
La imagen despertaba gran fervor entre las gentes, como así se hizo patente en la procesión de rogativas por la lluvia del 19 de abril del año 1734
Presenta una impronta inconfundible y una singularidad especial. Sin duda, puede considerarse una imagen excepcional por su incalculable valor artístico y devocional. Posee la riqueza del mestizaje que emana desde su interior entre las culturas indígenas en el Nuevo Mundo, y la civilización española del Viejo Mundo. La individualidad y singularidad de esta obra artística se justifica por los materiales vegetales con los que se hizo, y las formas estéticas propias con las que se elaboró por indígenas en un taller de Puebla de los Ángeles (México).
Protagonista en la historia de la imagen, es el cordobés Andrés Fernández Lindo, que en los albores del siglo XVII marchó a las Indias, y llegó a instalarse en Puebla. Siguiendo una costumbre muy extendida, envió la imagen de este crucificado a su hermana Francisca en Córdoba. Ella, por su relación con los trinitarios descalzos, decidió donar la imagen el día 4 de febrero de 1618, siendo su morada la antigua ermita de la Virgen de Gracia en la Puerta de Plasencia.
Una importante particularidad de este crucificado, es que es el único Cristo novohispano de la ciudad de Córdoba que procesiona en Semana Santa.
LA HERMANDAD DEL CRISTO DE GRACIA
La hermandad del Cristo de Gracia ha tenido un origen devocional. La imagen despertaba gran fervor entre las gentes, como así se hizo patente en la procesión de rogativas por la lluvia del 19 de abril del año 1734. Esa devoción favoreció la constitución de la cofradía, que quedó erigida canónicamente el 21 de enero de 1736, como Cofradía de la Esclavitud del Stmo. Cristo de Gracia.
Durante la exclaustración en el siglo XIX, hubo un periodo en que la cofradía se encargaba de los cultos en la iglesia de los trinitarios. Tras el decreto del obispo Trevilla, que prohibía las procesiones de las cofradías, la imagen del Cristo de Gracia fue el Crucificado en la Procesión oficial del Santo Entierro.
La vuelta de los trinitarios a su convento en 1903, favoreció que se produjera una importante reorganización de la cofradía en 1905, como Pía Asociación de la Santísima Trinidad y el Santísimo Cristo de Gracia.
En la década de los años ochenta, cabe significar la necesaria gran restauración del Cristo y el paso gótico, único en Córdoba, que muestra un variado retablo de capillas de imágenes, que fueron realizados por Miguel Arjona.
Una de las principales señas de identidad de la hermandad del Cristo de Gracia, por la que puede ser considerada un referente entre las cofradías cordobesas, es la importancia de las obras sociales, que se vienen realizando. Desde hace décadas, han tenido un lugar prioritario, continuidad y un fuerte
respaldo económico y personal. Así se revitaliza una de las señas de identidad de las hermandades, que además del culto, realizaban importantes obras de caridad, como uno de sus fines principales. Por otro lado, se contribuye a extender el carisma trinitario de liberación de cualquier tipo de cadena que oprime al ser humano, como la pobreza, falta de dignidad, la exclusión social…
Así, la apertura del primer Hogar de Ancianos de Córdoba a mediados de los años setenta. El Proyecto Solidaridad en Perú con ayudas para personal médico en dispensarios. Colaboración en proyectos de Cáritas en Córdoba, Prolibertas, CentroÁfrica…
En definitiva, la devoción al Cristo de Gracia ha favorecido la convivencia de un gran grupo de personas, que con respeto y gran ilusión, han intentado superar las dificultades, para procurar hacer verdadera hermandad.
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