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Mensaje de Cuaresma de Mons. Francisco Jesús Orozco, obispo de Guadix

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Mensaje de Cuaresma de Mons. Francisco Jesús Orozco, obispo de Guadix

 

A través del desierto Dios nos guía a la libertad

Cuaresma 2024

Queridos diocesanos:

Estamos llamados a vivir en libertad. La Cuaresma es tiempo propicio de conversión y penitencia, de romper cadenas y salir de la esclavitud para gozar de la Vida que nos ofrece el Señor en la Pascua.

1.- Misión Diocesana en cuaresma: Caminando con María hacia Cristo.

En su primera carta, programática, nos recordaba el Papa Francisco: “el primer anuncio o kerigma debe ocupar el centro de la actividad evangelizadora y de todo intento de renovación eclesial”, ya que “nada hay más sólido, más profundo, más seguro, más denso y más sabio que ese anuncio. Toda formación cristiana es ante todo la profundización del kerigma” (EG 164-165).

La propuesta cristiana sigue siendo hoy imprescindible para la liberación de las personas y para la humanización de la sociedad. Constituye un tesoro no reservado exclusivamente para las personas creyentes; por el contrario, lejos de reservarlo para nosotros mismos, nuestra misión es compartirlo desde la experiencia de nuestro testimonio personal y comunitario con Cristo. La fe se fortalece dándola y testimoniándola.

Esta es la misión de la Iglesia, que existe para evangelizar: parroquias, sacerdotes, consagrados, laicos, movimientos y diversos carismas en la Iglesia, hermandades y cofradías, es decir, bautizados siempre en camino misionero. Por tanto, todos nos debemos sentir interpelados a realizar el Primer Anuncio, porque nos jugamos mucho, todo: el sentido de nuestra vida y el que las personas conozcan a Jesucristo y transforme sus vidas para ser felices. Por eso, este sueño del Primer Anuncio debe ser compartido por toda la Iglesia, y en nuestra Diócesis lo tenemos que sentir de un modo fuerte en esta cuaresma misionera.

En esta actitud de salida eclesial, sinodal y comunitaria, nuestra realidad diocesana vive la cuaresma en misión y conversión pastoral. Durante este curso 2023-2024, toda la diócesis de Guadix, en clave misionera y de primer anuncio, se vuelca y pone todos sus esfuerzos en la Misión Diocesana: “Caminando con María hacía Cristo”, que con motivo del Año Jubilar Mariano, en el centenario de la coronación canónica de Ntra. Sra. la Virgen de las Angustias, nos ha regalado el papa Francisco. La Pre-Misión nos ha ocupado desde el mes de octubre del pasado año 2023. La misión propiamente, del 15 de febrero al 3 de marzo, en el corazón del tiempo cuaresmal, se desarrolla de manera simultánea en los cinco arciprestazgos, en cada parroquia y comunidad cristiana, acompañada por un grupo de consagrados y de misioneros laicos venidos desde Guatemala, Colombia, Venezuela y España, coordinados por las religiosas de la congregación Marta y María, apoyando a todos los que, en cada rincón diocesano, especialmente en las parroquias, tienen responsabilidades pastorales. En la “post-misión”, continuaremos potenciando todo lo realizado y vivido durante los días de misión.

El Papa sueña “con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para su auto-preservación” (EG 27).

La conversión pastoral exige una conversión personal y estructural, un verdadero cambio de mentalidad. Para el papa Francisco la conversión pastoral significa hacer un giro y, sin dejar de acompañar a los agentes de pastoral, propiciar a través de la escucha y el discernimiento el acompañamiento adecuado de los destinatarios, teniendo presente su vida y su realidad. Adentrémonos, desde la Verdad, en la vida real, la vida real de la gente, y preguntémonos: ¿cuáles son las necesidades y las expectativas espirituales de nuestro pueblo? ¿Qué se espera de la Iglesia?

Misión diocesana y Primer Anuncio

El primer anuncio, en la misión diocesana, nos lleva al corazón de la fe, proclamar y testimoniar el núcleo de lo que creemos: el misterio de Cristo que te ama, que se ha entregado en la cruz por ti y ha resucitado para que tengas vida. La cuaresma nos invita a descalzarnos para ir a lo fundamental: dejarnos transformar por el amor misericordioso de Cristo, descansando en Él, en medio de los combates de nuestros desiertos y tentaciones, desalojando de nosotros los ídolos y las mentiras de la existencia humana, descubriendo que sólo el Señor tiene palabras de Vida eterna que hacen feliz nuestra dignidad.

Y esto, el Señor, lo quiere hacer en y a través de nuestra vida cotidiana: la misión diocesana es verdaderamente una misión parroquial, en la que, con el testimonio y la cercanía de los misioneros, el Señor sale a nuestro encuentro para fortalecer nuestra fe e impulsarnos al testimonio personal entre los que nos rodean. Eso es la vida de una parroquia y este es el corazón de la misión diocesana: hacer de la Eucaristía el centro neurálgico de la fe; vivir como un gran regalo de renovación el sacramento de la penitencia, que tanto bien nos hace siempre y que en cuaresma es camino privilegiado de conversión; la Adoración del Santísimo como el gozo inmenso de sentirnos amados en una Presencia desbordante de Amor; la formación y la profundización de lo que creemos, para conocer mejor y dejarnos amar más; la caridad con los más pobres como expresión concreta y auténtica de nuestra fraternidad; el Vía-crucis como camino de vida eterna que sabe de lo peregrino del dolor y de la muerte; el rezo del rosario como antídoto contra la increencia, siempre de la mano de la Madre; la visita a los enfermos para llevarles al Médico del alma; el encuentro con los niños de la catequesis y en los colegios para anunciarles que Jesucristo es el Señor y nunca falla; el encuentro con los trabajadores en las empresas y comercios del pueblo para decirles que el Señor les ama y quiere caminar con ellos, etc. Esto, lo que hacemos cada día acompañados con nuestros sacerdotes desde la parroquia, con los consagrados y con los más comprometidos en nuestra comunidad parroquial, es lo que haremos durante la misión diocesana, pero todos juntos, en una Iglesia sinodal que quiere vivir la comunión y la responsabilidad de la evangelización en el momento presente. La misión no es sino anunciar a Cristo, el mismo ayer, hoy y siempre, el único Señor de la historia, del mundo y del corazón del hombre, que está presente en la Iglesia y que quiere caminar con cada ser humano en su peregrinación al cielo, meta definitiva del existir humano.

La misión diocesana, como la cuaresma, es redescubrir el bautismo (vocación bautismal) como fuente del discipulado misionero; es el constante ejercicio de discernimiento: dedicar más tiempo a la oración, a conocer la Palabra de Dios; es la llamada explícita a la conversión, a confiar en Jesucristo como centro de la propia vida, a encontrarse con Él personalmente y en la Iglesia; es un testimonio de vida más coherente con el Evangelio, premisa de toda evangelización; abrir cauces de comunión y corresponsabilidad laical para favorecer el anuncio, respetando siempre la diversidad de carismas, pues sin comunión no hay evangelización; es el respeto a la persona y al diálogo, basado en la escucha y en la empatía, como el instrumento imprescindible para el primer anuncio; es servir a los que más sufren porque en ellos descubrimos a Cristo; es cuidar la acogida en nuestras comunidades, movimientos y asociaciones de la gran herencia de la fe que hemos de transmitir a las nuevas generaciones.

Os invito a todos a hacer nuestra la Misión diocesana, pues la Iglesia y la Diócesis somos cada uno de los bautizados, llamados a ser testigos del Señor siempre y en todos lados: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” (Cf. Mc 16,15). De la mano de la Virgen, vive estos días como un regalo de la fe para construir la Iglesia y llevar a todos al único que puede llenar el corazón de verdadera alegría. La misión diocesana quiere hacer resonar siempre el primer anuncio: “Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte y ahora está vivo a tu lado cada día para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte” (Instrucción La conversión pastoral de la comunidad parroquial, 20 junio 2020).

2.- “A través del desierto Dios nos guía a la libertad

Cuaresma: llamada a la libertad del amor primero.

En este camino cuaresmal, el papa Francisco nos invita a vivir este tiempo como una llamada a la libertad, regalándonos un mensaje, “A través del desierto Dios nos guía a la libertad”. La cuaresma es un camino hacia la libertad: “Del mismo modo que Israel en el desierto lleva todavía a Egipto dentro de sí -en efecto, a menudo echa de menos el pasado y murmura contra el cielo y contra Moisés-, también hoy el pueblo de Dios lleva dentro de sí ataduras opresoras que debe decidirse a abandonar”. La falta de esperanza, experimentando que somos vagabundos en el mundo, nos invita a ir al desierto para volver a encontrarnos y experimentar el primer amor. (Cf. Os 2,16-17). Con el profeta Oseas, “Dios educa a su pueblo para que abandone sus esclavitudes y experimente el paso de la muerte a la vida”, susurrando palabras de amor a nuestros corazones.

La cuaresma es el camino de lo concreto.

Sabemos que la única forma para que un enfermo pueda curarse, o alguien pueda salir de una adicción, tiene como requisito indispensable tomar conciencia de la realidad que vive. Nos dice el Papa que el primer paso para nuestra libertad, cuyo camino se inició en el bautismo, es que nuestra cuaresma no sea abstracta. Cuaresma es ser conscientes de la realidad de nuestro pecado como causa de nuestra infelicidad. Cuaresma es, frente a la globalización de la indiferencia, experimentar que seguimos bajo el dominio del Faraón en los desastres que esclavizan el corazón del mundo y de tantos que viven oprimidos: “¿Nos sacude? ¿Nos conmueve esta realidad?”. Cuaresma es responder desde dentro a estas interpelaciones, admitir que el pecado “nos divide y nos roba el futuro; que ha contaminado la tierra, el aire y el agua, pero también las almas”. Rompamos con la añoranza de la esclavitud. Esta mirada concreta de la cuaresma, nos recuerda el Papa, nos hace realistas en el escándalo de las guerras, de las divisiones externas e internas, de la gran contradicción de que “una humanidad que ha alcanzado el umbral de la fraternidad universal y niveles de desarrollo científico, técnico, cultural y jurídico, capaces de garantizar la dignidad de todos, camine en la oscuridad de las desigualdades y conflictos”.

Dios lleva la iniciativa en nuestro camino a la libertad

La cuaresma no es camino de esfuerzos humanos, sino camino de dejarse amar y encontrar por la misericordia y la ternura de Dios, que es “quien ve, quien se conmueve y quien libera, no es Israel quien lo pide”. A nosotros, sólo se nos pide desear no vivir en la esclavitud de los faraones de nuestro mundo, deseando una humanidad nueva, expresándolo en nuestra decisión de romper los compromisos con lo viejo y podrido de nuestro corazón. Nuestra fe y nuestra vida cristiana tienen que salir de la parálisis, del “déficit de esperanza. Es un impedimento para soñar, un grito mudo que llega hasta el cielo y conmueve el corazón de Dios”.

La cuaresma nos dice que Dios nunca se cansa

La Palabra de Dios durante las cinco semanas de cuaresma, intensa y profunda, nos educa en la paciencia de Dios, que nunca se cansa de nosotros. Nos llama a la conversión, probándonos en nuestra libertad, como fue probado Jesús mismo en el desierto. “El desierto es el espacio en el que nuestra libertad puede madurar en una decisión personal de no volver a caer en la esclavitud”.

La cuaresma implica una lucha contra los ídolos, que nos paralizan y enfrentan: “sentirse omnipotentes, reconocidos por todos, tomar ventaja sobre los demás: todo ser humano siente en su interior la seducción de esta mentira”. “Nos apegamos al dinero, a ciertos proyectos, ideas, objetivos, a nuestra posición, a una tradición e incluso a algunas personas”.

La cuaresma nos devuelve a nuestra verdad, a una nueva humanidad, a no sucumbir a la mentira, “los ídolos vuelven mudos, ciegos, sordos, inmóviles a quienes les sirven (cf. Sal 115,8)”. La cuaresma nos lleva a confiar en el Señor, a creer en “una fuerza silenciosa del bien que sana y sostiene el mundo”, que libera dándonos palabras de vida, luz para ver la verdad, oídos para escuchar nuestro nombre en el cielo y capacidad para andar esperanzados en medio de las dificultades. Los ídolos esclavizan, el Señor siempre libera.

La cuaresma es el tiempo de detenerse: desacelerar y detenerse.

Cuando sabemos parar nuestra vertiginosa vida, estamos actuando cuaresmalmente. La oración renovará en nosotros este camino de amor a Dios y al prójimo, no teniendo otros dioses.

La oración, la limosna y el ayuno son tres aspectos de una única apertura a Dios, que nos libera y despierta del sueño de la tibieza y nos abre a la dimensión contemplativa de la vida, donde reconocemos a los hermanos como compañeros de peregrinación al cielo.

El Papa nos invita a vivir la forma sinodal de la Iglesia, descubriendo en la cuaresma “un tiempo de decisiones comunitarias, de pequeñas y grandes decisiones a contracorriente, capaces de cambiar la cotidianeidad de las personas y la vida de un barrio”. Y, sobre todo, transformando en caridad el egoísmo de nuestro corazón. En medio del ajetreo, de la acelerada carrera de mentiras y caretas, de las historias de humo que vivimos, que nos entretienen y adormecen, que no nos dejan meditar sobre nuestra dignidad, en nuestro origen y destino en la Vida de Dios, necesitamos pararnos en cuaresma, entrar dentro de nosotros, oír la misericordia del Señor y caminar de su mano en este mundo. Cristo nos devuelve el tono de esperanza eterna que necesitan todas nuestras inquietudes más profundas.

Busquen y arriesguen, busquen y arriesguen.

La cuaresma expresa la alegría de la penitencia cristiana que nos devuelve a la novedad en la que hemos sido creados y a la verdad del destino eterno en la fragancia de la libertad.

Nos invita el Papa a vivir una cuaresma de auténtica y valiente conversión, que nos hace salir de la esclavitud, para vivir en una nueva esperanza. Nos recuerda lo que les dijo a los jóvenes en Lisboa, el verano pasado: “Busquen y arriesguen, busquen y arriesguen.”

En este momento histórico los desafíos son enormes, los quejidos dolorosos -estamos viviendo una tercera guerra mundial a pedacitos-, pero abrazamos el riesgo de pensar que no estamos en una agonía, sino en un parto; no en el final, sino al comienzo de un gran espectáculo. Y hace falta coraje para pensar esto “(Discurso a los universitarios, 3 de agosto 2023)”

Queridos todos, vivamos con intensidad la cuaresma cristiana, en misión diocesana, en conversión y penitencia, alegres y bien dispuestos para dar testimonio de nuestra fe a todo el que encontremos en el camino de la vida. Eso es cuaresma: el signo eficaz de un corazón nuevo, de una humanidad transformada, que ama a todos como hemos sido amados por el Amor.

Con mi afecto y bendición.

+Francisco Jesús Orozco Mengíbar

Obispo de Guadix

 

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Orientale Lumen: Iglesias (ortodoxas y católicas) de tradición bizantina (II)

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Orientale Lumen: Iglesias (ortodoxas y católicas) de tradición bizantina (II)

En el artículo de hoy seguimos ocupándonos de la tradición bizantina. Y así, tras haber elencado en el anterior las Iglesias ortodoxas pertenecientes a esta tradición, hoy haremos otro tanto con respecto a las Iglesias católicas.

Iglesias católicas de tradición bizantina:

  • Iglesia bizantina (o greco-) católica albanesa
  • Iglesia greco-católica bielorrusa
  • Iglesia greco-católica búlgara
  • Iglesia greco-católica checa
  • Iglesia católica bizantina croata
  • Iglesia greco-católica eslovaca
  • Iglesia católica bizantina griega
  • Iglesia greco-católica húngara
  • Iglesia católica bizantina en Italia (ítalo-albanesa)
  • Iglesia greco-católica macedona
  • Iglesia greco-católica rumana
  • Iglesia greco-católica rusa
  • Iglesia greco-católica rutena
  • Iglesia greco-católica serbia-montenegrina
  • Iglesia greco-católica ucraniana
  • Iglesia greco-melquita católica

Al hilo, tanto de esta enumeración como de la del artículo anterior relativa a las Iglesias ortodoxas, es oportuno hacer un par de observaciones:

1) El término “bizantino” proviene del nombre de una antigua ciudad, Bizancio, en cuyo emplazamiento el emperador Constantino haría levantar, en el 330 d.C., la ciudad de Constantinopla (= ciudad de Constantino), la cual, tras la división del Imperio romano y la desaparición de la parte occidental, se convertiría en la capital del Imperio bizantino. La Iglesia más genuinamente bizantina es el Patriarcado de Constantinopla; de ahí que esta tradición eclesial pueda ser llamada “bizantina” o “constantinopolitana”. Por otra parte, el Imperio bizantino es heredero directo de la cultura griega y helenística; la lengua común y “oficial” era el griego, que se adoptará también en la liturgia y que aún hoy conservan muchas Iglesias de tradición bizantina. Por eso, las Iglesias pertenecientes a esta tradición se llaman “bizantinas” o “greco-”(ortodoxas/católicas).

2) Como se puede observar por el nombre de muchas Iglesias, las más jóvenes o recientes, actualmente rige el principio de la “autocefalía”: cada Iglesia presente en un Estado civil independiente tiene, también ella, el derecho a la independencia con respecto a otras Iglesias de rango superior. Esto se verifica, sobre todo, en el Este de Europa como consecuencia de la disolución de la URSS y de la redefinición de las fronteras nacionales tras la caída del comunismo.

A propósito de la tradición bizantina, se ofrece la posibilidad de conocerla de manera concreta y práctica, en vivo, mediante un viaje religioso-cultural a Grecia, propablemente el lugar donde mejor representada está actualmente esa tradición, en el que se podrá descubrir la Iglesia ortodoxa de aquel país y tener un encuentro con la pequeña comunidad greco-católica, además de visitar los lugares paulinos allí presentes.

Quienes estén interesados pueden escribir a la dirección de correo electrónico: miguelangelsanchez@sanisidoro.net

 

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Continúa la formación para los que vivirán una experiencia misionera

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Se trata de la segunda reunión que realizan en el presente curso, de cara a su partida en el mes de julio

El pasado sábado, 10 de febrero, tuvo lugar en la Delegación Diocesana de Misiones de Córdoba la segunda reunión de formación para los sacerdotes y laicos de diferentes parroquias de la Diócesis que este verano realizarán una experiencia misionera en Picota, del 26 de julio al 23 de agosto.

También participaron los jóvenes integrados en el grupo «Suf-Cristo Rey» que irán concretamente a Shamboyacu, del 28 de julio al 14 de agosto.

El delegado diocesano de misiones, D. Antonio Evans, desarrolló el tema «Fidelidad al mandato misionero».

 

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Comunicado sobre algunos intentos de estafa suplantando la identidad del obispo diocesano

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En la mañana de hoy hemos tenido conocimiento de que en varias diócesis se han producido estafas e intentos de estafa a comunidades de religiosas, sacerdotes e incluso a algún órgano diocesano, suplantando la identidad del obispo o de cualquier otro miembro de la curia diocesana. Esto se puede realizar por medio de mecanismos de inteligencia artificial, los cuales llegan a conseguir la imitación casi perfecta de la voz y, en el caso de videos, incluso del rostro y de los gestos de la persona real. Es por esto por lo que les rogamos que estén muy atentos para evitar caer en esa trampa. En los casos que se han producido, y que ya han sido denunciados y comunicados, el modus operandi de los estafadores consiste en suplantar la identidad del obispo para exigir una determinada cantidad de dinero que habría sido ingresada por error mediante transferencia bancaria.

Recomendamos que, ante la mínima sospecha de estar siendo objeto de estas artimañas, no accedan a lo que se les pueda estar exigiendo, especialmente si lo hacen con urgencia y presión; y se pongan en contacto directamente con el obispado para contrastar la veracidad del asunto. Además, de comprobarse la estafa o intento de estafa, les animamos a que acudan a la autoridad competente para efectuar denuncia del hecho.

Oficina de comunicación del obispado de Almería

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Comentario en texto al Evangelio de Luis Maldonado OP

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Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP, de la Fraternidad Laical de Santo Domingo, de Almagro, ayuda a profundizar en el Evangelio de hoy, jueves 15 de febrero (Lucas 9, 22-25).

Ayer comenzamos la Cuaresma con la imposición de la ceniza, rito que nos recuerda nuestra fragilidad y el hecho de que la vida pasa en un suspiro. La Cuaresma es un tiempo de preparación, de meditación, de recapitulación de nuestra vida. Y hoy el Evangelio nos recuerda las palabras de Jesús: Toma tu Cruz, niégate a ti mismo y ven tras de mis pasos ¿Qué mejor momento que éste para ponerlo en práctica?

En nuestro tiempo estamos expuestos a los demás a través de las redes sociales y de los medios de comunicación. La publicidad, el cine, las series nos venden un “mundo feliz” donde todo es belleza, juventud, triunfo… pero la realidad es bien distinta. Podemos caer en la tentación de vivir como el mundo nos propone, siendo materialistas, atendiendo solo a nuestro placer, a la comodidad sin hacer caso a nada más, pero… ¿Y nuestra alma? ¿Y los hermanos que nos rodean y sufren en soledad? ¿Y la vida eterna? Como dice Cristo. ¿De qué nos sirve si nos perdemos?

En estos días de Cuaresma vamos a ver cómo Jesús padeció por nosotros y abrazó la Cruz que nos salva del pecado y la muerte; cómo venció sus miedos en Getsemaní para cumplir la voluntad del Padre por Amor a ti y a mí. Seremos testigos de su sufrimiento como hombre para lavar nuestros pecados ¿Y no vamos a ser nosotros capaces de responder a tanto Amor negándonos a nosotros mismos, tomando nuestra Cruz de cada día y siguiendo sus pasos? Nos jugamos la Vida Eterna, ni más ni menos. Vivamos esta Cuaresma con los ojos puestos en la Cruz y en todo lo que significa. Realmente merece la pena.

Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP
Fraternidad Laical de Santo Domingo, de Almagro

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Acción Católica General ofrece material para Cuaresma y Pascua

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Acción Católica General ofrece unos materiales para Cuaresma y Pascua en este 2024 centrados en: «Tu Pascua, Señor, la razón de nuestra esperanza». Puedes descargarlos aquí.

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El material para preparar la Cuaresma y la Pascua, se compone de:

Itinerario oracional con los salmos dominicales para Cuaresma y Pascua.

Mensaje del papa Francisco  para la Cuaresma 2024

Catequesis de Cuaresma: desesperados, perdonados, esperanzados

Catequesis de Pascua: ¡No os dejéis robar la esperanza! 

Celebración Penitencial: «Os anunciamos la conversión y la misericordia».

Vía Crucis. sobre la ESPAÑA VACIADA y llena de vida. 

Material de Infancia. Domingo a domingo.

Vía Crucis teatralizado para niños.

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Gerardo Rodríguez: «Un buen sacristán nunca se rinde»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo.

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Claves para liberarte de ataduras

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El superior de los jesuitas de Málaga, Pablo Ruiz Lozano, reflexiona sobre el tema que va a centrar el Retiro de Cuaresma para Laicos organizado por la Diócesis: los afectos desordenados, y da claves para combatirlos y poner en el centro de nuestra vida a Dios.

La cita es el 24 de febrero en el templo del Sagrado Corazón de Jesús, en la plaza de San Ignacio, a las 10.30 horas.

La Vicaria para el Laicado convoca a todos los fieles de la Diócesis a tener una mañana de oración en el tiempo de Cuaresma guiada por el jesuita Pablo Ruiz Lozano. El superior de la comunidad de jesuitas de Málaga abordará aquellas ataduras que «nos impiden tener como centro a Dios». En palabras del vicario, Manuel Ángel Santiago, «es una invitación a ponernos en camino siguiendo a Jesucristo para profundizar y acoger su misterio de salvación en un verdadero espíritu de conversión».

Llamada a la conversión

En la Cuaresma, estamos llamados a la conversión. Este es el marco en el que nace la reflexión que Pablo Ruiz s.j. plantea a los fieles diocesanos. «Amamos muchas cosas, pero no todas tienen el mismo valor -explica-. A veces puede ocurrir que cosas que son buenas las ponemos por delante de otras que son mucho más buenas. Cuando hablamos de conversión, podemos pensar que esta significa salir del pecado y cambiar de vida, y eso es así. Pero en muchas ocasiones, encuentro personas que tratan de ser fieles a su vida como cristianos pero que están atadas por otras cosas que les impiden entregarse más al Señor. Si lo comparáramos con una carrera, el pecado no nos dejaría ni salir a correr.

Las afecciones desordenadas (o afectos desordenados) son como obstáculos en esa carrera. No nos dan plenitud. En la jerarquía de valores de nuestra vida hay un valor absoluto, que es Dios. Su voluntad es nuestra felicidad, y esta no será plena si no entendemos que hay cosas que, aún siendo buenas o indiferentes, debo dejar en el camino».

Afecciones desordenadas

Este es el motivo que ha llevado al jesuita, profesor de la Facultad de Teología de Granada, a elegir para el retiro las “afecciones desordenadas”. «Es el caso del joven rico. Es una persona buena, quiere cumplir los mandamientos pero cuando Jesús le pide que deje su riqueza y le siga, no es capaz de dar más, está apegado a ella. Esos apegos son como cuerdas que nos atan. Si no los descubrimos y les ponemos límites, nos vamos a quedar en la mediocridad, no vamos a poder entregarnos plenamente al Señor. Y cuando hay una atadura, la apertura al pecado es más grande», afirma.

Esas afecciones «a veces pueden ser subconscientes, dinámicas en nosotros que no sabemos que están ahí. Reconocerlas conlleva un esfuerzo. San Ignacio de Loyola, en sus primeros años de General, encuentra a jesuitas jóvenes que cogen una afección desordenada por la oración, ¡una cosa buenísima el orar!, pero cuando les impide entregarse a otras dimensiones de su vocación, está desordenado, no es lo correcto», añade.

Como método para irlas descubriendo, Ruiz Lozano invita a los ejercicios espirituales, «y como herramienta que no es exclusiva de ellos, al examen de conciencia, la revisión de uno mismo al final del día, que nos permite darnos cuenta de por qué no he hecho lo que tendría que hacer, qué me lo impide, qué me ata». Una vez descubiertas esas ataduras, y para desprendernos de ellas, «lo primero es ponerles consciencia. Luego, orar; y, como nos propone la Cuaresma, un cierto grado de ascesis, que nos ayude a liberarnos». El superior de los jesuitas advierte que esta carrera es de largo recorrido: «Cuando logremos quitarlas, aparecerán otras, porque el corazón siempre anda buscando pequeños espacios de compensación. No hay que rendirse».

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«A diario visitan nuestro pueblo cientos de personas, pero su visita, D. Jesús, es distinta»

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La parroquia de la Inmaculada Concepción de Mijas ha recibido al Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, en Visita Pastoral. 

El domingo 11 de febrero, los feligreses de Mijas se reunían en la Ermita de la Virgen de la Peña para recibir al Sr. Obispo y rezar juntos la “Oración por la Visita Pastoral”.

 

Tras unas palabras de saludo de D. Jesús, el párroco, Francisco Villasclaras, le transmitió la bienvenida de la parroquia con las siguientes palabras:

«Buenos días, D. Jesús. Estamos muy contentos de que haya venido a visitarnos y se haya acercado a conocer nuestras vidas un poco más, aunque sabemos que las conoce. Sólo una mañana, pero para nosotros es mucho. Se lo agradecemos de verdad. Estaremos unidos. Se suele decir: ¡qué suerte es vivir en Mijas! Es cierto que es un pueblo con mucha historia y muy bonito, y eso nos obliga a contemplar y agradecer. ¡Qué pueblo más bonito! Oímos continuamente por nuestras calles. Su ubicación y el entramado de sus casas son sorprendentes. Pero queremos que esta belleza exterior, que nuestros visitantes admiran, sea un sencillo reflejo de la grandeza de nuestro sentimientos. Con toda sinceridad, este es nuestro deseo: ser buenas personas. La Virgen de la Peña, a la que queremos todos los mijeños, lo sabe. Nos sigue animando el Evangelio, amamos a la Iglesia y agradecemos a nuestra parroquia el acercarnos cada día al Evangelio y a la Iglesia. A diario visitan nuestro pueblo cientos de personas, pero su visita, D. Jesús, es distinta. Sabemos que viene como un padre, a darnos ánimo en estos tiempos bruscos y a orientarnos para vivir como buenos cristianos. Que el día de hoy sea un buen recuerdo para todos. Muchas gracias».

Tras saludar a los feligreses, el Sr. Obispo, D. Jesús Catalá; el párroco Francisco Villasclaras; y el diácono Jesús Martínez encaminaron sus pasos a los hogares de algunos enfermos de la parroquia y subieron al templo parroquial de la Inmaculada Concepción para administrar el sacramento de la penitencia a cuantos se acercaron. 

 

Sobre las 12.00 de la mañana, celebraron la Asamblea parroquial, en la que «el Obispo de Málaga fue compartiendo diversas cuestiones con el pueblo congregado en la parroquia», explica el párroco. 

A las 13.00 horas celebraron juntos la Eucaristía, en la que «un grupo de 17 adultos de la parroquia recibieron el sacramento de la confirmación de manos del Sr. Obispo, fue una celebración de la Eucaristía muy rica», añade el párroco.

 

Tras la celebración litúrgica, los participantes compartieron un ágape fraterno y un tiempo de convivencia en los salones de la parroquia. En palabras del párroco, «la Visita Pastoral ha agradado mucho a la gente, sobre todo la cercanía y el compartir con el Obispo. Además, D. Jesús compartió cosas muy concretas con la gente como participar en el sacramento de la Eucaristía todos los domingos y que, de la Eucaristía salga la unión entre todos nosotros. Fue un rato muy cercano y por ello estamos muy agradecidos».

 
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El Miércoles de Ceniza en Palabras para la vida

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NoticiaCuaresma

Publicado: 14/02/2024: 32

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PODCAST

En Palabras para la vida, programa de las diócesis andaluzas en Canal Sur Radio, el sacerdote malagueño Rafael Pérez Pallarés, delegado diocesano de Medios de Comunicación Social de Málaga, arranca la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza.

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