«Lo esencial es ser prójimo»: la homilía de D. Antonio en el 150º aniversario de las Siervas de María

Diócesis de Almería
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La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería.

Hace 150 años, el 7 de julio de 1876, Santa Soledad Torres Acosta llegaba a Almería respondiendo a la llamada del obispo Orberá para poner en marcha una obra marcada por el cuidado de los enfermos, la atención a los más pobres y la educación de las jóvenes más vulnerables. Un siglo y medio después, la diócesis ha dado gracias a Dios por la presencia fiel de las Siervas de María, Ministras de los Enfermos, cuyo servicio silencioso sigue siendo un testimonio vivo del Evangelio. A continuación, ofrecemos íntegramente la homilía pronunciada por nuestro obispo D. Antonio Gómez Cantero en esta celebración conmemorativa:

Homilía de nuestro obispo en el 150º aniversario de las Siervas de María en Almería

Is 58, 6-11; Salmo 112(111); 1Cor 12,31-13,13; Lc 10,30-37

Querida Comunidad congregada en torno al altar del Señor, para celebrar el Misterio Pascual. Siervas de María, ministras de los enfermos, Madre provincial, jóvenes de distintas diócesis, que estáis estos días de reflexión vocacional y de convivencia en Almería, junto a vuestros formadores. Queridas hermanas y hermanos de las distintas congregaciones, hermandades. Hermanos sacerdotes, Vicario General, Sr. Deán, Capellán de las Siervas y, cómo no, querido coro infantil “Pedro de Mena” que tanto nos ayudáis a rezar en nuestras celebraciones.

Tal día como hoy, aquel 7 de julio de 1876, hace 150 años, Santa Soledad Torres Acosta, llegó a Almería, llamada por el obispo Orberá, que tanto se preocupó por nuestro pueblo y por los pobres, quien pidió la presencia de la fundadora de vuestra congregación, para atender a los enfermos y a los pobres del barrio alto de la ciudad y educar a las jóvenes abandonadas.

Cuánto tenemos aún que aprender de estos santos que han descubierto a Cristo en los rostros de los pobres, desvalidos y enfermos y no tanto en los oropeles y en las apariencias. La credibilidad de la Iglesia depende más de la santidad y del testimonio hacia los que sufren en la marginación que, de su riqueza e influencia social, en palabras de Benedicto XVI en Friburgo en el año 2011.

Esto, queridas hermanas y hermanos, no es una ideología, ni un gusto personal, que os aseguro que es difícil de vivir, sino un camino espiritual. Las tentaciones de Cristo en el Desierto, son nuestras propias tentaciones: el prestigio, la ostentación y el poder. Esta reflexión, que llevo haciendo años en mi interior, ha sido ratificada por las lecturas de la fiesta de santa Soledad, que acabamos de proclamar.

Lo que pasa es que estamos vacunados a la Palabra de Dios, es un alimento que ya no nos sorprende. Pero escuchad de nuevo a Isaías: comparte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres que no tienen techo, viste al que veas desnudo y no te desentiendas de los tuyos. Entonces brillará tú luz como la aurora. Entonces seremos luz del mundo y sal de la tierra. Pero Jesús, que sabe mirar el corazón y no las apariencias, en boca de Pablo nos dice, para que no nos engañemos: de que me sirve repartir todos mis bienes, incluso entregar mi vida a las llamas, si no tengo amor, no sirve de nada. Todo esto nos lleva al evangelio del camino de Jericó. Ellos, el sacerdote, el levita, eran persona distraídas y dispersas, metidos en sus propios asuntos, mirando solo su ombligo, que buscan eficacia, realización personal, incluso crecimiento espiritual, pues tenían todo muy claro… todo esto que nos hace importantes ante los demás y nos da prestigio ante nosotros mismos. Por eso no se acercaron al caído en el camino, para cumplir la ley y no entrar en impureza.

Jesús, hoy, nos pregunta a nosotros, como tantas veces, ¿qué es lo esencial? … Llegar al templo, la pureza ritual … mantener el prestigio. Si realmente conocemos a Dios como decimos, lo esencial –nos hace caer en la cuenta Jesús– es atender al hombre caído fuera del camino por el que transitamos la mayoría, sin posibilidad de vida, de futuro… lo esencial es ser prójimo, aproximarme.

Duras y radicales palabras. Estos textos nos ponen en el punto de mira de nuestra hiperactividad y de nuestra religiosidad.  Este texto del buen samaritano, que es el mismo Cristo, después de responder al doctor de la ley sobre el mandamiento principal, nos pone en tela de juicio la imagen que somos de JESÚS. Vosotras hermanas, siguiendo los pasos de Santa Soledad, siguiendo las radicales enseñanzas de Jesús, nos animáis también a seguir sus pasos de desprendimiento, de mirar fuera de mí y de mis intereses, de caminar por la senda de lo esencial.

Esta mañana en el oficio de lectura, San Agustín nos exhortaba vivamente: tened caridad, no solo para con vosotros mismos, sino también para con los de fuera, ya se trate de los paganos que aún no creen en Cristo, ya de los que se han separado de nosotros, que reconocen a Cristo como cabeza, igual que nosotros, pero se han separado de su cuerpo. ¿Por qué no cambiamos? Vosotras, hermanas, como tantas otras congregaciones, cristianos de a pie y sacerdotes, habéis elegido el camino estrecho, y os necesitamos todos.

Hoy, después de 150 años, queridas Siervas de María, Ministras de los Enfermos, samaritanas del siglo XXI, seguís entre nosotros y estáis a nuestro lado, allí donde existe la mayor pobreza, que es la enfermedad, donde Dios nos iguala, a pesar de nuestras apariencias, que son tantas. Una presencia callada, en la noche y en las soledades, en la fragilidad de los enfermos, en vuestra sonrisa y en nuestra esperanza. Hace un año os dije que toda la diócesis, y yo en su nombre, damos gracias a Dios por vuestra presencia durante 150 años. Jesús pobre y humilde nos mira por vuestros ojos, vosotras sois nuestro consuelo y nuestra luz en las noches silenciosas de la debilidad. Que el Señor os llene de bendiciones. GRACIAS a DIOS y a vosotras. Que Santa María, mujer solícita, os fortalezca y acompañe. Amén

CATEDRAL DE ALMERÍA 7 de julio de 2026

+ Antonio Gomez Cantero

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