Manuel Gómez recuerda la labor del sacerdote José Béjar a través de una semblanza sobre su vida
El sacerdote cordobés José Béjar que tanto bien hizo en la Parroquia de África de Ceuta, el 29 de junio ―fiesta de san Pedro y san Pablo―, ha cumplido 70 años de su entrega a Dios mediante el sacerdocio. También en esa fiesta tan señalada ha llegado a la edad de noventa y cinco años muy unido a la ciudad de Lucena.
Un sacerdote dedicado a ayudar al que nada tenía, «un sacerdote sin miedo, un sacerdote que atendió a aquellos hombres y mujeres que cruzaban la valla y no sabían qué hacer asustados por las primeras detenciones y devoluciones, ―muchas deseosas de crecer espiritual y culturalmente dentro de la Iglesia de Cristo― esa fue una crónica negra en la que hacía falta gente valiente, gente como el padre Béjar».
Siempre ha considerado, desde su juventud, dar gracias a Dios allí donde ha servido a Jesucristo. Asimismo, ha destacado tres palabras a las que ha sido fiel durante toda su vida: Gracias, Perdón y Perseverancia, «gracias» por su familia que tanto le ha ayudado en su sacerdocio, «perdón» al Señor por sus fallos y comodidades, y «perseverancia» para continuar en su vocación al sacerdocio hasta la muerte. «Nunca me he arrepentido de la decisión tomada en mi juventud para estar más unido al Señor».
Manuel Gómez

