Los fieles granadinos rezan las Cinco Llagas al Señor de los Favores

Cientos de personas se congregan en el Campo del Príncipe para rezarle al Cristo de las Cinco Llagas, acompañados por el arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez.

El Cristo de las Cinco Llagas ha vuelto a congregar a cientos de fieles y curiosos en la plaza, a pesar de contar con amenazas de lluvia, que se han producido efectivamente al final del acto.

Poco antes de las 15:00, hora de la expiración del Señor en la Cruz, llegaba al centro de la plaza el paso de la Soledad de Nuestra Señora, para acompañar al Señor de los Favores. Llegado el momento, al toque del cornetín, se hizo el silencio y los fieles se postraron de rodillas y pidieron los tradicionales tres deseos al Cristo de los Favores.

Con este acto, presidido por D. Javier Martínez, ha dado comienzo la tarde del Viernes Santo en Granada.

CRISTO RESPONDE A NUESTRAS HERIDAS

Antes del rezo de las Cinco Llagas, el arzobispo de Granada se ha dirigido a todas las gentes allí reunidas, recordando que a esta oración “no nos convoca nadie de este mundo. Nos convoca una persona: Jesús de Nazaret. Que a esta hora un viernes, antes de la Pascua judía, entregó su vida”.

D. Javier Martínez ha querido recalcar cómo este amor de Dios responde a las heridas de cada hombre: “Todos llevamos la carga de nuestras heridas en la vida: desencantos, soledades, traiciones, enfermedades, ansiedades, mentiras que hemos vivido o con las que hemos hecho daño a otros, depresiones, frustraciones de todo tipo… Son las cicatrices de la vida, son el Via Crucis de la vida (…). Pero nosotros estamos aquí porque sabemos justo que ese Via Crucis no termina en el Sepulcro”.

Ante todos los allí reunidos, el arzobispo metropolitano de Granada ha enfatizado que “los brazos de ese Cristo nos abrazan a todos, seas quien seas, sea cual sea tu historia, aunque fueses un criminal, aunque fueses una persona que te desprecias a ti misma y que te odias a ti misma en el fondo de tu corazón porque piensas que tu vida no vale nada. A los ojos de Jesucristo tu vida es un diamante puro, es una joya, es un tesoro sin límites”, exclamó.

Llegada la Hora Nona, los fieles se postraron ante la imagen del Cristo de los Favores y rezaron tras ello la Oración de las Cinco Llagas, antes de que el paso de la Soledad de Nuestra Señora saliese en desfile en dirección al Realejo.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

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