Inicio Blog Página 203

El balance consolidado de la Archidiócesis de Sevilla asciende a 74 millones de euros

0

El balance consolidado de la Archidiócesis de Sevilla asciende a 74 millones de euros

Un año más, la Archidiócesis de Sevilla renueva su compromiso con la transparencia dando a conocer la Información Económica correspondiente al ejercicio 2025. Y lo ha hecho en una rueda de prensa que ha contado con las intervenciones del arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses; y el ecónomo diocesano, Alberto Benito. En las 152 páginas del volumen de este año se detallan las cifras relativas a ingresos, gastos, aportaciones especiales, colectas, suscripciones, etc, cualquier dato que explique de dónde sale el dinero y a qué se dedica en las instituciones diocesanas.

Algunos datos llamativos de este informe son el aumento del balance consolidado de la Archidiócesis hispalense, que asciende a 74.137.629,08 euros (más de seis millones que el año anterior), el ligero incremento de lo recaudado en colectas y la subida, en un millón y medio, de lo que la Archidiócesis ingresa de la asignación tributaria.

El balance consolidado comprende las cuentas del Arzobispado y de otras instituciones diocesanas, entre ellas el Cabildo Catedral, Manos Unidas, Misiones, Cáritas Diocesana, los seminarios, la casa sacerdotal, parroquias, etc. En el apartado de gastos de este balance destaca que se ha destinado el 31,55 % al apartado de conservación de edificios y gastos de funcionamiento. Las acciones pastorales y las retribuciones del clero y el personal seglar, son otras partidas destacadas.

Recursos y empleos

En cuanto a los ingresos, el 50 % (37.672.978,45 euros) se recoge bajo el epígrafe ‘Otros ingresos corrientes’, que hace referencia a lo que se ingresa por servicios, subvenciones y otras instituciones diocesanas. En esta tabla de recursos, le sigue lo que se ingresa gracias a las aportaciones voluntarias de los fieles (el 22,33 %, 16.555.928,67 euros). Aquí se ha constatado un ligero aumento en las colectas, que se cerraron en 4.136.154,09 euros. También resulta significativa la partida que recoge lo ingresado en la Archidiócesis hispalense por la asignación tributaria (tras el reparto que se hace en el Fondo Común Interdiocesano). Aquí se ha pasado de 10.840.101,53 euros en 2024 a los 12.338.568,74 del último ejercicio.

Este aumento en los ingresos ha permitido, por ejemplo, una mayor asignación para sueldos de sacerdotes y religiosos, concepto al que se ha dedicado casi diez millones de euros. Las acciones pastorales y asistenciales también han experimentado una subida, situándose el año 2025 por encima de los doce millones de euros.

Entrando en detalle, la cuenta de explotación de la Archidiócesis asciende a 22.624.544,37 euros, algo más de dos millones que en 2024. Registra un aumento similar el Cabildo Catedral, que se va a 29.812.868,30 euros, mientras que Cáritas Diocesana desciende de los ocho millones del año 2024 a los 7.257.410,32 euros del ejercicio económico 2025. Las cuentas globales de las parroquias experimentan una ligera subida -de 15.101.649,67 euros en 2024 a 15.810.358,96 en el último ejercicio.

Suben las aportaciones al Fondo Común Diocesano y el Seminario

Otras cifras incluidas en esta Información Económica atañen a las hermandades de la Archidiócesis. 162 corporaciones cofrades han aportado un total de 153.012,37 euros al Fondo Común Diocesano. El año anterior fueron 147 las que ingresaron 145.887 euros. Por otro lado, 56 hermandades de la Archidiócesis han colaborado con el Seminario Metropolitano con una cuantía global de 154.910 euros, 25.170 más que en 2024.

El arzobispo ha expresado su «reconocimiento y agradecimiento al esfuerzo y generosidad de todas las personas que suscriben una cuota periódica a favor de su parroquia, del Seminario o de la Archidiócesis». Ha añadido a «quienes hacen donaciones o dejan legados y herencias en favor de la Iglesia Diocesana de Sevilla», porque con estos recursos «es posible seguir realizando toda la actividad evangelizador, cultural, caritativa y social, educativa, cultural, formativa…, que tiene la Iglesia de Sevilla, sus parroquias y todas las comunidades eclesiales». Además, en referencia a las aportaciones que se hacen al Fondo Común Diocesano, ha señalado que «son un signo de fraternidad y de comunión donde todas las instituciones de la Iglesia colaboran en su mantenimiento y en sus fines». También ha tenido palabras de gratitud hacia las hermandades, que «ya colaboran con su esfuerzo y generosidad».

Finalmente, en su intervención, el ecónomo diocesano, tras ofrecer numerosos datos relativos al clero, centros sociales, actividades pastorales, etc. ha afirmado que «detrás de cada cifra hay una historia de fe y servicio”.

Galería fotográfica 

The post El balance consolidado de la Archidiócesis de Sevilla asciende a 74 millones de euros first appeared on Archidiócesis de Sevilla.

Ver este artículo en la web de la diócesis

“Apoyo histórico de ACN en 2025”

0

En este número del Semanario Fiesta Digital de Granada y Guadix dedicamos nuestras páginas a la memoria 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada, donde la ayuda a presbíteros ha crecido a través de 1.887.721 estipendios de Misas, el dato más alto registrado por ACN en su historia.

También os ofrecemos otros contenidos, como la toma de posesión del nuevo Capellán Mayor de la Capilla Real de Granada, la participación de Granada en el encuentro de profesores de religión de Andalucía y el Día de las gentes del mar.

Pueden leer más contenidos EN ESTE ENLACE  

LEER SEMANARIO FIESTA

INSCRIPCIONES AL SEMANARIO FIESTA  

Una noche de encuentro, oración y esperanza en Puerta Verde

0

El Obispo compartió una jornada de fraternidad con las personas que hacen posible Puerta Verde

El obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, visitó el jueves, 9 de julio, Puerta Verde para compartir una jornada de convivencia en la que la oración, los testimonios y el encuentro fraterno fueron los protagonistas. Tras recorrer las instalaciones y conocer de cerca la labor que desarrolla este proyecto de acogida y acompañamiento, el prelado compartió la cena con las personas que forman parte de esta comunidad.

Posteriormente, todos participaron en un momento de adoración eucarística que invitó al silencio, la contemplación y la acción de gracias por los frutos que Dios sigue suscitando a través de esta iniciativa.

La velada continuó con varios testimonios. Laly Ramírez compartió cómo vive su vocación como consagrada, poniendo de manifiesto la alegría de entregar la vida a Dios y a los hermanos.

Por su parte, el futbolista Cristian Carracedo quiso agradecer la acogida recibida durante la visita y confesó haberse sentido profundamente conmovido por las historias de quienes forman parte de Puerta Verde, de manera especial, destacó el ejemplo de tantas personas que han llegado desde otros países, dejando atrás a sus familias para comenzar una nueva etapa en España, encontrando en este proyecto un espacio de acogida, cercanía y esperanza.

También ofreció su testimonio Esteban, un joven de Hinojosa del Duque que, tras su paso por el Seminario, continúa colaborando activamente con su parroquia y con Puerta Verde mientras prepara las oposiciones para ingresar en el cuerpo de funcionarios de prisiones. Su experiencia reflejó cómo es posible seguir respondiendo a la llamada al servicio desde distintas vocaciones y estados de vida.

Antes de concluir la jornada, el obispo dirigió unas palabras de agradecimiento a todas las personas que hacen posible la misión de Puerta Verde, reconociendo el valor de una obra que hace visible el rostro misericordioso de la Iglesia a través de la acogida, el acompañamiento y la fraternidad.

La diócesis de Guadix se une al dolor por las víctimas en el incendio de Bédar y los Gallardos, en Almería

0

Con mucho dolor he recibido las noticias del trágico incendio en Bédar y Los Gallardos, pertenecientes a la vecina diócesis de Almería, que ha causado la muerte de varias personas y numerosos heridos. Como obispo de Guadix y en nombre de toda la diócesis, hago llegar a mi hermano D. Antonio Gómez Cantero, obispo de Almería, mis condolencias y el afecto y la cercanía de todos.

Desde la diócesis de Guadix, nos unimos al dolor por los fallecidos, al sufrimiento de los heridos y a la angustia de sus familiares, así como de todas las personas que se están viendo afectadas por el incendio.

Sentimos cercano ese sufrimiento no solo por la proximidad geográfica, sino porque son muchos los fieles de la diócesis accitana que han encontrado en esas tierras, hoy amenazadas por el fuego y la tragedia, un lugar de trabajo o de descanso.

Al mismo tiempo, desde la esperanza a la que nos llama la fe, elevamos una oración por los fallecidos, por los heridos y damnificados, y por todos los que trabajan para combatir el fuego y asistir a los afectados.

Pido a San Torcuato, Patrón de la diócesis de Guadix, que interceda por los afectados y les conceda el consuelo y la ayuda que necesitan en estos momentos de tribulación.

+ Francisco Jesús Orozco
Obispo de Guadix

Don Sebastián Gayá Riera

0

El pasado martes tuvo lugar en Madrid un acontecimiento de profunda significación eclesial: la conclusión de la fase diocesana del proceso de beatificación y canonización del siervo de Dios don Sebastián Gayá Riera, sacerdote, co-iniciador del Movimiento de Cursillos de Cristiandad. La clausura de esta fase no es un punto final, sino un nuevo paso. La Iglesia, madre y maestra, procede siempre con prudencia, rigor y serenidad. El estudio de los escritos, la recogida de testimonios, el examen de su vida, de sus virtudes y de su fama de santidad, todo ello se ha realizado no para exaltar humanamente una figura, sino para reconocer si en ella resplandece la gracia de Dios y si su testimonio puede ser propuesto un día como ejemplo para todo el Pueblo de Dios.

La vida de don Sebastián estaba fundamentada en Jesucristo. Quienes tuvimos la gracia de conocerlo percibíamos en él una vida edificada sobre la roca firme del Señor. Cristo era para él el centro vivo de su existencia. En la oración, en el ministerio sacerdotal, en la dirección espiritual, en el acompañamiento de los jóvenes, en el servicio al Movimiento de Cursillos, se transparentaba siempre una relación personal, fiel y enamorada con el Señor. Su espiritualidad estuvo marcada por la cruz, pero nunca por el derrotismo. Vivió pruebas, enfermedades, incomprensiones y sufrimientos; sin embargo, en todo ello mantuvo la paz interior, la paciencia y una alegría profundamente cristiana. Sabía, como san Pablo, que la fuerza de Dios se manifiesta en la debilidad: «Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad» (2 Cor 12,9). En esa confianza se sostuvo su vida. No se apoyaba en sí mismo, sino en la Providencia divina, convencido de que Dios conduce la historia incluso cuando sus caminos resultan oscuros para nosotros.

También el Espíritu Santo ocupó un lugar decisivo en su experiencia creyente. Don Sebastián entendía la vida cristiana como peregrinación: caminar con Cristo hacia el Padre, movidos por el Espíritu Santo, con la ayuda de María y llevando consigo a los hermanos. Esa conciencia pneumatológica fue esencial en su comprensión del Movimiento de Cursillos de Cristiandad. No lo veía como obra de estrategias humanas, sino como una gracia suscitada por el Espíritu para la evangelización, para el anuncio gozoso de Jesucristo y para la transformación cristiana de los ambientes. Fue, además, un sacerdote de gran celo apostólico. Desde sus primeros años de ministerio se entregó con generosidad a la pastoral juvenil, a la formación, a la Acción Católica y a la preparación de aquella gran peregrinación a Santiago de Compostela que estaría en el trasfondo del nacimiento del Movimiento de Cursillos. Para él, la fe no podía quedar encerrada en los templos ni reducida a costumbre sociológica; debía convertirse en encuentro vivo con Cristo, en conversión personal, en amistad, en comunidad y en misión.

Su humildad fue otro rasgo luminoso. Dotado de inteligencia, sensibilidad pedagógica y gran capacidad de liderazgo, nunca buscó protagonismo. Muchos escritos suyos quedaron discretamente ocultos o no llevaron la firma que les correspondía. No pretendía apropiarse de la obra de Dios. Sabía que el verdadero apóstol siembra, acompaña, sirve y desaparece cuando es necesario para que Cristo crezca en los corazones. Fue también hombre de unidad. En un tiempo en que tantas veces la dispersión, la rivalidad o el personalismo debilitan la misión de la Iglesia, su última recomendación conserva toda su fuerza: «Mantened la unidad». No era una frase circunstancial, sino una convicción profunda, nacida del Evangelio y de la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). La unidad no es uniformidad ni táctica organizativa; es fruto de la caridad, de la obediencia eclesial y de la docilidad al Espíritu.

Por eso, al concluir esta fase diocesana, nuestra actitud ha de ser de gratitud, esperanza y responsabilidad. Gratitud a Dios por la vida y el ministerio de don Sebastián Gayá; gratitud a quienes han trabajado en este proceso con fidelidad y competencia. Que el Señor lleve a buen término este camino, si es su voluntad. Que el testimonio del siervo de Dios Sebastián Gayá Riera siga alentando al Movimiento de Cursillos de Cristiandad y a toda la Iglesia. Y que María Santísima, Madre de la Iglesia y Estrella de la Evangelización, nos enseñe a vivir con fidelidad, a servir con humildad y a anunciar con gozo que Cristo vive y nos llama a ser santos.

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

La diócesis de Guadix se une al dolor por las víctimas en el incendio de Bédar y los Gallardos, en Almería

0

Con mucho dolor he recibido las noticias del trágico incendio en Bédar y Los Gallardos, pertenecientes a la vecina diócesis de Almería, que ha causado la muerte de varias personas y numerosos heridos. Como obispo de Guadix y en nombre de toda la diócesis, hago llegar a mi hermano D. Antonio Gómez Cantero, obispo de Almería, mis condolencias y el afecto y la cercanía de todos.

Desde la diócesis de Guadix, nos unimos al dolor por los fallecidos, al sufrimiento de los heridos y a la angustia de sus familiares, así como de todas las personas que se están viendo afectadas por el incendio.

Sentimos cercano ese sufrimiento no solo por la proximidad geográfica, sino porque son muchos los fieles de la diócesis accitana que han encontrado en esas tierras, hoy amenazadas por el fuego y la tragedia, un lugar de trabajo o de descanso.

Al mismo tiempo, desde la esperanza a la que nos llama la fe, elevamos una oración por los fallecidos, por los heridos y damnificados, y por todos los que trabajan para combatir el fuego y asistir a los afectados.

Pido a San Torcuato, Patrón de la diócesis de Guadix, que interceda por los afectados y les conceda el consuelo y la ayuda que necesitan en estos momentos de tribulación.

+ Francisco Jesús Orozco
Obispo de Guadix

Mensaje ante el trágico incendio de Bédar y Los Gallardos

0

Hoy el corazón se nos ha encogido al conocer la tragedia del incendio que ha segado la vida de, al menos, doce personas en nuestra tierra.

No hay palabras que puedan aliviar un dolor tan inmenso. Solo queda el silencio, la oración y la cercanía. Quiero hacer llegar mi abrazo más sincero a las familias de los fallecidos, a quienes esperan noticias de sus seres queridos, a los heridos y, de manera especial, a los vecinos de Bédar y Los Gallardos, que viven estas horas con una angustia difícil de expresar.

Cuando la muerte irrumpe de forma tan cruel, la fe no elimina las lágrimas y el dolor, pero nos sostiene para no perder la esperanza. Creemos que Dios no permanece lejos del sufrimiento humano, sino que lo abraza y camina con nosotros en las noches más oscuras. Él conoce cada nombre, cada historia y cada vida truncada.

Pido a todas las comunidades cristianas de nuestra diócesis que recen por las víctimas, por sus familias y por quienes están trabajando sin descanso en las labores de auxilio y atención.

Que Santa María, Madre del Consuelo, nos sostenga ante la tragedia y el dolor y nos ayude a todos a ser instrumentos de cercanía, ayuda y esperanza.

* Antonio Gómez Cantero, Obispo de Almería

Movimientos Populares, unidos para organizar la esperanza

0

Los movimientos populares aglutinan a asociaciones de inspiración eclesial y a entidades aconfesionales que trabajan desde distintos ámbitos sociales con un mismo objetivo: promover la justicia, atender las necesidades de quienes atraviesan situaciones de exclusión y abrir caminos para eliminar las causas de la vulnerabilidad

Organizar la esperanza es el objetivo de los Movimientos Populares en un mundo marcado por las guerras, la desigualdad, la precariedad laboral y el deterioro ambiental. Los representantes del movimiento en Córdoba se han reunido con el Obispo recientemente para compartir con él la experiencia vivida durante el V Encuentro Mundial de Movimientos Populares con el Santo Padre en Roma.

Conocemos esta semana a Adela Redondo y María José Moreno, voluntarias de la sociedad de San Vicente de Paúl, un proyecto de acompañamiento en hospitales que ya camina en el Hospital Universitario Reina Sofía.

Conoce toda la actualidad diocesana en la última entrega de Iglesia en Córdoba a través del siguiente documento iec982

Al Trasluz: Decálogo vacacional por Antonio Gil

0

Podemos decir que nuestro “plan de vida” no tiene vacaciones. Al contrario, hemos de “reforzarlo”. Cuando llega el verano, esta “columna” se convierte en “clásica”: “Decálogo vacacional”

1. Abramos nuestras vidas al descanso, nuestras miradas a la naturaleza y a los mejores paisajes, nuestro corazón al mundo entero.

2. Cuando gocemos del mar en la playa, no olvidemos el firmamento.

3. “No se rindan, sueñen”, dijo el papa Francisco, a los jóvenes de Cuba. ¡Soñemos!

4. ¡Felicidad! Fórmula sencilla: “Somos felices cuando nos convertimos en un don para los demás”.

5. ¡Busquemos tiempos de “silencios sonoros”!

6. “¡Esta es la hora del amor!”, gritó el Papa en su primera homilía. ¡Vivámosla!

7. “No busques consuelos humanos, porque Dios que te conoce perfectamente, te dará el consuelo en el momento oportuno”. (Frase en una plática del Curso de Retiro, en Pozoalbero).

8. “¿Apostolado en vacaciones?”. Muy fácil: el de la oración.

9. Realicemos el “viaje más difícil de la vida”: “El viaje hacia dentro, hacia el yo profundo, hacia mi propia identidad” (Fray Moisés Salgado, Prior de Silos).

10. Leamos “La Antorcha” (Junio 2026), revista editada por la Asociación Católica de Propagandistas, dedicada a la “Oración”, sobre todo, la entrevista que se realiza a Jacques Philippe, sacerdote católico francés y escritor, quien nos deja este “clamor”: “Lo más importante en la vida de fe es la oración”.

Apología estival contra el despilfarro del agua

0

El verano no es solo una estación; es, en la modernidad tardía, una quimera que ofusca nuestra relación con la naturaleza. Bajo el fulgor implacable del sol canicular, las ciudades se transforman en oasis artificiales donde el confort enmascara la fragilidad del ecosistema. En medio del hedonismo estival, el agua corre con una fluidez que invita a la amnesia: se vierte sin medida en piscinas recreativas, se dilapida en jardines ornamentales y se disipa en un consumo hiperbólico que ignora la sequedad estructural del planeta. Sin embargo, esta aparente abundancia es un espejismo técnico. El agua no es una mercancía inagotable nacida del grifo, sino un don primigenio, un bien común de valor absoluto y, hoy más que nunca, un recurso en estado de asedio.

Para extirpar la modorra de una ciudadanía anestesiada frecuentemente por la comodidad, la sensatez debe uncirse a una ecología integral. No basta con la fría métrica de la eficiencia hidrológica; se requiere una interpelación moral que nos sacuda por dentro. El magisterio eclesial, de diversos modos, ha tejido una línea de pensamiento impecable que anticipó esta crisis, vinculando la justicia social, la custodia de la creación y la templanza individual como pilares de la supervivencia humana.

La génesis del cuidado: los bienes de la Tierra para la familia humana
Para comprender la relevancia ética del derroche hídrico es preciso remontarse a los cimientos de la Doctrina Social de la Iglesia. Aunque en el siglo XIX la preocupación ecológica no se formulaba con los términos científicos actuales, el papa León XIII —en el albor de la era industrial con su encíclica Rerum Novarum— sentó un principio de discernimiento ineludible: la tierra y sus frutos han sido dados a toda la humanidad para su sustento (RN, n. 6). Aquella intuición fundacional de la justicia distributiva nos recuerda que el derecho a la propiedad o al uso de los recursos no es absoluto; está intrínsecamente limitado por su destino universal. El agua, el más prioritario de estos bienes, no puede ser objeto de un señorío veleidoso. Malgastar el agua en el ámbito privado durante los meses de escasez es un acto de insolidaridad que expolia a la comunidad —y a las generaciones venideras— de su derecho a la subsistencia. La opulencia del derroche estival es la cara bofetada a la precariedad de quienes sufren la sed.

Tomar conciencia de la importancia del agua
Décadas más tarde, el papa Pablo VI formuló una advertencia premonitoria que hoy resuena con una urgencia dramática. En su carta apostólica Octogesima Adveniens (1971), señaló con precisión quirúrgica cómo el ser humano, en su afán por dominar la naturaleza, corre el riesgo de destruirla y de convertirse, a su vez, en víctima de esa degradación (OA, n. 21). Montini comprendió que el progreso técnico, si carece de un timón moral, se torna ciego. El agua, bajo la mirada del utilitarismo estival, pasa de ser el vehículo de la vida a un mero lubricante del consumo masivo. El desperdicio sistemático en nuestras duchas interminables, en el lavado negligente de automóviles o en el riego a pleno sol es el síntoma de esa explotación incauta que vacía los acuíferos y agosta los ríos, precipitando un desierto que nosotros mismos hemos financiado con nuestra indiferencia.

La conversión ecológica y la responsabilidad moral
La crisis del agua no es un problema exclusivamente técnico o climático; es, sustancialmente, una crisis del espíritu. Así lo diagnosticó con lucidez meridiana Juan Pablo II, quien introdujo de manera decidida el concepto de «conversión ecológica». El pontífice polaco advirtió que la humanidad contemporánea parece no percibir otros significados en su entorno natural que aquellos que sirven a un uso y consumo inmediatos. En su encíclica Centesimus Annus (1991) denunció con severidad la existencia de un estilo de vida propenso a la voracidad que destruye los tejidos de la convivencia y de la creación: «El ser humano, impulsado por el deseo de tener y de gozar, más que de ser y de crecer, consume de manera excesiva y desordenada los recursos de la tierra» (n. 37). El dispendio estival del agua es la encarnación perfecta de este consumo desordenado. El agua se gasta no por necesidad, sino por el mero antojo del goce inmediato, un hedonismo líquido que diluye la noción del mañana. Al respecto, Wojtyla nos alecciona con destreza: la custodia de la creación no es una opción ideológica o una moda estacional, sino un deber moral. Cada gota que se evapora en la incuria es un testimonio de nuestra resistencia a esa conversión interior que exige mesura, sobriedad y un profundo respeto por los ritmos de la naturaleza.

La alianza entre el ser humano y el entorno
Benedicto XVI profundizó en la estrecha relación entre la ética humana y la salud del planeta. En su encíclica Caritas in Veritate (2009), introdujo una categoría esclarecedora: la ecología humana. Para Ratzinger el deterioro de la naturaleza está estrechamente ligado a la cultura que modela la convivencia humana. Si una sociedad pierde el sentido del respeto por sí misma, si abraza el relativismo y el egoísmo, terminará por proyectar ese desprecio sobre su entorno. El papa teólogo afirmó sin ambages que los creyentes y todas las personas de buena voluntad reconocen en la naturaleza el resultado de un proyecto de amor, cuyos elementos contienen una gramática que indica criterios de uso inteligente, nunca de abuso instrumental. El agua posee su propia gramática: es el disolvente de las impurezas, el sostén de la biodiversidad, la condición de posibilidad de la agricultura. Cuando abusamos de ella de forma caprichosa durante las vacaciones, estamos violentando esa estructura intrínseca, rompiendo lo que el pontífice bávaro denominó la «alianza entre el ser humano y el medio ambiente» (CV, n. 69). Una sociedad que dilapida su recurso más preciado mientras los campos se secan y las restricciones amenazan los hogares demuestra una alarmante quiebra moral, un analfabetismo ecológico que confunde la libertad con la licencia para arrasar.

El agua: una cuestión educativa y cultural
El agua es mucho más que un recurso; es un derecho esencial que hoy se encuentra amenazado. Como advierte con lucidez el papa Francisco en Laudato si’, «este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable» (n. 30). No es un bien comercial que se pueda derrochar con indiferencia, sino un elemento sagrado. Bergoglio es tajante al señalar que «el acceso al agua segura es un derecho humano básico, fundamental y universal» (LS, n. 30). Cada gota desperdiciada es una injusticia hacia los más vulnerables. Cuidarla no es una opción, sino un estricto deber ético. Es imperioso que se eduque a niños, jóvenes y adultos a gestionar rectamente los recursos hídricos, porque no hay conciencia de lo funesto que es malgastar este elemento vital para la vida de las personas y el progreso de los pueblos.

Actuar con clarividencia
El verano no puede seguir siendo un paréntesis ético. La urgencia hidrológica nos obliga a superar la mera retórica bienintencionada para adoptar una praxis responsable. La gestión correcta de un recurso imprescindible para la vida humana no es una tarea que competa únicamente a los gobiernos o a las corporaciones de ingeniería; es una micro-política de lo cotidiano, un ascetismo ciudadano que dignifica la inteligencia humana. Es indispensable poner en práctica una pedagogía del límite. Esto se traduce en acciones concretas, juiciosas y precavidas. Por ejemplo, ducharse en lugar de bañarse; no dejes correr el agua mientras te cepillas los dientes o te afeitas; coloca un cubo mientras esperas que salga el agua caliente de la ducha y usa este agua para limpiar o regar; adopta dispositivos de reducción de caudal; procura reparar esas fugas invisibles que desangran los depósitos municipales; enciende la lavadora y el lavavajillas únicamente cuando estén completamente llenos. Podemos pensar asimismo en aprovechar las aguas pluviales para usos no potables, entendiendo que cada molécula de agua debe cumplir el máximo ciclo de utilidad posible antes de ser devuelta al medio.

En definitiva, el agua que derrochamos hoy es la escasez del mañana. Escuchando las enseñanzas del magisterio pontificio podemos todos despertar del letargo estival. Que este verano no sea el registro de nuestro desinterés, omisiones y descuidos, sino el inicio de un pacto de cordura y gratitud con el agua, elemento que sostiene, limpia y bendice nuestra existencia.

Mons. Fernando Chica Arellano
Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FID

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.