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El sacerdote Diego Moreno toma posesión como nuevo párroco de la localidad diocesana de Bornos

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Monseñor Rico Pavés presidió la Eucaristía de toma de posesión del nuevo párroco de Santo Domingo de Gúzman de Bornos, el sacerdote Diego Moreno.

La zona de la sierra de la Diócesis, en concreto la localidad de Bornos, vivió en la jornada de ayer un momento importante para su historia. En primer lugar, despedía al que ha sido su párroco varios años, el sacerdote diocesano Olivier Cabeza, quien durante el próximo curso se trasladará a Roma para seguir ampliando su formación. En segundo lugar, recibía a su nuevo párroco, el sacerdote Diego Moreno, a quien Monseñor José Rico Pavés ha encomendado esta tarea pastoral tras estrar varios años en la parroquia de Santiago el Real y el Refugio. En tercer y último lugar, el Pueblo de Dios que peregrina en Bornos recibía la visita del pastor diocesano, que fue quien presidió la Eucaristia y pudo compartir junto a los que allí asistieron momentos de oración y convivencia.

Por último, recordamos que esta toma de posesión es la cuarta celebrada desde que el pasado 29 de junio se hiciese público los destinos pastorales realizados por el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez. Asimismo, cabe mencionar que en la tarde de hoy a las 20:30hrs la parroquia de Nuestra Señora de las Viñas acogerá la celebración de toma de posesión del sacerdote Luis Salado. Este presbítero, además de tarea, el pasado 19 de julio tomó posesión como Secretario General-Cancilles, formando parte así de la Curia diocesana, la cual se encarga del gobierno de la Diócesis.

Fotografías de Luciano Lobo Marchan, colaborador de la Delegación de Medios de Comunicación de Bornos.

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¿Por qué un retrato para el beato Miguel Romero en Coín?

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La parroquia de San Juan Bautista de Coín acaba de presentar un nuevo retrato del beato Miguel Romero Rojas, natural de Coín, donde nació el 26 de diciembre de 1911. El pintor antequerano Fernando Ruiz Arjona ha sido el autor de la obra.

«Desde Coín estamos convencidos de que Miguel tendrá siempre un hueco especial en la parroquia donde vieron crecer su fe»

Era el más joven de los 16 mártires que fueron beatificados el 26 de febrero de 2022 en la Catedral de Granada.  José Amalio González Ruiz es el párroco de San Juan Bautista y San Andrés, en Coín. Cuando llegó a la iglesia de San Andrés vio «una placa conmemorativa del martirio de Miguel, lo que llamó mi atención, y fui preguntando por el pueblo hasta encontrar a dos personas que habían sido vecinos suyos y, aunque eran pequeños entonces, recordaban perfectamente la escena. Tras su ordenación sacerdotal en Granada, Miguel vino al pueblo para celebrar su primera Misa. Y entonces fue cuando lo detuvieron y lo mataron en la carretera que va desde Coín a Cártama», explica José Amalio. 

«Fueron muchas las personas, de ambos bandos, que fallecieron violentamente durante la Guerra Civil, lo que fue un desastre. Pienso que, lo que es de alabar es que Miguel murió en paz, entregando su vida al Señor, como quiso hacer con su ministerio sacerdotal. Fue muy corta su vida como cura pero, lo más importante es la actitud con la que la vivió», añade el párroco.  José Amalio ha conocido a uno de los sobrinos de Miguel y a vecinos del pueblo que lo conocieron en persona y que «afirman que era un joven muy bueno y noble», explica, y también ha estado en contacto con la Archidiócesis de Granada, desde donde están llevando la causa de beatificación, «y seguimos moviendo este acontecimiento en la parroquia. Vamos a intentar que la santidad de Miguel nos ayude a todos a volvernos hacia la santidad, con la mayor de las ilusiones y, sobre todo, teniendo en cuenta el testimonio y el ejemplo de aquellos que pusieron en juego su vida».

«Desde Coín, queremos transmitir que estamos convencidos de que Miguel tendrá siempre un hueco especial en la parroquia, sobre todo en el templo de San Andrés, donde vieron crecer su fe», concluye José Amalio. 

Biografía

El más joven del grupo de 16 mártires del siglo XX en España que serán beatificados el 26 de febrero, en la Catedral de Granada, es también malagueño. Nació el 26 de diciembre de 1911 en Coín (Málaga). Comenzó sus estudios en el Seminario de Málaga y pasó al Seminario de Granada en 1929 para cursar segundo de Filosofía y el resto de los estudios. Recibió las ordenaciones menores y mayores en pocos meses: la tonsura el 5 de abril de 1935 y el presbiterado el 14 de junio de 1936, siendo incardinado a la Iglesia de Granada. Tenía 24 años.  

Marchó a Coín para su primera misa a la que siguieron otras 25 celebraciones. No hubo ocasión para que recibiera nombramiento pastoral. Fue detenido el 25 de julio o el 1 de agosto, según diversos testigos, llevando a la cárcel sólo su rosario y su crucifijo. Según testimonio escrito de un compañero de prisión, hizo una gran labor sacerdotal con los compañeros: «no desperdiciaba ni un momento y trabajaba sin descanso para llevarnos a Dios; y lo hacía cuando estábamos todos reunidos y, en particular, con cada uno. Confesó a varios de los presos y se mostraba plenamente satisfecho al desempeñar su ministerio sacerdotal. No tuvo ni un momento de tristeza cuando hablábamos de lo que nos podía suceder; sólo le preocupaba el que alguno no quisiera oír la voz de Dios y que pudiera perderse algún alma… a veces al pensar en su madre decía: «lo único que siento es lo sola y desamparada que se queda mi madre, pero el Señor se encargará de protegerla y consolarla».

El 11 de agosto, de madrugada, fue llamado para ser asesinado. Según el kismo testigo, cuando lo llamaron dijo que no le importaba morir y cogió el crucifijo que lo acompañó en su muerte. Hay un testimonio que afirma que fue enterrado vivo hasta la cabeza y se intentó que lo pisoteara un caballo. Al fin murió por arma de fuego en un lugar llamado Fuente del Sol en la carretera que va de Coín a Cártama. Primer fue enterrado en el cementerio de Alhaurín el Grande, y después fue exhumado, momento en el que se le encontró el crucifijo en el bolsillo de la chaqueta y las manos atadas con alambre. Recibió sepultura definitiva en el cementerio de Coín.

Sobre el autor del cuadro

El autor de la obra es Fernando Ruiz Arjona, natural de Antequera. Son muchas las obras que ha hecho, entre ellas, desde 2012 a 2017, ha diseñado varios carteles para la Delegación de Catequesis de la Diócesis de Málaga, y colaborado en la creación y elaboración de material didáctico de dicha delegación.  Así explica cómo recibió el encargo: «Hace unos meses recibí el encargo, por parte de mi hermano en la fe, el sacerdote Pepe Amalio, de realizar un cuadro del recientemente beatificado Miguel Romero Rojas, que oficiara por primera vez en la parroquia de San Andrés, de Coín, en el año 1936. Y me puse manos a la obra en una pintura realizada en óleo sobre lienzo (89x116cm), en la que se muestra al beato en un primer plano, teniendo como fondo la calle donde está ubicada la citada iglesia de San Andrés».

El proceso de esta obra fue todo un reto para Fernando: «El triple reto de este cuadro, para mí, ha sido transformar a color la única imagen que se dispone del beato (una foto tipo carnet en blanco y negro), insertar un cuerpo e iluminar la totalidad de acuerdo a las luces existentes en el escenario creado.  Como única premisa se me pidió que apareciese la iglesia donde celebrara su primera misa, la de San Andrés, y que no mostrase signos alusivos a la forma de su martirio». A la hora de representar al beato, otros muchos retos se apoderaron del autor: «Desconociendo el color de piel, pelo y ojos del beato, han sido pintados pensando en el posible resultado al fotografiarlos en blanco y negro. Lleva en sus manos dos elementos significativos: un cáliz, símbolo de su condición de sacerdote, y una palma, indicando su victoria ante el martirio».

La representación del cielo también recoge diversos símbolos como «una gran luz, que indicara la presencia del Espíritu de Dios, fe y esperanza del cristiano, luz que alumbra su camino, valor y serenidad en las horas difíciles. Tanto figura como escenario, han sido adecuados a la luz proveniente desde la izquierda, aplicando sombras, luces y brillos, para que no provocase a la vista, posibles incoherencias». Fernando afirma que «ha sido un honor realizar este trabajo, estoy muy agradecido. Gracias por confiar en mí».

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Coín presenta un nuevo retrato del beato Miguel Romero

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La parroquia de San Juan Bautista de Coín acaba de presentar un nuevo retrato del beato Miguel Romero Rojas, natural de Coín, donde nació el 26 de diciembre de 1911. El pintor antequerano Fernando Ruiz Arjona ha sido el autor de la obra.

Era el más joven de los 16 mártires que fueron beatificados el 26 de febrero de 2022 en la Catedral de Granada. 

José Amalio González Ruiz es el párroco de San Juan Bautista y San Andrés, en Coín. Cuando llegó a la iglesia de San Andrés vio «una placa conmemorativa del martirio de Miguel, lo que llamó mi atención, y fui preguntando por el pueblo hasta encontrar a dos personas que habían sido vecinos suyos y, aunque eran pequeños entonces, recordaban perfectamente la escena. Tras su ordenación sacerdotal en Granada, Miguel vino al pueblo para celebrar su primera Misa. Y entonces fue cuando lo detuvieron y lo mataron en la carretera que va desde Coín a Cártama», explica José Amalio. 

«Fueron muchas las personas, de ambos bandos, que fallecieron violentamente durante la Guerra Civil, lo que fue un desastre. Pienso que, lo que es de alabar es que Miguel murió en paz, entregando su vida al Señor, como quiso hacer con su ministerio sacerdotal. Fue muy corta su vida como cura pero, lo más importante es la actitud con la que la vivió», añade el párroco. 

José Amalio ha conocido a uno de los sobrinos de Miguel y a vecinos del pueblo que lo conocieron en persona y que «afirman que era un joven muy bueno y noble», explica, y también ha estado en contacto con la Archidiócesis de Granada, desde donde están llevando la causa de beatificación, «y seguimos moviendo este acontecimiento en la parroquia. Vamos a intentar que la santidad de Miguel nos ayude a todos a volvernos hacia la santidad, con la mayor de las ilusiones y, sobre todo, teniendo en cuenta el testimonio y el ejemplo de aquellos que pusieron en juego su vida».

«Desde Coín, queremos transmitir que estamos convencidos de que Miguel tendrá siempre un hueco especial en la parroquia, sobre todo en el templo de San Andrés, donde vieron crecer su fe», concluye José Amalio. 

Biografía

El más joven del grupo de 16 mártires del siglo XX en España que serán beatificados el 26 de febrero, en la Catedral de Granada, es también malagueño. Nació el 26 de diciembre de 1911 en Coín (Málaga).

Comenzó sus estudios en el Seminario de Málaga y pasó al Seminario de Granada en 1929 para cursar segundo de Filosofía y el resto de los estudios. Recibió las ordenaciones menores y mayores en pocos meses: la tonsura el 5 de abril de 1935 y el presbiterado el 14 de junio de 1936, siendo incardinado a la Iglesia de Granada. Tenía 24 años.  

Marchó a Coín para su primera misa a la que siguieron otras 25 celebraciones. No hubo ocasión para que recibiera nombramiento pastoral. Fue detenido el 25 de julio o el 1 de agosto, según diversos testigos, llevando a la cárcel sólo su rosario y su crucifijo. Según testimonio escrito de un compañero de prisión, hizo una gran labor sacerdotal con los compañeros: «no desperdiciaba ni un momento y trabajaba sin descanso para llevarnos a Dios; y lo hacía cuando estábamos todos reunidos y, en particular, con cada uno. Confesó a varios de los presos y se mostraba plenamente satisfecho al desempeñar su ministerio sacerdotal. No tuvo ni un momento de tristeza cuando hablábamos de lo que nos podía suceder; sólo le preocupaba el que alguno no quisiera oír la voz de Dios y que pudiera perderse algún alma… a veces al pensar en su madre decía: «lo único que siento es lo sola y desamparada que se queda mi madre, pero el Señor se encargará de protegerla y consolarla».

El 11 de agosto, de madrugada, fue llamado para ser asesinado. Según el kismo testigo, cuando lo llamaron dijo que no le importaba morir y cogió el crucifijo que lo acompañó en su muerte. Hay un testimonio que afirma que fue enterrado vivo hasta la cabeza y se intentó que lo pisoteara un caballo. Al fin murió por arma de fuego en un lugar llamado Fuente del Sol en la carretera que va de Coín a Cártama.

Primer fue enterrado en el cementerio de Alhaurín el Grande, y después fue exhumado, momento en el que se le encontró el crucifijo en el bolsillo de la chaqueta y las manos atadas con alambre. Recibió sepultura definitiva en el cementerio de Coín.

Sobre el autor del cuadro

El autor de la obra es Fernando Ruiz Arjona, natural de Antequera. Son muchas las obras que ha hecho, entre ellas, desde 2012 a 2017, ha diseñado varios carteles para la Delegación de Catequesis de la Diócesis de Málaga, y colaborado en la creación y elaboración de material didáctico de dicha delegación. 

Así explica cómo recibió el encargo: «Hace unos meses recibí el encargo, por parte de mi hermano en la fe, el sacerdote Pepe Amalio, de realizar un cuadro del recientemente beatificado Miguel Romero Rojas, que oficiara por primera vez en la parroquia de San Andrés, de Coín, en el año 1936. Y me puse manos a la obra en una pintura realizada en óleo sobre lienzo (89x116cm), en la que se muestra al beato en un primer plano, teniendo como fondo la calle donde está ubicada la citada iglesia de San Andrés».

El proceso de esta obra fue todo un reto para Fernando: «El triple reto de este cuadro, para mí, ha sido transformar a color la única imagen que se dispone del beato (una foto tipo carnet en blanco y negro), insertar un cuerpo e iluminar la totalidad de acuerdo a las luces existentes en el escenario creado.  Como única premisa se me pidió que apareciese la iglesia donde celebrara su primera misa, la de San Andrés, y que no mostrase signos alusivos a la forma de su martirio».

A la hora de representar al beato, otros muchos retos se apoderaron del autor: «Desconociendo el color de piel, pelo y ojos del beato, han sido pintados pensando en el posible resultado al fotografiarlos en blanco y negro. Lleva en sus manos dos elementos significativos: un cáliz, símbolo de su condición de sacerdote, y una palma, indicando su victoria ante el martirio».

La representación del cielo también recoge diversos símbolos como «una gran luz, que indicara la presencia del Espíritu de Dios, fe y esperanza del cristiano, luz que alumbra su camino, valor y serenidad en las horas difíciles. Tanto figura como escenario, han sido adecuados a la luz proveniente desde la izquierda, aplicando sombras, luces y brillos, para que no provocase a la vista, posibles incoherencias».

Fernando afirma que «ha sido un honor realizar este trabajo, estoy muy agradecido. Gracias por confiar en mí».

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«El testimonio del beato Vidaurreta es para los sacerdotes un reavivar nuestra pasión por Cristo»

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En el día en que se cumplen 87 años del martirio del beato Enrique Vidaurreta (31 de agosto) publicamos el último podcast de la sección en la que hemos ido presentando las nueve causas de canonización abiertas en la Diócesis de Málaga, en la actualidad.

El delegado para el Clero, el sacerdote Francisco González, y el director del Departamento para la Causa de los Santos, Antonio Eloy Madueño, explican lo que significa el testimonio de este beato para el clero de la diócesis y para todos los fieles. 

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¡Feliz día, D. Ramón Buxarrais!

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El obispo emérito D. Ramón Buxarrais celebra hoy, en la fiesta de san Ramón Nonato, el día de su onomástica. En la Misa de 11.30 de la mañana, los sacerdotes y residentes de la casa El Buen Samaritano, en la que vive desde 2017, han dado gracias a Dios por la vida, la salud, la fe y la alegría que transmite en esta casa cada día, explica el director de la casa, Patricio Fuentes. 

El próximo 3 de octubre, D. Ramón celebrará 52 años de ordenación episcopal, a las puertas de sus 94 de vida. Con motivo de sus bodas de oro, el prelado afirmaba: «Cincuenta años que recibí esta gracia de Dios: ministerio que me encomendó, del que nunca me he sentido digno. Pero, Él a veces escoge los instrumentos menos válidos, humanamente hablando, y hace su labor. Y estos 50 años han sido muy bonitos, muy llenos de gracia y eso le doy al Señor: gracias por todo».

De su tiempo como Obispo de Málaga (desde 1973 a 1991) recordaba «con mucho cariño cuando ordenaba a los sacerdotes. Cada ordenación era para mí una alegría. La Diócesis necesitaba mucha colaboración de los presbíteros y, cuando yo ordenaba a un seminarista, me daba una gran alegría pensar que teníamos un colaborador más para tirar adelante en este servicio que el Señor nos pedía».

Vida

Nació en Santa Perpetua de Moguda, provincia y diócesis de Barcelona, el 12 de diciembre de 1929. Ingresó en el Seminario y fue ordenado presbítero el 17 de diciembre de 1955. Después de unos años de trabajo pastoral en Barcelona, se incorporó a la  Archidiócesis de Antofagasta (Chile). Fue párroco y vicario episcopal de una zona minera al norte del país, muy pobre. Después de nueve años ingresó en la Abadía de Azul, en Argentina. La enfermedad le impidió continuar en la vocación cisterciense y volvió a Barcelona. Siendo arcipreste y párroco de Granollers, el Papa lo nombró Obispo de la Diócesis de Zamora el 19 de agosto de 1971 y fue ordenado Obispo el 3 de octubre del mismo año. 

Obispo de Málaga

El episcopado malacitano de Don Ramón comenzó el 14 de abril de 1973, día en que fue conocido su nombramiento como Obispo de Málaga, Diócesis de la que tomó posesión, por poderes, el 23 de junio de 1973. Hizo su entrada el 29 de junio, festividad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.

Tras su renuncia al ejercicio del ministerio episcopal el 11 de septiembre de 1991, decidió vivir en Melilla, como capellán del Centro Asistencial confiado a las Hijas de la Caridad. También fue capellán y responsable de la Pastoral del Centro Penitenciario de dicha ciudad y consiliario del Voluntariado de Prisiones.

Durante los años de Obispo de Málaga creó el Centro Diocesano de Teología, promovió las vocaciones al Seminario, a la vida religiosa y a las misiones. En estos años la Diócesis ofreció su colaboración sacerdotal al Sr. Arzobispo de Ciudad Bolívar y se hizo responsable de Caicara del Orinoco (Venezuela). Entre sus numerosas Cartas Pastorales tuvieron gran popularidad, y eran muy esperadas, las que denonimó como «Cartas a Valerio» en las que tocaba temas de actualidad.

Escritos

La facilidad oratoria de D. Ramón quedó también reflejada en sus numerosos escritos, que pueden consultarse en la web diocesismalaga.es. En este enlace se ofrece una selección de los textos más relevantes del ministerio episcopal de Mons. Ramón Buxarrais Ventura, obispo emérito de Málaga. Un total de 70 cartas pastorales, más de 50 artículos de prensa, homilías, entrevistas en medios de comunicación y sus famosas «Cartas a Valerio”. 

Los documentos se extrajeron de una selección elaborada en el año 2006 por el entonces vicario general de la diócesis, Alfonso Crespo, en colaboración con el que fuera secretario particular de D. Ramón, Ángel Márquez, y editada por el Obispado bajo el título: «Pasó haciendo el bien. Escritos pastorales de Mons. Ramón Buxarrais”.

Títulos tan sugerentes y tan de actualidad como «La Diócesis y el paro en Málaga» (1978), «Crispación Social» (1984) o «Las carcajadas de los ricos parecen ahogar el grito de los pobres» (1985), dan una idea de por qué las palabras de D. Ramón no dejaban nunca a nadie indiferente. 

La liturgia, la devoción a la Virgen, las hermandades y cofradías, la catequesis, la caridad y la pastoral «sectorial» (misiones, juventud, salud, familia, medios de comunicación o financiación de la Iglesia) completan el amplio abanico de temas sobre los que D. Ramón fija su mirada en sus escritos que se han agrupado en tres grandes bloques: «Cartas Pastorales» (70), «Homilías» (9) y «Otros Escritos”.

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Comentario al evangelio del domingo XXII del Tiempo Ordinario, por José Manuel Llamas

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José Manuel Llamas, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga, ayuda a profundizar en el evangelio del domingo XXII del Tiempo Ordinario, 3 de septiembre de 2023.

Las lecturas de hoy nos invitan a dejarnos en manos del Señor. Estamos a principios de septiembre, el mes organizativo por excelencia, en el que arrancamos la locomotora del curso, y con el que nos pueden llegar al corazón dos tentaciones: o bien colocarnos a nosotros mismos en el vértice de nuestros proyectos, con esa tendencia al estresante egocentrismo tan nuestra, tan occidental, o bien tomar una perezosa actitud pietista, poner los ojos en blanco, juntar las palmas de las manos y esperar que el Altísimo lo haga todo. Ambas significan, de algún modo, “dejarse de la mano de Dios”.

El Señor nos propone todo lo contrario: mirarlo a Él, pero no para olvidarnos de lo que pasa a nuestro alrededor, incluido en ello lo que hemos de programar y hacer, sino para aprender a ver la realidad con sus ojos. La gran pregunta es si tengo sed de Dios o no, si quiero que el Señor me seduzca con el fuego rebelde de su vida, si estoy dispuesto a que su misericordia renueve mi corazón y lo moldee a su estilo, si deseo ponerme detrás de Él o, por el contrario, decirle lo que debe hacer, como Pedro.

Claro está: si lo sigo, en el horizonte está la cruz. ¿En el horizonte? Está aquí, en cada paso que me dispongo a dar hoy, porque perderlo todo es la única manera de caminar tras Cristo para encontrarme a mí mismo encontrándome con sus hermanos más pequeños, que son, aquí y ahora, también los míos.

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Crónica de un campamento

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Los niños de las parroquias que componen en arciprestazgo de Archidona-Campillos siguen recordando la experiencia que han vivido este año en su campamento de verano, bajo el lema «La alegría de un tiempo nuevo con Jesús».

Unos 70 niños, monitores y sacerdotes de las parroquias de Archidona y Campillos se trasladaron a la Granja Escuela la Subbética, en Priego de Córdoba, para vivir su campamento arciprestal. En palabras del hasta ahora párroco de Cuevas de San Marcos y Cuevas Bajas, Carlos Samuel, «el hilo del campamento se ha visto marcado por un viaje en el tiempo, en el que se ofrecía un recorrido por la historia de la Biblia. Distintos personajes nos ayudaron a entender nuestro ser cristianos. Este viaje en el tiempo ha culminado en la época actual y la labor de la Iglesia en el siglo XXI».

Durante la jornada, los niños han tenido momentos de oración, juegos, talleres, diálogo y convivencia.

«Hemos tenido la oportunidad de hacer incluso una actividad por las calles del pueblo, después de celebrar la Eucaristía en la parroquia de la Asunción, en Priego de Córdoba», concluye el párroco. 

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Nos rezamos cantando, con Brotes de Olivo

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo.

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1 de septiembre, Jornada de oración por el cuidado de la creación

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“Que la justicia y la paz fluyan”, es el lema que se propone este año para la Jornada Mundial de oración por el cuidado de la creación, que la Iglesia celebra el 1 de septiembre. El departamento de Ecología Integral, dentro de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social, hace público su mensaje para esta jornada.

Para que la justicia y la paz confluyan

La Iglesia en España se une así al mensaje del papa Francisco para celebrar el Tiempo de la Creación, que comienza el 1 de septiembre, con esta Jornada, y se cierra el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís, patrón de la ecología.

De este modo, los obispos españoles quieren transmitir la necesidad de concienciarnos como creyentes del vínculo indisoluble entre el cuidado y la justicia, como únicos caminos de paz y, posiblemente, de felicidad. Destacan que la sobreexplotación de los recursos conduce a un escenario de escasez y de pobreza, que se traduce en desastre y dolor para comunidades enteras de personas. Por eso, insisten en que si la gloria de Dios es que el hombre viva (S. Ireneo), las personas deben favorecer el cuidado del prójimo para ser cocreadores y partícipes de esa gloria divina.

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Visita de la presidenta de la Federación Bética de Hermanas Pobres de Santa Clara, Isabel Cobo

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En la mañana de este miércoles 30 de agosto, el obispo Nivariense ha recibido la visita de la presidenta de la Federación Bética de Hermanas Pobres de Santa Clara, Isabel Cobo Jiménez, que estuvo acompañada de la secretaria federal, Sor Eugenia y de una hermana de 90 años, Sor María del Carmen, que estuvo dos años en el convento de La Laguna.

Sor Isabel Cobo es natural de Jaén y lleva ejerciendo el cargo de presidenta desde el 5 de junio. Esta es su primera visita a Tenerife. “Estoy muy feliz porque la primera misión a la que me ha llamado el Señor ha sido precisamente al convento que está más lejos, el de Tenerife.  Ha sido un gozo encontrarme con las hermanas de aquí. Las veo muy contentas con su vocación y trabajando mucho por hacer realidad el sueño de Dios en ellas”.

Según Cobo, es todo un regalo de Dios ver cómo el Espíritu sigue moviendo corazones.  “Es una enorme satisfacción comprobar que en el monasterio de La Laguna hay hermanas jóvenes y también jóvenes que se acercan, que preguntan, que tienen inquietudes por seguir al Señor”.

En cuanto al tema de las vocaciones, para Cobo significa un reto en el que ningún cristiano debe desfallecer. “Es verdad que hoy día cuesta dar el paso. Pero hay que estar disponibles para escuchar la voz del Señor. Ser conscientes de la realidad actual pero no por eso tenemos que quedarnos quietos. Nosotras hemos encontrado el lugar donde el Señor nos quiere y como hemos dicho “sí”, estamos siendo felices porque hemos sido coherentes con esa llamada”.

Cobo conoció a las Hermanas Clarisas justo al terminar su carrera de Derecho. “Ahí fue donde experimenté la llamada y aunque había finalizado mis estudios con mucho sacrificio, era más fuerte la llamada del Señor. Y para nada me arrepiento de la decisión que tomé”.

Solo han pasado tres meses desde que Cobo comenzó a desempeñar su nuevo cargo, pero hasta la fecha el balance es positivo. “Lo más grande de esta nueva tarea es la alegría que siento de la misión que las hermanas me han encomendado. Dios y ellas han confiado en mí, así que espero llevar a cabo este servicio animando a mis hermanas a seguir al Señor con alegría para que podamos proclamar que el Él existe y que es posible vivir en plenitud esta vida”.

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