

La parroquia de Santa María y San Pedro de Caniles, acogió, un año más, la celebración del Corpus Christi, presidida por su párroco Rafael Tenorio . Fue una celebración muy solemne a las 10.00h, en la que asistieron también invitados con representación de sus hermandades y cofradías los habitantes de los anejos ( Valcabra, Balax, Rejano, las Molineras, los Olmos…), que acompañaron con sus insignias al cortejo procesional. La parroquia se hacía pequeña con todos los grupos parroquiales, hermandades y cofradías de Caniles, junto con los 30 niños de primera comunión en las que también participaron y los de confirmación que por segundo año han vuelto a sacar, abriendo el cortejo procesional, el niño Jesús de la parroquia
Este año estábamos de estreno, ya que se ha comprado un templete en plata (ya que no existía), se ha restaurado la custodia y modificado la carroza para llevar el Santísimo Sacramento dándole más esplendor. Desde aquí, agradecemos a la Hermandad del Santísimo Sacramento y a todos aquellos que con sus donativos han hecho esto posible.
Desde muy temprano y con ambiente festivo, se engalanaron las calles y la plaza de la Iglesia, se colocaron balconeras, banderas, se alfombraron las calles con hierbabuena, tomillo, romero, y los tradicionales juncos. Al finalizar la magna procesión, hubo otra Eucaristía, en la que participaron el grupo de Cáritas parroquial y las hermanas de san Antonio, ya que este día, aunque fue exclusivamente solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo, coincidía también con la novena de San Antonio.
Rafael Tenorio
Párroco de Caniles

















Prueba de su vigencia son algunas iniciativas eclesiales, orientaciones pastorales, ofertas religiosas y culturales que nos devuelven a unos días -muy calurosos aquellos- en los que el Papa renovaba su relación con una ciudad y una Archidiócesis que nunca han dejado de venerar en un rincón privilegiado de su memoria al pontífice que abrió la Iglesia a una nueva era.
Si hay un colectivo que guarda un especial recuerdo agradecido a Juan Pablo II, es el de los treinta y siete sacerdotes de varias diócesis del mundo que tuvieron el privilegio de ser ordenados por un pontífice santo. José Manuel Martínez, uno de aquellos presbíteros, recordaba esa jornada en el
