

Será este 25 de febrero en Huércal-Overa, Almería, de donde era natural el beato Salvador Valera Parra, conocido como el “Cura Valera”
Guadix va a estar muy presente en el primer triduo en honor del beato Salvador Valera Parra, conocido como el “Cura Valera”, que se está celebrando en su pueblo natal de Huércal-Overa, Almería. Y estará presente porque dos de los tres obispos que están predicando tienen relación con la sede accitana: monseñor Francisco Jesús Orozco, que es el obispo actual, y monseñor Ginés García, que fue el obispo anterior y que es paisano del “Cura Valera”. Monseñor Orozco predica este miércoles 25 de febrero.
Se trata del primer triduo en honor de este beato que fue proclamado como tal hace solo unos días, el 7 de febrero, en una ceremonia a la que también asistió el obispo accitano. Hoy será el encargado de presidir el segundo día del triduo, que comenzó ayer, con la predicación del obispo de Jaén, monseñor Sebastián Chico.
El tercer día de celebraciones será mañana y será monseñor Ginés García quien presida la celebración y hable de su paisano, al que siempre ha tenido gran devoción.
Este triduo sirve de preparación para la fiesta litúrgica del beato Salvador Valera Parra, que será el viernes 27 de febrero, día de su festividad y primera memoria litúrgica, Ese día, será el obispo de Almería, monseñor Antonio Gómez, quien presida la celebración. Al terminar, tendrá lugar por primera vez la salida procesional de la imagen del nuevo beato.
Estos actos suponen la primera gran expresión pública de devoción tras su beatificación, ofreciendo a fieles y peregrinos la oportunidad de agradecer el don recibido y encomendarse a la intercesión del beato “Cura Valera”, cuyo testimonio de caridad pastoral sigue iluminando a la Iglesia de hoy.
La beatificación del “Cura Valera” ha sido recibida como un verdadero regalo de Dios en la diócesis de Almería, llamada a renovar la fidelidad sacerdotal y el ardor evangelizador a la luz del testimonio del nuevo beato. Tal como señalaba el obispo almeriense al término de la celebración, este acontecimiento está llamado a marcar un antes y un después en la vida de la Iglesia particular, invitando a seguir profundizando pastoralmente en su figura y mensaje. Y este triduo contribuye a ello.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

