenmascarar y combatir.
En otro momento del evangelio, Jesús invita a la conversión de sus oyentes, pidiéndoles que den frutos acordes con los deseos que formulan. “No creáis que basta decir ‘Tenemos por padre a Abrahán’, porque os digo que puede Dios de estas piedras suscitar hijos de Abrahán” (Mt 3,9). De nuevo, las piedras. Y, con ellas, encontramos una nueva tentación a propósito de las piedras: la de encerrarse en uno mismo, en sus propios intereses o en su grupo cerrado. Toda la encíclica Fratelli Tutti es una invitación a romper esa parálisis y a entrar en la dinámica expansiva del amor, que va construyendo amistad social y fraternidad universal, un ‘nosotros’ cada vez más amplio e inclusivo. “El amor que se extiende más allá de las fronteras tiene en su base lo que llamamos ‘amistad social’ en cada ciudad o en cada país. Cuando es genuina, esta amistad social dentro de una sociedad es una condición de posibilidad de una verdadera apertura universal” (FT 99). No somos piedras, somos hijos de Abrahán.
Con esta imagen llegamos a otra tentación clásica, ya criticada por los profetas del antiguo Israel: la tentación del corazón de piedra. Dice el Señor Dios al pueblo extraviado: “Yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo: quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que caminen según mis preceptos, observen mis normas y las pongan en práctica, y así sean mi pueblo y yo sea su Dios” (Ez 11,19-20). La ya mencionada encíclica Fratelli Tutti dedica todo su segundo capítulo a glosar la parábola del Buen Samaritano, que “nos revela una característica esencial del ser humano, tantas veces olvidada: hemos sido hechos para la plenitud que sólo se alcanza en el amor. No es una opción posible vivir indiferentes ante el dolor, no podemos dejar que nadie quede ‘a un costado de la vida’. Esto nos debe indignar, hasta hacernos bajar de nuestra serenidad para alterarnos por el sufrimiento humano” (FT 68). No podemos mirar el reto del hambre en el mundo con un corazón de piedra: eso es, sin duda, una tentación.
El episodio de la entrada del Señor en Jerusalén, de acuerdo con la versión de Lucas, nos brinda la última de las imágenes que empleamos para nuestra reflexión. La multitud aclama a Jesús, pero algunos fariseos se irritan y piden que se calle el griterío. Él, en cambio, responde: “Os digo que si éstos callan, gritarán las piedras” (Lc 19,40). El grito de las piedras se une al grito de los pobres. La encíclica Laudato Si’ enumera diversas situaciones que “provocan el gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo” (LS 53), lo cual nos lleva a “integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (LS 49). Por ello, como indicaba el Sucesor de Pedro en EvangeliiGaudium: “Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo. Basta recorrer las Escrituras para descubrir cómo el Padre bueno quiere escuchar el clamor de los pobres” (EG 187). No hacerlo así sería caer en una tremenda y nociva tentación, que volvería nuestro corazón duro como el pedernal.
En estos días que faltan para la celebración solemne de la Pascua, supliquemos a Dios que renueve nuestro espíritu y oriente nuestros pasos hacia el cumplimiento de su santa voluntad, rechazando el orgullo y el egoísmo que petrifica nuestra alma y nos impide vivir en el amor. La Cuaresma es un tiempo favorable para redescubrir la fe en Dios como criterio de nuestra vida. Esto implica siempre una lucha, un combate espiritual, porque el espíritu del mal, naturalmente, se opone a nuestra santificación y busca que nos desviemos de la senda que nos conduce a Dios. Para ello, fijemos nuestros ojos en Cristo, Redentor del mundo, que sigue mirando con misericordia a cuantos sufren injusticias y necesidades, compadeciéndose de todos (cfr. Mt 9,36). Que nuestro corazón se deje purificar por su amor para no endurecerse. Avivemos nuestra fe en Dios, demos un espacio mayor en nuestras jornadas a la escucha de su Palabra, acerquémonos con humildad al sacramento de la Reconciliación y participemos con dignidad en el banquete eucarístico. Vayamos con Jesús al desierto, aprendiendo las lecciones que derivan de un encuentro personal con Él, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios.
Encomendemos a la Virgen Santísima, Consuelo de los afligidos y Salud de los enfermos, nuestro camino cuaresmal, para que nos lleve a su divino Hijo. Pongamos en sus maternas manos, con especial fervor, a las muchedumbres de quienes viven golpeados por la miseria, el hambre, el analfabetismo, el dolor y la soledad e imploran con piedad su ayuda, apoyo y comprensión.
Fernando Chica Arellano Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA
Ya están disponibles, en la página web «Cuadernos del Concilio, los 34 Cuadernos, firmados por diferentes autores, con los que la Santa Sede invita a redescubrir las cuatro grandes Constituciones conciliares del Vaticano II como preparación al Jubileo Ordinario de 2025.
Además de los textos completos, en la página “Cuadernos del Concilio” se puede leer la introducción escrita por el papa Francisco. También se facilita una síntesis de cada uno de estos capítulos, en texto y en formato podcast descargable, así como un pequeño vídeo de introducción. Los podcast se pueden escuchar a través de otros canales de distribución: Spotify, Google Podcasts y Ivoox.
El papa Francisco invita a retomar los textos fundamentales del Concilio
“Prepararse para el Jubileo del 2025 retomando en vuestras manos los textos fundamentales del Concilio Ecuménico Vaticano II es un compromiso que pido a todos asumir como un momento de crecimiento en la fe”, escribe el papa Francisco en la introducción a estos Cuadernos.
El Concilio Vaticano II, en sus cuatro Constituciones, señala el Santo Padre, “ha marcado un nuevo desarrollo en la enseñanza bimilenaria de la Iglesia, permitiendo que el futuro pudiera ser iluminado con la profundidad e intensidad de este magisterio. Es tiempo de redescubrir la belleza de esta enseñanza, que aún hoy estimula la fe de los cristianos y los llama a ser más responsables y presentes en ofrecer su propia contribución al crecimiento de la humanidad entera”.
“Tomar de nuevo en vuestras manos esos textos –puntualiza- es signo de la vitalidad y fecundidad de la Iglesia; la renovación de las comunidades y el compromiso de conversión pastoral pasan necesariamente por hacer nuestra la lección del Vaticano II”.
El papa Francisco muestra su esperanza de que “estos ágiles y eficaces subsidios” que, “pongo en manos de todos los cristianos, especialmente de los jóvenes”puedan encontrar “una amplia aceptación y den buenos frutos para la renovación de nuestras comunidades”.
«Contigo por la vida, siempre» es el lema con el que se celebra este año la Jornada por la Vida. Será el sábado 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor. «Este día la Iglesia celebra el misterio de la encarnación, cuando el Verbo de Dios asumió, por amor, nuestra naturaleza humana para llevarla a su plenitud». Así lo recuerdan los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida en su Mensaje para esta Jornada.
Además del Mensaje, esta Subcomisión ha editado unos materiales para la difusión y celebración de esta Jornada.
Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida “invitan a acompañar la vida humana, la vida de cada persona, en todas las fases de su existencia, desde su concepción hasta su muerte natural, aumentando los cuidados cuando la vida es más vulnerable”. Y enumeran las vidas “que deben ser acompañadas”.
En primer lugar, señalan “al inicio de la vida”. Los obispos afirman que “plantear que eliminar una vida humana pueda ser solución para algún problema es una grave equivocación, como ocurre en el caso de un embrión o un feto en el seno de su madre”. Por eso, “las leyes que promueven y amplían el supuesto «derecho al aborto» son absolutamente injustas porque “legalizan la muerte de personas inocentes e indefensas”.
Los prelados reclaman “una serena reflexión” que “vaya a las raíces del problema y busque alternativas reales para que las madres que afrontan, muchas veces en soledad, un embarazo no deseado no tengan que recurrir al aborto”.
También piden acompañamiento paralos refugiados e inmigrantes “que llegan a nuestras fronteras, la mayoría de las veces en condiciones tan trágicas”. Recuerdan las palabras del papa Francisco en Fratelli tutti: “Nunca se dirá que no son humanos, pero, en la práctica, con las decisiones y el modo de tratarlos, se expresa que se los considera menos valiosos, menos importantes, menos humanos. Es inaceptable que los cristianos compartan esta mentalidad y estas actitudes, haciendo prevalecer, a veces, ciertas preferencias políticas por encima de hondas convicciones de la propia fe: la inalienable dignidad de cada persona humana más allá de su origen, color o religión, y la ley suprema del amor fraterno”.
En la enfermedad mental pues ante el “alarmante” aumento de suicidios, especialmente entre los más jóvenes, es “un tema que merece ser considerado con hondura”. Los obispos ofrecen la colaboración de la Iglesia para afrontar el tema y manifiestan su deseo de “estar cerca de los familiares y amigos de las personas que se han suicidado, acogiendo y acompañando con respeto su dolor”.
En la ancianidad porque “en una sociedad del descarte y la desvinculación, los mayores siempre tienen mucho que perder” y es necesario “un planteamiento en el que las personas mayores sean protagonistas” y “crear cauces para escuchar su voz y para darles espacio en la vida de la Iglesia y de la sociedad”.
Y al final de la vida, cuando la vida humana “en muchas ocasiones vuelve a ser frágil” y “la gran tentación consiste en buscar falsas vías, que pretenden eliminar el sufrimiento, cuando lo que están haciendo es acabar con la vida de la persona”. Por eso, una vez más, “manifestamos nuestro rechazo a la ley que regula la eutanasia y pedimos la aprobación de una ley integral de cuidados paliativos, dotada de los recursos necesarios, para acompañar de manera verdaderamente humana a las personas en la fase final de su vida”.
Los obispos continúan su mensaje aportando algunas propuestas de acción porque “el análisis realista de la situación” en lugar de “llevarnos al pesimismo” debe “comprometernos en la transformación de este mundo al cual Dios ama tanto”.
En primer lugar, “conscientes de la magnitud del desafío, debemos promover la oración por la defensa de la vida humana”. En segundo lugar, proponen el testimonio personal. Cada fiel cristiano está llamado a dar “testimonio del amor verdadero con palabras y con obras”. En tercer lugar, exhortan a los laicos a comprometerse y acompañar a las personas que deben ser, especialmente, acompañadas.
Los prelados terminan su mensaje pidiendo a “María Santísima, Madre de la Vida, que infunda en nosotros un amor concreto y creativo para instaurar la cultura de la vida, acompañando y acogiendo a cada persona”.
La Parroquia de San Luis Gonzaga acogerá el próximo jueves 23 de marzo a las 19:30h, el taller presencial Fronteras y Racismo, acto organizado por la Pastoral Juvenil y Manos Unidas.
Es el segundo de los Talleres que promueve la asociación Promoción Claretiana para el Desarrollo-Bética. La ONG Proclade Bética lleva a cabo distintos proyectos de cooperación al desarrollo en países empobrecidos, pero además actúa en el territorio nacional a través de proyectos de Acción Social, campañas de sensibilización, programas de Voluntariado, y proyectos de Educación para el Desarrollo.
Como nos adelantó en el informativo semanal uno de los responsables en Huelva del movimiento, el pasado fin de semana 17 a 19 de marzo, se realizó en la Casa de Ejercicios de la Cinta, un cursillo de Cristiandad enfocado especialmente a jóvenes. D. Santiago Gómez, obispo de Huelva, se hizo presente para compartir unos momentos con los participantes. Ahora empieza el tiempo de descuendo hasta el siguiente cursillo mientras se piden oraciones por el fruto del realizado y que llegue la llamada a quienes pueden participar del próximo.
Los jóvenes de los grupos de catequesis de confirmación de la parroquia de La Santa Cruz de Linares, celebraron, con gran recogimiento, el Vía Crucis cuaresmal que habían preparado con gran devoción.
Acompañados por sus familias, párroco, catequistas y fieles, leyeron cada una de las Estaciones, acompañándolas con una oración que reflexionaba sobre las inquietudes que viven los adolescentes en estos tiempos.
Se puso de manifiesto, aquella frase preciosa que dice, que cuando un niño/a reza, se para el mundo.
Una tarde que quedará para siempre en su recuerdo, por acompañar con su oración a Jesús camino del calvario y llegar a contemplar con júbilo su gloriosa resurrección.
María Muñoz Animadora Arciprestal de Catequesis Linares
La madrugada del sábado 18 de marzo, partió a la Casa del Padre, el sacerdote religioso de los Sagrados Corazones, Alberto Pereda Martínez de Osaba, quien era párroco de San Marcos, de Sevilla y se encontraba en Madrid en tratamiento médico.
El próximo jueves 23 de marzo se celebrará una Eucaristía funeral en la Parroquia de San Marcos a las ocho de la tarde para pedir al Señor por su eterno descanso. La Archidiócesis ruega al Señor que le conceda el descanso eterno a aquel que sirvió con generosidad a su Iglesia y a sus familiares les dé el consuelo y la esperanza en la Resurrección.
Sobre su amplia trayectoria pastoral
Alberto Pereda Martínez de Osaba nació en Miranda de Ebro (Burgos), el 7 de junio de 1942. Entró a estudiar bachillerato en la Escuela Apostólica de los Sagrados Corazones de Miranda de Ebro y después pasó a hacer el noviciado en San Miguel del Monte (Burgos), donde profesó como religioso de los Sagrados Corazones el 8 de septiembre de 1960. Hizo los estudios eclesiásticos en el Escolasticado de los Sagrados Corazones, cursando filosofía en San Miguel del Monte y teología en El Escorial (Madrid), donde hizo la profesión perpetua el 8 de septiembre de 1963 y fue ordenado diácono el 13 de diciembre de 1965. Recibió la ordenación sacerdotal en Madrid el 26 de marzo de 1966.
A los pocos meses de ser ordenado, fue enviado a Kinshasa (República Democrática del Congo), para fundar la misión de la Congregación en la capital del país. En 1970 fue nombrado superior de la comunidad y encargado de la misión.
En 1980 regresó a España y fue destinado a la Parroquia San Braulio, en Madrid, donde fue nombrado párroco y maestro de novicios. Fue consejero provincial entre 1981 y 1984. En 1983 formó parte también del Equipo de Pastoral Juvenil y Vocacional. En 1995 va como misionero a Paraguay y es destinado a la Parroquia Santa Catalina, en la ciudad de Fernando de la Mora, donde permanecerá durante 23 años. Muchos de esos años, prestó también allí los servicios de párroco y superior de la comunidad.
En 2018 regresó a España definitivamente y se integró en la Provincia Ibérica. Fue destinado a la Parroquia de San Marcos, en Sevilla, donde ha sido también párroco y superior de la comunidad. Allí le sorprendió la enfermedad el pasado otoño y, cuando empezó a necesitar de cuidados especiales, fue destinado a la comunidad de El Escorial, donde ha permanecido los últimos tres meses de su vida. Él, que se ha caracterizado por el cuidado a los demás, ha podido recibir también los cuidados de muchos en este último medio año, primero en Sevilla y después en El Escorial.
La parroquia de Cúllar celebró, el pasado jueves 16 de marzo, un acto de desagravio, cuando se cumplían 21 años del robo de la imagen de su Patrona, la Virgen de la Cabeza. El acto tuvo lugar en la ermita, donde se conserva la imagen todo el año y donde fue robada, y consistió en la celebración de la Eucaristía, presidida oro su párroco, Damián Pérez.
A pesar de que ya han pasado 21 años de aquel robo que desconcertó a toda la población, y a pesar de que desde entonces cuentan con una nueva imagen, los cullarenses no se olvidan de lo acaecido, un recuerdo que les sirve para afianzar aún más la devoción a su Patrona.
Aquel robo, acaecido en 2002, hizo que se perdiera, hasta el momento, la imagen de la Virgen de la Cabeza, Patrona de Cúllar, que procesionaba todos los años en las fiestas del mes de abril. Su robo conmocionó no solo al pueblo de Cúllar, sino a toda la comarca, dado que la Virgen de la Cabeza cuenta con una gran devoción y es Patona en varias parroquias.
Sin duda, el jueves 16 de marzo, los cullarenses volvieron a celebrar su devoción a la Virgen de la Cabeza, que no se la van a arrebatar por muchos ladrones que haya.