El padre Robertus, misionero javeriano, predicó la novena por San Francisco Javier en Ceuta

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La diócesis de Cádiz y Ceuta es el resultado de la unión de la Gadicensis y Septensis bajo un único obispo titular, proceso que se inició en 1857 y culminó en 1933. Es sufragánea de la Archidiócesis de Sevilla y no tiene enclaves territoriales en otras diócesis ni de otras en su demarcación.

El pasado fin de semana la diócesis conmemoraba los 400 años de la canonización de San Francisco Javier. El 12 de marzo hizo 400 años el que fuera canonizado patrono de las misiones y ejemplo de arrojo y entrega misionera.

Por este motivo, en Ceuta cada año se celebra la novena de San Francisco Javier, desde el 4 de marzo hasta el 12, y en esta especial ocasión, los fieles recibieron la visita del misionero javeriano el padre Robertus Kardi, natural de Indonesia pero lleva tres años residiendo en España en la comunidad javeriana de Madrid. Trabaja en la animación misionera y vocacional, organizando actividades misioneras en los colegios, en las parroquias, acompañando grupos de jóvenes en la formación misionera, organizando pascuas misioneras o campos misioneros, que normalmente lo hacen en Murcia y en Marruecos.

Llegó a Ceuta el viernes 4 de marzo para predicar en el Santuario de Ntra. Sra. de África, la novena de gracia en honor al santo misionero, coincidiendo con su 400 aniversario. El padre Robertus nos cuenta que esta novena se reza desde hace 64 años y que es una experiencia muy enriquecedora, ya que exige profundizar y conocer más la vida de San Francisco Javier.

Una novena de gracia especialmente por San Francisco Javier consiste en «Recordarnos que todos somos misioneros por el don del bautismo. Por lo tanto, la belleza de nuestra fe en Jesucristo debe convertirnos en sus testigos» -señala Robertus- «El celo misionero de San Francisco Javier es un ejemplo para todos nosotros, tanto los misioneros que viven la misión ad gente (hacia le gente), o sea los que dejan su tierra, su cultura y su Iglesia local para anunciar el Evangelio a los que todavía no lo conocen (el primer anuncio), como los que viven la misión inter gentes (entre la gente), o sea vivir la misión entre los que ya son cristianos y entre los que todavía no son cristianos. Todos estamos incluidos en esta manera de vivir la misión. Entonces, la consecuencia es que podemos ser misioneros dondequiera que estemos. La misión  Inter gentes nos indica estar con la gente, en medio de las personas para establecer una relación con ellas, transmitiendo los valores evangélicos. Es el anuncio del evangelio con atracción: anunciar a Jesucristo a través de nuestra manera de vivir,  no con proselitismo. En este sentido, la novena de la gracia en honor a San Francisco Javier es muy importante para todos nosotros los discípulos de Jesucristo hoy».

La historia de esta novena tuvo su origen en un milagro de San Francisco Javier: «El padre Marcello Mastrelli, jesuita, sufrió un golpe mortal de un martillo, del que sanó sorprendentemente. Viéndose herido y sin esperanza de vida, hizo voto en honor de San Francisco Javier de ir a las Misiones de Indias, si le concedía la salud. La noche última se le apareció el Santo animándole a cumplir su voto y a recibir el martirio en el Japón (como así sucedió). El P. Mastrilli prometió la especial ayuda del santo a cuantos le invoquen y también recomendó hacerle una novena. Más tarde, el P. Alejandro Filipucci, también curado por el Santo en 1658, compuso la novena y fijó como fecha para su realización del 4 al 12 de marzo (aniversario de su canonización)» concluye el padre Robertus.

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