Por Eloy A. Santiago Santiago,
Obispo de San Cristóbal de La Laguna
La comunicación oficial por parte de la Santa Sede de las fechas en que tendrá lugar el viaje apostólico del Papa León XIV a España el próximo mes de junio, del día 6 al 12, nos llena de profunda alegría no solo a quienes formamos esta porción del Pueblo de Dios que peregrina en las islas occidentales, nuestra amada Diócesis nivariense, sino –me atrevería a decir– a todos o a una grandísima parte de quienes vivimos en El Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife, independientemente de la isla o islas que tengan la dicha de acoger la presencia del Santo Padre, e incluso diría de cual sea nuestra fe o credo.
En efecto, tras semanas de especulación sobre un inicialmente posible, luego probable, viaje del Sucesor de Pedro a España que incluiría una visita a nuestra Diócesis de San Cristóbal de La Laguna o Tenerife… ese sueño –albergado también por nuestros antepasados durante los más de seis siglos de presencia eclesial en estas islas– se encuentra cada vez más próximo de hacerse realidad en lo que, sin lugar a dudas, será un hecho histórico, que pasará a los anales de la historia y del que muchos de nosotros estamos invitados a ser testigos directos y a contribuir para el buen desarrollo y éxito del mismo.
Si ayer hacía un año que la Santa Sede anunciaba el nombramiento por parte de Francisco del Obispo de esta diócesis que recaída en mi persona, el anuncio de hoy, un año y un día después, de las fechas del viaje de León XIV a España, con visita a estas Islas Canarias, nos sigue hablando de los lazos de comunión que nos unen con el Papa que, como Sucesor del apóstol Pedro, vendrá a confirmarnos en la fe y a mostrar también la cercanía de la Iglesia tanto a los inmigrantes y refugiados como a este pueblo, el canario, que afronta en primera persona tantas veces con dificultad e incomprensión, pero con gran generosidad de corazón, el drama humanitario de la inmigración, particularmente a través de la mortífera ruta atlántica, pero no solo, pues también son numerosísimos los inmigrantes latinoamericanos, y de otras latitudes, que viven entre nosotros.
“La Iglesia siempre ha reconocido en los migrantes una presencia viva del Señor”, leemos en en el n. 73 del primer documento pontificio de León XIV, la Exhortación apostólica Dilexi te sobre el amor a los pobres. Estas palabras del Papa, basadas en las de Cristo, son las que motivan principalmente la labor de tantos cristianos y entidades de Iglesia. La visita del Sucesor de Pedro será de gran aliento a quienes movidos por la fe o por sentimientos de humanidad trabajan por un mundo más justo y fraterno, en el que nadie se sienta excluido.
Tras esta gran noticia de las fechas del viaje apostólico de León XIV quedamos a la espera de conocer el programa oficial, para el que con la debida discreción y denodado esfuerzo estamos trabajando junto con la Santa Sede y la Conferencia Episcopal Española.

