
El Obispo destaca la vocación de servicio y protección de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
La entrada “Damos gracias a Dios por las personas que cuidan de los demás” apareció primero en Diócesis de Córdoba.

El Obispo destaca la vocación de servicio y protección de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
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El obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, ha concedido dos entrevistas a las televisiones locales Canal Málaga y 7TV tras cumplirse un año del comienzo de su labor como pastor de la diócesis.
Aquí pueden ver la entrevista emitida en Canal Málaga.
Número de esta semana, correspondiente al 4 de octubre de 2026.
En este número del Semanario Fiesta Digital de Granada y Guadix, dedicamos el tema principal a “Mamás en acción”, una nueva propuesta de la Pastoral Familiar y de la Pastoral de Salud, para acompañar a niños que están solos en los hospitales afrontando su enfermedad.
También os ofrecemos otros contenidos, como las noticias del “octubre misionero” y el nuevo curso pastoral en Guadix.
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El acto, presidido por Mons. Ramón Valdivia, incluyó la toma de posesión de cuatro nuevos delegados episcopales y concluyó con un desayuno en el patio de la sede episcopal
La Diócesis de Cádiz y Ceuta ha celebrado este 2 de octubre, memoria litúrgica de los Santos Ángeles Custodios, la apertura oficial del nuevo curso en la Curia diocesana. El acto ha reunido a miembros de la Curia, delegados, representantes de movimientos y asociaciones y trabajadores del Obispado, en una jornada marcada por la celebración de la Eucaristía, la incorporación de nuevos responsables a distintas áreas pastorales y las palabras de agradecimiento y envío de Mons. Ramón Valdivia.
La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía en la Capilla de Nuestra Señora del Carmen del Hospital de Mujeres. Posteriormente, los participantes se trasladaron al salón de actos, donde tuvo lugar la toma de posesión de los nuevos delegados episcopales, recientemente nombrados por Mons. Ramón Valdivia.
En el transcurso del acto, realizaron la profesión de fe y el juramento de sus respectivos cargos, conforme a lo establecido para el desempeño de sus nuevas responsabilidades al servicio de la diócesis, el padre Guillermo Domínguez Leonsegui, como Delegado Episcopal de Asuntos Jurídicos para las Hermandades y Cofradías; el padre Antonio Jesús López García-Mohedano, como Delegado Episcopal de Familia y Defensa de la Vida; el padre David Gutiérrez Domínguez, como Delegado Episcopal de Patrimonio Cultural y Arte Sacro; y el padre Juan José Galvín Gil, como Delegado Episcopal de Pastoral Juvenil.
Tras la toma de posesión, el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia, dirigió unas palabras a los presentes. En su intervención, agradeció el trabajo desarrollado hasta ahora por quienes forman parte de la Curia y animó a afrontar el nuevo curso desde la comunión, el servicio y la disponibilidad.
Mons. Valdivia subrayó la importancia de la manera en que la Iglesia se presenta ante los demás y de la necesidad de vivir el servicio diocesano desde la comunión: «En nuestro trabajo es muy importante cómo nos presentamos nosotros a los demás. Mostrar al mundo una forma de vivir en comunión y que nos necesitamos los unos a los otros. Esa es la forma en la que nos tenemos que mostrar a los demás».
En el contexto de la memoria de los Santos Ángeles Custodios, el administrador apostólico invitó también a comenzar el curso con el deseo de «vivir como ángeles, de una forma discreta, con la serenidad de saber que nos pertenecemos», expresando el deseo de «abrir un cielo en medio de nuestro mundo para ver la luz de Dios».
Durante su intervención, Mons. Valdivia incidió especialmente en la dimensión de servicio que debe caracterizar la misión de quienes trabajan en la Curia. «El desarrollar este servicio lleva implícito una llamada del Señor, que nos está invitando a entregarnos», afirmó, antes de recordar que «lo que significa una Curia es estar al servicio del Santo pueblo de Dios».
En este sentido, explicó que esa vocación de servicio alcanza a todas las personas que desempeñan su labor en el Obispado, con independencia de la responsabilidad concreta que tengan. «Desde que uno entra por la puerta de Hospital de Mujeres y lo reciben las personas que están en la puerta y también en los despachos iniciales hasta el despacho del obispo, nuestra misión es ser servidores», señaló.
Mons. Valdivia vinculó esta misión con las palabras de Cristo: «Yo no he venido para ser servido, sino para servir», y presentó la toma de posesión de los nuevos delegados como una expresión del envío pastoral a la misión. «Lo que hoy hemos hecho de alguna manera es una repetición de ese envío pastoral que hace el Señor a sus discípulos. Id y anunciar, id y servir», afirmó.
El administrador apostólico invitó asimismo a quienes desempeñan algún servicio en la diócesis a vivir sus responsabilidades desde la entrega y evitando cualquier forma de protagonismo. «El que está desarrollando este servicio lleva implícita una llamada del Señor, ya sea para los asuntos más mundanos o los asuntos más importantes, más cruciales», manifestó, insistiendo en la necesidad de «despojarnos de toda posible pompa que nosotros podamos manifestar con nuestros actos o con nuestras palabras».
Finalmente, Mons. Valdivia agradeció a los miembros de la Curia y a los trabajadores del Obispado su implicación, servicio, competencia y disponibilidad ante las tareas que se presentan en el nuevo curso: «Gracias personalmente por vuestra implicación, por vuestro servicio, por vuestra competencia y por la disponibilidad a todo lo que el Señor vaya haciendo en nuestra vida».
Antes de concluir, el administrador apostólico quiso reconocer igualmente el trabajo realizado por los anteriores delegados que han dejado sus respectivas responsabilidades.
La jornada de apertura oficial del curso en la Curia diocesana concluyó con un desayuno compartido en el patio de la sede episcopal, como espacio de encuentro y convivencia entre los distintos miembros que desarrollan su servicio en la Diócesis de Cádiz y Ceuta.

La Parroquia Virgen de las Huertas de La Paca (Lorca) está celebrando el noventa aniversario de la muerte del beato Fulgencio Martínez, un sacerdote y franciscano terciario que ejerció su ministerio sacerdotal en este templo y que murió mártir dando testimonio de fe. «Con tan solo veinticinco años ofreció su vida para rescatar la de otra persona», relata el párroco Carlos Fabián Cabezas Pincheira.
Una efeméride que, a propuesta de un grupo de fieles, están conmemorando desde hace unos días con una novena en honor de este sacerdote natural de Molina de Segura que fue beatificado en 2013. Esta tarde se iniciará también un triduo en esta parroquia con exposición del Santísimo, rezo del Rosario y Eucaristía.
El 4 de octubre, día en el que se cumplen noventa años de su martirio y muerte por amor al prójimo, comenzarán la mañana con la celebración de la misa a las 11:00 horas y, a continuación, se proyectará el cortometraje El Maximiliano Kolbe español, realizado por José María Zabala en el que se recoge la historia de este beato.
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La Diócesis de Huelva pone en marcha el Itinerario de preparación de la Asamblea Diocesana, un proceso que quiere implicar a toda la comunidad diocesana en la preparación de la Asamblea que se celebrará los días 5 y 6 de junio de 2027.
Bajo el lema de la propia Carta Pastoral del Obispo de Huelva, «Como discípulos del Señor, caminamos juntos para renovar la misión», el itinerario propone un camino compartido que parte de la experiencia personal de cada participante para, posteriormente, abrirse al encuentro comunitario y al discernimiento eclesial.
Este itinerario se enmarca, además, en un momento especialmente significativo para la Diócesis de Huelva, en el que confluyen dos caminos que están llamados a encontrarse. Por un lado, el proceso de revisión y renovación de las Orientaciones Pastorales Diocesanas 2022-2027, que permite evaluar el camino pastoral recorrido en estos años, reconocer los frutos alcanzados y discernir aquellos aspectos que necesitan ser impulsados o renovados. Por otro, la implementación en la vida diocesana del Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad, que invita a seguir avanzando en una Iglesia más participativa, corresponsable y misionera, en la que la escucha, el discernimiento comunitario y la participación de todos formen parte de la vida ordinaria de la Iglesia. La Asamblea Diocesana se plantea así como el punto de encuentro de ambos procesos: una oportunidad para mirar el camino recorrido, acoger las llamadas del proceso sinodal y, desde la participación de toda la comunidad diocesana, discernir juntos nuevos caminos para renovar la misión.
La propuesta se desarrolla a partir de cuatro acciones fundamentales: escuchar, evaluar, discernir y proponer. Primero, cada persona está llamada a realizar un camino personal en casa; después, los participantes se encontrarán en pequeños grupos para compartir, discernir y realizar propuestas.
El proceso comienza con un trabajo personal. Cada participante realizará en casa las propuestas correspondientes a las fases de escuchar y evaluar, antes de incorporarse a un pequeño grupo.
Posteriormente, los grupos se reunirán para discernir y proponer. La organización contempla grupos de un máximo de ocho personas, favoreciendo así una participación activa y un verdadero espacio de escucha y diálogo.
Cada grupo contará con un referente, que será el vínculo de comunicación con el Equipo Sinodal y tendrá un papel fundamental en el acompañamiento del grupo, la distribución de los materiales y la recogida de las aportaciones.
La inscripción es individual, de manera que cada persona que desee participar deberá cumplimentar el formulario habilitado para recibir el material de trabajo correspondiente.
El itinerario se desarrollará entre los meses de octubre y febrero, periodo en el que todos los participantes realizarán el recorrido propuesto y los referentes recogerán las aportaciones surgidas del discernimiento de los grupos.
En el mes de febrero, el Equipo Sinodal elaborará un Relato Narrativo a partir de las aportaciones recibidas. Este documento recogerá el camino realizado y servirá como base para continuar avanzando en el proceso.
Entre marzo y mayo, se abrirá una nueva etapa de discernimiento eclesial. A partir de todo lo recogido, se ofrecerá al Obispo un discernimiento realizado desde el conjunto de la Diócesis. Para ello se contempla también la formación de facilitadores en la metodología de la Conversación en el Espíritu, como preparación específica para la siguiente fase del proceso.
De este modo, el camino iniciado en octubre pretende que la Asamblea Diocesana no sea únicamente un acontecimiento celebrado en junio, sino el fruto de un proceso previo en el que puedan ser escuchadas las voces, experiencias y propuestas de las distintas realidades que forman parte de la Iglesia de Huelva.
La Diócesis de Huelva invita a sacerdotes, miembros de la vida consagrada y fieles laicos a incorporarse a este itinerario y a participar activamente en este camino de preparación de la Asamblea Diocesana.
El plazo de inscripción permanecerá abierto hasta el domingo 12 de octubre. La inscripción es individual y resulta necesaria para recibir los materiales de trabajo.
Formulario de inscripción:
Acceder al formulario de inscripción del Itinerario de preparación de la Asamblea Diocesana
Además, los referentes de cada grupo están convocados al encuentro del 17 de octubre, donde recibirán el material necesario para acompañar el proceso y desarrollar las distintas propuestas de trabajo.
La Diócesis anima a todos a acoger este itinerario como una oportunidad para escuchar al Espíritu, reconocer los dones recibidos, caminar juntos y renovar la misión, preparando desde ahora la Asamblea Diocesana de 2027.
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Un resumen de la actualidad en la Archidiócesis de Sevilla.
Edición del viernes 2 de octubre de 2026.
La Buena Noticia de la Iglesia en imágenes.
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El prefecto apostólico en Camboya Mons. Kike Figaredo SJ trae a Málaga con la ONG Sauce el espectáculo “Danza, dignidad y encuentro”, interpretado por jóvenes camboyanos, algunos en silla de ruedas, beneficiarios de los proyectos desarrollados en aquella misión. El acto principal de la visita es el 15 de octubre, en la Caja Blanca. Es posible contribuir con su misión también comprando entradas para la fila cero.
Un total de 33 jóvenes artistas de la Escuela de Baile Clásico y Tradicional de Tahen, que reflejan el afán de superación y la dignidad de este país joven y lleno de futuro en el que la Iglesia católica realiza una intensa labor de sembrar esperanza y oportunidades, ofrecen un recorrido por la riqueza folclórica y simbólica de Camboya. El espectáculo “Danza, dignidad y encuentro” estará en la Caja Blanca (La Caja Blanca Av. del Editor Ángel Caffarena, 8, Teatinos) el 15 de octubre, a las 19.00 horas. Es necesario adquirir entradas, que pueden adquirirse presencialmente en la sede de la Agrupación de Cofradías (calle Muro de San Julián, 2) y un rato antes en la propia Caja Blanca. También pueden adquirirse online en este enlace. Los beneficios van destinados para apoyar la labor que se realiza en Camboya con las víctimas de las minas antipersona. El coste es de 10 euros (adultos) y 5 euros (infantil). Esta actuación forma parte de una gira que está visitando ciudades como Madrid, Gijón o Sevilla para acercar la realidad de Camboya, celebrar los 25 años de trabajo de SAUCE ONG y dar las gracias a todas las personas e instituciones españolas que lo han hecho posible.
La Agrupación de Cofradías de Málaga también se une a los actos. Mons. Kike Figaredo SJ presidirá, además, una Eucaristía el 16 de octubre, a las 19.00 horas, en la iglesia de San Julián, sede de la Agrupación de Cofradías de Málaga. Tras la misma, ofrecerá un coloquio con todos los que quieran dialogar con quien es conocido como “el Obispo de las sillas de ruedas”.
En la misión de Camboya, desde 2025, se venera una réplica del Resucitado de Málaga, titular de la Agrupación de Cofradías, y esta contribuyó al pago de sillas de ruedas para las personas afectadas por discapacidad allí, lo que une de modo especial a Málaga con esta misión. En giras anteriores, más de 9.000 personas pudieron descubrir, a través de la danza, el espíritu de este pueblo, herido por la guerra, pero fuerte y valiente.
Durante esta visita a Málaga, SAUCE cuenta también con el apoyo de la Universidad de Málaga, donde también se realizarán el espectáculo de bailes en el auditorio de la Escuela Superior de Ingenierías el miércoles 14 por la mañana.
Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla:
Octubre es el mes misionero por excelencia. Este año celebramos la 100ª Jornada Mundial de las Misiones y el papa León nos urge a «renovar en nosotros el fuego de la vocación misionera y avanzar juntos en el compromiso de la evangelización».
Es necesario renovar este ardor, pues corremos el riesgo de refugiarnos en un trabajo pastoral intenso pero muy circunscrito a los estrechos límites de lo más próximo. Sin embargo, la labor evangelizadora en la diócesis se enriquece si traspasa océanos, llevando el Evangelio a otros pueblos, insertándose en otras culturas, impulsando la llamada “misión ad gentes”: llevar el Evangelio a quienes aún no lo conocen y reforzar las comunidades cristianas que viven en minoría y dificultad, perseguidas incluso.
Recientemente, he tenido la alegría de conversar en Málaga con Juan Manuel Barreiro, misionero en Venezuela, un pueblo tan íntimamente unido a la inquietud evangelizadora de nuestra diócesis. Así lo he podido constatar hojeando las reflexiones y vivencias de Lorenzo Orellana. También, he presidido la Misa de envío de David Roca, sacerdote diocesano que acaba de partir hacia Mozambique como misionero, respaldado por el IEME. Y he seguido complacido, y con cierta inquietud por los efectos del terremoto sufrido, la experiencia “Espíritu misionero. Colombia 26” de un grupo de jóvenes malagueños acompañados por el delegado de Misiones, P. José Luis Pereyra IMC.
«La labor evangelizadora en la diócesis se enriquece si traspasa océanos, llevando el Evangelio a otros pueblos, insertándose en otras culturas, impulsando la llamada “misión ad gentes”»
Cuando el verano convierte a Málaga en lugar deseado de tantos turistas, hay ejemplos magníficos de misioneros, sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares dispuestos a arriesgarse por el Evangelio en tierras a veces inseguras. Quiero expresar mi gratitud a Dios y compartir con todos el gozo que siento por las personas que nos recuerdan el grato deber de predicar el Evangelio a todos los pueblos. He podido constatar, como obispo de Málaga, que nuestra diócesis no solo es extensa, sino que sabe superar fronteras, viviendo la universalidad de la Iglesia.
Pero, esta acción de gracias por los misioneros y misioneras malagueños, nos invita a todos a reflexionar. Me hago a mí mismo y os ofrezco tres preguntas. Primera: ¿Los que nos quedamos aquí, ¿nos sentimos solidarios con la misión ad gentes, acompañando a los que parten con nuestro cariño y teniéndoles presentes en la oración? Segunda: ¿Colaboramos económicamente en las colectas para las misiones y nos implicamos en algún proyecto misionero concreto, comunicándonos con sus responsables? La tercera es más personal y reclama una respuesta valiente: ¿Podría el Señor estar llamando a alguno de nosotros a entregar unos años a la misión ad gentes? Pensad con libertad y generosidad esta opción. No supondría una pérdida, sino un verdadero regalo para nuestras comunidades cristianas y para nuestro presbiterio.
Una diócesis, sobre todo si es grande como Málaga, no puede pensar solamente en sus necesidades particulares. Hemos de permanecer abiertos y disponibles a la Iglesia universal.
Recibid un saludo muy cordial en el Señor.
+ José Antonio Satué
Obispo de Málaga
El pasado lunes, 28 de septiembre, tuvo lugar un pequeño acto que nos colmó de alegría y esperanza: la bendición e inauguración del Centro de Noche ‘Saiz Meneses’, destinado a acoger y acompañar a personas que viven una de las formas más dolorosas de pobreza y exclusión: no tener un hogar, un lugar propio en el que descansar, sentirse seguro y saberse esperado. No se trataba únicamente de la apertura de un inmueble, sino de un lugar llamado a convertirse en signo visible del amor de Dios y de la solicitud de la Iglesia por sus hijos más vulnerables. El ritual que estamos celebrando expresa precisamente este deseo: que quienes vengan aquí «sientan cercana la presencia de Jesucristo y sean acogidos con amor solícito».
En el capítulo 25 del Evangelio de san Mateo Jesús afirma con claridad: «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 35.40). Estas palabras del Señor no admiten muchas interpretaciones. Jesucristo se identifica con el hambriento, con el sediento, con el extranjero, con el enfermo, con el encarcelado, con quien carece de lo indispensable. El pobre no es únicamente alguien a quien el cristiano debe ayudar. En él sale Cristo a nuestro encuentro. Por eso, cuando cualquier noche alguien atraviese la puerta de este centro buscando cobijo, no podemos contemplarlo simplemente como un “usuario”, ni como un número, ni como un problema social que hay que resolver. Ante nosotros habrá una persona, con un nombre, una historia, unas heridas, unas esperanzas y una dignidad que nada ni nadie puede arrebatarle.
Este centro es uno de los frutos más hermosos y concretos del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular de Sevilla. Al concluir aquel Congreso señalábamos que las hermandades no pueden pasar de largo ante el sufrimiento de los más necesitados, sino que están llamadas a desplegar «una mirada compasiva que reproduzca la del mismo Cristo, el Buen Samaritano». Hoy aquella reflexión se convierte en paredes, habitaciones, puertas abiertas y, sobre todo, en personas dispuestas a servir. La fe verdadera siempre acaba haciéndose caridad. El culto, la oración, nuestras procesiones, nuestras devociones y nuestras tradiciones perderían una parte esencial de su verdad si no nos condujeran al hermano. En las conclusiones del Congreso recordábamos que la piedad popular «debe traducirse en obras concretas de amor y servicio» y ofrecer respuestas reales a las necesidades de los más vulnerables.
Como Iglesia que peregrina en Sevilla hemos de dar un paso más. No basta con ofrecer una cama, alimento, higiene o seguridad, por importantes que sean. Hay que ofrecer acogida, cercanía y acompañamiento. Hay que ayudar a cada persona a ponerse de nuevo en pie, hay que ayudarle a sentirse en cada comunidad cristiana en familia, en su hogar. Eso quisiera que llegara a ser este lugar: una casa. Una casa en la que nadie sea preguntado primero por sus errores, sino por lo que necesita. Una casa en la que nadie sea juzgado por su pasado. Una casa donde se escuche, se acompañe, se cure, se ayude a reconstruir vínculos y se abra una puerta hacia un futuro posible. Porque la caridad cristiana no mira desde arriba. Se pone al lado.
En nuestro recordado Congreso fuimos invitados a una «audaz renovación de la mirada». Necesitamos aprender a mirar como Cristo. Allí donde la sociedad puede ver una carga, Cristo contempla una vida de valor infinito. Allí donde aparecen soledad y exclusión, nosotros hemos de sembrar fraternidad y esperanza. Por eso quiero dar las gracias de corazón a cuantos han hecho posible este centro: a las hermandades y cofradías, a Cáritas, a las instituciones, benefactores, profesionales, voluntarios y colaboradores. Gracias por comprender que el Congreso no podía terminar solamente con palabras hermosas y una inolvidable procesión de clausura; tenía que dejar detrás de sí una huella de caridad. Y a quienes servirán en este centro de noche les pedimos algo muy sencillo: que no pierdan la ternura. La eficacia es necesaria, la organización es necesaria, los recursos son necesarios; pero quien cruza esa puerta necesita también una mirada limpia, una palabra respetuosa, paciencia, escucha y afecto. Que no olvidemos jamás las palabras de Jesús, que han quedado como el verdadero lema de este centro: «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40).
+ José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla