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Ser cristianos en redes sociales

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Ser cristianos en redes sociales

El Dicasterio para la Comunicación ha publicado recientemente un documento bajo el título ‘Hacia una plena presencia’ en el que se realiza una reflexión pastoral sobre la interacción en las redes sociales.

Este es fruto del trabajo de expertos, educadores, jóvenes profesionales y líderes, laicos, sacerdotes y religiosos, y en él afrontan algunas de las principales cuestiones relativas al modo en que los cristianos deberían participar en el mundo digital. “No se proponen ser una guía precisa para el ministerio pastoral en esta área. En cambio, se espera que promuevan una reflexión común sobre nuestras experiencias digitales, animando a las personas y a las comunidades a adoptar un enfoque constructivo y creativo que fomente una cultura de amor al prójimo”.

Trampas y riesgos

El documento se divide en cuatro apartados, en los que va desarrollando la idiosincrasia de la presencia de un cristiano en las redes sociales.

En la primera parte, el texto advierte de “las trampas en las autopistas digitales”. Entre ellas señala cómo los usuarios de internet se han transformado en consumidores y mercancías: “En cuanto consumidores, se les presenta publicidad personalizada y contenido patrocinado hecho a su medida; en cuanto mercancías, sus perfiles y sus datos se venden a otras empresas para el mismo fin”. Esta personalización de los resultados de búsqueda, conlleva “la exposición forzada a una información parcial que corrobora nuestras propias ideas y refuerza nuestras creencias, y nos conduce a aislarnos en burbujas creadas por los filtros”. Eso, a su vez, conlleva el riesgo de caer en discursos agresivos y negativos, “que ofrecen un terreno fértil para la violencia, el abuso y la desinformación”. Ante este escenario, el documento invita a que “pasemos de una concepción de los medios digitales como experiencia individual, a otra basada en el encuentro mutuo que promueve la construcción de la comunidad”.

El segundo punto del documento se titula ‘De la conciencia al verdadero encuentro’ y aborda cómo la abundancia de información produce en los usuarios “una sobrecarga” y provoca que “nuestra atención se disperse”. Otro problema cognitivo asociado a la cultura digital es “la pérdida de la capacidad de pensar de modo profundo y centrado”. Al respecto, apuntan desde el Dicasterio para la Comunicación, “sin silencio ni espacio para pensar despacio, en profundidad y con propósito, corremos el riesgo de perder no solo las capacidades cognitivas, sino también el espesor de nuestras interacciones”.  Como respuesta a esta situación, se propone buscar el silencio, “que puede compararse con una desintoxicación digital, que no es simplemente abstinencia, sino una forma de interactuar a un nivel más profundo con Dios y con los demás”.

De la pantalla al encuentro

El tercer apartado del documento invita a superar la lógica dicotómica de lo digital frente a lo físico, en persona, y “asumir una lógica de ambas cosas a la vez, basada en la complementariedad y la totalidad de la vida humana y social”. En ambos escenarios, por tanto, se promueve alejarnos del “tribalismo digital en el que los grupos se enfrentan unos a otros con espíritu de contraposición”. En cambio, exhorta a “convertirnos en motores de cambio imaginando nuevos modelos basados en la confianza, la transparencia, la igualdad y la inclusión”. Un modelo de presencia en las redes sociales que derive en un encuentro personal con otros y especialmente con Dios, ya que “la web social complementa, pero no sustituye el encuentro en persona”.

Cada cristiano es un microinfluente

El texto concluye ofreciendo un perfil del comunicador cristiano: “Estamos llamados a dar testimonio de un estilo de comunicación que no se basa únicamente en el individuo, sino en una forma de construir comunidad y pertenencia”. También recomienda la narración de historias, “gracias a su poder único para capturar la atención y hablarnos directamente”. El estilo del cristiano en redes sociales debe ser, además, “reflexivo, no reactivo. Debemos estar atentos a no publicar y compartir contenidos que puedan causar malentendidos, exacerbar la división, incitar al conflicto y ahondar los prejuicios”. En esta línea, se insiste en que el influente cristiano debe ser reconocido por “su disponibilidad para escuchar, por discernir antes de actuar, tratar a las personas con respeto y por responder con una pregunta en vez de con un juicio”. En definitiva, el documento recuerda que en redes sociales “no estamos haciendo publicidad, sino comunicando la vida que se nos ha dado en Cristo”, por tanto, “todo cristiano debe procurar no hacer proselitismo, sino dar testimonio”.

 

 

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Domingo V Tiempo Ordinario – B

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Domingo V Tiempo Ordinario – B

Mc 1, 29-39. “Curó a muchos enfermos de diversos males”.

En este evangelio podemos destacar dos aspectos, por una parte cómo era la vida cotidiana de Jesús y cuál era su proyecto. Se centraba en curar a los enfermos, compartir la comida con los hambrientos, estar al lado de los que sufren y el remediar las penalidades y sufrimientos de las gentes.

Dice a los apóstoles: “vámonos a otra parte”, y predicaba ¿Qué predicaba? Enseñaba el camino para buscar y encontrar a Dios. Y ¿dónde está Dios? Está a nuestro alcance… en el que sufre, el enfermo, el que está solo, hasta en el que va de sobrado por la vida; Ahí está Dios. Y ahí está nuestra misión, en acompañar, acoger, y sanar a las personas sea cual sea su forma de vivir o de pensar. Y hacer lo mismo que hacia Jesús de Nazaret es transmitir e invitar a su seguimiento en un “proyecto de vida”.

Por otra parte, la necesidad de Jesús de orar al Padre, en los evangelios hay muchos textos donde relatan la importancia de la oración en la vida diaria de Jesús. Como buen judío rezaría al comenzar la jornada y al terminar el día con actitud de acción de gracias, una oración sencilla y vital. Jesús necesitaba un contacto más íntimo con Dios, un contacto con su Padre bueno y misericordioso; para orar no iba al templo, sino a sitios solitarios, al campo, al monte. Y así pasaba noches enteras en oración, necesitaba tener ese contacto íntimo y silencioso con su Padre. Pero ¿cuándo oraba Jesús? podríamos preguntarnos y ¿Cuándo no oraba? Siempre estaba en intima unión con su Padre, Jesús le bendecía en cualquier momento del día, rezaba al curar a los enfermos, mientras imponía sus manos su corazón se eleva al Padre; para comunicar a los enfermos la vida que él mismo recibe del Padre.

Hasta en el Getsemaní su confianza en el Padre es firme en medio de la angustia.

Esa necesidad se la contagió a sus discípulos; “Maestro enséñanos a orar” Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre,…

María Ferrer Milán,
Directora del secretariado de Pastoral de la Salud.

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“Aquí estoy, Señor, hágase tu voluntad”. XXVIII Jornada de la Vida Consagrada

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El 2 de febrero celebramos la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo en brazos de su madre María y acompañados de su padre José. Es fiesta de luz y de esperanza. Cumplidos los 40 días después del parto virginal, María lleva al Templo a su hijo único Jesús como primogénito, para ofrecerlo a Dios como manda la ley de Moisés, y para ser rescatado mediante una ofrenda alternativa. En este caso, la ofrenda propia de una familia pobre, la de un par de tórtolas.

Se trata de una escena entrañable. Jesús entra en el Templo por primera vez en brazos de su madre María y acompañado de José su padre. “Portones, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas, va a entrar el rey de la gloria”, canta el salmo 23, que tiene su cumplimiento en este momento. La solemnidad del salmo contrasta con la sencillez de la escena, puesto que Jesús entra como uno entre tantos.

Y Jesús es descubierto por el anciano Simeón, que lleva toda la vida esperando este momento y descubre proféticamente quién es este niño y quién será en el futuro. Por una parte, este anciano Simeón canta el Nunc dimittis, (ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz), y por otra, anuncia a María que este niño será signo de contradicción y a ella una espada le atravesará el alma de dolor. Es una fiesta agridulce, con este doble sentido.

Coincidiendo con esta fiesta, en la que María es la candelaria, porque lleva en sus manos la luz del mundo, Jesucristo nuestro Señor, celebramos la Jornada de la Vida Consagrada, para recordar a todo el pueblo cristiano el gran valor que tiene la vida consagrada en el seno de la Iglesia. La vida consagrada es la vida que tuvieron Jesús y su madre bendita, y que ha dejado en la Iglesia una estela preciosa de santidad.

La vida consagrada se concreta en múltiples formas, desde la vida contemplativa de clausura o no clausura hasta la vida religiosa en sus múltiples carismas y misiones en la Iglesia, incluyendo las formas de vida consagrada en el mundo por medio de los Institutos seculares o las vírgenes consagradas, incluso los ermitaños diocesanos. Toda esta vida consagrada tiene como factor común vivir en la pobreza voluntaria por amor, esa pobreza que dignifica al parecerse a Jesús, una pobreza que abre el camino de acercamiento a los pobres; en la virginidad o castidad completa por amor, que renuncia al matrimonio para hacerlo más valioso, en un desposorio verdadero con Jesucristo único esposo de todos; y en la obediencia como camino de libertad en el amor. Normalmente en vida comunitaria, porque Dios nos ha llamado a vivir en su santa Iglesia, familia de Dios.

La vida consagrada es un testimonio fuerte en el mundo de los valores del Reino, que ha comenzado en Jesús y se consumará al final de los tiempos. Constituyen un grito para todos los que vivimos en el mundo de que Dios es lo único necesario, sólo Dios basta. Y nos enseñan a todos cuál es el camino de la santidad, que hay que buscar desde cualquier camino en la vida. Por eso, no nos puede faltar en la Iglesia y en el mundo el testimonio de la vida consagrada en sus múltiples formas. Es un bien común necesario.

El lema de este año, “Aquí estoy Señor, hágase tu voluntad”, subraya esa actitud de Jesús, la obediencia, por la cual Jesús estuvo atento en todo momento a la voluntad de su Padre, y pide de todo cristiano, especialmente de los consagrados, la misma actitud de ofrenda, de entrega, de adoración. Es una actitud de suprema libertad, libre de todo otro lazo, aunque fuera bueno o legítimo, y entregada a la voluntad del Padre, cuyos planes son siempre para nuestro bien y el de los demás.

Oramos por los consagrados de nuestra diócesis de Córdoba y agradecemos a Dios su presencia, su testimonio, su labor en tantos campos. Sin la vida consagrada, la Iglesia no sería la esposa bella de nuestro Señor Jesucristo. Que no nos falte en nuestra diócesis esa vida consagrada que a todos nos invita a la santidad. Así lo celebramos el 2 de febrero en la Catedral a las 5 de la tarde.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

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Carta Pastoral de Mons. Francisco Jesús Orozco, para la Jornada de la Vida Consagrada

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Carta Pastoral de Mons. Francisco Jesús Orozco, para la Jornada de la Vida Consagrada

 

«Aquí estoy, Señor, hágase tu voluntad»

JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA 2024

Queridos hermanos todos:

El próximo día 2 de febrero la Iglesia celebra la fiesta litúrgica de la Presentación del Señor. Cuarenta días después de su nacimiento, Jesús es llevado por sus padres al Templo, como mandaba la Ley, para ser consagrado a Dios. De ahí que ese día también se celebre la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. En este día la Iglesia pone en valor la vocación y la misión de los consagrados al Señor desde los diferentes y variados carismas; y nos invita a la oración por quienes viven en entrega y servicio a Dios y a los hombres en la vida apostólica y en la vida contemplativa.

“Aquí estoy, Señor, hágase tu voluntad”, es el lema elegido este año por la Conferencia Episcopal Española para la XXVIII Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Toda vocación requiere un diálogo profundo entre el que llama y el que se siente llamado. Comunicación y diálogo son dos actitudes que el Papa Francisco, con el Sínodo de la Sinodalidad, desea que estén muy presentes en la Iglesia.

El lema está inspirado en la frase bíblica que repite en tantos llamados la respuesta personal de quien ha experimentado en su vida la llamada de Dios y la ha querido poner en práctica. Muchas vidas en la Sagrada Escritura expresan cómo Dios, en cada época y lugar, ha elegido y llamado a hombres y mujeres a los que les ha encargado una misión. El ofrecimiento personal, en libertad y por amor, ha sido la respuesta afirmativa de los elegidos.

Así respondió la Santísima Virgen al anuncio del ángel: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38). Y la vida de Jesús, consistirá precisamente en no hacer su propia voluntad sino la del Padre, llevada hasta las últimas consecuencias en el anuncio e implantación del reino aquí en la tierra, que le conducirá a la muerte en cruz como martirio aceptado, tal y como se manifiesta en la oración en el Huerto de los Olivos: “Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22,42).A orar así nos enseña Jesús con la preciosa oración del Padrenuestro, que forma parte de la espiritualidad cristiana: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mt 6,10). Y en el Evangelio también se entiende el cumplimiento de la voluntad de Dios como el cumplimiento de la voluntad de Jesús: “El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama” (Jn 14,21). 

La Vida Consagrada es respuesta a la llamada de Dios: “¡Aquí estoy!”. Se concreta en el ofrecimiento a través de la vivencia fiel de los votos de castidad, pobreza y obediencia, como lo hizo en perfecta oblación Jesucristo (ofrenda y sacrificio) hasta la muerte y lo realizó con su “Sí” (Fiat) María.

Cuando un consagrado dice “¡Aquí estoy!”, también está diciendo “¡Aquí estamos!”. Todos los cristianos estamos llamados a vivir nuestra vocación y seguimiento al Señor dentro de la comunidad eclesial. Los consagrados, como todo cristiano, también viven la voluntad divina como comunidad que forma parte del pueblo de Dios en camino. Esto nos lleva a una comprensión profética de la Iglesia sinodal y en misión, como nos propone el Papa Francisco: “Hoy no vemos el fruto completo de este proceso, pero con amplitud de miras podemos contemplar el horizonte que se abre ante nosotros. El Señor nos guiará y nos ayudará a ser una Iglesia más sinodal y más misionera, que adora a Dios y sirve a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo, saliendo a llevar la reconfortante alegría del Evangelio a todos”. (cf. Homilía de Clausura de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, 29 de octubre de 2023).

La voluntad de Dios es siempre el horizonte de cada uno de los consagrados en los diferentes carismas, viviendo un estilo de vida en fraternidad y misión, en cada una de las comunidades en las que están integrados y entregados. El «¡Hágase!» sinodal en cada comunidad de Vida Consagrada contribuye a edificar la comunión de todo el pueblo de Dios, uniéndonos fraternalmente en el ser y en la misión.

De ahí que, durante este curso pastoral 2023-2024, toda la diócesis de Guadix, en actitud misionera y de primer anuncio, se vuelque y ponga todos sus esfuerzos en la Misión Diocesana: “Caminando con María hacía Cristo”, que con motivo del Año Jubilar Mariano de Ntra. Sra. la Virgen de las Angustias, en el centenario de su coronación canónica, nos ha regalado el papa Francisco. La Pre-Misión nos ha ocupado desde el mes de octubre del pasado año 2023. La misión, del 15 de febrero al 3 de marzo, se desarrollará de manera simultánea en los cinco arciprestazgos, en cada parroquia, acompañada por un grupo de consagrados y de misioneros laicos de Guatemala, Canadá, Colombia, Venezuela y España, coordinados por las religiosas de la congregación Marta y María. En la “pos-misión”, continuaremos potenciando todo lo realizado y vivido durante los días de misión.

Cuento con todos los consagrados de la diócesis. Os pido que os unáis y colaboréis activamente en todo lo que durante la misión se vaya realizando en el lugar donde os encontréis, especialmente en vuestra comunidad parroquial. De antemano, os agradezco vuestra aportación y contribución con vuestra presencia y servicio durante estos días de misión diocesana, como lo hacéis cada día en el desempeño de vuestras tareas evangelizadoras en los colegios, residencias de ancianos, en las parroquias, y en el silencio de la oración contemplativa, quienes se encuentran enclaustradas.

En nuestra oración, de una manera muy especial, os tenemos presentes a todos los consagrados y, particularmente, a los que hacéis vuestro camino y misión particular con nosotros, en nuestra diócesis. Pidamos por vuestras necesidades, especialmente por el aumento de vocaciones.

¡Gracias, queridos consagrados y felicidades en esta Jornada! Que Dios os afiance en vuestro “Sí”.

Con mi afecto y bendición.

+Francisco Jesús Orozco Mengíbar

Obispo de Guadix

 

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La Inteligencia Artificial, tema de la jornada de formación permanente del clero de la diócesis de Guadix

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La Inteligencia Artificial, tema de la jornada de formación permanente del clero de la diócesis de Guadix

El clero de la diócesis de Guadix ha celebrado una nueva jornada de formación permanente. Ha sido el miércoles 31 de enero, en el Centro Diocesano de Espiritualidad. En esta ocasión, los sacerdotes han tratado el tema de la Inteligencia Artificial -IA-, que cada vez está más presente entre nosotros. El ponente ha sido el periodista Antonio Moreno, que trabaja en la delegación de MCS de la diócesis de Málaga y que es un especialista en comunicación a través de entornos digitales y redes sociales, así como en Inteligencia Artificial y sus aplicaciones prácticas en la vida pastoral.

 

Precisamente de las herramientas que se pueden encontrar en Internet y que pueden ser útiles para el trabajo pastoral de los sacerdotes trató la primera parte de la jornada de formación. Antonio Moreno presentó algunos de los programas o webs que ofrecen recursos con IA, muchos de ellos gratuitos.

En la segunda parte de la jornada, el ponente presentó algunos de los beneficios que aporta la IA , también algunos de los riesgos que ya se vislumbran. Y, por supuesto, habló de cómo el papa, en los últimos mensajes para las Jornadas de las Comunicaciones Sociales, ha abordado el tema de la IA, alertando de algunos peligros si se hace un mal uso de ella.

A estas jornadas de formación también ha asistido el obispo, D. Francisco Jesús Orozco, que presentó al ponente, al que conoce bien, pues es el obispo delegado para los MCS en la Asamblea de Obispos del Sur de España. Cada año, D. Francisco Jesús se reúne dos veces con los miembros de las delegaciones de Medios de Andalucía.

Para la mayoría de los sacerdotes de la diócesis de Guadix, todo lo tratado acerca de la IA les ha sabido a nuevo. Se trata de una realidad cava vez más presente en la sociedad, que presenta grandes ventajas, pero sobre la que también hay grandes dudas por lo peligrosa que puede ser si su uso es perverso o se falta a la ética.

Antonio Moreno, además de trabajar en la delegación de MCS de Málaga, colabora en Cope, en Trece Tv y en otros medios, tanto malagueños como nacionales. En 2019, recibió el Premio Bravo! de Nuevas Tecnologías y es el autor del libro “La caja de los hilos: Tejiendo evangelio en red”, que trata sobre los hilos que abrió en Twitter, en los que narraba, con ingenio y actualidad, a modo de reportajes y a golpe de tuits, escenas de los Evangelios, como el Nacimiento de Jesús, o la Pasión.

Sin duda, ha sido una jornada de formación muy provechosa y sobre un tema de actualidad, lo que se pide para una jornada de formación permanente.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Finalizan las obras de recuperación de la fachada de la parroquia de Cuevas Bajas

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Las obras de recuperación de la fachada de la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Cuevas Bajas han llegado a su fin. Con un presupuesto de 78.000 euros, sufragados mediante un convenio del Obispado con el Ayuntamiento de la localidad, la obra ha recuperado la portada de piedra arenisca original, eliminando el mármol de factura reciente que lo cubría así como su puerta de madera.

Aarón Benzaquén, párroco de la localidad ha afirmado estar «muy contento de esta rehabilitación que ha puesto en marcha la Diócesis en colaboración con el Ayuntamiento. La parroquia de San Juan Bautista es el mayor elemento patrimonial del municipio y ha hecho que todos se vuelquen y se interesen por su arreglo». Asimismo, ha agradecido «al párroco anterior, Carlos Samuel Córdoba, su implicación para que esta obra se realizara con éxito, junto a la corporación municipal y todos los trabajadores y expertos en la materia».

La Iglesia Parroquial de San Juan Bautista se sitúa en una plaza situada en el centro del pueblo. La actual iglesia es de la primera mitad del siglo XVIII y está construida sobre otra iglesia primitiva de dimensiones mucho más pequeñas. Las profundas obras de remodelación y ampliación que sufrió esta primera construcción se llevaron a cabo por el alarife de Antequera, Juan de Reina.

Su interior es de tres naves separadas por arcos de medio punto sobre gruesos pilares, en el lado izquierdo se abre la capilla del Sagrario, elemento singular de esta iglesia pues normalmente se encuentra detrás del altar mayor

El exterior es de mampostería y de ladrillo visto, de la fachada principal destaca su torre que alberga el reloj y el campanario rematado por un frontón triangular sobre el que se apoya una veleta y una cruz.

Con esta intervención se ha devuelto a esta Iglesia su imagen estética primitiva, que mantuvo hasta mediados del siglo XX.

La intervención ha consistido en la eliminación del peto añadido en la cubierta y la limpieza de la fachada mediante la proyección de silicato de aluminio, restituyendo juntas con morteros de cal e hidrofugación final con siloxanos, devolviendo su policromía y aspecto original.

Las obras han sido dirigidas por el arquitecto técnico de la diócesis Pablo Pastor.

El presupuesto total de la obra ha ascendido a 77.860,70 euros, sufragados mediante convenio entre el Obispado de Málaga y el Ayuntamiento de Cuevas Bajas. Las obras han sido ejecutadas por la empresa local Rofez Construcciones SL, con la colaboración de Chapitel Restauración y Conservación. 

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El papa Francisco hace público su mensaje para la Cuaresma 2024

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Ofrecemos el mensaje para la Cuaresma 2024 hecho público hoy por el papa Francisco bajo el título: «A través del desierto Dios nos guía a la Libertad».

A través del desierto Dios nos guía a la libertad

Queridos hermanos y hermanas:

Cuando nuestro Dios se revela, comunica la libertad: «Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud» (Ex 20,2). Así se abre el Decálogo dado a Moisés en el monte Sinaí. El pueblo sabe bien de qué éxodo habla Dios; la experiencia de la esclavitud todavía está impresa en su carne. Recibe las diez palabras de la alianza en el desierto como camino hacia la libertad. Nosotros las llamamos “mandamientos”, subrayando la fuerza del amor con el que Dios educa a su pueblo. La llamada a la libertad es, en efecto, una llamada vigorosa. No se agota en un acontecimiento único, porque madura durante el camino. Del mismo modo que Israel en el desierto lleva todavía a Egipto dentro de sí ―en efecto, a menudo echa de menos el pasado y murmura contra el cielo y contra Moisés―, también hoy el pueblo de Dios lleva dentro de sí ataduras opresoras que debe decidirse a abandonar. Nos damos cuenta de ello cuando nos falta esperanza y vagamos por la vida como en un páramo desolado, sin una tierra prometida hacia la cual encaminarnos juntos. La Cuaresma es el tiempo de gracia en el que el desierto vuelve a ser ―como anuncia el profeta Oseas― el lugar del primer amor (cf. Os 2,16-17). Dios educa a su pueblo para que abandone sus esclavitudes y experimente el paso de la muerte a la vida. Como un esposo nos atrae nuevamente hacia sí y susurra palabras de amor a nuestros corazones.

El éxodo de la esclavitud a la libertad no es un camino abstracto. Para que nuestra Cuaresma sea también concreta, el primer paso es querer ver la realidad. Cuando en la zarza ardiente el Señor atrajo a Moisés y le habló, se reveló inmediatamente como un Dios que ve y sobre todo escucha: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel» (Ex 3,7-8). También hoy llega al cielo el grito de tantos hermanos y hermanas oprimidos. Preguntémonos: ¿nos llega también a nosotros? ¿Nos sacude? ¿Nos conmueve? Muchos factores nos alejan los unos de los otros, negando la fraternidad que nos une desde el origen.

En mi viaje a Lampedusa, ante la globalización de la indiferencia planteé dos preguntas, que son cada vez más actuales: «¿Dónde estás?» (Gn 3,9) y «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9). El camino cuaresmal será concreto si, al escucharlas de nuevo, confesamos que seguimos bajo el dominio del Faraón. Es un dominio que nos deja exhaustos y nos vuelve insensibles. Es un modelo de crecimiento que nos divide y nos roba el futuro; que ha contaminado la tierra, el aire y el agua, pero también las almas. Porque, si bien con el bautismo ya ha comenzado nuestra liberación, queda en nosotros una inexplicable añoranza por la esclavitud. Es como una atracción hacia la seguridad de lo ya visto, en detrimento de la libertad.

Quisiera señalarles un detalle de no poca importancia en el relato del Éxodo: es Dios quien ve, quien se conmueve y quien libera, no es Israel quien lo pide. El Faraón, en efecto, destruye incluso los sueños, roba el cielo, hace que parezca inmodificable un mundo en el que se pisotea la dignidad y se niegan los vínculos auténticos. Es decir, logra mantener todo sujeto a él. Preguntémonos: ¿deseo un mundo nuevo? ¿Estoy dispuesto a romper los compromisos con el viejo? El testimonio de muchos hermanos obispos y de un gran número de aquellos que trabajan por la paz y la justicia me convence cada vez más de que lo que hay que denunciar es un déficit de esperanza. Es un impedimento para soñar, un grito mudo que llega hasta el cielo y conmueve el corazón de Dios. Se parece a esa añoranza por la esclavitud que paraliza a Israel en el desierto, impidiéndole avanzar. El éxodo puede interrumpirse. De otro modo no se explicaría que una humanidad que ha alcanzado el umbral de la fraternidad universal y niveles de desarrollo científico, técnico, cultural y jurídico, capaces de garantizar la dignidad de todos, camine en la oscuridad de las desigualdades y los conflictos.

Dios no se cansa de nosotros. Acojamos la Cuaresma como el tiempo fuerte en el que su Palabra se dirige de nuevo a nosotros: «Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud» (Ex 20,2). Es tiempo de conversión, tiempo de libertad. Jesús mismo, como recordamos cada año en el primer domingo de Cuaresma, fue conducido por el Espíritu al desierto para ser probado en su libertad. Durante cuarenta días estará ante nosotros y con nosotros: es el Hijo encarnado. A diferencia del Faraón, Dios no quiere súbditos, sino hijos. El desierto es el espacio en el que nuestra libertad puede madurar en una decisión personal de no volver a caer en la esclavitud. En Cuaresma, encontramos nuevos criterios de juicio y una comunidad con la cual emprender un camino que nunca antes habíamos recorrido.

Esto implica una lucha, que el libro del Éxodo y las tentaciones de Jesús en el desierto nos narran claramente. A la voz de Dios, que dice: «Tú eres mi Hijo muy querido» (Mc 1,11) y «no tendrás otros dioses delante de mí» (Ex 20,3), se oponen de hecho las mentiras del enemigo. Más temibles que el Faraón son los ídolos; podríamos considerarlos como su voz en nosotros. El sentirse omnipotentes, reconocidos por todos, tomar ventaja sobre los demás: todo ser humano siente en su interior la seducción de esta mentira. Es un camino trillado. Por eso, podemos apegarnos al dinero, a ciertos proyectos, ideas, objetivos, a nuestra posición, a una tradición e incluso a algunas personas. Esas cosas en lugar de impulsarnos, nos paralizarán. En lugar de unirnos, nos enfrentarán. Existe, sin embargo, una nueva humanidad, la de los pequeños y humildes que no han sucumbido al encanto de la mentira. Mientras que los ídolos vuelven mudos, ciegos, sordos, inmóviles a quienes les sirven (cf. Sal 115,8), los pobres de espíritu están inmediatamente abiertos y bien dispuestos; son una fuerza silenciosa del bien que sana y sostiene el mundo.

Es tiempo de actuar, y en Cuaresma actuar es también detenerse. Detenerse en oración, para acoger la Palabra de Dios, y detenerse como el samaritano, ante el hermano herido. El amor a Dios y al prójimo es un único amor. No tener otros dioses es detenerse ante la presencia de Dios, en la carne del prójimo. Por eso la oración, la limosna y el ayuno no son tres ejercicios independientes, sino un único movimiento de apertura, de vaciamiento: fuera los ídolos que nos agobian, fuera los apegos que nos aprisionan. Entonces el corazón atrofiado y aislado se despertará. Por tanto, desacelerar y detenerse. La dimensión contemplativa de la vida, que la Cuaresma nos hará redescubrir, movilizará nuevas energías. Delante de la presencia de Dios nos convertimos en hermanas y hermanos, percibimos a los demás con nueva intensidad; en lugar de amenazas y enemigos encontramos compañeras y compañeros de viaje. Este es el sueño de Dios, la tierra prometida hacia la que marchamos cuando salimos de la esclavitud.

La forma sinodal de la Iglesia, que en estos últimos años estamos redescubriendo y cultivando, sugiere que la Cuaresma sea también un tiempo de decisiones comunitarias, de pequeñas y grandes decisiones a contracorriente, capaces de cambiar la cotidianeidad de las personas y la vida de un barrio: los hábitos de compra, el cuidado de la creación, la inclusión de los invisibles o los despreciados. Invito a todas las comunidades cristianas a hacer esto: a ofrecer a sus fieles momentos para reflexionar sobre los estilos de vida; a darse tiempo para verificar su presencia en el barrio y su contribución para mejorarlo. Ay de nosotros si la penitencia cristiana fuera como la que entristecía a Jesús. También a nosotros Él nos dice: «No pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan» (Mt 6,16). Más bien, que se vea la alegría en los rostros, que se sienta la fragancia de la libertad, que se libere ese amor que hace nuevas todas las cosas, empezando por las más pequeñas y cercanas. Esto puede suceder en cada comunidad cristiana.

En la medida en que esta Cuaresma sea de conversión, entonces, la humanidad extraviada sentirá un estremecimiento de creatividad; el destello de una nueva esperanza. Quisiera decirles, como a los jóvenes que encontré en Lisboa el verano pasado: «Busquen y arriesguen, busquen y arriesguen. En este momento histórico los desafíos son enormes, los quejidos dolorosos —estamos viviendo una tercera guerra mundial a pedacitos—, pero abrazamos el riesgo de pensar que no estamos en una agonía, sino en un parto; no en el final, sino al comienzo de un gran espectáculo. Y hace falta coraje para pensar esto» (Discurso a los universitarios, 3 agosto 2023). Es la valentía de la conversión, de salir de la esclavitud. La fe y la caridad llevan de la mano a esta pequeña esperanza. Le enseñan a caminar y, al mismo tiempo, es ella la que las arrastra hacia adelante.[1]

Los bendigo a todos y a vuestro camino cuaresmal.

Roma, San Juan de Letrán, 3 de diciembre de 2023, I Domingo de Adviento.

FRANCISCO

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[1] Cf. Ch. Péguy, El pórtico del misterio de la segunda virtud, Madrid 1991, 21-23.

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El Obispado de Málaga desmiente la celebración de una Misa en desagravio por un cartel

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El Obispado de Málaga desmiente que en la mañana del 1 de febrero se haya celebrado una Eucaristía en el convento de las Madres Mercedarias de Málaga en desagravio por el cartel que anuncia la Semana Santa de Sevilla de este año 2024.

Ni el sacerdote celebrante, ni la comunidad de Madres Mercedarias estaban al tanto de una iniciativa particular que pretendía ofrecer la Eucaristía de desagravio.

Tampoco ha contado en ningún momento con el apoyo de las autoridades eclesiales y religiosas competentes.

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Una exposición recorre los 100 años de la advocación de la Virgen del Amor

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El Archivo Municipal de Málaga acoge, desde el 30 de enero hasta el 31 de marzo, «Todo por tu amor», una muestra que conmemora el centenario de la advocación de María Santísima del Amor, cotitular de la Hermandad de “El Rico”.

Su comisario, José María de las Peñas, señala que el nombre de esta exposición hace referencia a cuando, en 1923, «la Cofradía decide un lema histórico, que incluso lo lleva en el techo de Palio, un lema que pone ‘todo por tu amor’», y que conlleva a que «el 10 de junio de 1923, la Corporación Nazarena de El Rico cambia la advocación a su Sagrada Cotitular, conocida por entonces como Nuestra Señora de los Dolores, por la de María Santísima del Amor».

Así, el también archivero de esta cofradía ha subrayado la intención didáctica con la que se ha planteado la muestra: «Hemos querido hacer una exposición histórico-artística, donde hemos traído todo lo referente a la Virgen del Amor. Una selección de documentos desde 1792 que se presenta por primera vez, donde hay una transcripción de los estatutos, en la que ya está la presencia mariana de la Virgen en la cofradía. De ahí arrancamos, hasta nuestros días».

El comisario de la exposición, José María de las Peñas, durante la inauguración// J DURAN
El comisario de la exposición, José María de las Peñas, durante la inauguración// J DURAN

En esta muestra transdisciplinar, en la que se puede encontrar pintura, escultura y fotografía, una de las piezas más singulares que podemos encontrar es un libro del año 1792, conservado en este emplazamiento municipal, al que De las Peñas nos invita a detenernos en una de sus páginas: «en el capítulo III, nos habla de la presencia mariana y la devoción que le profesa la cofradía a la Virgen, y que cada hermano que entraba en la cofradía, lo primero que tenía que hacer era jurar el dogma de la Inmaculada».

Por su parte, el sacerdote Miguel Ángel Gamero, director espiritual de la cofradía, valora positivamente este tipo de propuestas culturales y devocionales: «Son iniciativas que me gusta mucho que se tengan porque une, por un lado, el tejido cultural que conforman las cofradías en la ciudad y, por otro, el sentido profundo que tiene cada cofradía, hablando de espiritualidad, devoción y todo lo que significa la vida y la tarea de una cofradía durante todo el año».

El director de Patrimonio de la Diócesis de Málaga, Miguel ángel Gamero, durante su intervención// J DURAN
El director de Patrimonio de la Diócesis de Málaga, Miguel Ángel Gamero, durante su intervención// J DURAN

Asimismo, Ramón Varea, hermano mayor de la Cofradía, hace una invitación a la ciudad: «Todos los malagueños están invitados a venir a la exposición, a contemplar con detalle todo el ajuar y toda la historia de la Virgen del Amor y, por supuesto, a acudir a las plantas de María Santísima del Amor en la Parroquia de Santiago a rezarle, a pedirle, que Ella seguro que los escucha».

Esta muestra permanece abierta hasta el 31 de marzo en las salas Mingorance del Archivo Municipal de Málaga (Alameda Principal, 23), y puede visitarse de lunes a viernes, de 10.00 a 13.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas; sábados, domingos y festivos en horario de mañana.

Juan Durán

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16 y 17 MARZO. Stella Maris peregrina a Úbeda y Beza

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La parroquia de Stella Maris organiza una peregrinación a Úbeda y Baeza para los días 16 y 17 de marzo.

La salida tendrá lugar en 16 de marzo, an autobús. Los peregrinos celebraán la Eucaristía en el convento de San Juan de la Cruz, visitarán su Museo y la ciudad monumental de Úbeda y de Baeza. 

Para más información y reservas, pueden llamar a su coordinador, José Belinchón, al teléfono 630 23 53 33. 

Por qué peregrinar a estas tierras

El 28 de septiembre de 1591 llegó Fray Juan de la Cruz al convento de Úbeda para «curarse de unas calenturillas». Aquí permaneció hasta su muerte en una pobre celdilla de este convento. Era el encuentro definitivo con el Amado. A las doce de la noche entre el día 13 y 14 de diciembre, Fray Juan se va » a cantar maitines al cielo». Se ha hecho realidad aquel verso que escribió: «rompe la tela de este dulce encuentro».

Desde ese momento, el convento de Úbeda se convirtió en un foco que irradió la espiritualidad del místico carmelita descalzo. Los religiosos de esta comunidad abrieron siempre sus puertas a todos aquellos que se acercaban a conocer la singular figura de Fray Juan. Por fin, en 1978, se inauguró el Museo de San Juan de la Cruz, recogiendo diversas reliquias y otros recuerdos que se relacionaban con el Santo, así como se preparaba al visitante un recorrido por su vida y su doctrina. También se enriqueció con una notable biblioteca especializada en temas sanjuanistas y de espiritualidad.

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