Inicio Blog Página 2

Cáritas se moviliza tras el terremoto en Colombia para llegar a las comunidades más olvidadas

0

Colombia sufrió en la mañana del 10 de agosto de 2026 un terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. Tras el seísmo se registraron 12 réplicas y sus efectos alcanzaron a un total de 12 departamentos del centro y occidente del país.

Los impactos más graves se registraron en los departamentos del Chocó y Valle del Cauca. Según el balance disponible hasta el momento, hay más de 1.300 personas heridas, cerca de 240 fallecidas y más de 2.000 personas desaparecidas. La Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, en coordinación con las organizaciones humanitarias presentes en el territorio, continúa evaluando el alcance de los daños.

Ante esta situación, en Cáritas hemos activado nuestra red para llegar también a las comunidades más aisladas y con mayores dificultades de acceso.

Una respuesta desde el territorio
Las Pastorales Sociales-Cáritas Diocesanas de Istmina-Tadó, Quibdó, Pereira, Cali y Manizales han informado de que sus equipos y personas voluntarias se encuentran sanos y salvos y han iniciado ya el despliegue hacia las zonas afectadas.

La prioridad es llegar especialmente a las zonas rurales y a aquellas comunidades menos visibles, donde la presencia del Estado es menor y las dificultades de acceso complican la evaluación de los daños y la llegada de ayuda.

En el departamento del Chocó existen además importantes vacíos de información sobre la situación en algunas de las zonas afectadas. Los equipos de las Pastorales Sociales de Istmina y Quibdó están trabajando para conocer las necesidades de las comunidades y contribuir a completar la información disponible.

De forma inmediata, y en coordinación con los Bancos de Alimentos de las diócesis, se está realizando acopio de alimentos, agua y productos de higiene para comenzar su distribución durante los desplazamientos de los equipos.

Toca ponerse a disposición para no abandonar a nadie
Nuestro compañero Manuel Gutiérrez, cooperante de Cáritas Española con base en Bogotá, se encontraba en Colombia tras regresar de Caracas, donde había participado en el apoyo a la respuesta de Cáritas Venezuela al terremoto del pasado 24 de junio.

«Tras ver las consecuencias del terremoto en Venezuela, me imaginé lo peor», explica. Y añade: «Ahora, igual que hicimos en Venezuela, toca ponerse a disposición de Cáritas Colombia para no abandonar a nadie».

Cáritas Colombia ha activado su Servicio Nacional de Emergencias y está coordinando la evaluación de las necesidades humanitarias en las diócesis afectadas. Esta información se compartirá con el resto de actores humanitarios para coordinar una respuesta adaptada a las necesidades de la población.

100.000 euros para atender las necesidades más urgentes
Desde Cáritas Española hemos puesto a disposición 100.000 euros de nuestro Fondo de Emergencias para apoyar la respuesta inicial.

Esta ayuda permitirá reforzar el acceso de las personas afectadas a:

Agua potable.
Productos de higiene.
Atención sanitaria.
Asistencia alimentaria.
Alojamiento temporal.
Trabajamos en Colombia desde 1980, apoyando los esfuerzos de Cáritas Colombia en la construcción de paz y en la atención humanitaria a las personas afectadas por la violencia y las catástrofes naturales.

Nuestra presencia y colaboración han sido especialmente significativas en el departamento del Chocó, el territorio con mayor índice de pobreza del país y una población mayoritariamente afrodescendiente e indígena que ha sufrido históricamente situaciones de marginación y olvido.

Hoy, ante esta nueva emergencia, volvemos a poner toda nuestra experiencia y capacidad al servicio de las personas afectadas.

Queremos estar donde más nos necesitan
Las evaluaciones continúan y las necesidades pueden aumentar a medida que los equipos consigan acceder a las zonas más aisladas.

Por eso seguimos trabajando junto a Cáritas Colombia y la red internacional de Cáritas para ofrecer una respuesta cercana, coordinada y basada en las necesidades reales de cada comunidad.

Puedes colaborar con las personas afectadas por el terremoto en Colombia

CaixaBank: ES60 2100 2208 3502 0030 7230
Concepto: Terremoto Colombia

Procesión de la Virgen de Candelaria y ceremonia Guanche

0

ACTOS RELIGIOSOS 14 de agosto
8.00, 10.00, 12.00 y 18.00 h. Eucaristía.
17.15 h. Rezo del santo Rosario.
19.15 h. Desde la Basílica de Candelaria.

PROCESIÓN DE LA VIRGEN DE CANDELARIA HASTA EL RECINTO JUNTO AL AYUNTAMIENTO PARA CELEBRAR EL RITO DEL HALLAZGO Acompañada de la BANDA DE MÚSICA LAS CANDELAS.
20.00 h. Recinto junto al Ayuntamiento.

CEREMONIA GUANCHE
Llegada de la imagen y representación del hallazgo de la Virgen de Candelaria a cargo del COLECTIVO GUANCHES DE CANDELARIA.
Lectura del guion en las voces de LUISA MACHADO y JOSÉ LUIS DE MADARIAGA.
Retransmisión en directo por La 2 de TVE en Canarias y TV Canaria. Seguidamente.

PROCESIÓN HASTA EL POZO
Al regreso de la Procesión. Recinto junto al Ayuntamiento.

SALUDO DEL RECTOR DE LA BASÍLICA, INTERPRETACIONES DE ALBA FARIÑA Y FERNANDO SANTANA Y CANTO DEL AVE MARÍA DE CHAGO MELIÁN
Seguidamente. Desde el Muelle. EXHIBICIÓN DE FUEGOS ARTIFICIALES Y CONTINUACIÓN DE LA PROCESIÓN HASTA LA BASÍLICA
El templo estará abierto toda la noche con el rezo del santo Rosario cada hora.
21.35 h. Claustro del Convento de los Padres Dominicos.

PROGRAMACIÓN ESPECIAL DE TV «NOCHE DE PEREGRINOS»

Un encaje de piedra y luz: la catedral jiennense dedicada a la Virgen Asunta

0

Hay en Jaén una catedral que no pesa, una mole de piedra redimida por la geometría que parece ascender cielo arriba, ligera y graciosa como un pensamiento divinizado. Dedicada en su raíz profunda al augusto misterio de la Asunción de Nuestra Señora, el templo gótico y renacentista signado por la destreza de Andrés de Vandelvira no es solo un relicario monumental o una cima del clasicismo español; es, ante todo, una teología cantada, una partitura de sillares e impostas donde la materia proclama el triunfo de la carne glorificada.

Escribir sobre la Asunción desde la contemplación de la magna Iglesia asentada en la Plaza de Santa María es adentrarse en un poema de proporciones exactas. Como en las liras y sonetos de pura arquitectura verbal, aquí nada sobra y nada desentona. María no asciende al cielo en medio del caos, sino en el orden supremo de la gracia, y Jaén le labró un trono de luz para celebrar que una hija de nuestra estirpe habita ya, en cuerpo y alma, el corazón mismo de la Trinidad.

Al alzarse ante la fachada principal de la Catedral de Jaén, la mirada es llamada inevitablemente hacia arriba. Las dos torres gemelas, serenas y altivas, custodian un frontis que se abre como un retablo de piedra clara bajo el sol de Andalucía. En el centro, presidiéndolo todo, la figura de la Virgen Asunta nos recuerda la victoria definitiva del ser humano. La que es Causa de nuestra alegría no es una diosa lejana; es la muchacha de Nazaret, la tierra nuestra, el barro bendito que ha sido elevado a las alturas más impensables. Gerardo Diego, que supo cantar a las catedrales con oído de músico y mano de geómetra, habría visto en esta fachada una estrofa perfecta:

Luz de Jaén en la piedra clara,
arbotante y moldura en su desvelo,
sube la Virgen que al espacio amara,
mástil de fe que se levanta al cielo.

En un mundo contemporáneo a menudo marcado por el desencanto o el extravío del sentido, la contemplación de la Madre de Dios en la portada jiennense nos devuelve la dignidad perdida. María en su Asunción proclama que el cuerpo humano no es un estorbo, ni una cárcel mutable, ni un mero instrumento de consumo, sino un espacio sagrado destinado a la eternidad. La piedra dormida de la cantera se hizo catedral; la carne mortal de la Virgen se hizo gloria inacabable.

Si penetramos en las naves del primer templo diocesano, la bóveda de crucería y las columnas purísimas organizan un espacio donde la luz no hiere, sino que alumbra y consuela. Es una arquitectura limpia, de serenidad casi maternal. Y es precisamente aquí donde el dogma de la Asunción cobra su rostro más humano y cotidiano: el de la maternidad. La Estrella de la mañana brilla en los cielos porque antes fue el sagrario vivo del Dios hecho hombre. Sus manos cuajadas de oficio, sus pies cansados de los caminos de Judea, sus ojos que velaron el sueño del Redentor y lloraron al pie de la Cruz… todo ese amor encarnado y silencioso fue asumido en la Gloria. Para las madres de familia de hoy, que con frecuencia bregan en el anonimato contra la prisa, la incomprensión y las fatigas diarias del hogar y el trabajo, esta celebración mariana es una promesa y una caricia. María les dice que ningún gesto de amor se pierde: las noches insomnes, las plegarias calladas, el esfuerzo por educar a la prole en el bien y sostener el hogar no caen en el olvido. Les recuerda asimismo que la cotidianidad es camino de santidad: la Asunción nos enseña que lo ordinario se transforma en sagrado cuando se entrega por amor. A nuestras madres la Virgen les susurra también que tienen una Madre en el cielo: María no se ha ido para despreocuparse; desde su trono celestial, sigue ejerciendo su maternidad espiritual con mirada atenta y corazón intercesor. Como el templo jiennense sostiene sus pesadas bóvedas sobre la solidez de sus pilares, las madres sostienen el mundo sobre la columna invisible de su fe y su entrega. En la Asunta ven su propio destino glorioso: todo el bien sembrado en la tierra florecerá para siempre en la presencia de Dios.

Al llegar a la sacristía de nuestra catedral —acaso la pieza maestra del Renacimiento español— la sorpresa del visitante es absoluta. Las columnas exentas, los relieves sutiles, la armonía espacial revelan la mente de un joven arquitecto que no tuvo miedo de soñar a lo grande ni de desafiar las leyes del peso y la gravedad. Vandelvira audaz, portento de la arquitectura, levantó una obra inmortal para la eternidad. Su intrepidez habla directamente a los jóvenes de hoy. Su voz creyente se une al ejemplo de la Virgen en un tiempo sofocado por la inmediatez, la desidia y el miedo al compromiso duradero. Como dique a esas veleidades, la fiesta de la Asunción es una llamada vibrante a la grandeza de la fidelidad. María Asunta es la joven que se arriesgó del todo, la que confió sin reservas en la palabra de Gabriel y cuya vida se convirtió en la aventura más hermosa de la historia. Las alturas de las naves de Jaén invitan a la juventud a no conformarse con volar raso. «¡No os conforméis con menos que el cielo!», parece gritar cada moldura, cada relieve de esta seo monumental.

En la solemnidad del 15 de agosto, cuando el estío abrasa los olivares de la campiña jiennense, la Catedral se yergue como un oasis de fresca eternidad. Sus campanas al vuelo no doblan por la muerte de la Virgen, sino que repican por su Dormición y su posterior y radiante despertar en los brazos del Padre. Gerardo Diego solía buscar la música oculta en las formas de las cosas. Si escuchamos con el alma la arquitectura de la Catedral de Jaén, oiremos una sinfonía mariana inolvidable. Es la sinfonía de la esperanza cristiana: la certidumbre de que nuestra carne flaca, amenazada por el dolor, la enfermedad y el paso implacable de los años, tiene reservada una estancia en la Casa del Rey.

Subes, María, y al subir nos dejas
la huella limpia de tu pie en la arena,
en esta nave de altas tejas
donde la muerte se volvió serena.
Jaén te canta en su catedralicia
sombra de piedra, música esculpida,
donde la gracia de tu faz desquicia
la sombra vil para otorgar la vida.

La Asunción de Nuestra Señora no es un dogma lejano ni una abstracción teológica; es la fiesta de nuestro propio porvenir. Al contemplar a la que es Consuelo de los afligidos elevada sobre los ángeles en los relieves de la catedral de Jaén, las madres de familia encuentran alivio para sus afanes y los jóvenes descubren un rumbo claro para sus ideales. Mirando las torres que buscan el azul, la Iglesia entera renueva su fe y comprende que, mientras caminamos entre las sombras del presente, ya tenemos en el cielo una Madre, una Reina y una Catedral no hecha por manos humanas, donde nos aguarda el gozo plenamente recobrado.

Fernando Chica Arellano
Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA

A todos los que han participado en los encuentros sinodales de la Diócesis de Jaén durante el curso 2025-2026

0

En la Asamblea Diocesana del mes de junio, se presentó el resumen del trabajo realizado durante todo el curso en los encuentros sinodales de las diversas comunidades.

Como ya sabéis, lo que se pretende en la fase de implementación del Sínodo es que el espíritu sinodal entre de verdad en todas las comunidades y tenga efectos reales y concretos que transformen nuestras parroquias, haciéndolas más sinodales y más centradas en la misión común: el enuncio del Evangelio.

Por lo tanto, lo reflexionado en los grupos parroquiales a quienes primariamente les sirve es a las parroquias en las que se ha hecho la reflexión, que intentarán poner en práctica las acciones proyectadas para ir dando pasos en este camino.
Pero la comunión eclesial nos dice que lo que en una parroquia se ha pensado o proyectado puede servir también a otras. Por eso, en la web de la Vicaría de Evangelización hemos puesto, a disposición de todos, los resúmenes de las reflexiones de todos los grupos sinodales. Cada uno de estos resúmenes está dividido en dos partes: temas fundamentales sobre los que se ha dialogado, y opciones y acciones concretas que se han propuesto. Junto a cada resumen, os ofrecemos también dos infografías, que recogen de manera gráfica y sintética lo dialogado.

Algunas propuestas de las que aparecen en los resúmenes van dirigidas a transformaciones o acciones concretas que ha de realizar la diócesis. Tomamos nota de ellas y también de lo aportado por otros grupos sinodales no parroquiales, sino de ámbito diocesano.
En el verano tomamos un respiro. Pero ya sabéis que en el curso 2026-2027 continúa la fase de implementación del Sínodo que concluirá en nuestras diócesis, como en todas las diócesis del mundo, con la Asamblea Diocesana de Evaluación, que en Jaén será en el mes junio, como otros años, pero un formato distinto, que nos viene pautado desde la Secretaría General del Sínodo en Romay que cuando llegue el momento os explicaremos.

Feliz inicio de descaso para unos; feliz reincorporación al trabajo para otros; estamos justo a mitad del período estival. Seguimos caminando juntos.

Aquí está el enlace al material compartido

El logo del Año Jubilar del 800 aniversario de la aparición de la Virgen de la Cabeza será elegida a través de un concurso

0

La Diócesis de Jaén ha abierto la convocatoria del concurso para diseñar el logotipo oficial del Año Jubilar, que conmemorará el 800 aniversario de la aparición de la Virgen de la Cabeza, una celebración que marcará la vida diocesana y reunirá a miles de peregrinos y devotos en torno a la Morenita.

El objetivo de este certamen es encontrar una imagen que represente la riqueza espiritual e histórica de esta efeméride y que sirva como símbolo de todas las acciones pastorales, celebraciones, publicaciones y materiales de comunicación que se desarrollarán con motivo del Jubileo.

La convocatoria está abierta a todas las personas que deseen participar, tanto profesionales del diseño como aficionados. Cada concursante podrá presentar un máximo de dos propuestas, que deberán ser originales e inéditas y elaboradas sin el uso de inteligencia artificial. Asimismo, el logotipo deberá incorporar el lema «Me felicitarán todas las generaciones (Lc 1,48). Ocho siglos de fe» y estar concebido para su adaptación a diferentes formatos y soportes.

Con el fin de garantizar la máxima objetividad, los trabajos serán valorados de forma anónima por un jurado nombrado por la Diócesis. Junto al diseño, los participantes deberán presentar un manual de identidad gráfica en el que expliquen el concepto creativo del logotipo y su utilización en distintos ámbitos, tanto impresos como digitales.

Las propuestas podrán remitirse al correo info@diocesisdejaen.es hasta el 11 de septiembre de 2026. Posteriormente, el jurado hará público su fallo el 18 de septiembre, fecha en la que se dará a conocer la imagen que acompañará oficialmente el Año Jubilar.

El concurso establece un primer premio de 500 euros para el diseño ganador. Además, el jurado podrá conceder menciones especiales, dotadas con 100 euros, a aquellos trabajos que destaquen por su calidad artística o creativa.

Con esta iniciativa, la Diócesis de Jaén quiere hacer partícipe a toda la sociedad de la preparación de una celebración única. El logotipo elegido será mucho más que una imagen corporativa: será el emblema de ocho siglos de fe, devoción y peregrinación a la Virgen de la Cabeza, un símbolo llamado a acompañar uno de los acontecimientos eclesiales más importantes de los próximos años.

BASES DEL CONCURSO

Con la Noche de la Aparición comienza la cuenta atrás hacia el VIII Centenario, con María como signo de esperanza

0

El Santuario de la Virgen de la Cabeza volvió a convertirse en el centro de la devoción mariana del Santo Reino con motivo de la celebración de la tradicional Noche de la Aparición, una de las citas más significativas del calendario de la Basílica y Real Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza. Este año, la celebración adquiere un significado especial al conmemorarse el 799º aniversario de la Aparición de la Virgen, en el camino hacia el octavo centenario, que tendrá lugar el próximo año.

La noche reunió a numerosos fieles y peregrinos que quisieron acercarse hasta el Cerro del Cabezo para vivir una jornada marcada por la oración, la convivencia y la devoción a la Morenita. Familias, grupos de peregrinos y miembros de las distintas cofradías se hicieron presentes en un ambiente de profunda emoción, recordando aquella noche de 1227 en la que, según la tradición, la Virgen se manifestó al pastor de Colomera, Juan de Rivas.

La celebración volvió a poner de manifiesto la fuerza de una devoción que, casi ocho siglos después, continúa transmitiéndose de generación en generación. La Noche de la Aparición constituye cada año una oportunidad para renovar la fe y para poner bajo la protección de la Virgen de la Cabeza las esperanzas, preocupaciones y proyectos de tantos hombres y mujeres que acuden a Ella.

Pasadas las 23:30 tuvo lugar el traslado de la imagen de “La Morenita” desde su Camarín hasta el altar efímero donde se iba a celebrar la Eucaristía. Junto a los padres Trinitarios que custodian el Santuario, numerosos presbíteros diocesanos y un nutrido grupo de seminaristas quisieron compartir la Mesa del Señor.

La música tuvo también un protagonismo especial durante la celebración. El Coro Romero Rosa de Abril de Torredelcampo fue el encargado de acompañar con sus cantos esta noche tan señalada. Sus voces contribuyeron a crear un ambiente especialmente emotivo entre los peregrinos congregados en el Santuario.

El Obispo de Jaén, Monseñor Sebastián Chico Martínez presidió la celebración eucarística, quien vinculó en su homilía la tradición de la Aparición con el acontecimiento astronómico vivido durante esa jornada: un eclipse de sol. Tomando como referencia la imagen del Apocalipsis «una mujer vestida del sol», el Prelado del Santo Reino invitó a contemplar a María desde su relación inseparable con Cristo.

«María no es el Sol. El Sol es Cristo. Ella está revestida de su luz. Toda su grandeza consiste en haber acogido a Cristo y entregárnoslo», afirmó el Obispo, subrayando que la verdadera devoción mariana conduce siempre a Jesucristo.

El eclipse se convirtió así en una imagen para hablar también de las oscuridades que atraviesa el mundo. Monseñor Chico Martínez recordó las guerras, los desastres naturales, los incendios y, de manera especial, la situación migratoria y humanitaria de Ceuta. Junto a estas realidades, señaló otras oscuridades más cercanas que afectan a muchas personas: la enfermedad, la soledad, las dificultades familiares, la incertidumbre de los jóvenes o la crispación social.

Ante todas ellas, el obispo recordó que «aunque no veamos la luz, Dios no nos abandona», evocando la presencia de María al pie de la cruz cuando todo parecía perdido. La esperanza cristiana, señaló, nace de la certeza de que Cristo ha vencido a la muerte: «La última palabra pertenece a Cristo resucitado».

La homilía tuvo también una marcada dimensión social. A partir de la afirmación de Isaías de que la casa de Dios será «casa de oración para todos los pueblos», Don Sebastián recordó que durante casi ocho siglos hombres y mujeres de procedencias y circunstancias diversas han llegado hasta el Santuario, porque «Ante una Madre caben todos sus hijos», afirmó.

Desde esta perspectiva, invitó a que la devoción a la Virgen se traduzca en una mayor sensibilidad hacia quienes sufren. «No podemos llamarla Madre y cerrar los ojos ante quien sufre», señaló, mencionando entre ellos al pobre, al inmigrante, al enfermo, al anciano que vive solo o a quien necesita ser escuchado y acogido. En este sentido, subrayó que «la piedad popular es verdaderamente cristiana cuando nos acerca a Dios y, al mismo tiempo, nos hace más hermanos de todos».

Camino hacia el VIII Centenario

La celebración de este 799.º aniversario ha servido también para poner la mirada en el acontecimiento que vivirá la Diócesis de Jaén en 2027. El obispo recordó que se está a un año del VIII Centenario de la Aparición y a pocos meses del comienzo del Jubileo Diocesano concedido con motivo de esta efeméride.

En este camino, Monseñor Chico Martínez destacó el recorrido realizado por la Imagen Peregrina de la Virgen de la Cabeza, que durante los últimos meses ha visitado pueblos, ciudades, parroquias, familias, enfermos y mayores de la diócesis. Una experiencia que calificó como una auténtica «Misión Mariana», llamada a fortalecer la fe y a impulsar la conversión y la misión.

Ahora, afirmó, el mensaje cambia de dirección: «Os toca a vosotros poneros en camino y llevar esperanza allí donde comienza a instalarse o está presente la oscuridad». Para el obispo, este debe ser uno de los frutos principales de la Misión Mariana y del próximo año jubilar.

En la recta final de la celebración, invitó a no reducir el Jubileo a la preparación de actos, peregrinaciones o conmemoraciones históricas. «El verdadero Jubileo comienza cuando cada uno se pregunta delante de Dios: Señor, ¿qué quieres de mí?», afirmó, presentando el «sí» de María como modelo para los creyentes.

La Noche de la Aparición concluyó con una mirada puesta en el futuro y en la esperanza. «Podrán llegar eclipses y oscuridades, pero hay una certeza que ningún creyente debe olvidar: Cristo sigue brillando. Cristo ha resucitado. Cristo es nuestra esperanza», recordó el Obispo.

Así, a las puertas del VIII Centenario, el Cerro del Cabezo volvió a ser lugar de encuentro para miles de corazones que miran a María como Madre y que, a través de ella, quieren seguir encontrándose con Cristo, la verdadera Luz del mundo.

Tras la celebración de la Misa pontifical, la Virgen de la Cabeza, recorrió, portada por sus anderos, el lugar en el que la noche del 11 al 12 de agosto se apareció a un humilde pastor para convertirse en Madre y anhelo de generaciones enteras de jiennenses.

Los gemidos de la tierra quemada

0
Los gemidos de la tierra quemada
Los gemidos de la tierra quemada

Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla,

Este verano, el fuego está devorando miles de hectáreas en numerosos puntos de la geografía española. Detrás de cada incendio hay paisajes destruidos, animales muertos, personas y familias que, tienen que abandonar sus casas con miedo; también hay muchos hombres y mujeres que trabajan —y a veces mueren— para apagar el fuego y proteger a los demás. A todos ellos quiero expresar mi cercanía, mi gratitud y mi oración.

Al contemplar las imágenes de tantas hectáreas calcinadas, al experimentar el intenso olor a quemado y recibir del cielo la “lluvia gris” de la ceniza, acudían con frecuencia a mi corazón las palabras de san Pablo a los Romanos: «la creación está gimiendo y sufre dolores de parto» (Rm 8,22). Estamos llamados a escuchar los gritos de la naturaleza, de la que también nosotros, los seres humanos, formamos parte.

El dolor de nuestros hermanos y hermanas que han sufrido más directamente la plaga de los incendios, junto con los gemidos de la tierra quemada, nos invitan a adoptar un nuevo modelo de relación con la naturaleza. Durante siglos, «hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla» (LS 2). Ya es tiempo de asumir la misión de «labrar y cuidar» el jardín del mundo (cf. Gn 2,15): «Mientras “labrar” significa cultivar, arar o trabajar, “cuidar” —enseñó el papa Francisco— significa proteger, custodiar, preservar, guardar, vigilar» (LS 67).

No es de extrañar que nos resulte difícil –a las personas, a las instituciones y a la sociedad en su conjunto– abandonar un modelo tan arraigado, basado en el supuesto derecho a expoliar la creación, para adoptar otro radicalmente distinto: el de sentir la urgencia de cuidarla.

No podemos afrontar esta dolorosa realidad desde una discusión ideológica que nos enfrenta mucho y resuelve casi nada. Tampoco deberíamos acostumbrarnos al deterioro progresivo del planeta ni asumir como algo inevitable que cada verano grandes extensiones queden arrasadas por las llamas. Es necesario preguntarnos qué podemos hacer cada uno para cuidar mejor la tierra. No todo depende de nosotros, pero una buena parte está en nuestras manos.

Cuidar la creación implica consumir de manera responsable, proteger el agua de la contaminación, preparar los bosques para prevenir y combatir los incendios, favorecer las condiciones de vida de quienes viven en los pueblos más pequeños y enseñar a las nuevas generaciones la importancia y la urgencia de cuidar la naturaleza. Cuidar la creación supone custodiar también nuestra propia vida y la vida de los demás, especialmente la de quienes más sufren.

El papa León XIV nos ha recordado que «la justicia ambiental […] representa una necesidad urgente que va más allá de la simple protección del medio ambiente. En realidad, se trata de una cuestión de justicia social, económica y antropológica. Para los creyentes, además, es una exigencia teológica que, para los cristianos, tiene el rostro de Jesucristo, en quien todo ha sido creado y redimido. En un mundo en el que los más frágiles son los primeros en sufrir los efectos devastadores del cambio climático, la deforestación y la contaminación, el cuidado de la creación se convierte en una cuestión de fe y de humanidad» (Mensaje para la X Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación).

Que Dios nos ayude a escuchar los gemidos de la tierra quemada y de quienes más han sufrido la catástrofe de los incendios. Y que este sufrimiento no sea inútil, sino que se convierta realmente en dolores de parto de un nuevo modo —más humano, más solidario y más cristiano— de relacionarnos con la hermana madre Tierra.

Un saludo muy cordial en el Señor.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Última Hora: Actualizaciones de los Templos tras los terremotos de Granada

0

Debido a los terremotos que hemos vivido en nuestra Archidiócesis, algunos templos han resultado dañados en su interior. Como aún no sabemos la envergadura de los daños, hemos solicitado que dichos templos no abran al culto hasta que puedan ser revisados adecuadamente.

Templos que permanecerán cerrados:

Actualización (Martes 12 de agosto 12:51 p.m.)

S.A.I. Catedral de Granada
Parroquia Sagrario-Catedral
Capilla Real de Granada
Monasterio de la Cartuja
Abadía del Sacromonte

Los demás templos están pendientes de que los párrocos lo comuniquen.
Seguimos en oración a la Virgen de las Angustias para que nos amparé y proteja.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Seminaristas y formadores del Metropolitano de Sevilla viven una experiencia misionera en la selva peruana

0
Seminaristas y formadores del Metropolitano de Sevilla viven una experiencia misionera en la selva peruana

Seminaristas y formadores del Metropolitano de Sevilla viven una experiencia misionera en la selva peruana

Un grupo del Seminario Metropolitano de Sevilla, encabezado por su rector, Andrés Ybarra, y su director espiritual, Manuel Jiménez, ha vivido durante el mes de julio una experiencia misionera en Perú, concretamente en la Parroquia San Roque y Santa Teresa, de Jepelacio, perteneciente a la Prelatura de Moyobamba, en el corazón de la selva peruana.

Durante su estancia, del 7 al 31 de julio, el grupo ha compartido la misión pastoral con Ángel Luis Bayo, sacerdote diocesano de Sevilla que es párroco en Jepelacio desde hace un año. La experiencia les ha permitido conocer de cerca la realidad de una Iglesia que desarrolla su labor evangelizadora en un territorio marcado por la dispersión de sus comunidades y las dificultades de acceso.

Los miembros del Seminario han participado en diferentes actividades pastorales de la parroquia, como la celebración de los sacramentos, visitas a familias y centros educativos, charlas formativas, juegos con niños y dinámicas con adolescentes y jóvenes, además del acompañamiento y visita a personas enfermas.

La misión en las comunidades rurales

Uno de los aspectos más significativos de la experiencia ha sido la posibilidad de acercarse a algunas de las más de treinta comunidades rurales alejadas que forman parte de la parroquia de Jepelacio. Para llegar hasta ellas es necesario realizar largos desplazamientos en coche, moto o incluso a pie, poniendo de manifiesto las dificultades que afronta la comunidad parroquial para mantener la presencia pastoral en todo el territorio.

Estas comunidades cuentan con un animador que desempeña un papel fundamental en la vida de fe de sus habitantes. Cuando el sacerdote no puede desplazarse, son ellos quienes mantienen viva la comunidad mediante la celebración de la Liturgia de la Palabra.

Por ello, la llegada del sacerdote se convierte en un momento especialmente esperado. La celebración de la Eucaristía constituye una auténtica fiesta para las comunidades y, en ocasiones, se acompaña de otros sacramentos, como la Confesión, la Unción de los Enfermos o el Bautismo.

Esta realidad ha permitido a los seminaristas acercarse de manera concreta a la dimensión misionera de la Iglesia y experimentar la importancia del sacerdote para comunidades que, en ocasiones, tienen que recorrer grandes distancias y esperar durante largos periodos para poder participar en la celebración de la Eucaristía.

Encuentro con la Iglesia de Moyobamba

Durante la experiencia también pudieron conocer Moyobamba, ciudad donde reside el obispo prelado, monseñor Rafael Escudero. El grupo fue recibido en el Seminario de Moyobamba, donde compartió un almuerzo y un encuentro con los seminaristas de la Prelatura.

Antes de emprender el regreso a Sevilla, el grupo tuvo también la oportunidad de conocer Lima, poniendo el broche final a una experiencia que les ha permitido acercarse a distintas realidades de la Iglesia peruana.

Para Manuel Jiménez, director espiritual del Seminario, una experiencia misionera de estas características resulta especialmente enriquecedora durante los años de formación sacerdotal, ya que «abre la mirada al campo de misión de la Iglesia universal» y ayuda a tomar conciencia de «la falta que hacen los sacerdotes en muchos lugares del mundo».

Jiménez destaca especialmente la acogida recibida durante la estancia: «Ha sido muy fácil descubrir la presencia de Dios: desde la naturaleza impresionante a la sencillez de las personas y las familias que nos han dado todo lo que tenían».

El director espiritual del Seminario asegura que la experiencia ha dejado una huella profunda en quienes han participado: «Estoy seguro de que todos hemos vuelto transformados; ahora se trata de seguir viviendo en Sevilla lo que Dios ha sembrado en nosotros allí».

La experiencia misionera en Jepelacio se ha convertido en una oportunidad de formación humana, espiritual y pastoral para los seminaristas, al tiempo que ha estrechado los vínculos entre la Archidiócesis de Sevilla y la Iglesia que peregrina en la Prelatura de Moyobamba.

Galería

The post Seminaristas y formadores del Metropolitano de Sevilla viven una experiencia misionera en la selva peruana first appeared on Archidiócesis de Sevilla.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.