Los sacerdotes diocesanos inician un nuevo curso pastoral

Diócesis de Jaénhttp://diocesisdejaen.es/
La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

El Seminario Diocesano de Jaén acogía el pasado lunes, 14 de septiembre, la asamblea sacerdotal con la que, tradicionalmente, el clero inicia el curso pastoral.

El encuentro comenzaba a las 10.30 horas con la celebración de la Santa Misa en la Capilla Mayor. Dicha Eucaristía estuvo presidida por el Sr. Obispo, D. Ramón del Hoyo López y, concelebrada, por el Sr. Obispo emérito de Ceuta y Cádiz, D. Antonio Ceballos.

«Desde hace años venimos celebrando los sacerdotes y religiosos este Encuentro al inicio del curso pastoral. Su fin, sobre todo, es saludarnos después del verano, y poner sobre la Mesa del Altar el plan pastoral del curso que se inicia y el calendario diocesano. Día de encuentro, de oración y de hermandad sacerdotal que a todos nos viene muy bien», aseguraba D. Ramón del Hoyo.

«Este año coincide con la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Es también mi 75 cumpleaños. Día muy especial de acción de gracias para mí, por haber alcanzado la fecha de mi renuncia al oficio de Obispo de esta querida Iglesia que me encomendó el Papa Santo, Juan Pablo II. Así lo he hecho ante el Papa Francisco, con el compromiso de mi entrega plena, como desde el primer día, hasta cuando el Sumo Pontífice provea mi sucesor».

Asimismo, el Sr. Obispo quiso hacer hincapié en el Jubileo extraordinario de la misericordia. «Durante el próximo Jubileo, también nosotros sacerdotes tendremos la oportunidad de disfrutar y enriquecernos de ese tiempo extraordinario de gracia para nuestra salvación. Hemos de prepararnos ya. Pero, además, seremos intermediarios de los frutos de la misericordia divina que, sin mérito por nuestra parte, Dios ha depositado en nuestras pobres manos. De nosotros, de ti y de mí, dependerá que llegue a tantos necesitados o de que se pierda. Es un año especial para nosotros sacerdotes. No es una carga, sino un don personal a favor de los demás. Nuestra formación permanente, horas de confesonario, visitas a los enfermos, despacho parroquial, vida personal como bautizados y pastores que se preparan para atravesar la ‘puerta del perdón…’ Hasta nuestro respirar deberá estar marcado por la misericordia divina. Ser iconos inconfundibles del santo Rostro de Dios».

La eucaristía, finalizaba con la lectura de la carta que el Papa Francisco ha escrito a Monseñor del Hoyo con motivo de sus bodas de oro sacerdotales.

A continuación, y ya en el salón de actos, D. Ramón del Hoyo, expresó unas palabras de bienvenida en el inicio del curso pastoral. Además, quiso destacar, dentro del nuevo plan pastoral, el tema de la familia y del sacerdote como rostro de la misericordia. «He escrito una carta pastoral en la que hago hincapié en la idea de la familia como trasmisora de la fe, con vistas a la catequesis del próximo curso. Como tienen que implicarse cada vez más los padres en las parroquias y con los hijos en la educación de la fe». Y en cuanto al sacerdote en el año de la misericordia, quiso destacar «lo que nos dice la bula. Nos dice el Papa: «nunca me cansaré de insistir en que los confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre. Ser confesores no se improvisa. Se llega a serlo cuando, ante todo, nos hacemos nosotros penitentes en busca de perdón. Nunca olvidemos que ser confesores significa participar de la misma misión de Jesús y ser signo concreto de la continuidad de un amor divino que perdona y que salva. Cada uno de nosotros ha recibido el don del Espíritu Santo para el perdón de los pecados, de esto somos responsables. Ninguno de nosotros es dueño del Sacramento, sino fiel servidor del perdón de Dios». Es un párrafo precioso que luego, incluso, nos dice: « No hemos de hacer preguntas impertinentes, sino como el padre de la parábola interrumpirán el discurso preparado por el hijo pródigo, porque serán capaces de percibir en el corazón de cada penitente la invocación de ayuda y la súplica de perdón. En fin, los confesores están llamados a ser siempre, en todas partes, en cada situación y a pesar de todo, el signo del primado de la misericordia». Yo creo que esto es fundamental para nosotros como servicio a la Iglesia y al Señor dentro del año de la misericordia».

Por su parte, el Sr. Vicario General, D. Francisco Juan Martínez Rojas, presentaba al ponente, el Padre Carlos Granados García, perteneciente a la Congregación de los Discípulos de los Corazones de Jesús y María; y Director de la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos).

«¿Qué dificultad tenemos hoy frente al matrimonio y la familia? La dificultad no es que no se valore la familia. Hoy se valora la familia. Si uno hace una encuesta de los valores fundamentales, la Iglesia está muy atrás, los políticos todavía más, pero, sin embargo, la familia está muy arriba. La gente la valora. Los jóvenes, en general, valoran la institución familiar. La gente valora el amor, cree en él. Le gustaría tener un amor y un amor sólido. Pero esta es la dificultad: la gente lo que no cree es que el amor sea sólido, que el amor pueda durar para siempre. La dificultad no es la familia, es que la familia pueda perdurar. Y el cristianismo tiene una afirmación: «Nosotros hemos creído en el amor» [1 Juan 4:16]. Y creo que es esto lo que tenemos que transmitir a la gente», aseguraba el Padre Carlos Granados durante su conferencia.

«Nosotros, los cristianos, creemos que el amor es sólido, que es capaz de fundar una vida. Nosotros creemos que el amor sirve para fundar una casa, la casa construida sobre roca, que se va levantando poco a poco. Esta es la fortaleza del amor. ¿Y sobre qué se asienta esta fortaleza del amor? ¿Cuál es la fortaleza de la familia? Esto es importante. Hoy vivimos en una sociedad individualista. No hay conciencia de un nosotros. Esto es lo que le falta quizá al hombre de hoy. Es un hombre muy emotivo, que es incapaz de entender el valor de las relaciones, porque reduce toda relación a un sentimiento, a una emoción y pierde, por tanto, esa relación sólida, capaz de fundar una vida. Por eso hay una dificultad de entender la solidez de la familia, porque la clave de la familia es la fuerza de las relaciones», continuaba.

Tras un breve diálogo con el ponente, el Sr. Vicario de Pastoral, D. Francisco Rosales, presentó el nuevo Plan Pastoral Diocesano para este nuevo curso pastoral.

Finalmente, el encuentro culminaba cantando el cumpleaños feliz al Sr. Obispo y, a continuación, una comida fraternal.

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