En la celebración se ha consagrado el Santo Crisma y los óleos con los que se ungirá a catecúmenos y enfermos.
«Hoy volvemos a decir al Señor, aquí estoy para hacer tu voluntad, aquí me tienes, Señor». Así animaba esta mañana el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, al presbiterio diocesano durante la celebración de la Misa Crismal, la magna celebración en la que más de 200 presbíteros han renovado sus promesas sacerdotales y donde se consagra el Santo Crisma y los óleos con los que se ungirá a los catecúmenos y enfermos. En la celebración han participado además los seminaristas del Seminario Mayor San Fulgencio, del Menor San José y del Misionero Redemptoris Mater.
El obispo ha exhortado a los sacerdotes a no perder la alegría, ni el coraje del anuncio, a estar atentos, «como centinelas», para que nada pueda «romper la belleza de la entrega incondicional a la voluntad de Dios»; a replantearse la «vocación primera, la frescura del sí» que le dijeron cada uno al Señor; a recuperar la confianza en Dios. También les ha animado a profundizar en la vida interior «como un regalo de Dios», a hacer silencio; a reconocer que el ministerio sacerdotal no es un trabajo, una profesión, sino «una entrega», «una misión».
De la misma manera, les ha alentado a dar testimonio con la palabra, pero sobre todo con sus vidas: «La gente necesita a Dios, busca a Dios, aunque no lo haya sentido cercano y se rinde a Él cuando alguien le habla de su divino corazón con el testimonio de su propia vida, porque la vida habla más que las palabras. El testimonio contagia, llega incluso al más alejado».
Al finalizar la homilía, los presbíteros han renovado junto al obispo sus promesas sacerdotales. Durante la plegaria eucarística, Mons. Lorca ha bendecido el óleo de los enfermos y al finalizar la oración de después de la comunión ha bendecido el óleo de los catecúmenos y ha consagrado el Santo Crisma, derramando aromas sobre el aceite. Con este Crisma serán ungidos los bautizados, confirmados y los ordenados para el ministerio sacerdotal; también se consagrarán con él los altares y las iglesias.
El lema «Somos lo que damos, somos Amor compartido» invita a vivir el Amor cristiano y a compartir los bienes con los más pobres.
El próximo 6 de abril, Jueves Santo, Cáritas anima a toda la comunidad diocesana a participar en los Oficios de la Cena del Señor y colaborar en la colecta que tendrá lugar en todas las parroquias y templos con culto público y que está destinada a apoyar los proyectos de promoción social que Cáritas lleva a cabo en todo el territorio de la Diócesis. Igualmente, desde Cáritas Diocesana de Cádiz se invita a todos los ciudadanos a compartir en este día tan especial, a través de esta colecta extraordinaria, en la labor social de Cáritas.
La colecta del Jueves Santo es una oportunidad para expresar la solidaridad y el apoyo a aquellos que más lo necesitan. Con los fondos recaudados, Cáritas Diocesana de Cádiz podrá continuar con su labor de ayuda a los más desfavorecidos, proporcionando diversos servicios encaminados siempre a la promoción social y laboral.
En estos tiempos difíciles, es más importante que nunca mostrar nuestra solidaridad con los más vulnerables. Por eso, contribuir con esta colecta del Jueves Santo es expresar el compromiso con la construcción de una sociedad más justa y solidaria.
Cáritas Diocesana de Cádiz agradece de antemano la colaboración de todos los ciudadanos en esta importante iniciativa y se compromete a seguir trabajando por el bienestar de los más necesitados. Este compartir cristiano es un signo de esperanza para muchas personas que confían en Cáritas, en la Iglesia, tener nuevas oportunidades de mejorar su futuro.
Somos lo que damos, somos Amor compartido El verdadero cristiano es aquel que se deja lavar y está dispuesto a lavar los pies. Así nos lo está recordando Cáritas con el lema de este año: «Somos lo que damos. Somos Amor compartido». Por ello, también celebramos que el Amor es lo único que da sentido a nuestra existencia humana. Debemos orientar nuestros anhelos y nuestro propósito en la vida en aprender a amar y el dejarnos amar por los demás. Celebramos que el Amor es el motor que nos hace evolucionar y avanzar. El Amor nos hace descubrir y proyectar el bien común para esta humanidad a la que estamos vinculados a través de esta Tierra, que se ofrece para ser casa y hogar de todas las personas.
Desde Cáritas Diocesana de Cádiz hacemos realidad esta opción de lucha contra la pobreza y la exclusión, desarrollando proyectos que permiten a muchas personas recuperar sus vidas y la de sus familias. Con la colecta del Jueves Santo, entre otros ingresos, Cáritas mantiene su red de atención primaria con ayudas a familias para que cubran sus necesidades básicas, ofrece formación, orientación e intermediación laboral o atención social y acompañamiento a personas en situación de sinhogarismo.
Para aquellas personas que no puedan asistir a los Oficios de la Cena del Señor, pero quieran donar a Cáritas Diocesana de Cádiz para apoyar su acción social, pueden hacerlo online PINCHANDO AQUÍ a través de la cuenta ES98 2103 4000 67 3300000639 o por BIZUM 00883.
La V edición de los Premios COAS Arquitectura & Sociedad 2023, otorgados por el Colegio de Arquitectos de Sevilla, ha reconocido la labor de la Delegación de Patrimonio Cultural de la Archidiócesis de Sevilla “en la persona del delegado Antonio Rodríguez Babío, presbítero y arquitecto, por llevar a cabo una decidida apuesta en la búsqueda de caminos y lenguajes sin renunciar a la tradición, fomentando el crecimiento de nuevas arquitecturas sin olvidar su misión de conservación, tutela y puesta en valor del patrimonio de la Iglesia”.
“Esta distinción supone el reconocimiento a la labor que desde hace tantos años se está realizando desde la Archidiócesis en pro de la conservación de su patrimonio mueble e inmueble. Es un esfuerzo que no solo aglutina a la Delegación de Patrimonio Cultural, sino también a la de Obras, que es la que dedica grandes esfuerzos personales y económicos, conscientes de la labor evangelizadora y catequética del patrimonio”, expresa Rodríguez Babío.
El Colegio de Arquitectos de la ciudad ha considerado un total26 trabajos arquitectónicos en siete categorías diferentes, además de nueve premios Especiales y dos premios a la Excelencia en la Trayectoriade arquitectos que han sido maestros para la profesión.
El jurado de la V edición de los Premios COAS Arquitectura & Sociedad 2023, ha estado constituido por Cristina Murillo, decana del COAS; Elisa Valero, arquitecta; Eva Luque, arquitecta designada por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla; Román Fernández-Baca, arquitecto representante de un Organismo Oficial; Miguel Ángel de la Cova Morillo-Velarde, en calidad de arquitecto/a premiado/a en convocatoria anterior de los Premios de Arquitectura COAS, y Eugenia Álvarez, en calidad de arquitecto/a premiado/a en convocatoria anterior de los Premios de Arquitectura COAS.
Delegación Diocesana de Patrimonio Cultural
A juicio del jurado, “la defensa y tutela de la buena arquitectura debe ser defendida no únicamente desde las instituciones colegiales y/o académicas. Cada vez son más las propuestas de naturaleza privada que se unen en la búsqueda de herramientas para el cuidado de nuestro legado. Por ello, el jurado ha tenido a bien conceder del Premio Arquitectura y Sociedad a la Delegación de Patrimonio Cultural de la Archidiócesis de Sevilla”.
La Delegación Diocesana de Patrimonio Cultural se encarga de la difusión y promoción de los bienes culturales y para su aprovechamiento en la tarea evangelizadora y catequética, así como en la redacción de materiales para que las obras de arte concretas de cada parroquia o templo sean usadas en la catequesis, así como del asesoramiento en las gestiones a realizar ante la intervención y restauración de un bien cultural, su mantenimiento, su préstamo a exposiciones y sirve de cauce entre las parroquias y comunidades con la administración competente en temas de patrimonio.
Entre sus objetivos se encuentra divulgar y dar a conocer el patrimonio artístico de nuestra Archidiócesis a través de los medios de comunicación, tanto diocesanos como locales.
Con la entrada triunfal en Jerusalén nos encontramos ya inmersos en la hora de Jesús, “Ahora es glorificado el Hijo del hombre” (Jn 13, 31), como escuchamos en el Evangelio de la santa misa de hoy. Así pues, el que del caos creó el cosmos, de la confusión creó armonía, el que del desorden creó orden, ahora, “en su hora”, con el poder de su muerte en Cruz, aplastará todo mal, transformando la oscuridad en luz, la tristeza en gozo, la muerte en Vida, otorgándole a todo una armonía y un orden nuevo y definitivo.
Muchos cristianos, y no cristianos, se acercan al misterio de la pasión, al misterio de la persona de Cristo embotados de argumentos, de ideas, a veces, incluso, lamentablemente de ideologías, queriendo entender así la persona de Jesús, como si se tratara de un mero esfuerzo humano o el resultado del raciocinio sin más. Este acercamiento se hace aún más complicado cuando impregnados por corrientes como la posverdad, pareciera que cada vez importa menos lo veraz, lo auténtico, sino la palabrería en pro de los intereses particularistas o ideológicos, y digo palabrería no sólo por la abundancia y bombardeos de discursos que vivimos, sino también por la cantidad de mentiras que encontramos tan lindamente maquilladas llegando a nosotros con unos eufemismos embriagadores, pareciendo un maravilloso licor pero tratándose de un mortífero veneno.
San Anselmo de Canterbury recogió en una afirmación muy sencilla algo verdaderamente extraordinario, dijo así: “Credo ut intelligam”, Creo para entender. La fe, la cual siempre tiene que ir cogida de la mano de la razón, nos eleva al misterio de Dios, cuyo rostro, manos y corazón vemos en Jesús. Por el contrario, el mero ejercicio de nuestra razón atrapada en nuestras “cuatro paredes” sin más, nos encierra como a un ratón en una jaula con su ruleta, que por muchas vueltas que le demos no salimos de ahí. Pero si, por el contrario, nuestra razón es iluminada por la fe y acompañada de la intuición trenzada con la fe, agudizando así maravillosamente la razón, entonces estamos fantásticamente encaminados a la plenitud de nuestro ser, conectados para comprender la entrega de amor hasta el extremo de Cristo por mí, y así creer y entender.
Estos días de Semana Santa son días, pues, para reflexionar, para orar, también para comerse alguna que otra torrija o potaje de bacalao jejeje, pero sobre todo te animo a que por un momento te sientas el ladrón arrepentido, el ciego que recobra la vista, el hijo que pródigo que después de haberse ido de la casa del padre movido por egoísmos y espejismos el padre lo recibe feliz con los brazos abiertos; siéntete el discípulo que le traiciona, por las veces que tú te has dejado llevar por el mal, o Pedro en sus negaciones por tus cobardías; siéntete también uno de sus discípulos que te quiere llevar a un lugar a parte para que experimentes la intimidad de su Corazón regalándote la Eucaristía en la última Cena; siéntete como Juan, el discípulo amado, que te hace reclinar la cabeza en su pecho. Ponte con sencillez y con los dones que el Creador te ha dado delante de Él, tal y como tú eres, y deja que Su mirada llegue a lo más profundo de tu ser, de esta manera, iluminado por Él entenderás todo mejor, y descubrirás lo maravilloso que es creer y así también entender. Cuando vayas a una celebración y lo recibas en la Eucaristía, o cuando por nuestras calles te encuentres con una procesión y veas alguna de esas bellas imágenes que tenemos de Cristo, te animo a que levantes tu mirada sin miedos y prejuicios, levantes y abras tu corazón y con sencillez le digas desde los más profundo: “GRACIAS SEÑOR PORQUE ME AMAS”.
La vida es muy corta para perderla en “tus tesoros”, abre la puerta de tu vida al Tesoro, al Señor, al que te ha dicho “busca y encontrarás, llama y se te abrirá” (Mt 7, 7-11), porque eres infinitamente amado por Él, y toda la historia de la Creación y de la Salvación es una prueba de ello. ¡Que tengáis todos una sorprendente Semana Santa!
Este Martes Santo 4 de abril, a las 11:00 horas, será la Misa Crismal en la Catedral presidida por el Obispo. Esta Eucaristía que se celebra junto a todos los presbíteros de la diócesis, es una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del Obispo y signo de la unión estrecha de los presbíteros con él. Se celebra el martes y no en la mañana del Jueves Santo, para facilitar la presencia del mayor número posible de clero.
En ella, además, se consagrará el Santo Crisma que se emplea para el bautismo, la confirmación y la ordenación sacerdotal, y se bendecirán los óleos de los catecúmenos y de los enfermos.
Durante la celebración, los presbíteros renovarán, ante el obispo y el Pueblo de Dios, las promesas sacerdotales que realizaron el día en que fueron ordenados.
Por otro lado, se recordará a los sacerdotes fallecidos desde la última Misa Crismal: Asterio Cabrera, Manuel Segura Morales, Jesús Martínez de San Juan, Santiago Domingo Albertos y Elías Díaz.
Asimismo, se dará gracias por los dos nuevos presbíteros ordenados en este último año: Gabriel Hernández y David Estévez.
Además, como es tradición, se realizará una especial mención a aquellos sacerdotes que cumplen sus bodas de oro, o de plata, en el ministerio presbiteral.
En este sentido, están celebrando 25 años de ordenados Fernando Delgado, Manuel Ramón Villamor y José Antonio Manterola .
Por su parte, cumplen bodas de oro Domingo Miguel Ponce, Guillermo García, Felipe García, Miguel Dévora y Juan López.
Aunque hace ya unos años que el Convento de las Madres Dominicas está cerrado, un Domingo de Ramos más se volvió a abrir, para bendecir las palmas, que cada año la Hermandad del Santísimo se encarga de distribuir. Una vez bendecidas, comenzó la procesión hasta la iglesia parroquial, donde se celebró la santa Misa.
Una gran multitud de personas acudió con sus palmas, sobre todo de las distintas hermandades y cofradías. Los hermanos mayores acompañaron al párroco revestidos con los trajes de penitente de su Hermandad, dándole más colorido a la procesión. También la corporación municipal se unió a dicha celebración. El párroco estuvo acompañado por el sacerdote José Díaz y por el diacono de la parroquia, junto a un buen grupo de monaguillos. Al finalizar la santa Misa, los fieles se dirigieron a la capilla del Santísimo, lugar en el que la Hermandad del Santo Sepulcro tenía preparado el besa manos y el besa pies a sus sagrados titulares.
José Antonio Martínez Ramírez. Párroco de Santa María, de Huéscar
La parroquia de Santa María y San Pedro de Caniles ha vivido de una manera muy especial el domingo de Ramos. Por primera vez, los niños del tercer curso de catequesis, es decir los que harán la comunión en este curso, se han vestido de niños hebreos y, portando sus ramas de olivos, y han dado una gran solemnidad a esta tradicional procesión.
A las once de la mañana, la Cruz parroquial y los ciriales, portados por los monaguillos, abrían el cortejo desde la parroquia hasta la ermita, acompañados de más de treinta niños y niñas vestidos de hebreos, presidiendo el cortejo, el párroco Rafael Tenorio. Una vez llegados a la ermita, la corporación municipal, autoridades, hermandades, cofradías y toda la feligresía, tras la bendición de los ramos de olivos y las palmas, salieron en cortejo haya la iglesia. Allí se celebró la santa Misa del Domingo de Ramos. Desde la parroquia se agradece a todos su colaboración y participación en este acto y en la preparación de los niños.
El Deán de la Catedral, D. Francisco Juan Martínez Rojas, recibía de manos del concejal de Cultura, José Manuel Higueras, el trabajo de digitalización y estudio de dos libros de fábrica de la Iglesia de San Miguel y que abarcan el estado de cuentas entre los siglos XVI al XVIII sobre este templo sobre el que el Ayuntamiento de Jaén está realizando una intervención para la recuperación y puesta en valor de sus restos arqueológicos con 1,5 millones de euros procedentes de fondos europeos DUSI a través de Feder y cofinanciación municipal.
Higueras ha destacado la importancia de estos documentos conservados en el Archivo Histórico Diocesano de la Catedral “por contener información precisa y minuciosa sobre la cotidianidad y economía de la iglesia de San Miguel que también permiten aportar información provechosa para el proyecto de adecuación de este templo como ruina arqueológica”. Así ha señalado que entre los datos encontrados “se recoge la realización de pagos a los maestros albañiles, canteros, carpinteros o pintores, que hayan realizado algún tipo de obra o reparo en la iglesia, lo que permite reconstruir la historia arquitectónica del edificio”. Por ello ha agradecido la labor de digitalización realizada por los responsables del Archivo Histórico Municipal de cara a su estudio e interpretación, así como la colaboración del Archivo Histórico Diocesano a la hora de facilitar los originales.
“Para nosotros es una alegría poder ahondar en un lugar olvidado, que parecía sentenciado y que poco a poco vamos descubriendo desenvolviendo la historia de esta parroquia que es también la historia de la ciudad de Jaén”, ha subrayado Higueras, quien ha agradecido la colaboración desde “el máximo respeto” del Archivo Histórico Diocesano, así como de los archiveros municipales encargados de la digitalización de estos dos libros para su posterior transcripción e interpretación. Éstos han sido Miguel Félix, Alejandro Romero y Juan Cuevas, este último jefe del servicio del Archivo del Ayuntamiento.
Higueras ha valorado el estudio de estos dos libros “donde se ven las cuentas de la Iglesia, qué se paga y a quién”, y que entre otras informaciones arrojadas certifica la autoría de su portada, hoy día en el Museo Provincial y atribuida en un principio a Andrés de Vandelvira, en la figura de los canteros Cristóbal del Castillo y Juan Villar.
También el Deán de la Catedral, D. Francisco Juan Martínez Rojas, ha mostrado su interés “porque este trabajo de documentación y digitalización se esté complementando mutuamente con el de las excavaciones para recuperar un espacio como la Iglesia de San Miguel y permitir así reconstruir una parte importante de la historia de la ciudad de Jaén y que seguro que aún nos puede deparar sorpresas agradables”.
Tras un primer diagnóstico sobre la documentación relativa a la Iglesia de San Miguel conservada en dos libros localizados en el Archivo Histórico Diocesano, se encargó a los trabajadores del Negociado de Archivo Histórico Municipal un estudio más completo y detallado sobre los mismos. El procedimiento ha constado de dos fases, una primera de digitalización y otra segunda de estudio y transcripción. Tras ello, se ha procedido a iniciar un estudio y análisis de ambos libros, en sus aspectos tanto externos (estado material y de conservación) como internos (contenido y estructura).
Una vez analizada la información de estos dos tomos y de sus asientos correspondientes de ingresos y gastos, uno de los más datos encontrados más interesantes hace referencia a la realización de pagos a los maestros albañiles, canteros, carpinteros o pintores, que hayan realizado algún tipo de obra o reparo en la iglesia, lo que permite reconstruir la historia arquitectónica del edificio. Entre algunos ejemplos, el pago en el año 1561 a Cristóbal del Castillo y Juan Villar, maestros canteros, de 7.090 maravedís, en cuenta por sus trabajos en la portada de la iglesia; el pago de 485 reales y 8 maravedís el 7 de enero de 1667, en el gasto del reparo que se hizo en la torre y tejados de la iglesia por parte de Sebastián de Jódar, maestro de albañilería, o el pago de 57 reales en el año 1669 por aderezar y pintar el facistol.
Por último, en otros gastos menores se incluyen diferentes conceptos, por lo que se procedió a “sentar unos ladrillos en las gradas del altar mayor, velas de sebo para las noches buenas, aderezar los bancos de la iglesia y los pedestales de los ciriales y darles color y recorrer los ornamentos, hacer un frontal negro para el altar de las Animas y una bolsa de corporales de terciopelo morado y encuadernar un diurno y en un agua para la sacristía y en aderezar un cáliz y una caldera vieja y otros gastos menores que constaron en su memorial que exhibió certificado del dicho Prior”.
Además de estos balances contables, como cuerpo principal de los libros, son también de interés las descripciones pormenorizadas del ritual de las visitas del Obispo, con todo el protocolo que conllevaban; los mandatos, que permiten conocer las órdenes superiores que llegaban a la parroquia; los inventarios de bienes y ornamentos que poseía la iglesia, así como de sus posesiones (casas, huertas, hazas, viñas, olivares, censos o hipotecas, capellanías, memorias…).
En definitiva, el valor que tienen estos libros de fábrica para reconstruir una parte importante de la historia de la Iglesia de San Miguel viene determinado por el estudio de los recursos económicos de la misma, de donde provenían sus ingresos y como se distribuían los gastos, y todo lo relativo al funcionamiento ordinario de la misma (celebración del culto, ornamentos, personal o mantenimiento del edificio).
Libros de Carga y Data.- Se conoce como libros de fábrica o libros de cuentas de fábrica, a los libros donde se anotaban los ingresos y gastos de las iglesias, o lo que es lo mismo, libros donde se controlaba la contabilidad del templo. Su función y finalidad era verificar los ingresos o gastos ante las visitas que realizaba el Obispo -o algún representante suyo-,destinadas a supervisar el estado de los templos, inventariar sus bienes y, finalmente, fiscalizar sus cuentas. También son conocidos como Libros de Cargo y Data, pues en ellos se anotan dos partidas fundamentales, los ingresos -llamados cargos- y los gastos –anotados en los libros como data-. Al final de cada año económico, se presenta el alcance, es decir, el balance económico total, responsabilidad del mayordomo, que era el encargado de la economía de las parroquias. Por tanto, estos libros, contienen información precisa y minuciosa sobre la cotidianidad y economía de los templos religiosos, en el caso que nos ocupa, de la iglesia de San Miguel.
Libro I (1554-1594).-Este libro abarca la economía y contabilidad de la iglesia de San Miguel en la segunda mitad del siglo XVI. Se trata de un libro de tamaño folio que consta de 200 hojas (400 folios). El soporte es papel, las tintas ferrogálicas, en tonos ocres, constándose la intervención de varios escribanos en su ejecución. Se aprecia con claridad la filigrana o marca de agua consistente en una mano abierta con los cinco dedos alargados, con una serie de iniciales, cuyo estudio más detallado podría aportarnos el fabricante del papel. El libro está encuadernado a la rústica, en pergamino de origen animal, con las cubiertas parcialmente desaparecidas, en especial la cubierta delantera.
Libro II. (1663-1732).- Recoge los asientos correspondientes a ingresos y gastos desde el año 1663 y hasta el año 1732. Se trata de un libro tamaño folio que debió estar encuadernado en pergamino de origen animal, a la rústica, si bien la encuadernación se encuentra perdida en la actualidad. Consta de 339 hojas (678 folios). El soporte es papel y las tintas ferrogálicas ocres y negras, y por el tipo de escritura se constata la pluma de diferentes escribanos. Ambos libros son de sumo interés por la cantidad de datos y referencias que aportan. Una vez realizada la visita del Obispo o su representante, se tomaban las cuentas al mayordomo de la parroquia, quien debía justificar tanto los ingresos como los gastos que, anualmente, la iglesia había tenido. Estos asientos, se dividen en dos: ingresos y gastos.
Los ingresos (cargo) de la parroquia provenían de diferentes conceptos, como son las rentas que percibían por trigo, cebada, vino o aceite, o la conocida como renta de minucias, que comprendía el diezmo del ganado y sus productos. Además, parte importante de los ingresos de la parroquia provenían del arrendamiento de sus bienes, por ejemplo, en 1731, sabemos que, entre otras, percibía rentas por dos casas en la calle de San Miguel, una de ellas anexa a la propia iglesia, otra casa en la calle Quero, otra casa en la calle Puerta de Martos, además de un olivar en el sitio de la Virgen Blanca, un haza de tierra en el sitio del Molinillo o una huerta en el Pago de Molina. Igualmente, forman parte de los ingresos las capellanías, memorias, o limosnas, los censos o hipotecas, o los bautismos y sepulturas
Entre los conceptos de gastos (data) que más se repiten en ambos libros son los destinados al salario de los trabajadores de la iglesia (sacristán mayor, sacristán menor, entonador del órgano, organista, mayordomo…). También son contabilizados como gastos la lavandería de la ropa, la cera para las velas, el vino para las misas, la leña para hacer las hostias, incienso, agua bendita, ramos, aceite para las lámparas, cera blanca y amarilla, la renovación del cirio pascual, los pagos del subsidio, etc.
Del 29 al 31 de marzo la Catedral de Jaén acogía el Solemne Triduo en honor al Santo Rostro.
La primera jornada del Triduo estuvo presidida por D. Pedro José Martínez Robles, Secretario del Cabildo Catedral. El jueves fue el turno del Canónigo y Guardián del Santo Rostro, Antonio Javier Cañada Morales.
Finalmente, el 31 de marzo, Viernes de Dolores, concluía el Triduo el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez.
Así, la celebración eucarística, que comenzaba a las 19 horas, estuvo concelebrada por el Vicedeán de la Catedral, D. José López Chica, y otros miembros del Cabildo Catedral.
Homilía En su homilía Monseñor Chico Martínez apuntó que “contemplar el rostro de Cristo, contemplar a Jesucristo el Verbo encarnado, su rostro, nos enseña cómo es la luz que emite el Padre, es decir, el amor del Padre, y nos enseña a amar, amándonos hasta dar la vida por nosotros.”
Asimismo, Don Sebastián explicó que al contemplar dicho rostro, vemos cómo “me ama Dios”.“Que me ama de manera íntima donde yo soy más yo: tal como soy, con mis cualidades y virtudes, con mis debilidades y defectos, con mis pensamientos y acciones.
Que me ama de modo fiel: siempre y jamás me abandona. A pesar de mis infidelidades, resistencias, negaciones jamás me deja de amar.
Que me ama de modo respetuoso: respeta siempre mis decisiones y valora mi libertad. No me manipula ni me chantajea.
Que me ama de modo gratuito: con un amor mayor de lo que imagino y merezco. No me pide nada para merecer su amor, basta que me deje amar por Él.
Que me ama de modo personal: se me da a conocer en plenitud a través de su Hijo, a quién puedo oír, palpar, sentir, ver.
Que me ama de modo paternal: es Padre misericordioso y providente que me trata como hijo, con todos los privilegios.
Y que me ama de modo creativo: con cariño, atención, detalles, afecto, preferencias”.
Del mismo modo explicó que el rostro de Cristo, nos manifiesta el amor inmenso de Dios, ante el cual sólo caben cuatro actitudes: La actitud de adoración, la actitud de imitarle, la actitud de obediencia y la actitud de dejarse corregir como hijos.
El Prelado culminó manifestando que la Semana Santa “será, un año más, una explosión de devoción, de entusiasmo, de fervor, de piedad. Que sean unos días donde le miremos y nos dejemos mirar por Él, para contemplar su amor y, contemplándolo, hacernos más humanos, para hacernos más divinos, para así mostrar al mundo el verdadero rostro de Cristo”.
Tras la Eucaristía y el ejercicio del Triduo, se realizó el piadoso Vía Crucis con el Santo Rostro, por las naves de la Catedral.
Cuando los primeros rayos de la mañana de un nuevo Domingo de Ramos, se reflejaban en los arcos del claustro de la S.I. Catedral de la Natividad de Nuestra Señora, los baezanos se daban cita en este lugar, para asistir a la bendición e inauguración de una capilla, en honor a la Santísima Virgen del Alcázar, Excelsa Patrona y Alcaldesa Perpetua de Baeza.
Dicha capilla, está situada en el claustro del templo mayor y tiene en el centro de la misma, una imagen en piedra de Santa María del Alcázar, obra de D. Diego Cabrera Gasco. La misma, se levanta sobre una columna de piedra, franqueada por dos candelabros de forja. También la figura de San Andrés Apóstol está presente en una vidriera, obra del artista D. Karl Young.
En el acto, estuvieron presentes D. Francisco Juan Martínez Rojas, Deán de la Catedral de Baeza; D. Domingo Antonio Pérez Fernández, Párroco de San Andrés y Capellán de la Archicofradía de los Patronos; D. Bartolomé López Gutiérrez, Vicario territorial de Baeza; la Alcaldesa y la Corporación Municipal; la Presidente y comisión permanente de la Agrupación Arciprestal de Cofradías y Hermandades; el Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la Cofradía de los Patronos de Baeza; los artistas de la imagen y vidriera; la Junta Administrativa de la S.I. Catedral de Baeza; Hermanos Mayores; Juntas de Gobierno; Pregoneros; medallas de oro de la agrupación y fieles en general.
Comenzó dicho acto, con el corte de cinta de la capilla de manos de D. Manuel Rascón Martínez, Hermano Mayor de la Real Archicofradía de Santa María del Alcázar y San Andrés Apóstol, Patronos de Baeza; D. Francisco Juan Martínez Rojas, Deán de la S.I. Catedral de Baeza y Dª. María Dolores Marín Torres, Alcaldesa del Ayuntamiento de Baeza. Acto seguido, el Deán de la S.I. Catedral de la Natividad de Nuestra Señora, procedería a la bendición de la Santísima Virgen del Alcázar y la capilla, incensando a su vez a la Reina de Baeza.
D. Manuel Rascón Martínez, destacó en su intervención, la importancia de la bendición e inauguración de esta capilla, la cual, servirá para seguir fomentando la devoción hacia la Patrona de Baeza, pudiendo así, baezanos y visitantes, rezar a María Santísima en su dulce advocación del Alcázar. También, en sus palabras, agradeció a todas las instituciones, trabajadores y particulares, que han colaborado para hacer realidad esta capilla en honor a la Virgen del Alcázar. Destacó de una manera especial, la figura de los dos artistas que han dado forma a la Virgen del Alcázar y San Andrés Apóstol.
Por su parte, Dª. María Dolores Marín Torres, Alcaldesa de Baeza, manifestó su alegría por ser partícipe de esta inauguración en torno a la Patrona de la ciudad, sumándose así, al deseo de todos los baezanos, que no es otro, que la Coronación Canónica de Santa María del Alcázar. Además, quiso agradecer a todos los trabajadores del consistorio baezano que han trabajado en este proyecto, así como a las instituciones que han colaborado unidas, para llevar a buen puerto esta capilla.
Por último, D. Francisco Juan Martínez Rojas, hizo un recorrido histórico sobre la presencia de Santa María del Alcázar en la antigua colegiata, el devenir de la misma y la llegada a la actual Parroquia de San Andrés Apóstol. En la misma línea que sus antecesores en la palabra, agradeció el trabajo de todos aquellos que hicieron posible que esta capilla, sea ya una realidad. Por último, expresó su amor y devoción a Santa María del Alcázar, como si de un baezano más se tratara, apoyando el proyecto de Coronación Canónica de la Excelsa Patrona de Baeza.