“El Padre Damián”, de Benito Prieto Coussent, podrá contemplarse en Santa María de la Alhambra

En este Año de la Misericordia, la obra de Benito Prieto Coussent luce ya en la Iglesia de Santa María de la Alhambra, en una imagen que representa a San Damián de Molokai, el apóstol de la misericordia con los leprosos.

El cuadro, cedido en depósito a la iglesia parroquial por la Real Academia de Bellas Artes de Granada, ha sido presentado en la mañana del jueves día 29 por el Delegado de Patrimonio Cultural de la Diócesis, D. Antonio Muñoz Osorio, y el Director de la Real Academia de Bellas Artes, D. Jesús García. «Mi ‘Padre Damián’ no es solamente una obra de arte, sino un testimonio de la dignidad del espíritu humano y de su derrota en la carne. Mi ‘Padre Damián’ se alza de la podredumbre hacia el infinito amor de la esperanza, consciente de su derrota y su miseria, pero iluminado por el rutilante testimonio de Cristo», afirmó el pintor gallego en su discurso pronunciado en la recepción como miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Granada en el año 1983.

La Iglesia de Santa María de la Alhambra acogerá desde ahora el cuadro «El Padre Damián», del pintor gallego Benito Prieto Coussent, cedido por la Real Academia de Bellas Artes de Granada. La obra, ubicada anteriormente en el Museo Provincial de Bellas Artes, se centra en la figura de San Damián, misionero de la Congregación de los Sagrados Corazones que dio su vida en el cuidado de los leprosos que estaban hacinados en la isla hawaiana de Molokai en el siglo XIX.

«San Damián de Molokai se ofreció voluntariamente para ir a una península donde solo habitaba la muerte. Un ejemplo de donación a los demás, se entregó mucho, se entregó por completo hasta morir allí, es un héroe de la misericordia y un ejemplo en este Año Jubilar», afirmó D. Antonio Muñoz durante la presentación.

«El Padre Damián» pieza relevante de la pintura contemporánea española se suma ya al legado del pintor Benito Prieto expuesto en Santa María de la Alhambra, templo que alberga también sus obras «Guerra y Paz» y el «El Cristo de Kennedy», ésta última reconocida por el Instituto Católico de Paris como la obra religiosa más importante de este siglo.

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