Testigos de lo que hemos visto y oído

Carta Pastoral Jornada Mundial de las Misiones

Queridos hermanos y hermanas:

El mes de octubre ha sido desde siempre para los cristianos el mes misionero por excelencia, además de ser también el mes del Rosario. Unir a María con la evangelización es un buen acuerdo; Ella es la Estrella de la Evangelización.

El carácter misionero del mes se lo ha ido dando lo que antes llamábamos el Domund, esa marca que a todos nos hacía identificar la misión ad gentes con naturalidad y, por eso, la Iglesia universal, en todas sus comunidades, se volcaba con ese horizonte de la misión de la Iglesia. Con la labor de nuestros amigos más querido y entrañables, los misioneros y misioneras, recordábamos, con un especial sentido de responsabilidad, las palabras de Jesús a sus apóstoles: “Id al mundo entero y anunciad el Evangelio” (Mc 16,15-18). Unas campañas, muy bien organizadas, con medios muy sencillos, pero también muy expresivos, nos hacían recordar y hasta ilusionarnos con una empresa de especial valor en la vida de la Iglesia, la que conocíamos como las misiones.

Este año la Jornada Mundial de las Misiones se celebra el día 24 de octubre. Es, por tanto, un mes con una cita concreta en la que la Iglesia, cada Iglesia diocesana, reza y colabora con las misiones y su inmenso servicio espiritual, pastoral, humano y social. En esta ocasión lo hace con un lema muy propio de la vida y misión de los cristianos: “Cuenta lo que has visto y oído”. Se recoge así una experiencia normal de la vida de un cristiano, de quien vive del amor de Dios y del encuentro personal con Jesucristo, acontecimiento que le transforma la vida. Eso, evidentemente, no se puede dejar de anunciar y compartir. La misión es siempre compartir lo que se ha visto y oído. Por eso, todo cristiano es una misión en el mundo.

Pero el lema recoge también una cita bíblica del Libro de los Hechos de los Apóstoles, 4,20. Pedro y Juan, en nombre de la pequeña Iglesia que ya vivía de la fe en Jesucristo, lo anunciaba con libertad y valentía: “Por nuestra parte no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído”. Pues eso es justamente lo que hace la Iglesia en su misión con mirada universal, esa que se hace abriendo caminos en el mundo para el conocimiento del amor de Dios, el anuncio de la salvación en Cristo y la construcción del Reino. La misión no es otra cosa que ofrecer a los hombres, a la sociedad, a las culturas, el encuentro con el Señor de la historia y con el que es para todos… ¡amor!

Esto no se hace sin que en nuestras comunidades esté vivo un profundo sentido misionero, que cada día deberíamos de fomentar con más intensidad. No olvidemos que la misión ad gentes, o la misión inter gentes, es la fuente más auténtica, del sentido misionero que cada cristiano ha de llevar impreso en su fe. No podemos olvidar que la misión empieza siempre por escuchar y acoger el “Id” misionero.

Pero también es necesario, y va unido al “id”, que acojamos otra recomendación del Señor: “Haced esto…”. Se refiere a la Eucaristía, que es fuente y vida para el cristiano; sobre todo para su misericordia y consuelo en el mundo. La Eucaristía se expande en los actos de amor y de servicio.

Por eso, el lema del Domund de este año nos recuerda, con palabras del Papa, que “la amistad con el Señor, verlo curar a los enfermos, comer con los pecadores, alimentar a los hambrientos, acercarse a los excluidos, tocar a los impuros, identificarse con los necesitados, invitar a las bienaventuranzas, enseñar de una manera nueva y llena de autoridad, deja una huella imborrable, capaz de sus citar el asombro, y una alegría expansiva y gratuita que no se puede contener.

Así lo intentan hacer los misioneros; y sólo lo pueden hacer con  nuestra ayuda muy generosa. Es admirable, en la Iglesia y fuera de ella, la labor de estos pioneros de una fe en Cristo, soldada con entrega y generosidad, en el corazón de los que hacen misión donde aún el evangelio ha de traspasar las fronteras de otros lugares y culturas. Ayudemos en su misión a tantos jienenses, que nos representan en tantos lugares del mundo.

Os invito, por tanto, a prestar mucha atención a la Jornada mundial de las misiones y dejemos que consolide en nuestra vida cristiana lo que en ella se pretende:

  • Explicar la labor evangelizadora que la Iglesia realiza en los territorios de misión.
  • Dar a conocer la vida de las comunidades que constituyen ls Iglesias jóvenes.
  • Fomentar las vocaciones misioneras, así como la formación y la oración de todo el pueblo de Dios.
  • Buscar la ayuda económica que permita sostener a las Iglesias más pobres.
  • Dar a conocer las Obras Misionales Pontificias como instrumento del Papa para la misión.
  • Os animo, por tanto, a crecer en este espíritu misionero que nos lleve a hacer de nuestra vida un testimonio permanente de lo que “hemos visto y oído”.

Con mi afecto y bendición.

Jaén, 24 de octubre de 2021

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

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