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Homenaje por las bodas de oro y plata sacerdotales en la fiesta de san Juan de Ávila

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Homenaje por las bodas de oro y plata sacerdotales en la fiesta de san Juan de Ávila

La Catedral de Sevilla acogerá el próximo jueves, 9 de mayo, la celebración de san Juan de Ávila, patrón del clero secular español. Esta tradicional cita del presbiterio sevillano está previsto congregue a cientos de sacerdotes en la Seo hispalense, en una Eucaristía presidida por el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz, y concelebrada por los obispos auxiliares, monseñor Teodoro León y monseñor Ramón Valdivia, que comenzará a las doce del mediodía.

Además, durante la ceremonia se homenajeará a los sacerdotes que cumplen sus bodas de oro y plata. Concretamente, son cuatro los presbíteros que celebraban el medio siglo de ministerio: dos diocesanos, Manuel Ángel Cano y Sebastián García (jubilado); y dos de la Prelatura del Opus Dei, Antonio Ariza y Juan Carlos Díaz.

Por su parte, celebran sus veinticinco años de ordenación diez sacerdotes diocesanos: Francisco de Asís Bustamante, Pablo Gabriel Casas, Miguel Ángel Collado, Ángel Fernando Del Marco, José Manuel Escamilla, Manuel Jesús Galindo, Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, Emilio Morejón, Adrián Sanabria y Manuel Sánchez De Heredia; tres extradiocesanos: Thomas Roy Jerom, Atef Eshak Keryakes y Pedro José Rodríguez; un sacerdote filipense, Miguel Ángel Garzón, CO; y uno del Opus Dei, Jesús Sevilla.

Además, tres diáconos permanentes también serán homenajeados en sus bodas de planta: Federico Cereceto, Juan Miguel López y Manuel Marín.

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Teilhard de Chardin VIII. Reivindicando a Teilhard

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En el año 1968 Joseph Ratzinger afirmaba en su “Introducción al Cristianismo”:   Después del escándalo producido por la publicación de la obra de Teilhard de Chardin, su pensamiento comenzaba   a ganar terreno en la conciencia occidental. Ratzinger, en esta obra, citará a Teilhard en numerosas ocasiones. Habían pasado seis años del monitum en el que Santo Oficio pedía a los obispos y superiores religiosos advertir a los fieles de los peligros presentados por las ambigüedades y errores filosóficos y teológicos contenidos en las obras de Teilhard.  El 18 de noviembre de 2017, la Asamblea Plenaria de la Asamblea Pontificia para la Cultura aprobó por una gran mayoría una petición concerniente para que se levantara el monitum a la obra de Teilhard de Chardin. Los miembros del Consejo Pontificio para la Cultura, en su petición, alabaron la «visión profética» del jesuita que «hoy sigue inspirando a los teólogos y científicos». Los miembros de la asamblea argüían entre otras cosas que todos los pontífices desde Pablo VI hasta Francisco habían hecho «referencias explícitas» a su obra.  De hecho, en la encíclica Laudato si’ (LS), n.º 83 citando a Teilhard afirma: El fin de la marcha del universo está en la plenitud de Dios, que ya ha sido alcanzada por Cristo resucitado, eje de la maduración universal.  Recientemente el papa Francisco, al final de la Misa celebrada en un polideportivo de la capital de Mongolia ha recordó, con elogios, la figura de Teilhard de Chardin y repitió algunas palabras de su Misa sobre el Mundo.  Sin embargo, el monitum sigue en pie.

Pierre Teilhard de Chardin logró situar en la agenda intelectual debates que, hasta el día de hoy, aún siguen siendo relevantes para el conocimiento humano del mundo. El espacio de Dios en un mundo determinado por el desarrollo de la técnica y la ciencia. El sentido de la creación, la revelación y la encarnación en un mundo evolutivo. El puesto del hombre en el cosmos.  El significado de un universo que parece sellado  por la entropía. La relación entre la ciencia, la filosofía y la teología, etc. Respecto a la religión supo ver que el espíritu religioso se estaba agitando y transformando. Esto implicaba que  a las cuestiones  que se suscitaban en el nuevo contexto científico, ideológico e histórico no  se podía dar  respuesta desde un pensar rígido y fosilizado .De hecho había que aprender de la propia historia y no confundir lo esencial con el ropaje cultural que olvida el espíritu  por repetir la letra. Todos conocemos casos que en un tiempo se consideraron un pensar recto y hoy han quedado reducidos a una mala y anacrónica ortodoxia.

Estemos de acuerdo o no con su visión del mundo, las preguntas que suscitó  Teilhard siguen estando encima de la mesa. El proyecto interdisciplinar de elaborar un sistema que integre los datos de la fe, la teología y lo que nos ofrecen las ciencias humanas y de la naturaleza es algo necesario. Un pensamiento del porvenir que desde un humanismo renovado sea fuente de esperanza nos parece imprescindible. Repensar la teología desde lo que nos va desvelando la ciencia es inexcusable.

Ciertamente Teilhard sigue siendo una fuente de inspiración para una ciencia que pretenda ser interdisciplinar, para una filosofía que rompa con prejuicios ideológicos en la búsqueda de la verdad y para una teología , que profundizando  en el dato revelado, no se deje enclaustrar en fórmulas e ideas periclitadas. Por lo tanto la senda que abrió  que él abrió debe proseguirse. Pero entonces ¿porqué, aún hoy, en algunas instancias existen ciertas reservas respecto a la obra de Teilhard? ¿Para quién es peligroso Teilhard?  Digámoslo sin ambigüedades: él es peligroso para aquellos que no saben leer ni sus textos ni los de la Iglesia.

Pero Teilhard  no solo es un  sabio, es un místico y un poeta  que tiene la rara capacidad de tener una visión iluminada y una expresión encantadora. Como botón de muestra os dejo este texto  que invita a una reflexión profunda:

“Lo que paraliza la vida es no creer y no osar. Lo difícil no es resolver los problemas; es plantearlos… Por consiguiente, pronto o tarde, a través de nuestra incredulidad, el mundo dará ese paso. Pues todo lo que es más cierto se encuentra y todo lo que es mejor acaba por llegar. Algún día, del éter, los vientos, las mareas y la gravitación, nosotros captaremos para Dios, las energías del amor. Y entonces, por segunda vez en la Historia del Mundo, el Hombre habrá encontrado el Fuego”.

Juan Jesús Cañete Olmedo
Sacerdote diocesano y Profesor de Filosofía

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Serrano Oceja o la pasión para armonizar Comunicación y Comunión

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Traigo hoy algunas obras necesarias para entender este fenómeno tan común como peligroso. José Francisco Serrano Oceja,  nos deja en ellas reflexiones sólidas sobre este quehacer informativo, sus preocupaciones y los retos necesarios para devolverle la esencia, en armonía con el magisterio de los últimos pontífices sobre el  tan apasionante como problemático asunto mediático. Y, como algunos otros, lo viene haciendo desde ciertos “cuarteles de invierno”, sin dejarse amedrentar en sus teorías y conclusiones, ofreciendo claves para los necesarios proyectos de comunicación a todos los niveles de la Iglesia. Y lo hace con una labor de siembra lenta, pero, a la postre, fructífera. Serrano Oceja, periodista sólido y solvente en España y Europa, lo viene siendo con mayor ahínco en estas horas inciertas, cuando el periodismo general, y también el religioso, viene tristemente siendo en los últimos años, una importante parte del problema, que no de la solución.

En su libro “La sociedad del desconocimiento. Comunicación posmoderna y transformación cultural” (Ediciones Encuentro, 2019) recupera algunos de los principales temas de la perspectiva humanística de la comunicación. Apuesta por la antropología como clave de la comunicación en un mundo que se ha olvidado de las Humanidades. También profundiza desde esas claves en la aportación de la Iglesia a la comunicación, pues es experta en humanidad, y por tanto en comunicación. Un estudio lúcido, documentado, bien argumentado y revelador. En otro de sus libros “Noticias y algo más sobre la Iglesia (Ediciones Palabra, 2021) pisa más la realidad y va respondiendo a preguntas concretas con el estilo propio del docente que es. Y en el texto se acerca al hilo del magisterio del papa Francisco.  Cabe destacar igualmente otro libro, escrito en colaboración con Juan Cantavella, “Iglesia y comunicación en España. Apuntes para un tiempo de cambio” (2017). Y en una veintena más de obras, sea con su firma o en colaboración, va dejando claro su amplio bagaje sobre el tema, así como su pensamiento al que ha dedicado toda su vida académica y docente. Y lo ha hecho y lo hace como parte de su vocación cristiana, lo que hoy ya se conoce como la “diaconía de la comunicación”, en el más puro servicio ministerial.

Recuerdo la novela que con el título “¡El autor, el autor!“, escribió David Lodge sobre los últimos años de Henry James, el gran novelista norteamericano con alma europea. En el pórtico de la novela cargada de datos y también de humor, recoge este texto de James: “Trabajamos en la oscuridad, hacemos lo que podemos; damos lo que tenemos. Nuestra duda es nuestra pasión y nuestra pasión es nuestra tarea. Lo demás es locura del arte”.  Serrano Ocena podría hacer suyas estas palabras porque “trabaja en la oscuridad” a la que se viene relegando la información religiosa. “Hace lo que puede”, que es mucho más de lo que parece. “Ofrece también lo que puede”, que no es poco y es “la pasión del periodista de raza la que mantiene y vigoriza su tarea diaria en la cartografía mediática española. Remedando a Lodge, Serrano podría escribir un nuevo libro que llevara por título “El relato, el relato!” y dejar claro que la Iglesia lo tiene desde sus inicios. Es el relato del Evangelio.

Juan Rubio Fernández
Sacerdote, escritor y periodista

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El presidente-decano de la Facultad de Teología participa en un Seminario del Dicasterio para la Cultura y la Educación

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El presidente-decano de la Facultad de Teología participa en un Seminario del Dicasterio para la Cultura y la Educación

Manuel Palma, presidente-decano de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla y responsable de la Delegación Diocesana para la Cultura, ha participado en el Seminario de Estudio para expertos del Dicasterio para la Cultura y la Educación. El encuentro tuvo lugar los días 6 y 7 de mayo en Roma y se centró en la enseñanza de la teología en los institutos superiores eclesiásticos. Para ello reunió a una treintena de expertos de todo el mundo.

Por su parte, Palma presentó propuestas y conclusiones diversas sobre el currículo del Bienio de filosofía en el marco del primer ciclo de teología.

Además, ha sido designado como miembro de la comisión encargada de estudiar el itinerario académico de institutos superiores de ciencias religiosas promovido por el Dicasterio. Este nombramiento destaca su contribución a la articulación de estas instituciones académicas en la Iglesia Católica.

 

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La Iglesia en Sevilla se suma a la celebración del bicentenario del nacimiento del padre García Tejero

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La Iglesia en Sevilla se suma a la celebración del bicentenario del nacimiento del padre García Tejero

La iglesia de San Alberto, de Sevilla, acogerá el próximo sábado, 11 de mayo, la celebración de la Eucaristía con motivo del bicentenario del nacimiento del padre oratoriano Francisco García Tejero, fundador de las congregaciones sevillanas femeninas Misioneras de la Doctrina Cristiana y Filipenses Hijas de María Dolorosa.

La Misa será a las siete de la tarde y estará presidida por el obispo auxiliar de Madrid, monseñor Vicente Martín.

Con esta se da el pistoletazo de salida a un año que conmemorará el nacimiento de este influyente religioso del siglo XIX que dejó una huella indeleble en Sevilla. La familia filipense ha señalado que irá informado a lo largo de los próximos meses mediante sus perfiles en redes sociales (Facebook, X e Instagram) de cada una de las citas propuestas para honrar la memoria del padre García Tejero.

Biografía

El padre Francisco García Tejero nació en 1825 en Carray, provincia de Soria. Tras la muerte de su madre fue a vivir con sus tíos y en 1834 se traslada a Fuentes de Andalucía (Sevilla) con el hermano de su padre.

Allí comienza sus estudios de latín con el propósito de llegar a ser sacerdote. Más tarde, ingresa en la Universidad para cursar Filosofía y Teología. En esta época conoce al sacerdote José María de la Carrera, del oratorio filipense, que fue su confesor y director espiritual. Fue precisamente este presbítero quien acompañó su vocación al carisma filipense y quien orientó su trabajo pastoral, instándole a quedarse en la ciudad en lugar de ir de misiones, alegando que “Sevilla son tus Indias”.

García Tejero fue ordenado sacerdote el 5 de octubre de 1851 y unos meses después ingresa en el Oratorio de San Felipe Neri. En 1854 la revolución desaloja a los padres del Oratorio de su casa en Sevilla, y comienza su labor pastoral en la Parroquia de San Roque, desde donde empieza a evangelizar a los más pobres. Como no acuden a la parroquia dice que “¡habrá que salir a buscarlos!” y comienza a impartir catequesis en los corrales de vecinos. Es por ello que este sacerdote es conocido como “el cura de los corrales”.

En 1859, durante sus visitas al Hospital de las Cinco Llagas, surge en él la idea de acoger a las jóvenes que quieran abandonar la prostitución y junto a Rosario Muñoz inaugura Ia primera casa de acogida para estas mujeres. Este fue el origen de la Congregación de Religiosas Filipenses Hijas de María Dolorosa, que funda con Dolores Márquez Romero de Onoro.

Desde 1868, durante la expulsión de los padres filipenses de España, él residió con las religiosas filipenses, hasta que en 1877 restaura la Congregación del Oratorio y es elegido prepósito (superior).

Un año más tarde, con Mercedes Trullás, funda la Congregación de las Hermanas de la Doctrina Cristiana, actualmente Misioneras de la Doctrina Cristiana, que salen por los barrios y corrales a dar clases y catequesis a niñas, jóvenes y mujeres.

Después de una vida de entrega a la misión, fallece en Sevilla el 8 de diciembre de 1909, siendo prepósito de la Congregación del Oratorio de Sevilla.

 

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Laicos Cristo Rey profundizan en la espiritualidad de José Gras

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4 y 5 de mayo.

Desde octubre hasta mayo, cada primer jueves de mes al caer la tarde, varios laicos del Movimiento Apostólico Cristo Rey y religiosas Hijas de Cristo Rey se han ido reuniendo telemáticamente en una cita ineludible, el curso “José Gras: introducción a su espiritualidad”. Para finalizar la formación, entre los días 4 y 5 de mayo, han abandonado las pantallas para encontrarse físicamente en la Abadía del Sacromonte procedentes de Huelva, Jaén, Sevilla, Valencia y la misma Granada.

En concreto, el fin de semana se ha centrado en la figura de María dentro de la espiritualidad cristocéntrica del Venerable José Gras, que tiene una fuerte impronta inmaculista. La mañana del sábado, laicos y religiosas se unieron a la oración de la Iglesia con los laudes para después ahondar en las devociones marianas de Gras a lo largo de su vida. De una manera dinámica hicieron un recorrido biográfico intercalando textos y juegos, parándose en cuatro momentos: Su infancia en el leridano municipio de Agramunt; su peregrinación, siendo seminarista en Barcelona, a Montserrat; su pertenencia y aportación a la Academia Bibliográfica Mariana en su etapa en la sevillana Écija; y, finalmente, su participación de la devoción popular granadina de la Virgen de las Angustias. Tras el rezo del Regina Coeli, el Abad, D. Antonio Fernández Siles, hizo de cicerone en las dependencias y explicó cómo era la cotidianidad sacromontana a finales del XIX y principios del XX. Así se pudo ubicar al Venerable en su contexto espacial y rutinario, pues recordemos que vivió durante más de medio siglo entre los muros de la Abadía del Sacromonte cuyo lema es “A María no tocó el pecado primero”.

Durante la tarde, los participantes disfrutaron de un amplio tiempo de silencio para la lectura y reflexión personal de textos de José, conocido como el Apóstol Incansable, seguido de un espacio para compartir fraternalmente lo orado y meditado. A continuación, se focalizó el encuentro en la Inmaculada, comenzando con un acercamiento a la historia y el arte de la Abadía para seguir con la evolución de la reflexión teológica sobre el dogma. Un recorrido desde la patrística pasando por la figura del Beato Juan Duns Escoto hasta llegar a la “Ineffabilis Deus” la carta apostólica del Papa Pío IX que definió el dogma inmaculista cuando Gras tenía apenas veinte años. Tras la formación, llegó el momento más especial de la jornada con el rezo de vísperas con el Señor expuesto, un momento íntimo en un espacio inigualable. Y es que, el Movimiento asume como dirigidas a ellos las palabras del sacerdote catalán en la revista El Bien: “solo en la adoración de Dios podemos hallar la felicidad temporal y eterna”.

En la mañana del VI Domingo de Pascua, tras los laudes, realizaron un paseo literario por la Granada inmaculista de la mano de “El Talismán de María”, obra publicada por José Gras en 1866. Partiendo de la cripta del Venerable en el Albayzín, recorrieron emblemáticos enclaves granadinos como el Triunfo, la basílica de San Juan de Dios y la colegiata de los Santos Justo y Pastor. Lugares por los que anduvo José y en los que laicos y religiosas se deleitaron no solo con la genialidad de la pluma de Gras, sino también con la belleza inmarcesible de la arquitectura, escultura y pintura vinculada a la Inmaculada en la ciudad. El encuentro culminó con la Eucaristía de la Pascua del enfermo en la Catedral metropolitana, presidida por D. José Ma Gil Tamayo, que nos invitó a: “redescubrir el amor de Dios, pues no se entiende el cristianismo sin el amor”.

Desde el Movimiento, aprovechan estas líneas para agradecer a la Abadía del Sacromonte y a la Catedral Metropolitana, su colaboración y ayuda en la preparación de este encuentro fraterno sobre José Gras, que se encuentra en proceso de beatificación, cuyo legado espiritual se resume en dos palabras “Cristo reina”.

Movimiento Apostólico Cristo Rey en Granada

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La Catedral acogerá el 18 de mayo la Vigilia Diocesana de Pentecostés

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La Catedral acogerá el 18 de mayo la Vigilia Diocesana de Pentecostés

La Archidiócesis hispalense celebrará la solemnidad de Pentecostés con la tradicional vigilia diocesana, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, en la Catedral de Sevilla el sábado 18 de mayo a las ocho de la tarde.

Las puertas de la Catedral (San Miguel y Palos) estarán abiertas una hora antes, y no hará falta invitación para acceder al templo.  Las delegaciones diocesanas de Apostolado Seglar, Catequesis, Familia y Vida, Pastoral con Jóvenes, Migraciones y otras instituciones de la Archidiócesis animan a participar a todos los grupos y las comunidades parroquiales, vida consagrada, asociaciones y nuevas realidades eclesiales, así como al laicado en general.

“En la vigilia diocesana de Pentecostés daremos gracias al Señor por su presencia en medio de nosotros, especialmente convocamos a todos aquellos que han vivido en este año un nuevo encuentro con el Señor, a través de diversas iniciativas de Primer Anuncio (Cursillos de Cristiandad, Seminarios de Vida en el Espíritu, retiros de Emaús y otros encuentros de las muchas realidades apostólicas y evangelizadoras que tenemos en nuestra Archidiócesis). Estas personas, que han vivido un nuevo Primer Anuncio, durante la Vigilia, expresarán a través de un gesto su deseo de seguir a Jesús con el impulso del Espíritu Santo”, explican miembros del comité organizador de la vigilia diocesana de Pentecostés.

Fase Diocesana del Sínodo

Al término de la vigilia se dará a conocer la síntesis diocesana de esta fase del Sínodo. Así que están convocadas también todas las personas y grupos que han participado en este proceso sinodal en marcha “que es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio como nos recuerda en muchas ocasiones el papa Francisco”.

Con el fin de compartir momentos de alegría, a continuación de la vigilia, se ha organizado un ágape fraterno en el Patio de los Naranjos de la Catedral de Sevilla con la aportación de todos los participantes.

Para mejor organización y previsión de las necesidades, el comité organizador anima a rellenar el siguiente formulario antes del 15 de mayo.

 

 

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Veinticinco y cincuenta años de amor a Dios

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Veinticinco y cincuenta años de amor a Dios

Veinticinco y cincuenta años de sacerdocio, de un ‘sí’ a una llamada que permanece viva en los corazones de los doce presbíteros que este año cumplen sus Bodas de Plata sacerdotales, y de los cinco que cumplen sus Bodas de Oro

Monseñor Demetrio Fernández, Antonio Murillo, Ramón Martínez, Manuel Pérez Moya y Marcelino Priego celebran este año cincuenta años de su ordenación sacerdotal.

Jesús Joaquín Corredor Caballero, Jesús Poyato Varo, Domingo Prados Romero, Antonio Javier Reyes Guerrero, Fernando Martín Gómez, Fernando Arrocha Duarte, S.J., Alfonso Rodríguez Ortega, Carmelo María Santana Santana, José Luis Borja Botia, José Machado Rodríguez, André Bernard Missengue Missengue y Antonio Schlatter Navarro celebran este año veinticinco años de un regalo que, muchos de ellos, consideran “inmerecido”, después de toda la gracia derramada por el Señor sobre su persona.

“No me he acostumbrado a traer a Jesucristo cada día a mis manos”

Monseñor Demetrio Fernández

El 22 de diciembre de 1974 recibió la ordenación sacerdotal monseñor Demetrio Fernández, cincuenta años después, el Obispo asegura que son “experiencias inolvidables y ésta ciertamente era como el comienzo de una etapa en mi vida que había soñado y que se convertía en realidad”. Al recordarlo el prelado sólo siente “dar gracias a Dios, porque realmente fue como un impulso enorme que dura para toda mi vida y hasta la eternidad”.

Los cincuenta años de ministerio sacerdotal son difíciles de “resumir en pocas palabras”, ha confesado monseñor Demetrio Fernández, quien cree que “el punto más fuerte ha sido poder traer a Jesucristo cada día a mis manos como sacerdote”. “No me he acostumbrado” ha asegurado y “me supone y me causa siempre admiración, estupor y temblor incluso”. En todos estos años ha podido acompañar y a ayudar a niños, jóvenes y adultos, a los que ha hecho el bien y le han hecho a él sacerdote en la práctica.

Después de cincuenta años como sacerdote “espero la serenidad de contar y de profundizar en el amor de Jesucristo que me ama sin medida”. El Obispo asegura no haber llegado “al fondo de ese amor que me tiene, ni tampoco en la respuesta mía a Él”. D. Demetrio espera vivir con las tareas que le encomiendan, y quizá dentro de poco tiempo, “ya sin compromisos ni obligaciones”. Desea vivir y saborear serenamente un amor que “me ha sostenido y que me ha hecho persona, que me ha divinizado, que me ha hecho sacerdote, que me ha hecho disponible para los demás”. El prelado espera saborear eso en la paz, en la serenidad de la última etapa de su vida, porque “el amor que Jesucristo me ha prometido no tiene fin, no se acaba”.

 

“Sigo teniendo por delante la aventura de Dios”

Antonio Murillo

Recuerdo el día de mi ordenación sacerdotal con “muchísima alegría porque estaba deseando que me ordenaran”. Fue un día de gracia del Señor, yo estaba feliz porque siempre tuve vocación de cura. En estos cincuenta años “el Señor ha sido muy bueno conmigo y me acojo a su misericordia”. Antonio presume de la buena relación que mantiene con sus “hermanos sacerdotes” que se ordenaron el mismo año que él. Siguen teniendo buenas relaciones y se ha sentido siempre “muy acompañado y querido” por ellos.

Por delante sigue teniendo “la aventura de Dios”, de la que sigue esperando “maravillas” como las que ha vivido de aquí para atrás.

 

“Tengo una gran paz en el corazón”

Manuel Pérez Moya

La ordenación de Manuel Pérez Moya fue en Hornachuelos y la recuerda como “una experiencia muy hermosa” porque pudo estar acompañado de familiares y amigos y tuvieron la oportunidad de acompañarle los vecinos de la localidad. Confiesa que sentía la vocación al sacerdocio desde niño y que a lo largo de estos cincuenta años lo que ha intentado siempre ha sido “servir y hacer el bien a todo el mundo”, asumiendo “el legado de Jesucristo”.

En las distintas etapas de su ministerio, la Iglesia ha puesto a Manuel a servir “a la comunidad de Córdoba” y en cada una ha pretendido a amar y perdonar. Ha confesado que tiene “una gran paz en el corazón” porque ha intentado hacer siempre el bien a los demás. Espera a partir de ahora, en los años que le quedan por delante, “poder amar más a Dios”.

 

“El cariño recibido ha mantenido mi fidelidad”

Ramón Martínez

Recuerda que sintió la llamada al sacerdocio desde la infancia y que el día de su ordenación fue el más importante de su vida, porque después de catorce años de formación llegaba “a la meta”. Sintió ese día la responsabilidad de comprometerse a llevar a Dios a los hombres y viceversa.

El balance que hace Ramón de estos cincuenta años es “positivo” por el don del orden y por la confianza de la Iglesia de confiarle el servicio del ministerio, a través del cual se han acercado las personas a Dios y se han sentido consoladas. Agradece “el respeto y cariño” que ha recibido estos años, que le han dado fuerza para mantener “mi fidelidad a pesar de mis debilidades”.

Ramón espera, a partir de ahora, seguir siendo capaz de mantener el ánimo para seguir siendo útil en la viña del Señor y cuando las circunstancias lo obliguen lo hará desde la oración.

 

 “Ser sacerdote es una locura de amor desproporcionada de Dios”

Antonio J. Reyes Guerrero

Recuerdo el día de mi ordenación como un día lleno de emociones, sobre todo porque se culminaba ese don en el que uno se siente sobrepasado. Lo recuerdo como un día de mucha confianza, donde comenzaba esa historia de una especial intimidad, mucho más vinculada a la persona de Jesucristo, que me asociaba inmerecidamente a su sacerdocio. Y lo recuerdo como un día lleno de ternura entrañable por parte de Dios, que depositaba en mí una gran confianza, sabiéndome completamente indigno.

Si tengo que hacer balance de estos veinticinco años, lo único que puedo decir es que estoy muy agradecido por las oportunidades que la Divina Providencia me ha mostrado, por los regalos de pueblo y de personas, de parroquias por las que he ido pasando, de los distintos y diferentes ministerios que me ha tocado también ejercer, bien en Roma o bien en pueblos como la Victoria y San Sebastián de los Ballesteros, en parroquias de la capital, como San Juan de Ávila, Virgen de Fátima o San José y Espíritu Santo, y por último, los años de Santa Teresa, pero sobre todo estos últimos cuatro años en Picota.

Lo único que tengo que expresar una gratitud infinita por el don desproporcionado de Dios.

No es la historia de ningún superhéroe, sino que es la historia agradecida de un sacerdote que me he sentido inmensamente instrumento en las manos de Dios. Solo espero no haber defraudado mucho las expectativas que el Señor tenía en mi vida.

A la hora de hacer balance, quizás miro con pena las oportunidades que he desaprovechado para crecer mucho más, no en la intimidad del Señor o en la entrega, o por las veces que mis pecados han oscurecido también esa transparencia que debe de ser el sacerdote. Y pido perdón, pero sobre todo miro al Señor y renuevo el sí.

¡Esto de ser sacerdote es una locura, pero una locura de amor desproporcionada de Dios por los hombres!

 

“Pido que el Señor me siga sosteniendo y me fortalezca para entregarme a Él”

Jesús Poyato Varo

Recuerdo el día de mi ordenación, el 26 de junio de 1999, con inmensa emoción y con mucha alegría. Es un momento especial que tengo grabado en el corazón y lo recuerdo como si fuese ayer, aunque ya han pasado 25 años. Fue para mí un regalo inmerecido del Señor. Durante estos años he visto de manera clara la mano del Señor que me ha ido acompañando en todo momento.

Todo lo pongo bajo su misericordia, y le pido perdón por mi falta de correspondencia a tanta gracia que ha derrochado en mí.

Con profundo sentimiento de gratitud por este don del sacerdocio recibido, pido que el Señor me siga sosteniendo y me fortalezca para entregarme a Él y a su Iglesia con todo mi ser.

 

“El Señor es muy grande y su misericordia se hace actual cada día”

Jesús Joaquín Corredor Caballero

Mi experiencia de estos 25 años es que el Señor tiene mucha paciencia conmigo y, por eso, ha mantenido mi fidelidad. Es todo un honor servir a Jesucristo y a los demás como sacerdote. Por mi parte, allí donde me ha enviado el Obispo he encontrado gente buena que colabora con los sacerdotes, que ayudan, que están ahí y gente que necesita de Dios, incluso cuando ellos no lo saben. El Señor es muy grande y su misericordia se hace actual cada día.

Recuerdo los primeros días de cuando me ordené y fue precioso todo, la experiencia de confesar, de perdonar el pecado, de bendecir a las personas, medallas, cruces, etc. También recuerdo con especial cariño mi primera misa y cómo mi pueblo se volcó llenando las calles de frases del Evangelio. Me habían visto crecer desde niño, todos los días en la parroquia como monaguillo, pero aquello no era una fiesta por mí, sino algo más trascendental, significaba el sacerdote en medio de la comunidad. Y la verdad que son recuerdos y experiencias muy bonitas.

Ya hace 25 años que le di mi voluntad al Señor y le doy gracias por todo ello.

 

“Lo más satisfactorio en mi vida ha sido llevar a Dios a las personas y entrar en sus corazones”

Fernando Martín Gómez

 

El día de mi ordenación lo recuerdo en primer lugar con los nervios propios del momento, aunque fueron más los días anteriores a la ordenación, en que uno se siente indigno del ministerio que va a recibir.

En la celebración, sentí realmente la fuerza del Espíritu Santo que te da ese don tan inmerecido y gratuitamente, que es el de poder ser otro Cristo, con el gozo de saber que a partir de ese día iba a poder celebrar la Eucaristía, que para un sacerdote es lo más grande, más que cualquier otra cosa.

El ministerio sacerdotal, en todos los ámbitos pastorales, es un gozo y la Eucaristía es el culmen de la vida del sacerdote y de todo cristiano, pero sobre todo del sacerdote que se une a Cristo de una manera única.

En estos 25 años, mi apostolado y mi misión pastoral he querido orientarla siempre en ese sentido, en que el pueblo de Dios se encontrara con el Señor. Para mí ha sido lo más satisfactorio de todos estos años, que haya habido personas que se han acercado a decirme que les he llevado al Señor.

Han sido años en que he podido comprobar, en primer lugar, la misericordia de Dios para mí, su paciencia ante mis debilidades, ante mis errores, ante mis fallas, ante mis carencias. El Señor siempre ha sido el que me ha dado la fuerza para seguir adelante y su providencia.

Sientes que el pueblo de Dios quiere a su sacerdote a pesar de todo, a pesar de las luchas que tenemos todos y cómo cuidan de ti. Y en momentos difíciles, el Señor nunca, nunca te abandona, sino al contrario. Yo he comprobado en mi vida su poder, su misericordia, su providencia y tantos momentos maravillosos en los que él ha confirmado mi vocación, me ha reforzado en los momentos de crisis, me ha ayudado a seguir adelante sin mirar atrás.

Cuando alguien me dice: “rezo por ti”, para mí es un regalo que aprecio más que cualquier otra cosa.

Hay a personas que, gracias a tu ministerio, pueden decir que se han encontrado con Jesús y han conocido el amor de Dios. También, personas en las que Jesús ha derramado su gracia a través de la Eucaristía y eso ha sido para mí ha sido lo más fundamental, llevar a todos a Jesús en la Eucaristía. Ese ha sido mi esfuerzo, ese ha sido mi afán, y vivir esa presencia real, que todos vivan y comprendan y experimenten que Jesús desde la Eucaristía derrama gracias abundantes, que sin la Eucaristía no se puede vivir, que sea adorada, que sea reverenciada. Y si yo he logrado dejar esa huella en los corazones, esa es mi mayor alegría.

En los próximos años, lo único que espero es ser fiel al Señor y perseverar. Ser fiel a su llamada y estar cada día más cerca de Él.

“Mis años de sacerdocio han sido un ir descubriendo la misericordia de Dios”

Alfonso Rodríguez Ortega

Recuerdo el día de mi ordenación con mucho nervio, mucha inquietud, una preocupación grande de saber si yo podría estar a la altura del ministerio, pero con una felicidad inmensa, rodeado de la familia, de los amigos, sacerdotes, seminaristas, y entrando ya en una etapa nueva en mi vida, en mi vida que ya está llegando al ocaso. Ya estoy yo en edad de haber hecho las bodas de oro y casi las de diamantes. Mi ordenación fue a los 62 años, pero me siento muy feliz. Siempre he estado rodeado de todo el cariño de la gente, de los amigos de toda la vida y los de fuera.

Mis años de sacerdocio han sido un ir descubriendo la misericordia de Dios, el amor de Dios. Desde el primer momento sentí la gracia sacramental del orden sacerdotal. Recuerdo que cuando me pidieron confesión dos amigas el día de mi primera misa en la parroquia de Santa Marina de Fernán Núñez, me quedé perplejo porque eran mis amigas de siempre, pero las confesé y descubrí que mi mirada había cambiado. Mi mirada era ya una mirada de misericordia, de cariño, de reconciliación. Y luego, a lo largo del tiempo se ha ido confirmando que cada vez que hay un encuentro con una persona que viene para recibir el sacramento de la penitencia, me descalzo porque el terreno que piso está agarrado.

Luego, a nivel de la convivencia, he procurado siempre querer a la gente y dejarme querer, porque donde hay amor, allí está Dios.

A nivel de lo que es el apostolado, por la edad a la que me ordené no pude meterme en tantas cosas como hacen los sacerdotes jóvenes, pero reconozco que el Señor ha mantenido en mí la ilusión, la paz interior y la alegría profunda de sentirme útil para los demás, transmitiendo y haciendo presente a Jesucristo. Y esa presencia real en la vida se transmite a través de la Eucaristía.

Me siento muy feliz a mis 87 años de servir al Señor y espero la vida eterna, confiando siempre en la misericordia de Dios.

 

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La Hermandad del Rocío de Córdoba será la primera en comenzar el camino

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La Hermandad del Rocío de Córdoba será la primera en comenzar el camino

Peregrinará hacia la aldea almonteña con unos dos centenares de romeros este jueves, a partir de las 16:30 horas

La hermandad del Rocío de Córdoba es la primera en ponerse en camino hacia la aldea almonteña. Afronta mañana jueves, 9 de mayo, su salida hacia la Aldea con gran ilusión y en torno a dos centenares de romeros que comenzarán su andadura tras la celebración de la misa de romeros que se celebrará en la Real Iglesia de San Pablo, a las 16:30 horas, presidida por Tomás Pajuelo, capellán de camino de la hermandad de Córdoba. Tras la Salve, se producirá la salida procesional del Simpecado hacia la aldea del Rocío, a las 17:30 horas.

El recorrido previsto es calle Capitulares, Diario de Córdoba, calle San Fernando, Cardenal González, Magistral González Francés y la Santa Iglesia Catedral, por la puerta de Santa Catalina.

El Simpecado entrará a las 19:00 horas en el interior de la Catedral y tras este acto, los romeros continuarán por Magistral González Francés, Cardenal González, la Cruz del Rastro y el puente de Miraflores. Seguirán por Carmen Olmedo Checa y al llegar a los jardines Virgen de Rocío cantarán la Salve a las 21.00 horas.

Continuarán por Carmen Olmedo Checa, la avenida Campo de la Verdad, la parroquia de San José y Espíritu Santo, avenida de Cádiz, avenida de la Torrecilla, la calle Ingeniero Juan de la Cierva, la carretera de Guadalcázar A-3051 hasta la Finca del Cañuelo.

Córdoba sigue siendo la que primero sale y la que la que más camino hace andando de entre las 127 hermandades que acuden al Rocío.

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La Fundación celebra un encuentro del alumnado “Zona joven”

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El encuentro vocacional tuvo lugar el viernes, 3 de mayo, en el colegio diocesano Trinidad Sansueña

Los alumnos de “Zona joven” de los colegios diocesanos de la Fundación Santos Mártires celebraron un encuentro vocacional el viernes, 3 de mayo, en la colegio Sansueña. “Zona joven” la componen alumnos de los colegios diocesanos que se reúnen los viernes por la tarde, comparten el almuerzo, al que sigue la oración y catequesis y un rato lúdico. A lo largo del año las jornadas lúdicas se hacen con salidas puntuales para conocer las distintas realidades de la Iglesia. Cada colegio tiene un delegado de pastoral que se encarga de velar por los grupos “Zona joven” del centro. Por otro lado, el sacerdote diocesano Ángel Roldán, coordinador de la pastoral de la Fundación Santos Mártires, es el encargado de todos los grupos de los distintos colegios.

En el encuentro vocacional del viernes 3 de mayo participaron alumnos de la “Zona joven” desde cuarto de primaria en adelante, profesores, familiares, sacerdotes, religiosas y seminaristas. Tras el recibimiento tuvo lugar una merienda, a la que siguió un rato de oración y testimonios. Los alumnos se dividieron en grupos, los chicos por un lado, con los sacerdotes y seminaristas, y las chicas, con las religiosas. Terminaron el encuentro con una yincana y adoración al Santísimo, presidida por Ángel Roldán.




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