“Salud, comida y amor”

Diócesis de Asidonia-Jerezhttps://wp.diocesisdejerez.org/
La diócesis de Asidonia-Jerez, conocida también simplemente por diócesis de Jerez, ​ es una jurisdicción de la Iglesia católica de España que comprende el norte de la provincia de Cádiz, tomando como límite y frontera natural el curso del río Guadalete.

Reflexión del Presidente-Delegado de Manos Unidas en Asidonia-Jerez, Domingo Gutiérrez, con motivo de la LIII campaña de Manos Unidas

Recientemente he leído unos pensamientos de Lou Marinoff sobre su libro «Más Platón y menos Prozac», donde se abordan momentos importantes de la vida de las personas. Tomando como base argumentos e inspiraciones de grandes filósofos. Marinoff trata, entre otras cosas, de un mundo donde las buenas costumbres, los códigos éticos y morales se están difuminando y donde estamos adentrándonos, si no estamos ya de lleno, en una sociedad del desencanto, donde más que la razón se utilizan los sentidos.

Es una sociedad ahora llamada New Age donde una buena parte de las personas, están inmersas en una gran evasión de principios y sujetas a una distracción masiva, en vez de recurrir a la verdadera sabiduría. Cuantas distracciones políticas, televisivas, publicitarias están invadiendo y haciendo una sociedad esclava y sumisa al poder económico, político y mediático. El filósofo Platón decía utópicamente que el poder debe estar regido por la sabiduría de personas cualificadas. «El gobierno en poder de los sabios». Haría mucha falta hoy día poner los nuevos usos de esta filosofía antigua, dónde se llenan tantos platos a costa de dejar otros vacíos.

Hago estas reflexiones con motivo de la LIII campaña de Manos Unidas, con el lema «LA SALUD DERECHO DE TODOS ACTÚA», donde se reclama uno de los objetivos del milenio de las Naciones Unidas, cual es; la protección de la salud, combatiendo el VIH/Sida, el paludismo o malaria, la tuberculosis y otras enfermedades olvidadas que son especialmente virulentas y que están haciendo estragos entre los pueblos más pobres.

Las cifras de las enfermedades en estos países son aterradoras. En 2009 había más de 33 millones de personas infectadas por el VIH, de las cuales, casi 23 millones vivían en el África subsahariana, y el 60% eran mujeres. Se cifran en este mismo año 225 millones de paludismo, que produjo cerca de un millón de muertes, sobre todo en África, dónde cada 45 segundos muere un niño por esta causa.

Se da la circunstancia de que el 97 % de las muertes por enfermedades infecciosas tienen lugar en países pobres, mientras la investigación farmacológica se centra en los problemas de los países desarrollados. Haber convertido la salud en un negocio multimillonario es un escándalo que tenemos que denunciar, ya se ha pedido varias veces a las grandes farmacéuticas que rebajen los precios de los fármacos y garanticen a todos el acceso a los medicamentos. La declaración Doha establece que la propiedad intelectual no puede impedir la protección de la salud de los países más pobres y reconoce su derecho a producir, exportar e importar genéricos, es decir fármacos con principios activos protegidos por patentes, pero con un coste de producción más bajo. Pero los países más ricos y las multinacionales farmacéuticas incumplen este acuerdo.

Sabemos que muchas de estas enfermedades se pueden prevenir o curar, sólo es cuestión de que los poderes pertinentes cumplan con estos objetivos que se han marcado en defensa de unos verdaderos principios humanos.

Quisiera acabar con dos reflexiones; una de Tom Clancy: «Fija tus ojos hacia adelante en lo que puedas hacer, no hacia atrás en lo que no puedes cambiar». Benedicto XVI en otra, nos dice: «Hoy la indiferencia caracteriza nuestra actitud ante lo que es humano y lo que no lo es. Mientras los pobres del mundo siguen llamando a la puerta, el mundo rico corre el riesgo de no escuchar ya esos golpes debido a una conciencia incapaz de reconocer lo humano» (Caritas in Veritate. 75).

Ayúdanos a extender nuestras manos para poder llenar tantos platos vacíos; aquí, gracias a la solidaridad de todos, con más o menos necesidad, se van llenando; allí, en estos países empobrecidos, ¡no!

Domingo Gutiérrez Rodríguez

Manos Unidas – Jerez

Presidente – Delegado

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