Testigos de la única esperanza del mundo

Cuatro jóvenes reciben de manos del Arzobispo su ordenación como diáconos en una jornada de fiesta en la S.I. Catedral.

El domingo, día 12 de octubre, la S.I. Catedral acogió una gran celebración en la que cuatro seminaristas diocesanos recibieron la ordenación diaconal entre sus familiares, amigos, parroquias, comunidades y junto a muchos sacerdotes, en una asamblea repleta de fieles que dieron gracias a Dios por estas vocaciones. Los nuevos diáconos pertenecen a Seminario Mayor «San Cecilio» y el Seminario Diocesano Misionero Redemptoris Mater «Virgen de las Angustias y San Miguel».

Luis Miguel Muñoz se ha formado en el Seminario Mayor «San Cecilio» y recibió la ordenación con 26 años. Del Seminario Redemptoris Mater, fueron ordenados Freddie Banua Enopia, filipino de 38 años; Jorge Ernesto Núñez Guerrero, peruano de 29 años; y Carlos Mario Villalobos Sosa, de 28 años y nacido en Costa Rica; tres jóvenes de distintos países que servirán a la Archidiócesis y a todo el mundo, formados en Granada y que su vocación surge del Camino Neocatecumenal y de vivir la fe cada uno en una comunidad dentro de sus parroquias.

Mons. Javier Martínez presidió la celebración y mostró plenamente su alegría ante el paso que daban estos cuatro jóvenes. Tras aceptar en nombre de la Iglesia sus vocaciones les bendijo y realizó los ritos propios de la ordenación diaconal. El Arzobispo dio las gracias a los formadores de los dos seminarios, a las parroquias por las que habían pasado los nuevos diáconos, a sus familias y a las comunidades del Camino Neocatecumenal, que «a tres de vosotros os han hecho de familia durante estos años realmente y han suplido a vuestras familias y os han acompañado en vuestro camino al orden sacerdotal», señaló Mons. Martínez. Especialmente, dio gracias a los padres «que habéis guiado y trasmitido la fe a estos cuatro jóvenes, (… ) el Señor es buen pagador. Dios recompensa siempre al ciento por uno», les insistió.

El Arzobispo les contó su experiencia como sacerdote y habló de sus 43 años desde que se ordenara como diácono: «Un ministerio del que no puedo sino dar gracias a Dios». «Juro por Dios que he experimentado en mi vida la verdad de las palabras del salmo: Mi vara y mi cayado te sosiegan, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo porque Tú vas conmigo´», señaló. Les animó a que sean «verdaderamente padres» y a que entregaran su vida por la Iglesia: «Vosotros le entregáis al Señor vuestra humanidad, eso es lo que significa el celibato para que él time posesión de vuestras vidas, de un modo que vuestro amor a los hombres pueda ser como el amor de Cristo», afirmó.

Asimismo, D. Javier Martínez dijo que «la celebración de esta mañana es un signo vivo de esa fidelidad de Dios, que sigue llamando a hombres escogidos dentro del pueblo para que podáis ser en medio de ese pueblo y en medio del mundo solo una cosa: testigos, con vuestra humanidad tal como es, tal como el Señor la ha creado y tal como vuestra experiencia de Iglesia la ha ido configurando, testigos de que Cristo vive y de que sigue siendo la única esperanza del mundo».

Tras la homilía y los ritos de la ordenación, los jóvenes fueron revestidos como diáconos por los sacerdotes que habían elegido como padrinos. Después, subieron al presbiterio y ayudaron en la liturgia y a dar la comunión. Al final de la celebración, todos los presentes rezaron juntos la oración por el Sínodo de la familia que se está celebrando en Roma y Mons. Martínez invitó a todos los jóvenes a seguir al Señor si los está llamando al sacerdocio o a la vida consagrada.

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