Madre de Misericordia

Carta Pastoral de Mons. Ramón de Hoyo, Obispo Administrador Apostólico de Jaén.

Queridos fieles diocesanos:

1. El mes de Mayo nos trae una presencia especial de María, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia. A Ella se vuelven nuestros ojos en plegaria confiada: “Ojos misericordiosos”, como recitamos en la Salve, de forma especial en este año jubilar de la misericordia.

Hemos heredado de nuestros mayores el rico tesoro de la devoción mariana, sembrada en la amplia geografía diocesana y en la ciudad de Jaén, como si la Virgen no quisiera dejarnos solos y separarse de la historia de esta Iglesia. Está presente de hecho hasta en el rincón más apartado, en el Templo más pequeño, en tantos hogares y en incontables corazones.

2. Con ella queremos acercarnos y vivir en el mundo que nos toca vivir, donde, a veces, se regatea un sitio para Dios. De su mano, sin embargo, con sencillez, pero también con decisión, no nos replegamos asustados de llevar muy alta y con ella la luz de Cristo, su Hijo. Entre nosotros hay niños, adolescentes y jóvenes, tenemos enfermos y personas muy solas, hermanos cuya fe ha ido debilitándose… a todos quiere el Dios misericordioso que les llegue una luz nueva, que disipe su oscuridad.

El mes de mayo, de este año jubilar, nos invita a vivir, junto al rezo del Santo Rosario, las obras de misericordia, con quien es Madre de Misericordia.

3. Como escribe el Papa, al final de la Bula Misericordiae vultus, “nadie como María ha conocido la profundidad del misterio de Dios hecho hombre. Toda su vida estuvo plasmada por la misericordia hecha carne. La Madre del Crucificado, Resucitado, entró en el Santuario de la misericordia divina porque participó en el misterio de su amor” (n. 24).

Que la dulzura de su mirada nos acompañe durante este mes de las flores y bendiga a las familias, a quienes sufren y a los privados de libertad; dé alegría a los tristes, refugiados y los afligidos por las guerras y persecuciones; abra nuestro interior a la generosidad, para poder participar del misterio del amor misericordioso de Dios.

Santísima Virgen de la Cabeza, sigue siempre a nuestro lado y lleva de tu mano a nuestro próximo Pastor y Obispo, D. Amadeo.

¡Venid y vamos todos, con flores a María…!

Con mi saludo agradecido en el Señor.

+ Ramón del Hoyo López

Obispo Adm. Apostólico

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