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Homilía en la fiesta de San Juan Evangelista

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SAN JUAN EVANGELISTA

Jn 20, 1a. 2-8

Hay un óleo en el Museo d’Orsay de París. «Los discípulos Pedro y Juan corriendo al sepulcro en la mañana de la resurrección» que siempre me ha impresionado. Hoy el evangelio nos trasporta a aquel momento que con tanta fuerza pintó Eugène Burnand, en 1898.

San Esteban y San Juan no están colocados por que sí en la liturgia después de la Natividad del Señor. Son los primeros, porque uno entregó la vida, solo por amor, como el maestro y el segundo fue el único que no abandonó al maestro y se llevó a “la madre” a su casa.

El discípulo del Señor, el amado, es Juan y con Pedro busca los signos de vida en las grutas del mundo. Las grutas de la vida la de Belén y la del Calvario, la Vida con mayúsculas. Las grutas de la amistad verdadera, las grutas que tienen entradas como lugar de encuentro, como espacio de iluminación y también tienen salidas para testimoniar que el Señor nos ama, nos acompaña, está con nosotros hasta el final de los tiempos. La primera Apóstol, María Magdalena, es la que creen que han robado al maestro, pero que luego, la primera entre todos, que se encuentra con él y le reconoce sólo cuando pronuncia su nombre: ¡María!

Volvamos al evangelio de hoy:

El texto dice muy de mañana cuando aún estaba oscuro. Sin duda nadie va a oscuras a un sepulcro. Tampoco se podía referir a Jesús que ya había resucitado. Sin duda ese cuando aún estaba oscuro, se refería a la fe de los discípulos, como nos ocurre muchas veces a nosotros.

Para María Magdalena hay dos grupos involucrados: “ellos”, que se han llevado el cadáver del Señor, y “nosotros”, que no sabemos dónde lo han puesto. La situación de incredulidad de María se caracteriza por la confusión y la ausencia de fe, pues el grupo formado por María Magdalena, Simón Pedro y el otro discípulo, se encuentra aún en la tiniebla.

Aunque Juan llega el primero al sepulcro, espera a Pedro, que llega poco después, y le deja que entre al sepulcro: ¿Por qué espera Juan antes de entrar en el sepulcro? Desde el principio se ve la primacía de Pedro sobre el resto de los apóstoles, como lo había remarcado Jesús.

El evangelista se detiene en describir con detalle la situación en que se encuentran los lienzos en los que fue envuelto Jesús y el sudario (el pañuelo que cubría su rostro). Los lienzos están en el suelo y el sudario “plegado en un lugar aparte”. ¿Por qué son tan importantes esos detalles para que los escribiera Juan en su evangelio? El sudario doblado excluye el robo del cadáver. Un ladrón no hubiera dejado las cosas tan ordenadas. Lo normal es que se llevaran el cadáver envuelto en los lienzos.

Cuando Juan finalmente entra en el sepulcro, y ve el estado en que se encuentra éste, el evangelio, que no olvidemos fue escrito por él mismo, dice que Juan “vio y creyó”, pues “Y es que entonces no habían comprendido lo que dice la Escritura, que Jesús debía resucitar de entre los muertos”. Daros cuenta que lo dice en plural: “no habían comprendido”. Ellos son los primeros. Se hizo la luz. Como a los discípulos de Emaús cuando vieron partir el Pan.

Sabemos que Juan era impulsivo, que no se andaba con rodeos, que el Señor le llamó por su carácter “hijo del trueno”. Echar una ojeada a la situación y tener todo claro fue un instante. Esto también lo descubrimos en la pesca milagrosa en el capítulo siguiente, que el Señor se aparece a siete de sus discípulos: “Entonces, aquel discípulo al que Jesús tanto quería le dice a Pedro: ¡es el Señor!” Otra vez Pedro y el impulso de Juan.

En contraposición están las dudas de Tomás tan sólo en los versículos anteriores: “Si no veo en sus manos las heridas de los clavos, si no meto mi dedo en ellas y mi mano en su costado, no creeré”. No sé si lo habéis pensado, pero es conmovedor, me imagino a Tomás con las lágrimas en los ojos.  Juan el que ve. La visión según san Juan. Tomás el que toca. San Juan dice en la primera frase de su primera carta: “Os escribimos (dice en plural) … de lo que hemos oído, de lo que hemos visto con nuestros propios ojos y de lo que hemos tocado con nuestras propias manos”.

San Jerónimo nos cuenta como San Juan al final de su vida, repetía incansablemente a los primeros cristianos lo que constituye la esencia del mensaje evangélico: «Queridísimos: amémonos unos a otros, porque el amor procede de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios, y conoce a Dios» (1 Jn 4,7). Como los discípulos de san Juan le preguntaban, por qué repetía tanto esto, el evangelista respondía: «Porque este es el precepto del Señor y su solo cumplimiento es más que suficiente».

No podemos olvidar que el diálogo del amor, de Pedro y el Señor por la playa del Tiberíades, fue escuchado por Juan, pues iba detrás de ellos.

Un día, en una estampa de pascua con la foto de un sepulcro vacío, leí este texto, con el que quiero terminar esta homilía:

“Los resucitados son aquellos que, donde todos ven ausencia y vacío, robo y violencia, fracaso y muerte… los discípulos del Señor vemos una nueva oportunidad, un nuevo camino en nuestras vidas, que nos hace comprometernos con esa realidad dolorosa que nos interpela, pero que abrazamos como un tesoro de salvación”.

+ Antonio Gómez Cantero, Obispo de Almería

 

Homilía en el Día del Pendón – San Esteban

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Día del Pendón – San Esteban

Catedral

Querida comunidad, querida familia de la ciudad de Almería.

Saludo a la Sra. Alcaldesa y a toda la corporación municipal, al concejal portador del pendón y a todas las autoridades: civiles, militares, judiciales, académicas y a los cuerpos de seguridad. Felicito a la Policía Municipal que celebra hoy su patrón.

Celebramos, dentro del ciclo de Navidad, la fiesta de san Esteban, el primer mártir de los seguidores de Jesucristo: “os entregarán a los gobernantes y reyes por mi causa”. Ahora, dos mil años después, sigue habiendo cristianos martirizados en bastantes países del mundo. Y aquí estamos nosotros, en la Iglesia Madre, saludo al Señor Deán y al excelentísimo Cabildo de la Catedral, que en este 2023/24 estamos celebrando los 500 años de su primera piedra.

El filósofo sudcoreano, Byung-Chul Han, en su ensayo La crisis de la narración, defiende que estamos perdiendo la identidad porque “somos consumidores del instante, cuando sólo la narración nos eleva y nos une a través de una historia común que va dando significado al trascurso del tiempo, aportando un poder transformador a la sociedad. La narración es la única que puede congregarnos alrededor del fuego para dar sentido nuestra existencia”.

Toda la historia de la humanidad -y por tanto también de nuestra fe- está fundamentada en narraciones. Jesucristo, para hablarnos del Reino nos narraba parábolas.  Los que tenemos unos años, cuando no existía la televisión, escuchábamos a nuestros mayores la historia de nuestra familia, de nuestro barrio, de nuestro pueblo. Ahora, el exceso de noticias, que son imposibles de asimilar y que pasan a la velocidad de vértigo, nos dejan un vacío que no nos edifican ni a nosotros ni a nuestra sociedad. Una noticia provoca una reacción que crea otra noticia y así vivimos.

Asimilar de una manera narrativa los acontecimientos más esenciales, de la vida personal y comunitaria, dará sentido a nuestra existencia. No se puede partir de cero, no se puede borrar la historia, no se pueden reinventar los hechos, sólo las dictaduras, del signo que sean, lo intentan y están abocadas al fracaso. Sino mirad la historia.

Las estaciones del año, las labores agrícolas y sus fiestas religiosas, han marcado la narración de nuestra historia. La Biblia es la narración de todo un pueblo en búsqueda y de la iglesia naciente. Los tiempos litúrgicos: adviento, navidad, cuaresma y pascua, son una narración de la vida de Jesús en quien creemos. También nuestros belenes populares son narración. Rompamos la narración y romperemos la sociedad. Ofrezcamos vertiginosas informaciones a modo de estímulos que nos impidan articular una narración y terminaremos con la cohesión social. Es esa historia narrativa la que forma parte de nuestra esencia de almerienses y que nos constituye como somos. Y por lo que estamos aquí celebrando el día del pendón.

Muchas veces, por intereses poco claros, preferimos enfrentar a las civilizaciones que nos conforman. Pero somos herederos de unos invasores y colonizadores: ya sean fenicios, romanos, suevos, visigodos, árabes o al final castellanos y aragoneses, repobladores de estas tierras, enviados por sus reyes. Y de ¿qué fuentes religiosas beben nuestras raíces?

La colonización romana, trajo el cristianismo en los primeros siglos de nuestra era y fuimos cristianos hasta el siglo VIII. Desde entonces al siglo XVI fuimos musulmanes. Desde el XVI al XX otra vez cristianos… Sobre las ruinas de los templos fenicios y romanos se construyeron las basílicas cristianas, sobre ellas las mezquitas y de nuevo sobre ellas las Catedrales y las Iglesias cristianas. Esta es la narración que da sentido a nuestra historia.

Desde hace 534 años, el día 26 de diciembre de 1.489, conmemoramos la toma incruenta de la Ciudad de Almería por Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, también fue el día de la restauración de la diócesis pues había cristianos que permanecían. Un día como hoy Isabel y Fernando celebraron la Navidad en Almería y oyeron misa en la mezquita de la Alcazaba. La misa fue oficiada por Juan de Ortega, predicador de los Reyes y primer obispo de la Diócesis restaurada. Este mismo día Isabel y Fernando (aún no tenía el título de reyes católicos), hicieron entrega solemne del Pendón de sus Armas Reales a la Ciudad, mandando que lo colocarán en la Torre más alta de la Alcazaba, “llamada de la Vela” haciendo así oficial la conquista de la ciudad. Esta es la narración donde se entretejen hechos, personas, consecución de tiempos y todo esto nos hace responsables de un destino. Las narraciones crean lazos y nos conectan y vinculan. Como las tribus y clanes de nuestros orígenes.

El año pasado os decía que debemos de meditar, en el contexto de la Navidad, las palabras de san Pablo: “revestíos de humildad, dulzura y paciencia” … Mirad que hemos escuchado que el violento Saulo estaba presente en la lapidación de Esteban, pero el encuentro con Cristo le hizo cambiar. “Humildad, dulzura y paciencia” debe ser nuestro emblema y más para los creyentes cristianos, pues es Palabra de Dios.  Sin duda este es un buen camino para todos, comenzando por mí, para restaurar una sociedad que busque el diálogo y no la confrontación, que busque el consenso y no la imposición, que busque la justicia (lo mejor para todos) y no la coacción. Y esto sí que nace de lo más profundo del Evangelio. Esto si es “integrar a los pueblos”, pues nuestra urdimbre ha de formar un tapiz de convivencia, que empieza en el corazón. Las colonizaciones, siempre han ido acompañadas de guerras y de imposiciones, también de martirio. No sea así ahora.

Esta es nuestra historia y queramos o no formamos parte de ella, es nuestra herencia, que nosotros, como en nuestras familias, estamos necesitados mantenerla para saber quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Ahora bien, debemos también perfeccionarla, entretejerla, del mismo modo que nuestros padres buscaron e intentaron dar un sentido la su historia narrada y a su existencia vivida.

Aprendamos y mantengamos la tradición de nuestra ciudad, pues seguro que nos comprenderemos más y seremos más felices. ¡Ánimo y adelante!

+ Antonio Gómez Cantero, Obispo de Almería

Córdoba y Cabra defienden la Vida en el día de los Santos Inocentes

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Córdoba por el Derecho a la vida reúne a decenas de cordobeses en la Plaza de Capuchinos y en Cabra se celebra una marcha  promovida Romería de la Fe y la Familia

Coincidiendo con la Fiesta De los Santos Inocentes, el colectivo de la Romería de la Fe y la Familia organizó una marcha que finalizaba en la puerta del ayuntamiento egabrense en favor de la Vida y la Paz donde se dio lectura a un manifiesto.

El acto se enmarca también en el calendario de actividades con motivo del 50 aniversario de la fundación de esta asociación pública de fieles egabrense que cada 8 de diciembre se reúnen en torno a la Virgen de la Sierra, Patrona de Cabra y que durante el año realizan actividades formativas y de culto.

En Córdoba, la plaza de Capuchinos volvió a ser el escenario el 28 de diciembre de una reivindicación que cada año reúne a decenas de personas para defender la vida del no nacido. Convocados por la Plataforma Córdoba por el Derecho a la Vida, se llevó a cabo el denominado Encuentro por la Vida con el que cada año se conmemora a los Santos Inocentes, en memoria de los niños no nacidos a causa de del aborto.

La plataforma es una asociación civil, aconfesional y apolítica que agrupa a tres colectivos provida, como son Adevida, Redmadre y Adoratrices Fuente de Vida. Al acto se unieron representantes políticos nacionales y municipales que pudieron escuchar testimonios a favor de la vida. También se proyectaron vídeos y la actuación de grupo Serenata clausuró el encuentro.

 








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5º semana de diciembre de 2023 de Palabra de Vida

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Monseñor José Rico Pavés : «Con la mirada del discípulo amado entramos en el Misterio mismo de Dios (En el principio existía el Verbo), se nos desvela la verdad de la creación y de la historia (Todo fue hecho por Él), y se nos descubre la altura y grandeza de la dignidad humana (A cuantos lo recibieron les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios, si creen en su Nombre)».

    Como si de un solo día se tratara, en el tiempo de Navidad la Liturgia prolonga la celebración solemne del nacimiento del Salvador durante toda una octava. Resuenan en estos días los relatos evangélicos de la infancia y el prólogo majestuoso del evangelio de san Juan. De la mano de san Mateo y de san Lucas podemos revivir los primeros momentos del Hijo de Dios hecho carne: los acontecimientos llenos de paradojas que se sucedieron cuando el Hijo eterno entró en la historia y el Salvador todopoderoso se hizo Niño débil. Con la mirada del discípulo amado entramos en el Misterio mismo de Dios (En el principio existía el Verbo), se nos desvela la verdad de la creación y de la historia (Todo fue hecho por Él), y se nos descubre la altura y grandeza de la dignidad humana (A cuantos lo recibieron les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios, si creen en su Nombre).

     La celebración de la Navidad es invitación eficaz a contemplar la gloria de Dios manifestada en el rostro de un Niño, el del Hijo de Dios hecho hombre. Pero no sólo es invitación a la contemplación sino irradiación del esplendor de la luz que este Niño nos trae del Cielo. Es decir, en este tiempo de Navidad no sólo se nos pide a los cristianos crecer en actitud de adoración y contemplación, sino que todos, incluso los que dicen no creer, son llamados a experimentar la bondad de Dios manifestada en Belén. Vivir bien la Navidad requiere entonces mirar y contagiar: mirar con los ojos de la fe, para pasar de lo que captan los sentidos a la verdad del misterio revelado; y contagiar a todos la alegría del encuentro con el Salvador.

     Para mirar con los ojos de la fe es necesario escuchar la Palabra de Dios. En días en que se multiplican los ruidos por fuera es fundamental cultivar la actitud de silencio por dentro. Para llegar a ver a Jesús en las celebraciones de estos días debemos escuchar su palabra. Por otro lado, para contagiar la alegría del nacimiento del Salvador bien nos ayudará revivir el camino que recorrieron los Magos de Oriente, cuya memoria recuperaremos al celebrar la Epifanía del Señor.

     Se cierra la octava de Navidad con la celebración de la Sagrada Familia y con la solemnidad de María, Madre de Dios. Aprendamos de María Santísima y San José a cuidar a Jesús para mostrarlo al mundo con alegría y humildad. Pidamos a la Madre de Dios que nos alcance de su Hijo la paz del corazón, para convertirnos en portadores de paz para nuestro mundo. ¡Feliz y Santa Navidad!

 

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

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El sacerdote y Canónigo de la Catedral, D. Emilio Samaniego será enviado como misionero, el próximo domingo

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La S. I. Catedral de Jaén acogerá, el próximo domingo, 31 de diciembre, a las 11. 30 horas, durante la Eucaristía de la Jornada de la Sagrada Familia, el rito de envío del sacerdote D. Emilio Samaniego Guzmán, como misionero.

Durante la Santa Misa, que estará presidida por el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, se realizará la oración de envío y se le impondrá la cruz misionera a este sacerdote diocesano y Canónigo de la Catedral. Con esta celebración D. Emilio quedará enviado a la misión en el Vicariato Apostólico de Esmeraldas (Ecuador). Lugar donde había sido enviado con anterioridad, el 4 de julio 2008, y donde permaneció hasta 3 agosto del 2010.

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¡Santo y feliz Año Nuevo!

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¡Santo y feliz Año Nuevo!

Comenzamos un año nuevo. Os deseo un año nuevo lleno de paz y bien, de felicidad. Como creyentes que somos, lo comenzamos llenos de esperanza, confiando en el Señor y en la protección de María Santísima. Durante este nuevo año vamos a reanudar la visita pastoral en nuestra Archidiócesis. La visita pastoral, como sabéis, es una acción muy importante del pastor diocesano, confirmada por siglos de experiencia, en la que mantiene contactos personales con los sacerdotes, diáconos, miembros de la vida consagrada, y laicos y laicas; en suma, con todos los miembros del pueblo de Dios que forman una determinada comunidad cristiana, generalmente una parroquia, un colegio, una obra religiosa, un movimiento o asociación.

El Directorio para el ministerio pastoral de los obispos recuerda que tienen la obligación de visitar su diócesis cada año, total o parcialmente, de modo que al menos cada cinco años visiten la diócesis entera, personalmente o por medio de sus colaboradores. El periodo de cinco años nos da una pista que considero muy válida sobre el espíritu de la visita pastoral, porque deseo subrayar, ante todo, que no ha de ser en modo alguno una mera formalidad jurídica o administrativa. Reducirla a esta dimensión sería olvidar el espíritu de esta práctica pastoral y privarla de los frutos que, con la ayuda de Dios, hemos de esperar de ella.

Cada cinco años los obispos realizan la llamada visita “ad limina Apostolorum”. Se refiere a la visita o peregrinación a los sepulcros de Pedro y Pablo en Roma para renovar la comunión con el sucesor de San Pedro y obispo de Roma, el Santo Padre. Esa es su finalidad principal. De modo semejante, la visita pastoral a una determinada comunidad o a una obra cristiana es una ocasión para renovar la comunión con el pastor diocesano, para invitar a todos los fieles a la renovación de la propia vida cristiana y a una acción apostólica más intensa y fructífera.

La visita pastoral constituye una oportunidad para reavivar las energías de los fieles que colaboran en la obra evangelizadora de la Iglesia en sus distintos campos de acción. Es una oportunidad para el encuentro, para agradecerles el trabajo, y también para animarlos y consolarlos ante las dificultades y obstáculos. Asimismo, es una oportunidad para examinar el funcionamiento y la eficacia de las iniciativas destinadas al servicio pastoral.

En suma, la visita pastoral es una acción apostólica que el obispo debe cumplir animado por la caridad pastoral, que lo presenta como principio y fundamento visible de la unidad y la comunión en la Iglesia particular. Para las comunidades e instituciones que la reciben, la visita ha de ser un evento de gracia que refleja en cierta medida aquella especial visita con la que el supremo pastor (1 Pe 5,4) y el “guardián de nuestras almas” (1 Pe 2,25), Jesucristo, sigue visitando y redimiendo a su pueblo (cf. Lc 1,68).

En la Iglesia primitiva hallamos un bello precedente de esta práctica. Pablo y Bernabé, terminado su primer viaje misionero fuera de Palestina, con mucha esperanza y no pocas tribulaciones, fueron plantando comunidades en Chipre y en Asia Menor. Pasó el tiempo y un día comentó Pablo a Bernabé: “Volvamos ya a ver cómo les va a los hermanos en todas aquellas ciudades en que anunciamos la Palabra del Señor” (Hch 15,36). Fue la primera visita pastoral. Expresa un deseo afectuoso de conocer la vida de la comunidad y habla de “hermanos y hermanas”. Ahí está expresado el espíritu de la visita pastoral.

Para que la visita pastoral sea realmente un acontecimiento de gracia, ha de ser preparada en especial con la oración. Tanto por parte de los obispos como por las comunidades. Pidamos al Señor que sea ocasión de crecimiento en nuestra santificación personal y en la misión evangelizadora que nos ha sido encomendada. Santo y feliz Año Nuevo.

+José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

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Homilía en la Misa exequial en sufragio del sacerdote Francisco Fernández Gacía (28-12-2023)

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Homilía en la Misa exequial en sufragio del sacerdote Francisco Fernández Gacía (28-12-2023)

Parroquia de san Vicente màrtir, de Tocina. 28 de diciembre de  2023

Lecturas: 1ª: Isaías 25, 6a.7-9; Salm 22; Ev: Lc 12, 35-40.

“Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas” (Lc 12, 35). Nuestra celebración de hoy se sitúa en el tiempo litúrgico de la Navidad, y en ella ofrecemos el sacrificio eucarístico por el eterno descanso de nuestro querido hermano Francisco José. El Señor le ha llamado a su presencia en estos días, en los que contemplamos el nacimiento del Hijo de Dios, el intercambio admirable que supone que Dios se haga hombre para hacernos hijos adoptivos suyos.

“Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas” (Lc 12, 35). “Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre” (Lc 12, 40). Todo cristiano debe estar siempre preparado para afrontar el paso de la muerte. Todo creyente es invitado a contemplar el futuro, tanto el personal como el universal, desde la perspectiva de la parusia, y al mismo tiempo debe orientar su vida teniendo en cuenta las realidades últimas y fundamentales a la espera del encuentro definitivo con Dios.

Queridos hermanos en el episcopado, sacerdotes concelebrantes, diáconos; estimados familiares de nuestro hermano Francisco, especialmente queridos su padre Manuel y su madre Mercedes, su hermano y su hermana, sus cuñados, sobrinos, familiares y amigos de Tocina y de toda la Archidiócesis. La certeza del encuentro definitivo con el Señor, que nos espera como un Padre que es todo amor, nos da fortaleza en medio de la debilidad. Su Palabra es luz en el camino especialmente cuando pasamos por los valles oscuros del dolor por la pérdida de un ser querido, con los interrogantes que suscita, de difícil respuesta.

“Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela” (Lc 12, 37). Ciertamente nuestro hermano ha sido como uno de esos “criados” a los que hace referencia el Evangelio al que “el amo” ha encontrado velando. Ha sido un sacerdote entregado, que ha consagrado su vida a Cristo y a la Iglesia. Alguien, que imitando a su Señor, se ha convertido en servidor de sus hermanos, poniendo a disposición de todos ellos sus cualidades y virtudes, el trabajo, la persona y toda la existencia. Y más allá de su labor pastoral, podemos afirmar que se ha entregado a sí mismo. Por ello ha dejado un recuerdo, una huella imborrable y llena de cariño en los lugares en los que ha desarrollado su ministerio sacerdotal.

En el atardecer de ayer, 27 de diciembre, fiesta de san Juan Evangelista, el Apóstol joven, murió nuestro hermano Francisco José, joven sacerdote. Nació en Sevilla el 4 de julio de 1981. Ordenado presbítero el 23 junio de 2018, al día siguiente celebró su Primera Misa aquí, en esta parroquia. Ejerció su ministerio como secretario del arzobispo emérito don Juan José Asenjo, que se une espiritualmente a nuestra celebración desde Sigüenza, (esta mañana he hablado con él), y como capellán de las madres Salesas y director de la Archicofradía de la Guardia de Honor. Desde el 12 de junio de 2021 también colaboraba en mi secretaría particular con don Manuel, y junto a él tenía su despacho, hasta que la enfermedad se hizo presente.

De don Francisco José, nuestro querido Fran, nos queda como un tesoro el testimonio de una fidelidad absoluta al Señor y a la Iglesia, a la misión encomendada, a la palabra dada y a los compromisos adquiridos. Una expresión de esa fidelidad era su sentido de la obediencia debida a su obispo en virtud de la promesa hecha en la ordenación; en todo momento manifestó una disponibilidad para el servicio a la comunidad diocesana, en todos los sentidos, hasta el punto de buscar expresamente ocasiones para colaborar.

Era una persona muy prudente e inteligente, tenaz y constante en la consecución de los objetivos planteados. Una muestra clara ha sido su dedicación y sus logros en los estudios de teología; ha vivido una actitud de pobreza y sencillez en relación con las riquezas y el prestigio personal. Eficaz y discreto, y al mismo tiempo lúcido en sus apreciaciones de la realidad pastoral, demostrando un fino sentido del humor. Entregó su vida a Cristo y a la Iglesia. Fue éste el ideal que inspiró su vida, desarrollada de una manera fiel y diligente, generosa y desinteresada.

En el proceso de su enfermedad ha aceptado el sufrimiento y el dolor de modo ejemplar, y también ha sido modélico en el seguimiento de los tratamientos médicos, y en su lucha hasta el final. Se ha puesto en manos de Dios con plena conciencia y decisión. Era un hombre espiritual, un hombre de oración, y celebraba los sacramentos con unción. Recuerdo diferentes conversaciones en las que habíamos comentado que resulta fácil a un sacerdote ofrecer al Señor una actividad incesante y agotadora, respondiendo a tantas urgencias pastorales del mundo de hoy, pero no resulta tan fácil ofrecerle la enfermedad y la aparente impotencia para el Trabajo evangelizador, para llevar a cabo diferentes proyectos. Teníamos muy claro los dos que este ofrecimiento, este entregarse en manos de Dios en radicalidad y totalidad se convierte en la ofrenda más agradable antes us ojos, en la fuente principal de la fecundidad apostólica, de una fecundidad pastoral incalculable.

Con las palabras del profeta Isaías hemos escuchado el anuncio de aquel banquete escatológico, signo de la victoria definitiva de Dios sobre la muerte. En la presencia de Cristo, muerto y resucitado, somos nosotros los que desde la montaña de Sión, esperamos con fe que el Señor “secará las lágrimas de todos los hombres y borrará el oprobio de su pueblo en toda la tierra (. .) Alegrémonos y celebremos que nos haya salvado”.

Hoy estamos doloridos por la pérdida de nuestro hermano Fran. En estos momentos de prueba, la Palabra de Dios es fuente de consuelo y esperanza. Cristo ha vencido a la muerte con su resurrección. En la oración, en el silencio, en la Palabra del Señor, acudiendo al amparo de María Santísima, dulce Madre, encontramos la fuerza y ​​el consuelo. La muerte de una persona a la que nos unen vínculos tan grandes de cariño nos produce dolor. Estos mismos sentimientos los experimentó el Señor Jesús ante la tumba de su amigo Lázaro, acompañando el llanto de sus hermanas, y él mismo se conmovió hasta el punto que sus ojos se llenaron de lágrimas. Son precisamente esas lágrimas que Dios ha prometido secar de todos los rostros las que hoy seca también por la presencia de Cristo Resucitado y por el consuelo que unos y otros nos ofrecemos con palabras de esperanza. Él nos dará la fortaleza para continuar; él nos dará la esperanza a pesar de las pruebas y sufrimientos de la vida, para que podamos soportar el dolor; así el Señor nos encontrará preparados cuando Él vuelva.

Al celebrar la Eucaristía, que es actualización del sacrificio redentor de Cristo y memorial de la Pascua, pidamos al Señor que se cumplan en Francisco José, sacerdote, la plenitud del gozo eterno, del amor pleno en la presencia de Dios, para que pueda recibir la herencia incorruptible prometida por Dios a sus amigos. Él tenía bien ceñida su cintura y major encendida la lámpara (cf. Lc 12, 35). Estaba preparado, para la llegada del Hijo del hombre. Que María Santísima lo acoja y le acompañe al paraíso, para que pueda disfrutar por toda la eternidad de la felicidad de los justos en la presencia del Señor. Que así sea.

 

 

 

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La Archidiócesis hispalense despide al sacerdote Francisco Fernández

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La Archidiócesis hispalense despide al sacerdote Francisco Fernández

La Parroquia de San Vicente mártir, de Tocina, acogió ayer, 28 de diciembre, la Misa exequial en sufragio de Francisco Fernández, sacerdote diocesano fallecido a los 42 años tras una larga enfermedad.

El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, presidió la Eucaristía, que estuvo concelebrada por los obispos auxiliares de la diócesis, monseñor Teodoro León y monseñor Ramón Valdivia, y en la que participaron más de 70 sacerdotes y cientos de fieles.

Durante su homilía, monseñor Saiz hizo una exhortación a la esperanza cristiana de la resurrección, recordando que “todo cristiano debe estar siempre preparado para afrontar el paso de la muerte. Todo creyente es invitado a contemplar el futuro, tanto el personal como el universal, desde la perspectiva de la parusia, y al mismo tiempo debe orientar su vida teniendo en cuenta las realidades últimas y fundamentales a la espera del encuentro definitivo con Dios”.

En esta línea, insistió en que “la certeza del encuentro definitivo con el Señor, que nos espera como un Padre que es todo amor, nos da fortaleza en medio de la debilidad. Su Palabra es luz en el camino especialmente cuando pasamos por los valles oscuros del dolor por la pérdida de un ser querido, con los interrogantes que suscita, de difícil respuesta”.

Sobre Francisco Fernández, el arzobispo recordó que fue “un sacerdote entregado, que ha consagrado su vida a Cristo y a la Iglesia. Que más allá de su labor pastoral, se ha entregado a sí mismo”. Y continuó señalando que este presbítero “ha dejado un recuerdo, una huella imborrable y llena de cariño en los lugares en los que ha desarrollado su ministerio sacerdotal”. Destacó también su “testimonio de fidelidad absoluta al Señor y a la Iglesia”, su prudencia e inteligencia, lo describió como alguien “tenaz y constante en la consecución de los objetivos planteados. Eficaz y discreto, y al mismo tiempo lúcido en sus apreciaciones de la realidad pastoral, demostrando un fino sentido del humor”. En definitiva, apuntó don José Ángel durante la ceremonia, Francisco “nuestro querido Fran, entregó su vida a Cristo y a la Iglesia. Fue éste el ideal que inspiró su vida, desarrollada de una manera fiel y diligente, generosa y desinteresada”.

Reconoció también que “hoy estamos doloridos por la pérdida de nuestro hermano Fran”, pero recalcó que, en estos momentos de prueba, “la Palabra de Dios es fuente de consuelo y esperanza”. “Él (Dios) -añadió- nos dará la fortaleza para continuar; Él nos dará la esperanza a pesar de las pruebas y sufrimientos de la vida, para que podamos soportar el dolor; así el Señor nos encontrará preparados cuando Él vuelva”.

Puede leer la homilía completa aquí.

Fotografías de Antonio Ávila

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Maranathá de Aguilar de la Frontera: peregrinos como pastores hacia Belén

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El grupo joven Maranathá de Aguilar de la Frontera nace de la inquietud de jóvenes cristianos dispuestos a vivir su fe en comunidad

Una peregrinación denominada “The Chosen II: los pastores” al Santuario de Nuestra Señora de los Remedios ha reunido al grupo Maranathá de Aguilar de la Frontera, una acción con motivo de la Navidad a la que han querido llamar de este modo para «ser como los propios pastores que recibieron el anuncio del Ángel, viviéndolo desde la humildad, abandonándolo todo (nuestra rutina diaria, móviles, comodidad…) e ir corriendo a adorar al Niño Jesús, sentados al raso de la noche , entre paja y frío, encontrándonos con el Señor, que una vez más nace para nosotros. Dios se muestra primero a los más pobres», aseguran en un comunicado.

La adoración durante la madrugada centró la peregrinación y, acompañados por el párroco de Aguilar de la Frontera, Pablo Lora, realizaron otras actividades destinadas a reconocer el valor de la humildad y conectar con las necesidades de su entorno. Cada joven escribió una carta para las personas mayores de la residencia de Aguilar de al Frontera para recordarles que son queridas y valoradas y tuvieron también catequesis relacionadas con el anuncio del ángel a los pastores, «en las que descubrimos que la verdadera adoración que agrada a Dios debe ser en espíritu y en verdad», añaden. Hubo momentos de juego, con una Gymkana y por la mañana, celebraron la Eucaristía y una comida con la que finalizaron el retiro.

Ante esta experiencia de fe y adoración en comunidad, «la conclusión que sacamos de esta peregrinación es que el Espíritu Santo es quien nos mueve y quien abre nuestros ojos para ver y sentir todo lo que Dios es para nosotros en Jesús». Durante la peregrinación, los jóvenes han tenido presentes las palabras con las que el Papa Benedicto XVI definió la presencia del Pesebre en la vida de cada hombre:
“CIELO Y TIERRA SE TOCAN EN UN ESTABLO. QUIEN ACOGE EL CORAZÓN DE DIOS EN EL ESTABLO, TOCA EL CIELO. ESTE HOMBRE NUEVO ES CAPAZ DE HACER UN MUNDO NUEVO”.






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Proyecto Raquel en el umbral de su décimo aniversario

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En el día de ayer, 28 de diciembre, en el que la Iglesia hacía memoria de los Santos Inocentes, algunos de los miembros del Proyecto Raquel nos unimos a la comunidad parroquial de San Bartolomé de Jaén, para celebrar la Eucaristía y hacer presentes a las víctimas de esa «cultura de la muerte», como la denominó San Juan Pablo II. Hoy día son muchos “los inocentes” que no pueden defender su vida, que no se les reconoce su dignidad de persona, y que o bien directamente se les imposibilita la oportunidad de seguir viviendo, por medio del aborto procurado, o son empujados a la eutanasia o del suicidio asistido.

Muchas son las victimas que esta “cultura de la muerte” provoca. Y Proyecto Raquel, en sus nueve años de implantación en nuestras diócesis intenta recuperar al menos a los padres y madres heridos por el aborto procurado.

Mediante un acompañamiento, estructurado en diez etapas, se les ofrece la posibilidad, partiendo de la verdad de lo ocurrido, de recuperar sus vidas acogiendo la misericordia de Dios. Las personas acompañadas no sólo sufren el conocido Síndrome Post Aborto -expresando su dolor a través de una sintomatología de tristeza, sentimientos de culpabilidad, ansiedad generalizada, ideas de auto y hetero agresividad, trastornos del sueño, e incluso, cuadros psicóticos- sino que, sobre todo, subyace una gran carga de culpa que les imposibilita aceptar el perdón como primer paso para abrirse a la misericordia de Dios. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y que viva, y Dios no quiere que las personas que abortan y los que promueven el aborto se condenen, sino que se sanen, que se conviertan y que vivan.

En las vísperas del día de los inocentes, en el Face to God, también Proyecto Raquel se hizo presente compartiendo su testimonio. En este caso de los actuales coordinadores del Proyecto Raquel, acompañantes y testigos en primera persona de cómo actúa la misericordia del Señor y rehace las vidas a través de la sanación que Dios le ha regalado.

Nuestro Obispo, Don Sebastián, que estuvo presente, animó a todos, y especialmente a los componentes de Proyecto Raquel, a ser misioneros de la misericordia de Dios, a ser fieles “embajadores” de esa iglesia en campaña que acoge, acompaña y cura heridas. Recordando que ante tantas tinieblas que aún persisten en nuestra sociedad Jesús viene a traer luz y esperanza. Cristo nace y vence el mal. Invitando a todos a ser transmisores de ese mensaje, que para muchos su pone también un primer anuncio.

Proyecto Raquel en nuestra Diócesis sigue acompañando a esos hermanos y hermanas heridos, que viven con dolor las secuelas de un aborto procurado, al que pueden solicitar ayuda, de forma totalmente confidencial, llamando a su teléfono 639 854 330.

Ricardo Cobo
Proyecto Raquel Jaén

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