La ciudad de Baza volvió a vivir una jornada llena de emociones, de fe y devoción, en la fiesta de la Virgen de la Piedad, su patrona. Fue el 8 de septiembre, festividad de la Natividad de la Virgen María, y las calles volvieron a acoger la imagen de la Piedad en una procesión en la que los bastetanos mostraron el amor que le tienen.
La procesión fue por la tarde. Antes, en la mañana, el obispo presidió la Misa solemne en el templo de la Piedad, en el antiguo convento franciscano que ahora acoge una comunidad de religiosas de vida contemplativa de Hijas de la Sagrada Familia. A ese pasado franciscano y al presente contemplativo se refirió monseñor Francisco Jesús Orozco en la homilía.
En una iglesia repleta de fieles, entre los que estaban las autoridades bastetanas y algunas venidas de la vecina Guadix y otros lugares de la comarca, el obispo de Guadix habló de la devoción que le rinde Baza cada año a su patrona. Y, recordando el reciente viaje del papa León XIV a España, comentó cómo la devoción a la Piedad nos invita a alzar la mirada —que era el lema del viaje— no solo con los ojos puestos en el cielo, sino también en los hermanos, en los que nos puedan necesitar.
Monseñor Orozco se refirió a palabras del papa en las homilías y los discursos que pronunció en ese viaje histórico del pasado mes de junio y cómo la devoción a la Virgen de la Piedad también nos invita al compromiso.
Así, frente a la cultura del descarte, el obispo habló de la defensa de la vida, como nos enseña la Virgen de la Piedad al sostener a su Hijo indefenso. Frente a la cultura de la soledad y del vacío, como el que generan las redes sociales, recordó que el papa propone la cultura del silencio y de la verdad, que apague los ruidos del mundo para poder escuchar mejor la voz de Dios.
También se refirió el obispo al drama de la inmigración, tan de actualidad por todo lo vivido en Ceuta. Recordó que este fue uno de los temas centrales de la visita del papa, que viajó a las islas Canarias para invitarnos a ser una Iglesia samaritana en medio de este drama. Monseñor Orozco apeló, como hizo el papa, a la necesidad de tratar a los migrantes con dignidad, desde la piedad y la caridad y no desde el populismo y las ideologías.
Concelebraron en la Misa los sacerdotes de la ciudad de Baza y algunos llegados de la comarca.
Por la tarde, la procesión con la imagen de la Piedad volvió a llenar las calles de bastetanos, en un cortejo al que asistieron las autoridades de Baza, encabezadas por su alcalde, Pedro J. Ramos, y las de la vecina ciudad de Guadix, unidas por la misma devoción a la Virgen y por la tradición del Cascamorras, que también asistió a la procesión antes de emprender el viaje de vuelta a la ciudad accitana tras el fracaso de su misión.
Sin duda, la Virgen de la Piedad está muy presente en los corazones de los bastetanos y hermana estas dos ciudades vecinas, Baza y Guadix, que han quedado unidas para siempre por el amor a la Virgen, como se expresa con devoción cada mes de septiembre en Baza y en noviembre en Guadix.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

