Carta de Adviento en la parroquia de Jérez del Marquesado

Diócesis de Guadixhttps://www.diocesisdeguadix.es/
La diócesis de Guadix es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, erigida en 1492 y, según la tradición, procedente de la diócesis de Acci, fundada por San Torcuato en el siglo I. Su sede es la catedral de Guadix.

Con motivo del Adviento, la parroquia de Jérez del Marquesado ha distribuido una Carta de Adviento entre todos los feligreses invitando a participar en las celebraciones y actividades programadas para estas semanas. También se invita a vivir el Adviento con la misma intensidad, a pesar de que el templo parroquial se encuentre cerrado por obras. Desde hace unos meses, la iglesia de Jérez se encuentra reparando los tejados, por lo que las celebraciones están teniendo lugar en el salón parroquial. El texto de la Carta de Adviento, que firma su párroco, José María Tortosa, es el siguiente:

LA ALEGRÍA DEL ADVIENTO

La paz del Señor que viene, esté siempre con vosotros:

Sabemos que el tiempo está en las manos de Dios y no en las de las personas. Sabemos que Dios es dueño de todo lo creado y, todo ha sido creado por amor, pues Dios es amigo de la vida, como nos lo recuerda el libro de la Sabiduría (11,26). Y a este Dios nuestro, dueño de la vida, le esperamos que venga a nosotros hecho hombre, hecho niño en un pesebre.

«Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). «Vivir desde la Palabra nos ayuda a no caer en la necedad, por lo que nos ejercita en una necesaria prudencia (cfr. Mt 7,21.24-27). Hay una garantía que siempre nos va a respaldar a quienes pretendemos ejercitar esa prudencia evangélica, que resulta de la escucha y puesta en práctica de las palabras de Jesús. Quien se deja guiar por la Palabra, a pesar de los vientos y vendavales de la vida, se mantendrá firme sobre roca. Quien pretende aligerar la Palabra o seguir directrices fáciles, los que llevan una vida blandiblup o «líquida», terminarán por desmoronarse con las embestidas de los temporales que el devenir vital trae consigo. El Maestro nos lo deja claro. Adviento es practicar la prudencia desde la escucha de la Palabra. No nos confundamos con otros soniquetes». En poner en práctica la Palabra de Dios y seguir a Jesús, el Hijo de Dios con la fuerza del Espíritu, radica nuestra alegría que, nadie ni nada nos podrá arrebatar.

«¡Pongámonos en camino, con ánimo, incansablemente! Merece la pena el esfuerzo. No podemos quedarnos parados. Con San Juan Bautista aprendemos a no ser protagonistas sino servidores, gente que señala dónde está Belén, dónde está el misterio del Dios que se encarna y se hace pobre para compartir nuestra vida. La esperanza del Adviento nos impulsa, es dinámica, no se puede quedar quieta. ¡Adelante!».

«Y mientras Zacarías enmudece, María se proclama esclava del Señor para vivir desde su Palabra (cfr. Lc 1,26-38). María puede hablar porque todo en ella habla de Dios y de sintonía con su decir. El misterio se hace noticia cristalina en la joven de Nazaret. No altera su vivir cotidiano porque ella está habitada por el Espíritu. El día en que no nos extrañemos de las peticiones que el Señor nos hace se habrá producido probablemente un cambio en nuestras mentes y en nuestros corazones. María, con su Corazón, que es experto en acoger la voluntad de Dios, nos muestra un camino nuevo para recibir con sencillez, humildad y alegría lo que Él quiere de nosotros. El ángel Gabriel salió complacido del encuentro con aquella muchacha tan de Dios. Ojalá algún día le suceda lo mismo con cada uno de nosotros».

Todo esto y más, es el adviento que nos lleva a la Navidad. ¡Ojalá sepamos entenderlo y, mucho mejor, sepamos vivirlo en el día a día, en cada momento de nuestra vida con la fuerza que el Espíritu de Dios nos da!

Como veis, ¡estamos de obras! y, este año, no podremos celebrar la Navidad en nuestro templo parroquial, pero no por ello dejaremos de hacerlo, porque lo importante no son las piedras, por muy bonitas que sean, sino los templos vivos, las personas que formamos la Iglesia y «donde dos o tres están reunidos en el nombre de Dios, ahí está presente» (Cf. Mt 18,20). Esperemos que pronto podamos estar en el templo restaurado con la ayuda generosa de todos que tanta falta nos hace. Os pedimos un esfuerzo más y que sigáis aportando vuestro donativo generosamente. Gracias, ¡Feliz Navidad y año nuevo! Que el Dios hecho hombre, os guarde siempre de su mano.

Con todo el cariño del que soy capaz, vuestro hermano y párroco:

José Mª Tortosa.

HORARIOS DE NAVIDAD Y AÑO NUEVO:

24 de diciembre: MISA DEL GALLO a las 12 de la noche.

25 de diciembre: Eucaristía de NAVIDAD a las 12 de la mañana.

1 de enero: Eucaristía de AÑO NUEVO a las 6:30 de la tarde.

6 de enero: Eucaristía del día de los REYES a las 6:30 de la tarde.

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