El pasado 26 de julio de 2026, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) celebró su tradicional Ultreya de verano en la ciudad de Martos. El encuentro diocesano se convirtió en un vibrante epicentro de fe, comunión eclesial y reencuentro fraterno para multitud de cursillistas procedentes tanto de la propia ciudad de Martos como de distintos puntos de la provincia, quienes acudieron con la alegría característica del carisma «De Colores» y con el deseo colectivo de enfocar las prioridades del nuevo curso pastoral.
La intensa jornada de gracia comenzó a las 18:30 horas con una cálida acogida en el emblemático Santuario de la Virgen de la Villa. En este sagrado templo mariano se vivió una oración inicial que invitó a los asistentes a romper con el individualismo, profundamente marcados por el lema «Alzad la mirada», la inspiradora consigna evangélica que el Papa León XIV regaló a los fieles durante su reciente e histórica visita apostólica a España.
Posteriormente, en el mismo Santuario mariano, tuvo lugar uno de los momentos más característicos y emotivos del encuentro: el compartir de los testimonios de vida. Diversos miembros del movimiento subieron al ambón para relatar sus vivencias cotidianas de evangelización, abordando distintos temas cruciales para el carisma. Se reflexionó profundamente sobre qué supone para los cursillistas formar parte de un grupo de discipulado como espacio de acompañamiento, y sobre cómo se vive el cuarto día en medio del mundo. Asimismo, un testimonio más conmovió a los presentes al relatar cómo le cambió la vida tras vivir la experiencia de su cursillo. El broche de oro de este bloque lo puso D. José Extremera, quien compartió su vibrante testimonio tras haber sido ordenado sacerdote el pasado mes de junio, inundando el templo de una profunda acción de gracias.
Con el corazón encendido por estos testimonios, la asamblea se trasladó a la Real Parroquia de Santa Marta para celebrar el eje central de la jornada: la Santa Misa. La celebración coincidió fielmente con el séptimo día de la solemne novena a la patrona de la localidad, cuya fiesta se conmemora este próximo 29 de julio.
La Eucaristía estuvo presidida por nuestro viceconsiliario, Don Carlos Moreno Galiano, y contó con una significativa concelebración que manifestó la profunda unidad y el respaldo pastoral al movimiento. Junto a él, concelebraron Don Sebastián Guerrero Fernández, consiliario de Cursillos, el actual párroco de la comunidad, Don Manuel García Pérez, y el recién ordenado presbítero D. José Extremera.
La provechosa jornada prosiguió con el rezo conjunto de la novena a Santa Marta, uniendo la devoción secular de la patrona al espíritu cursillista. Al finalizar la novena, Don Carlos hizo una emotiva referencia y homenaje a la historia del movimiento en la localidad, recordando los orígenes de la «Ultreya de la amistad». Hubo un recuerdo emocionado del sacerdote D.Robustiano Gallego Muñoz, fallecido hace unos días y su incansable trabajo a favor de Cursillos en Martos, en su etapa de coadjutor en la parroquia.Recordar sus vivencias hace tantos años, su siembra en esta primera etapa de Cursillos nos emocionó y nos hizo ver la grandeza del Espíritu obrando en unos y otros.
Este fruto espiritual ha ido creciendo desde sus humildes comienzos gracias también al impulso del propio Don Carlos como antiguo párroco, quien sembró la primera semilla de la fraternidad en Martos. Aquellos iniciales lazos humanos han madurado hoy en una comunidad diocesana unida y en constante expansión.
Finalmente, la Ultreya culminó por todo lo alto con un compartir fraterno entre los diferentes cursillistas asistentes y los feligreses de la parroquia de Santa Marta, reforzando los lazos comunitarios en una tarde inolvidable.
Con las fuerzas renovadas y la mirada puesta en el futuro inmediato, la comunidad ya mira con ilusión el próximo gran encuentro del movimiento. Se recordó a todos los presentes que el Cursillo número 342 nos espera para el próximo mes de octubre, concretamente durante los días del 9 al 12 de octubre, una nueva oportunidad de gracia para seguir transformando ambientes. Los asistentes se despidieron con el firme compromiso de seguir caminando bajo el grito de «¡Ultreya!», sabiendo que el Señor Jesús guía cada paso de la escuela y del discipulado.
¡De colores!
Aurora Castillo

