Hemos llegado al final del Año litúrgico. La solemnidad de Jesucristo, Rey del universo, corona un recorrido anual que nos ha permitido acompañar a Cristo en los misterios de su vida. Al llegar a este Domingo, la Liturgia nos muestra el rostro de Cristo Juez y nos invita a proclamar con las palabras del Credo: desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. En la cruz se desvela el auténtico sentido del título Rey, presente también entre los nombres que Jesús recibe. El ángel en la Anunciación habla de Jesús como rey. Jesús mismo se presenta como Rey en la parábola del juicio final, ante Poncio Pilato y tras la resurrección, declarando haber recibido todo poder sobre el cielo y sobre la tierra. La soberanía de Jesucristo contiene una triple potestad: i) en lo espiritual, ya que su reino es espiritual y se refiere a las cosas espirituales; ii) en lo temporal, pues bajo la potestad de Jesús se halla todo el género humano; y, iii) en los individuos y en la sociedad, porque fuera de Cristo no hay salvación.
Las lecturas de la solemnidad litúrgica de Cristo Rey descubren el estilo y el alcance del reinado de Cristo, dejándonos una actitud que debemos cultivar como orientación última de nuestros trabajos. Si confesamos que todas las cosas, por voluntad del Padre, se fundan en Jesucristo, la creación entera, liberada de la esclavitud del pecado, debe dar gloria a Dios trabajando en su servicio. Para que en el trabajo y en el descanso, en lo que hacemos y en nuestra forma de padecer, demos siempre gloria a Dios, es necesario proclamar con los labios y con el corazón que llegue el reinado de Cristo. Aprender cómo es Rey Jesucristo nos permitirá servirle y glorificarle. Para ello, la Palabra de Dios nos indica el camino a seguir.
En el evangelio, Jesús anuncia su venida como juez al final de los tiempos y desvela el motivo del juicio: cómo le tratamos a Él en el pobre y en el necesitado. Revelación sorprendente: Cristo Rey se identifica con los que sufren y nos anuncia que lo que decidirá nuestro destino último es nuestro comportamiento con ellos. El reinado de Cristo es gobierno de caridad, ejercicio de misericordia y práctica de amor. Para ser ciudadano del reino del Señor se requiere una sola cosa: amar a Dios y al prójimo, es decir, compartir con los demás el abrazo de misericordia que recibimos del Señor. En este reino los grandes e importantes son los niños y los que se hacen pequeños como ellos; la carta magna es el evangelio; y la moneda la caridad. ¡Dichosos los ciudadanos del reino de Cristo, que, viviendo en este mundo sin pertenecer a él, proclaman con su vida y con su muerte “Viva Cristo Rey”!
La liturgia nos centra en Cristo, que nos habla de un rebaño de ovejas y de un pastor. Jesucristo es un rey muy particular, su reino no se parece en nada a los de este mundo, por eso su manera de hacer las cosas es distinta: él nos conoce a cada uno y nos habla al corazón, con sencillez, con un mensaje creíble, no infunde miedo, al contrario, nos sentimos seguros en él; se ha sentado junto a nosotros en la barca, en los momentos de peligro; nos ha invitado a su mesa, nos ha lavado los pies; ha caminado con nosotros explicándonos las Escrituras y nos salva de todas las angustias. Como guerrero, esposo, maestro, amigo y compañero de viaje está cercano, y nos señala la puerta angosta de la santidad, de la resurrección y de la vida. Así es la realeza de Jesucristo, se distingue en la humildad, en la sencillez de vida, y nos ha dado ejemplo para que aprendamos en el amor.
Jesucristo es el Rey del Universo que nos salva de nuestra ceguera y de la mentalidad del mundo que abre las puertas a la picardía y a la falta de escrúpulos, al egoísmo y a toda clase de mentiras. Jesús es nuestro Señor y Salvador, pero es alguien cercano, que camina a nuestro lado, como un vecino más, que nos defiende de las cosas mundanas y nos habla con el lenguaje de la caridad, cosa que entendemos. San Pablo explica a los de Tesalónica el modo de proceder de un cristiano: «Os tratamos con delicadeza, como una madre que cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no solo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas» (1 Tes 2, 7-8).
Jesús es Rey del Universo y nos pone de ejemplo la grandeza de la fidelidad cotidiana de los humildes. Nuestra fe nos dice que Jesucristo es Dios que se hizo carne, que acampó en medio de nosotros y que se ha revelado definitivamente como el Mesías, enviado por el Padre y como el Señor. Él ha tenido siempre conciencia de su condición divina y de la tarea que estaba llevando adelante, algo tan esencial de su ser, que los mismos discípulos lo aprendieron pronto. Los Apóstoles tuvieron claro, especialmente cuando recibieron la fuerza del Espíritu Santo, que no se habían equivocado al seguir al Señor y que no podían callarse, guardarse para ellos solos esta fuerte experiencia de vida y de salvación que les había sido regalada. Jesús les enseñó una forma de reinar distinta a la de los reyes de la tierra: él reina sobre los corazones, entra hasta lo más hondo de nuestro ser, como el pastor que conoce a los suyos y lleva en brazos a los débiles.
Jesús es el centro y el fin de la historia, «el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin» (Ap 22, 13). Jesús es el Rey clavado en la cruz y su reino no tendrá fin. Piensa hoy que Cristo ha salido a tu encuentro y te quiere en su grupo de discípulos para que puedas llevar a los otros este impresionante mensaje: la alegría, la caridad, la limpieza de corazón; te quiere lejos de toda clase de corrupción del pecado; nos quiere unidos, solidarios, justos, honrados, honestos y cercanos a los más débiles. El Señor nos quiere, en medio del mundo y rodeados de mentiras, como testigos de la verdad, como buenos samaritanos. Lo que nos mueve a trabajar y a estar más cercanos y entregados a los demás es que, al final de la vida, nos examinará del amor.
No temas, da el paso para seguir a Jesús, Rey del Universo, y háblale a tus amigos de tu firme decisión, de que has encontrado la felicidad y la paz interior.
Vosotros sois la luz del mundo (Mt 5,14). Al pueblo de Dios y a la sociedad española, ante el drama de los abusos, los obispos de la Asamblea Plenaria, conscientes de haber sido enviados a acoger y sanar a las víctimas de esta lacra social queremos ofrecer humildemente las siguientes consideraciones.
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Los obispos españoles han celebrado la 123º Asamblea Plenariadel 20 al 24 de noviembre en la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE). El secretario general, Mons. Francisco César García Magán, ha informado en rueda de prensa, el viernes 24, de los trabajos que se han realizado en este encuentro.
El encuentro comenzaba el lunes 20 con el discurso del presidente, cardenal Juan José Omella. Después tenía lugar la intervención del nuncio apostólico en España, Mons. Bernardito Auza.
Este Proyecto, que se inspira en el documento “Fieles al envío misionero”, tiene como objetivo abordar conjuntamente diversas problemáticas de actualidad que afectan a la vida, a la dignidad de la persona, a la familia y a la sociedad. Preocupa, por ejemplo, el consumo creciente de pornografía entre los jóvenes a través de internet, la banalización de la sexualidad, el consumo de prostitución y la explotación sexual, la salud mental, o las adicciones.
De momento, se quieren analizar a fondo estas cuestiones y sus consecuencias junto con distintos expertos. Estas reflexiones serán la base de un documento final que ofrecería unas orientaciones para responder a esta realidad tan preocupante. Ha hecho la presentación el presidentede la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana, Mons. Juan Carlos Elizalde. Este proyecto ha sido aprobado por la Plenaria.
Esta iniciativa surge de un grupo de representantes de distintas confesiones cristianas presentes en el ámbito nacional, a raíz de la celebración conjunta del Día de la Fraternidad el pasado 16 de febrero de 2022. Ya se había actuado también conjuntamente en otras ocasiones puntuales como la aprobación de la ley de eutanasia o el aborto. La intención de la Mesa es promover una actitud propositiva y abrir debates sobre otros temas, no condicionados por las circunstancias, pero que afectan a todos.
Orientaciones sobre las retransmisiones de celebraciones litúrgicas
Se trata de unas orientaciones, no normativas, para ayudar a los sacerdotes y técnicos en las retransmisiones eucarísticas. El objetivo principal es dignificar la Eucaristía teniendo en cuenta especialmente a la “comunidad virtual” que vive la celebración, por distintas razones, a través de estas retransmisiones.
Este documento, que se hará público en los próximos días, actualiza el Directorio vigente, que está en vigor desde el año 1986, teniendo en cuenta los cambios tecnológicos que se han producido en los últimos años.
Reglamento del órgano de cumplimiento normativo (Compliance)
Hace un año la Asamblea Plenaria aprobaba el sistema de Compliance para la Conferencia Episcopal Española, un manual de cumplimiento normativo y buenas prácticas adaptado a la naturaleza e identidad de la CEE. El Consejo Episcopal de Asuntos Jurídicos, que preside Mons. Casimiro López Llorente, ha trabajado en su Reglamento, que ha tenido el visto bueno de los obispos.
Información de las Comisiones Episcopales
La Asamblea Plenaria ha recibido a los equipos de trabajo que preparan junto con la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura el Congreso “La Iglesia en la Educación” que tendrá lugar en Madrid el sábado 24 de febrero 2024. El presidente de la CEE, cardenal Juan José Omella, y el presidente de la Comisión, Mons. Alfonso Carrasco, agradecieron su colaboración en cada uno de los nueve ámbitos temáticos en los que se está trabajando. Desde el 15 de noviembre, está abierta la inscripción en la página web del Congreso.
También en febrero, del 16 al 18, tendrá lugar en Madrid el Encuentro Nacional sobre el Primer Anuncio, que está organizando la Comisión Episcopalpara los Laicos, Familia y Vida. Su presidente, Mons. Carlos Manuel Escribano, ha sido el encargado de adelantar cómo van los preparativos. En la Plenaria de noviembre de 2022 se aprobó la propuesta de esta Comisión para trabajar sobre el Primer Anuncio. Un trabajo con el que se está dando continuidad al Congreso de laicos “Pueblo de Dios en Salida” (marzo 2020). Este proceso culmina con este Encuentro que tiene como objetivoofrecer herramientas para el Primer Anuncio como una prioridad pastoral en la vida de la Iglesia, a la luz también del proceso sinodal.
Mons. Carlos Manuel Escribano también es el encargado de informar en la sesión de esta mañana sobre el Proyecto marco de Pastoral de Juventud que quiere poner en marcha la Subcomisión Episcopal para la Juventud e Infancia.
También está mañana Mons. Luis Argüello adelanta los primeros pasos que se están dando para la preparación del Congreso Nacional de Vocaciones, del que se ocupa el nuevo Servicio de Pastoral Vocacional, que depende de la Secretaría General. El Congreso tendrá lugar en el primer semestre de 2025 con el objetivo de sensibilizar a toda la Iglesia y la sociedad sobre la vida como vocación.
El presidente de la Comisión Episcopal para la Liturgia, Mons. Leonardo Lemos, interviene este último día para informar de los preparativos del 53° Congreso Eucarístico Internacional que se va a celebrar en Quito (Ecuador) en septiembre de 2024. Pero, este mes de septiembre tuvo lugar una Asamblea previa, también en Quito, a la que asistió Mons. Lemos junto con el director del secretariado de esta Comisión, Ramón Navarro, y el P. Lino E. Díez, SSS, que ya ha representado a la CEE en otros Congresos anteriores.
Además, el presidente de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, Mons. Carlos Manuel Escribano Subías, hace balance de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que reunió en Lisboa, a primeros de agosto, a unos 100.000 jóvenes españoles, casi un millar de sacerdotes y 71 obispos españoles.
Los obispos han aprobado la terna que va a presentar al Dicasterio para la Evangelización para el nombramiento del directornacional de la Obras Misionales Pontificias. El 18 de diciembre finaliza el primer mandado de cinco años del actual director, José María Calderón.
La Plenaria ha aprobado unirse a las iniciativas de la Orden de los Carmelitas Descalzos y de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, respectivamente, para que se declaren Doctora y Doctor de la Iglesia Universal a santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) y a san John Henry Newman.
Han intervenido en esta Plenaria el obispo delegado de la Conferencia Episcopal Española para la COMECE, Mons. Juan Antonio Martínez Camino; el rector del Pontificio Colegio Español San José de Roma, Carlos Comendador Arquero; y el rector de la Universidad Pontificia de Salamanca, Santiago García-Jalón de la Lama.
La Asamblea ha tratado diversos asuntos de seguimiento. También ha recibido información sobre el estado actual de Ábside (TRECE y COPE) y de las OMP.
Como es habitual en la Plenaria de noviembre, se han aprobado el Presupuesto del Fondo Común Interdiocesano y de la Conferencia Episcopal para 2024.
Asociaciones nacionales
En esta Asamblea, los obispos han aprobado los Estatutos de la Federación pública de ámbito nacional “Apostolado de la Divina Misericordia en España” y de Fundación educativa pía autónoma privada de ámbito nacional “Carmelitas Misioneras Teresianas”.
El obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, ha recibido esta mañana al hermano mayor del Santo y Real Hospital de Caridad de Cartagena, José Vera.
En dicho encuentro, Mons. Lorca le ha presentado su preocupación y la de los cartageneros porque, a causa de las obras que se están realizando en la Basílica de la Caridad, se imposibilita la cercanía habitual a la sagrada imagen de la patrona de la ciudad, lo que causa un profundo sentir y deterioro en la experiencia de la fe y devoción a la Santísima Virgen.
El hermano mayor le ha informado de la situación actual de dichas obras, tanto en la evolución de estas como en su financiación, así como de su deseo de que pronto se pueda volver a recuperar la normalidad en el acceso para la oración y el culto en la basílica. En la actualidad, esta abre de lunes a viernes, de las 18:00 a las 20:00 horas, y se celebra la Eucaristía en la capilla provisional habilitada para ello, de lunes a sábado, a las 10:00 y 19:00 horas, y los domingos a las 10:00 y 11:00 horas.
El obispo ha aprovechado también la ocasión para interesarse por el estado de salud del rector de la basílica, Francisco Montesinos, y trasladarle su deseo de una pronta recuperación.
¿Qué pretenden los autores del presente libro? Ayudar a conocer mejor el rico alfabeto sensible de los signos y símbolos que se dan cita en la celebración de la Misa. Desean traslucir aquello que transmiten los variados códigos de comunicación que interactúan en el rito eucarístico. Se trata de un lenguaje que activa los sentidos espirituales de los fieles, y los sitúa en la via pulchritudinis, al servicio de una profunda vivencia del sacrum de la Eucaristía: un regalo divino demasiado grande para tolerar devaluaciones.
Vosotros sois la luz del mundo (Mt 5,14). Al pueblo de Dios y a la sociedad española, ante el drama de los abusos, los obispos de la Asamblea Plenaria, conscientes de haber sido enviados a acoger y sanar a las víctimas de esta lacra social queremos ofrecer humildemente las siguientes consideraciones.
1. Dolor, vergüenza y petición de perdón.
Los abusos a menores nos han llenado de tristeza. Como en otras ocasiones, queremos expresar sin ambages el dolor, la vergüenza y la pesadumbre que causa en nosotros esta realidad que traiciona el mensaje del Evangelio. De ninguna manera, pretendemos buscar excusas o justificaciones para eludir cualquier responsabilidad que pueda correspondernos como Iglesia.
Al mismo tiempo, reiteramos nuestra más sincera petición de perdón a todas las personas que han sufrido debido a estas execrables acciones, especialmente a las víctimas y sus familias. También pedimos perdón a Dios, en lo que, como cristianos, no hemos sido fieles. El sufrimiento lo han causado no solo los abusos sino también el modo en que, a veces, se han tratado. No hay palabras suficientes para expresar cuánto lamentamos el dolor de las víctimas, así como la traición cometida por parte de algunos miembros de nuestras comunidades. Estos actos, que no son solo pecados sino también delitos, son incompatibles con los valores fundamentales de nuestra fe en Cristo, pues contradicen el amor, la compasión y el respeto que Él nos enseña y da fuerza para vivir. Suponen también una llamada a una profunda conversión personal y comunitaria.
Por encima de cualquier otra consideración, nos comprometemos a ser transparentes en este proceso y a rendir cuentas ante las víctimas, la Iglesia y Dios. Hermanos nuestros, sacerdotes, religiosos y laicos, traicionando la confianza que habían recibido y la misión encomendada, estaban abusando de aquellas personas, menores o vulnerables, que se les habían confiado para su protección, su educación o su atención.
2. La acción de la Iglesia: atención a las víctimas.
Muchos de nosotros nos hemos encontrado con las víctimas de esos abusos. Hemos conocido su rostro, su historia, su nombre. Queremos hacernos cargo de su dolor encarnado. Les hemos pedido perdón, lo hacemos ahora y lo seguiremos haciendo siempre. Pedir perdón es reconocer nuestra limitación, nuestra pobreza, nuestra debilidad, nuestra falta de coraje. Sabemos que el daño y el dolor causados son imborrables, pero pedir perdón y perdonar es el primer paso para sanar las heridas.
Ante todo, podemos asegurarles que continuamos con el compromiso de tomar medidas concretas y efectivas para prevenir futuros abusos en nuestra Iglesia, que ya comenzamos en el año 2001. Permanentemente, y desde hace ya tiempo, estamos revisando todos nuestros protocolos de seguridad y formación, así como colaborando estrechamente con las autoridades civiles para garantizar que los responsables de estos delitos sean llevados ante la administración de justicia.
– Acogida y reparación. — En relación a las víctimas, para su acogida y acompañamiento, se han creado oficinas de protección de menores en todas las diócesis e instituciones religiosas y se han realizado estudios destinados a conocer la dimensión del problema. Animamos a cualquier persona que haya sufrido abusos a que se acerque a estas oficinas para iniciar procesos de reparación y sanación. Nos mostramos plenamente dispuestos a escuchar, apoyar, reparar y ofrecer la ayuda que necesiten para sanar las heridas. Cada oficina de protección de menores está abierta para escuchar y acoger ese dolor.
– Prevención y formación. — Con el impulso del papa Francisco se han tomado medidas necesarias en tres direcciones. En esta Conferencia Episcopal, el Servicio de asesoramiento a las Oficinas diocesanas, hoy plenamente operativas, ha realizado numerosos encuentros de formación para establecer un trabajo conjunto que posibilite un acompañamiento efectivo a las víctimas. En relación con el resto del Pueblo de Dios, la Conferencia Episcopal, las diócesis, y las congregaciones han preparado y promulgado protocolos para prevenir y detectar los abusos, y se han comenzado procesos de formación de todos los que en la Iglesia trabajan con menores, para que puedan ayudar a prevenir esta lacra social. En el ámbito jurídico, tanto el motu proprio Vos estis lux mundi como el Vademecum sobre cuestiones procesales ante los abusos sexuales, promulgados por la Santa Sede, han sido acompañados en España por la Instrucción sobre los abusos sexuales, aprobada por esta Conferencia Episcopal el pasado mes de abril.
– Denuncia y actuación. — La rápida apreciación de los abusos, que es esencial para poder actuar con prontitud, debe conducir inmediatamente a la denuncia, en los ámbitos canónico, civil y penal. Se inicia así la actuación judicial que es imprescindible en el camino de la reparación.
Es necesario destacar que, en el contexto legal, la determinación de si un acto constituye delito de abuso y quién es responsable de dicho hecho delictivo corresponde a la autoridad judicial, como asimismo las medidas legales que pueden ser tomadas en consecuencia.
No obstante, la conciencia que “es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que éste se siente a solas con Dios” (GS 16), nos llama a reconocer aquellos actos intrínsecamente malos que infringen la Ley de Dios, más allá de que no puedan ser apreciados por la justicia humana y nos lleva a la urgencia de repararlos.
3. Es un problema de la Iglesia y de la sociedad.
De igual modo, somos muy conscientes del impacto que causan estas acciones en la percepción que la opinión pública tiene de la Iglesia. Los obispos de España consideramos que los casos de abusos son asuntos muy serios que deben ser tratados dentro del marco legal. Lamentablemente, afectan a todos los sectores de la sociedad. La inmensa mayoría de los abusadores son familiares o personas cercanas a la víctima.
Sin embargo, en este tema de tanto calado, poner el foco únicamente en la Iglesia es desenfocar el problema. Las recomendaciones y las medidas que hay que tomar no solo deben ser dirigidas a nosotros, sino a toda la sociedad.
Creemos que el camino para poder sanar esta lacra en la Iglesia y en la sociedad es que trabajemos conjuntamente para construir entornos justos, seguros y compasivos, donde cada persona sea amada, valorada y respetada.
Ahora, reunidos en Asamblea plenaria, los obispos hemos valorado de manera especial el testimonio recogido de las víctimas, lo que permite situarlas en el centro.
Durante este año se han dado a conocer cuatro informes sobre abusos sexuales contra menores y personas vulnerables en el ámbito de la Iglesia, realizados por distintas entidades y medios. La Conferencia Episcopal Española, a partir del trabajo realizado por las Oficinas de protección de menores, elaboró su propio informe, “Para dar luz”, con 728 testimonios recogidos, desde los años cuarenta hasta la actualidad. Pero insistimos en que lo importante son las personas y no los números.
4. No solo palabras: el plan de reparación integral.
Somos conscientes de que no bastan las palabras. Nuestra acción continúa. En esta misma Asamblea Plenaria hemos trabajado el primer borrador del plan de reparación integral de las víctimas de abusos, que cuenta con tres líneas de acción que estamos ya desarrollando y vamos a impulsar con todo el empeño:
– la atención a las víctimas con todos los cauces legales y eclesiales,
– la reparación integral, en la medida de lo posible, del daño causado
– y la formación para la prevención de estos abusos en el futuro.
Hemos tomado la decisión de seguir trabajando en este plan, aprobar su itinerario tras las necesarias revisiones y ratificarla en la próxima Asamblea Plenaria.
5. El servicio valioso del Pueblo de Dios.
Laicos, misioneros, consagrados, diáconos, sacerdotes y obispos, más allá de nuestras limitaciones y fragilidades, nos entregamos cada día, ayudando, acompañando, consolando y cumpliendo con una misión muy difícil y no siempre reconocida en nuestros tiempos.
No es justo atribuir a todos el mal causado por algunos. Somos conscientes de que este camino de reparación es imprescindible y, al mismo tiempo, creemos que puede ayudar a sanar también la herida causada al Pueblo de Dios. Hemos de recordar también a todos los que entre nosotros nos hacen permanecer orgullosos de nuestra fe: sacerdotes que llevan a Jesús a cada corazón; consagrados entregados en la educación y en la asistencia; consagradas que atienden con su vida entera a los más pobres y necesitados; misioneros en cualquier país del mundo haciendo visible el Evangelio; laicos que se entregan como catequistas o voluntarios; monjes y monjas que nos sostienen con su oración y todos aquellos que viven su vida cristiana en medio de las preocupaciones ordinarias.
6. Esperanzados.
Nuestro compromiso por erradicar los abusos sexuales quiere ser también un servicio a la sociedad en la que vivimos. Ofrecemos humildemente nuestra experiencia triste y dolorosa para ayudar a cualquier otra institución a luchar contra esta lacra.
Queremos mirar al futuro con esperanza. Una vez más, reiteramos que nuestra lucha contra toda clase de abusos debe continuar sin cesar. Y, al mismo tiempo, queremos mostrar nuestro profundo agradecimiento y reconocimiento hacia los sacerdotes y consagrados de nuestra Iglesia, animándoles a vivir con ilusión y esperanza el tesoro del ministerio que se les ha confiado (cf. 2 Cor 4,7). Aprovechamos esta ocasión para hacer un llamamiento a los fieles católicos a acompañarles, alentarles y arroparles en su entrega diaria.
Junto al Pueblo de Dios acudimos a Cristo, fundamento de toda esperanza, que nos ha prometido que estaría con nosotros hasta el fin del mundo (cf. Mt 28,20). Que él, buen pastor, nos ayude más allá de las cañadas oscuras, a transitar el camino de sanación, reconciliación y renovación, acompañados del amor materno de María.
Pedimos vuestras oraciones por las víctimas y sus familias, así como por todos los miembros de nuestra Iglesia.
En el programa “El Espejo”, emitido en COPE Granada y COPE Motril el 24 de noviembre de 2023, dedicamos el espacio a conocer la nueva iniciativa que próximamente se pondrá en marcha en la Archidiócesis de Granada y que ya está presente en otras diócesis como Toledo: la atención pastoral a las personas separadas no vueltas a casar.
Entrevistamos al Director de la Subcomisión Episcopal de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española y Delegado de Pastoral Familiar de la Archidiócesis de Toledo, D. Miguel Garrigós, que estará en Granada para presentar esta experiencia con la que la Iglesia acompaña a las personas en el dolor de ver rotos sus matrimonios y poder vivirlo desde la fe.
“El Espejo” es el espacio local de Granada que se emite en Mediodía COPE los viernes a partir de las 13:35 horas, en COPE Granada y COPE Motril. Puede volver a escucharse posteriormente en la web cope.es/granada y en este enlace.