
El pasado día 11 de abril, un grupo de internos de la cárcel Jaén II con voluntarios de Pastoral Penitenciaria fueron acogidos en la parroquia de San Miguel Arcángel por su párroco, D. Pedro Miguel Román y por un numeroso grupo de representantes de Hermandades del pueblo.
Tras una presentación en la parroquia, el numeroso grupo de unas 30 personas nos dirigimos a desayunar el rico chocolate con churros que nos tenían preparado en el Mercado de Abastos y con las fuerzas renovadas , emprendimos la subida de la imponente cuesta que desde el pueblo llega hasta el castillo, donde se venera la imagen de la patrona de Vilches, Nuestra Señora del Castillo.
Pasamos por calles empinadas y estrechas bellísimas de macetas decoradas y con pausas en el camino, el guía, Andrés, fue narrando los puntos significativos del entorno vilcheño.
La mañana amenazaba con tormentas y lluvias, pero transcurrió en una calma serena y con una temperatura del todo primaveral, que hizo más agradable si cabe el recorrido.
Una vez en la cima del Cerro de la Virgen se nos explicó la configuración del entorno geográfico, y cómo desde allí se veía perfectamente los pasos de Sierra Morena, Sierra Cazorla, y la Sierra Sur de Jaén con el Castillo de Santa Catalina bien visible en días sin niebla. Un enclave perfectamente escogido por los primeros pobladores de este entorno vilcheño.

Una vez dentro de la ermita, la Hermana Mayor de la Hermandad de la Patrona, nos saludó y presentó en nuestro nombre unas sencillas amapolas ante la imagen de la Virgen del Castillo, madre de todos los vilcheños y ya también especial protectora de los internos de la Cárcel de Jaén. Uno de los reclusos, inició un sentido canto flamenco ante la Virgen, recordando a las Madres, que hizo brotar lágrimas de emoción entre todos los asistentes
“Madre voy a darte un beso, no pienses por eso que estamos en paz
Madre yo te debo tanto, que nunca en la vida te podré pagar
Lucho para superarme, todo te lo debo a ti
Tú eres el calor de Madre y todo si piensas en mí
Madre voy a darte un beso, no pienses por eso que estamos en paz”
Con la emoción a flor de piel, descendimos de nuevo a la parroquia donde la Hermandad del Cautivo, tenía un precioso acto preparado alrededor de su imagen titular y todos fuimos presentando nuestras plegarias, velas y flores ante la sagrada imagen de Cristo, conducido con las manos atadas ante el Sanedrín . De nuevo la emoción se hizo súplica y agradecimiento ante Cristo por ese día de libertad y acogida que estábamos viviendo juntos internos, voluntarios y vilcheños que acogían.
Al salir de la iglesia, tuvimos tiempo para visitar la empresa Coosur que es la mayor envasadora de aceite de Andalucía y acompañados por Laura Muelas, pudimos ver las distintas instalaciones y cómo se producía el envasado y empaquetado de botellas de aceites . Algo realmente curioso e interesante
A la 14,30 pasamos a la Casa de la Cultura, cedida generosamente por Adrián, alcalde de Vilches, para este evento y allí degustamos tortillas de espárragos recogidos en el pueblo y una magnífica paella. Los parpajotes típicos del pueblo sirvieron de postre con el café y después tuvimos el momento de compartir tertulia
La comunidad de acogida se fue presentando ofreciendo motivaciones para estar en ese día de convivencia, así como los voluntarios de Pastoral y los internos de la cárcel, que nos contaban su experiencia de sentirse acogidos y amados. Todos nos sentíamos hermanos en Cristo y nos hicimos conscientes de cómo las circunstancias de cada persona tan diferentes no impiden que podamos vivir la fraternidad a la que nos llama Cristo en su Evangelio, porque quedó bien claro, que los cristianos para ser creíbles…necesitamos esos espacios de compartir y convivir con todo tipo de hermanos sobre todo si están en situación de dificultad
La Eucaristía en la Parroquia fue broche de oro y de recogida de tantas experiencias, abrazos, lágrimas y sonrisas vividas en esa jornada.
Posteriormente en autobús, se pasó a visitar la Hermandad del Cristo de la Vera Cruz y Virgen de las Lágrimas donde en un momento también especial hubo un recogimiento y silencio que sobrecogió a los asistentes con algunos testimonios espontáneos.
La Convivencia en las comunidades de las diferentes parroquias son un medio para acercar la realidad de la cárcel a nuestras comunidades cristianas y sentir la capacidad de fraternidad que se genera en la acogida del hermano. Un motivo de crecimiento personal y comunitario y a la vez una forma de hacer ver a los internos de la cárcel la acogida de los diferentes pueblos de nuestra Diócesis.
Un proyecto de Pastoral Penitenciaria, realmente ilusionante y fructífero.
Pastoral Penitenciaria
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