«La cruz no es nunca el no de Dios al mundo, es el sí definitivo del amor incondicional»: Mons. Orozco en los Oficios de Viernes Santo

Diócesis de Guadix
Diócesis de Guadixhttps://www.diocesisdeguadix.es/
La diócesis de Guadix es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, erigida en 1492 y, según la tradición, procedente de la diócesis de Acci, fundada por San Torcuato en el siglo I. Su sede es la catedral de Guadix.

 

Como en todas las parroquias, también en la Catedral se celebraron los Santos Oficios de la Muerte del Señor. Fueron en la tarde del viernes 3 de abril y estuvieron presididos por el obispo de la diócesis de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco. La celebración comenzó con el obispo cuerpo en tierra, en señal de postración total.

En los Oficios se venera la cruz, se hace una oración de los fieles que es universal y extensa y se comulga de lo que se reservó en la Misa del Jueves Santo, porque el Viernes Santo no se celebra la Eucaristía. Así lo recalcó el obispo en la homilía, cuando destacó que, siendo tan grande para la Iglesia y para el mundo el Viernes Santo, este día no tañen las campanas ni se celebra el sacramento eucarístico.

Y, sobre todo, en los Oficios resuena con voz propia la lectura de la Pasión, que narra la muerte del Señor. Es el momento central de la celebración, que en la Catedral fue proclamada por tres lectores.

En la homilía, el obispo destacó cómo la Iglesia vive el Viernes Santo en clima de silencio, recogimiento y contemplación ante el misterio de la cruz, para celebrar la Pasión del Señor y recordar la muerte redentora de Jesucristo.

También habló de cómo las lecturas del día presentan a Cristo como el siervo sufriente anunciado por Isaías y como el sumo sacerdote que, por medio del dolor, abrió a la humanidad el camino de la salvación. Por eso, vino a decir el obispo, la cruz no es signo de derrota, sino expresión suprema del amor divino. Y afirmó que “la cruz no es nunca el no de Dios al mundo, la cruz es el sí definitivo del amor incondicional”.

Terminó el obispo su homilía invitando a mirar la cruz como respuesta cristiana ante el sufrimiento humano, las heridas del mundo y las falsas imágenes de un Dios lejano al dolor de los hombres. Así, el Viernes Santo aparece como una llamada a reconocer en Cristo crucificado el verdadero rostro de Dios, a abrazar con esperanza las cruces de cada día y a descubrir, incluso en el escándalo de la pasión, un camino de redención y de vida nueva.

Finalizó la celebración convocando a los fieles para la celebración de la Vigilia Pascual, el sábado 4 de abril, a las 10 de la noche, en la Catedral. En esa Vigilia se volverá a celebrar que la cruz no es signo de muerte sino de vida y se volverá a anunciar que Cristo resucitó y que vive entre nosotros. Y que nos da la vida.

Antonio Gómez Casas

Delegado diocesano de Medios de Comunicación Social. Guadix

 

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