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I Convivencia Diocesana de Manos Unidas Granada

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En la Casa de espiritualidad San Juan Pablo II, en La Zubia.

Hace unos días, se reunía por primera vez en una convivencia diocesana Manos Unidas Granada. El encuentro se celebró en la Casa de espiritualidad San Juan Pablo II en la localidad granadina de La Zubia. “Fue un día de gozo, de encuentro, de compartir experiencias y de motivarnos todos en la hermosa y ardua tarea de ‘declarar la guerra al hambre’”, explicó la delegada-presidenta de Manos Unidas Granada, Francisca García Guirado, aludiendo así al lema de la Campaña contra el hambre de Manos Unidas de este año.

“La mañana la dedicamos a afianzar nuestra identidad como Manos Unidas, que se puede sintetizar en tres palabras: DON dado por el Espíritu Santo a la Iglesia, como Asociación Pública de Fieles para luchar contra el hambre y la pobreza en el mundo; VOCACIÓN, como una llamada a realizarnos como cristianos dándonos a los hermanos más vulnerables de la tierra; y MISIÓN, para llevar la Buena noticia del amor, la justicia, la paz y la solidaridad a nuestros hermanos más pobres, que son el rostro de Cristo: ‘Lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños a mí me lo hicisteis’ (Mt. 25,40)”, señaló la delegada-presidenta.

En esta convivencia se expusieron las actividades realizadas a lo largo del curso por las delegaciones comarcales de Manos Unidas en pueblos y en la ciudad, para recaudar fondos para la Campaña contra el hambre 2026 y sensibilizar a la población granadina del hambre en el mundo. “Fue un momento de enriquecimiento mutuo y estímulo, para seguir trabajando en nuestra hermosa misión”, subrayó Francisca García Guirado.

Tras un “tiempo para la fiesta y diversión fraterna”, la jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el consiliario de Manos Unidas Granada, D. Francisco Mingorance.

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El Secretariado Diocesano de Migraciones convoca el último Círculo de Silencio del curso pastoral en favor de las personas refugiadas

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El Secretariado Diocesano de Migraciones convoca el último Círculo de Silencio del curso pastoral en favor de las personas refugiadas

El Secretariado Diocesano de Migraciones celebrará el próximo miércoles 24 de junio el último Círculo de Silencio del presente curso pastoral. Como es habitual, tendrá lugar frente a la Iglesia de la Concepción de Huelva, de 19:30 a 20:00 horas, reuniendo a quienes desean mostrar su cercanía y compromiso con las personas migrantes y refugiadas.

En esta ocasión, el gesto estará especialmente dedicado a los refugiados, recordando a tantas personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares a causa de conflictos, persecuciones, violencia o situaciones de extrema necesidad. Muchas de ellas afrontan, además, importantes dificultades durante su proceso migratorio, especialmente en los ámbitos laboral y social.

El Círculo de Silencio constituye una invitación a detenerse durante media hora en silencio, oración y solidaridad. A través de este sencillo pero significativo gesto, se pretende visibilizar la realidad de quienes sufren el desarraigo y promover una mayor conciencia social sobre las causas y consecuencias de las migraciones forzadas.

Desde sus inicios, esta iniciativa se ha consolidado como un espacio de encuentro, reflexión y compromiso, convirtiéndose también en una voz serena pero firme en favor de quienes no siempre encuentran cauces para hacer escuchar su situación y sus necesidades.

Con este último encuentro del curso pastoral, el Secretariado Diocesano de Migraciones renueva su llamada a vivir el espíritu evangélico de acogida, justicia y fraternidad, promoviendo una cultura del encuentro que sitúe en el centro la dignidad de cada persona.

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Miércoles, 17 de junio de 2026

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Dossier de prensa diario elaborado por la Delegación diocesana de Medios de Comunicación Social de la diócesis de Córdoba.

  • 20260617 Dossier de prensa
  • 20260617 ABC
  • 20260617 El Día de Córdoba

Continúa leyendo Miércoles, 17 de junio de 2026 at Diócesis de Córdoba.

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La voz sabia de Su Santidad el Papa León XIV, por Juan Antonio Díaz Sánchez

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La voz sabia de Su Santidad el Papa León XIV, por Juan Antonio Díaz Sánchez

 

LA VOZ SABIA DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV

 JUAN ANTONIO DÍAZ SÁNCHEZ

DOCTOR EN HISTORIA Y ARTES POR LA UNIVERSIDAD DE GRANADA

“Es una exigencia cierta de la dignidad humana

que los hombres puedan con pleno derecho

dedicarse a la vida pública

(…) de este derecho de acceso a la vida pública

se siguen para los ciudadanos nuevas

y amplísimas posibilidades de bien común.”

San Juan XXIII (1963) Pacem in Terris, 71-72.

La mañana del lunes, día ocho de junio del corriente, sin lugar a dudas, pasará a los anales de la Historia de España. La intervención de Su Santidad, el Papa León XIV, ante las Cortes Españolas, diputados y senadores, reunidos en sesión conjunta en el hemiciclo del palacio del Congreso de los Diputados; además de haber sido providencial, podemos decir que sus palabras han sido todo un regalo a la nación española y cuya trascendencia, estoy absolutamente convencido, traspasará nuestras fronteras. La enorme altura intelectual, que atesora el Santo Padre, León XIV, fue manifestada en todas y cada una de sus palabras pronunciadas en la sede de la soberanía nacional -en este caso concreto, en la Cámara Baja- a través de su inconmensurable discurso. Dicha intervención podemos decir que constituye un hecho histórico per se, puesto que es la primera vez que un pontífice se dirige a las Cortes Españolas reunidas ad hoc, dentro del contexto de su primer viaje apostólico a España.

No obstante, este encuentro con los miembros del Parlamento Español -según lo ha definido la Oficina de Prensa de la Santa Sede-, en mi opinión, no debe de ser calificado histórico solamente porque haya sido la primera vez que algo así ha tenido lugar, sino porque el discurso del Santo Padre va mucho más allá de unas políticamente correctas palabras institucionales. Las palabras de León XIV constituyen un hálito de esperanza dentro de lo que la Política, ese noble arte que definiera Aristóteles, debiera de ser: “…toda asociación no se forma sino en vista de algún bien, puesto que los hombres, cualquiera que ellos sean, nunca hacen nada sino en vista de lo que les parece ser bueno” (Aristóteles, 2019: 37). La densidad de los temas abordados por el Sumo Pontífice, constituyeron un hondo calado en quienes hemos mostrado interés en escucharlas. Es más, en mi caso particular, yo escuché el discurso en directo a través de la radio y, una vez que el Santo Padre concluyó, sentí la necesidad de pedir el texto a un buen amigo mío, que es obispo, y se encontraba en Madrid siguiendo la visita pontificia, quien me lo remitió con total diligencia. Dicho texto merece la pena ser leído, releído, subrayado y anotado con la debida calma que requiere el mismo. Y así he procedido a hacer. Por supuesto, tras realizar una primera lectura de aproximación, una segunda de comprensión y reflexión, y, una tercera de recapitulación; he podido realizar una cierta asimilación del mismo -en la medida de mis paupérrimas capacidades filosóficas- para poder realizar algunas reflexiones acerca del mismo, que me gustaría compartir con todos ustedes.

En primer lugar, pienso que sería positivo comentar, a modo de prolegómeno, aunque sea de una sucinta forma, el momento social y político en que ha sido pronunciado este discurso humanista que exhorta al respeto entre los seres humanos y su dignidad para que ésta “no sea ofuscada bajo la presión de nuevas ideologías o determinados intereses de gran poder en el mundo de hoy” (León XIV, 2026: 51). Ni que decir tiene, que el Santo Padre es digno sucesor de su predecesor, el Papa Francisco, y, por descontado, heredero del Papa León XIII de quien toma su nombre como gesto demostrativo de la voluntad de seguir su obra basada en la Doctrina Social de la Iglesia puesta de manifiesto en la encíclica Rerum Novarum (León XIII, 1891).

Por todos es sabido y de todos consabido, puesto que es algo público y notorio, que el clima político español no atraviesa por su momento más benigno, digamos que es bastante adverso debido a la polarización entre los dos grandes bloques políticos y los distintos partidos que los componen. Evidentemente, el cismático ambiente de crispación diaria, que coadyuva a incrementar exponencialmente la polarización política hasta llegarse a hacer absolutamente insoportable puesto que, como muy bien nos dice el Santo Padre, “la pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario.” Ojalá y nuestra clase política asumiese estas palabras al pie de la letra y mostrase un verdadero propósito de enmienda. Sin embargo, en lugar de ocurrir esto, notamos el preocupante aumento del calado, entre los más jóvenes, de la agitación extrema; y la atracción por los discursos xenófobos que son tan peligrosos como preocupantes. Quo vadis, Hispania.

Una vez pronunciado este discurso, muchísimas personas se apresuraron a comentarlo a través de las redes sociales. No obstante, esas reacciones inmediatas que este discurso pontificio no produjo indiferencia alguna entre la gran mayoría de la sociedad española. Es más, al día siguiente, la imagen del Santo Padre, León XIV, copó las portadas de todos los periódicos españoles de tirada nacional y regional. A pesar de esto, yo he preferido dejar pasar unos días, leer el discurso, releerlo, estudiarlo, meditar sobre el mismo…, antes de pronunciarme públicamente sobre éste. Pues bien, el primer comentario, que pude leer en dichos foros digitales, versaba sobre la idoneidad o no de recibir al Sumo Pontífice en la sede de la soberanía nacional. Evidentemente, la polémica estuvo servida, por supuesto, pude leer opiniones de todo tipo y para todos los gustos. Sin embargo, lo cierto y verdad es que el Santo Padre, León XIV, además de ser el Sumo Pontífice y Pastor de la Santa Madre Iglesia Católica, como Obispo de Roma que es; es el Jefe del Estado Vaticano por lo que estaba en todo su derecho de aceptar la invitación que, tan acertadamente, el Gobierno de España le ha remitido a Su Santidad el Papa León XIV y como muy bien él mismo nos indicaba: “Mi presencia entre ustedes quiere ser un gesto de cercanía hacia España, en el marco de la mutua cooperación, y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana.” En mi opinión, no es que su presencia fuera idónea y pertinente, sino que su discurso, cuyo carácter humanista se hace más que evidente, fue tan justo como necesario, y su presencia totalmente acertada e indispensable.

El Santo Padre, León XIV, realiza una defensa a ultranza del bien común que es, de alguna manera, “la forma social de la dignidad humana” (León XIV, 2026: 59) nos viene a recordar que de nada nos sirve el continuo enfrentamiento entre izquierda y derecha, puesto que, como decía el estoico emperador romano: “Lo que no beneficia a la colmena, tampoco beneficia a la abeja” (Marco Aurelio, 2011: 89). Sin duda alguna, mejor nos iría a todos si alzásemos la mirada con el fin de mejorar esta colmena que es España, Europa y el mundo.

Previamente a expresar estas reflexiones, Su Santidad, el Papa León XIV, nos invita a echar nuestra mirada hacia atrás para ponderar con la suficiente medida el celebérrimo legado filosófico y jurídico universal, que nos transmitió la Escuela de Salamanca, con el Derecho de Gentes pensado por el Dr. Fray Francisco de Vitoria (O.P.), que pone las bases de lo que hoy conocemos como Derecho Internacional, y cristalizado en el Derecho por el Padre Francisco Suárez (S.J.) Sin lugar a dudas, como muy bien nos señala el Santo Padre, “…una de las grandes herencias de España: haber unido la acción histórica con la lucidez de la razón moral.” Y, por supuesto, para poder contribuir al incremento del bien común los legisladores han de preguntarse “cómo hacer que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar.”

En otro orden de cosas, como cabía esperar y, por supuesto, haciendo uso de su libertad de expresión y pensamiento, el Papa León XIV abordó temas doctrinales para la Iglesia Católica, que disienten abiertamente con nuestro ordenamiento jurídico vigente. Por lo tanto, debemos de entender estas dichas cuestiones dentro del plano de la moral puesto que no se nos ha de olvidar que ésta “hace directa referencia al comportamiento humano y a su calificación en cuanto bueno o malo haciéndose cargo del mismo los diverso códigos o principios que tratan de regular acciones de los hombres” (Gómez, 2020: 21), como ocurre, en el caso que nos ocupa, con la moral cristiana. A decir verdad, esta parte del discurso originó una cierta polémica, sobre todo, en redes sociales y en tertulias radiofónicas, lo que tampoco nos ha de sorprender, pero esta discrepancia es muy sana puesto que el mismo pontífice nos advierte que “en una convivencia madura (…) cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos.” Por consiguiente, siempre es positivo que se escuchen todas las voces en la casa de la palabra siempre y cuando las mismas entren dentro de nuestro marco constitucional.

Seguidamente y como núcleo principal del discurso, Su Santidad, el Papa León XIV, defendió a ultranza, con valentía y determinación, la dignidad humana: “También el trágico drama migratorio interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional. (…) Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos.” Por supuesto, ésta debería de ser nuestra única y verdadera prioridad universal. Todo lo demás son discursos tan populistas como fatuos. Tampoco está de más recordar la encíclica del Papa San Juan XXIII, Pacem in Terris: “El hecho de pertenecer como ciudadano a una determinada comunidad política no impide en modo alguno ser miembro de la familia humana y ciudadano de la sociedad y convivencia universal, común a todos los hombres” (Juan XXIII, 1963: 25)

Las palabras al respecto del Santo Padre son tan claras como contundentes: “Un examen decisivo para la justicia social hoy está representado por la condición de los migrantes, de los refugiados y de cuantos son obligados a desplazarse a causa de la pobreza, la violencia, el cambio climático y los desastres naturales. El modo en el cual una sociedad los trata muestra si su idea de justicia está guiada por el miedo o por la fraternidad. El Papa Francisco invitaba a reconocer en los migrantes no simplemente un problema a resolver, sino «una imagen viva del Pueblo de Dios en camino»; personas con dignidad, recursos y sueños, que tienen derecho a ser tratadas con respeto y piden la oportunidad de poder formar parte activa de las sociedades que las reciben” (León XIV, 2026: 81). A colación de este asunto, el Papa León XIV nos advierte del gravísimo problema que provoca la trata de personas ejercida por los traficantes, contrabandistas y mafiosos que mercadean con seres humanos como si fueran meras mercancías. Una dramática situación provocada por seres inmorales y malignos que desprecian al ser humano no respetando su dignidad y atentando contra su libertad. Por todo esto, precisamente, el Santo Padre, León XIV, nos advierte que “es indispensable una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran. Cuando la respuesta institucional se hace cercana, justa y coordinada, las fronteras dejan de ser lugares de abandono y pueden convertirse en espacios de protección responsable de la dignidad humana.”

A continuación, el Papa León XIV ha realizado una férrea defensa a ultranza “de la paz se presenta como una aspiración política y, más aún, como una verdadera exigencia moral. Reclama una palabra pública que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida social capaz de sostener la amistad cívica y el respeto mutuo en medio de la discrepancia.” Por lo tanto, nos transmite una condena expresa de la guerra puesto que “constituye, en última instancia, una dolorosa derrota de la capacidad de negociar y también de aquella conciencia común de la humanidad que reconoce vínculos de justicia entre las naciones.” Es sin duda, toda una advertencia tan necesaria, como desgraciada y lamentablemente para la humanidad, de rabiosa actualidad puesto que lo estamos viendo en África u Oriente Medio. Por consiguiente, muy sabiamente el Santo Padre nos alerta de que “las armas pueden imponer un silencio temporal; pero nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera.” Es por ello que el Santo Padre nos manifiesta su profunda preocupación por el rearme de las naciones que no garantizan la seguridad de las mismas puesto que “la verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra.”

Otra de las grandes cuestiones tratadas en este discurso pontificio fue la libertad que, evidentemente, no es algo baladí, puesto que nos dice que ser libres “significa poder reconocer el bien y adherirse a él responsablemente”. Sin lugar a dudas, a pesar de su brevedad y concisión, se convierte en una de las mejores definiciones de la palabra y el concepto de libertad que he leído durante mi vida hasta el día de hoy. Del mismo modo e igual de importante, el Santo Padre, León XIV, aboga por la defensa inquebrantable de los Derechos Humanos puesto que “los pueblos aprendieron que el derecho debe servir al bien, que la justicia pone límites a la fuerza, que el poder necesita legitimidad, que los pobres pertenecen plenamente a la comunidad, que el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad y que la vida humana jamás puede ser tratada como mercancía.”

Por último, Su Santidad invitó a todos los presentes en el interior del hemiciclo del Congreso de los Diputados a “alzar la mirada: no para alejarse de la realidad, sino para recordar que toda decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír.” Y, del mismo modo, nos recuerda que “España puede ofrecer mucho en este camino. Cuenta con una lengua que une continentes; una tradición cultural, jurídica y espiritual que ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y conciencia, unidad y pluralidad. Esta experiencia histórica recuerda también el valor de la concordia y del esfuerzo paciente por construir una convivencia pacífica y justa.”

En conclusión, después de haber desgranado y reflexionado sobre la gran mayoría de los temas que trata el Santo Padre, León XIV, en su discurso pontificio, con más o menos densidad; he de decir que el mismo ha constituido un hecho histórico que será estudiado en la Universidad. Ojalá, todas y todos saquemos las debidas enseñanzas, que dichas palabras nos quieren transmitir, a través de una voz sabia como es la de Su Santidad, el Papa León XIV.

Bibliografía:

Aristóteles (2019) Política. Barcelona: Espasa (Colección Austral).

Gómez, C. (2020) El ámbito de la moralidad: ética y moral”, en Gómez, C. & Muguerza, J. (eds.) La aventura de la moralidad (paradigmas, fronteras y problemas de la Ética), Madrid: Alianza, pp. 19-52.

Juan XXIII (1963) Pacem in Terris. Madrid: San Pablo, 2011.

León XIII (1891) Rerum Novarum. Madrid: San Pablo, 2025.

León XIV (2026) Magnifica Humanitas. Madrid: San Pablo.

Marco Aurelio (2011) Meditaciones. Madrid: Alianza Editorial.

 

( Fotografía: Ballesteros) 

 

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Todos los discursos de León XIV durante su Viaje Apostólico a España en un libro que puedes descargar gratis aquí

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Todos los discursos de León XIV durante su Viaje Apostólico a España en un libro que puedes descargar gratis aquí

Ya está disponible el eBook oficial que recopila todos los discursos, homilías y mensajes pronunciados por el Santo Padre León XIV durante su Viaje Apostólico a España, una publicación que recoge de manera íntegra las intervenciones realizadas en las tres etapas de su recorrido por nuestro país: Madrid, Barcelona y Canarias. Está publicado tanto en pdf como en epub y se puede descargar gratis desde aquí en ambos formatos.

La obra reúne en un único volumen digital las palabras dirigidas por el Papa a jóvenes, familias, responsables institucionales, agentes pastorales, personas en situación de vulnerabilidad, miembros de la vida consagrada y fieles que participaron en los distintos actos celebrados a lo largo de la visita.

El eBook ofrece una visión completa de los principales temas que han marcado este histórico viaje apostólico: la dignidad inviolable de toda persona, la esperanza cristiana, el diálogo como camino de convivencia, el compromiso con los más vulnerables, la construcción de la paz, la importancia de la familia, la misión evangelizadora de la Iglesia y la llamada a vivir una fe capaz de transformar la sociedad.

La publicación incluye las homilías de las celebraciones multitudinarias, los discursos pronunciados en encuentros con jóvenes, representantes de la cultura, el mundo social y las instituciones, así como las intervenciones realizadas durante las visitas a centros de asistencia, entidades caritativas, comunidades eclesiales y otros actos significativos de la visita.

Conservar y profundizar en el mensaje

Con esta iniciativa, la organización del Viaje Apostólico pone a disposición de fieles, peregrinos, investigadores, periodistas y lectores interesados una herramienta que permitirá conservar y profundizar en el mensaje transmitido por León XIV durante unos días que han congregado a millones de personas en torno a su ministerio pastoral.

La edición digital puede descargarse gratuitamente en formato EPUB, facilitando su lectura desde dispositivos móviles, tabletas, lectores electrónicos y ordenadores.

Este volumen constituye, además, una memoria documental de una visita que ha dejado imágenes y mensajes de gran relevancia para la Iglesia en España, y que permitirá seguir profundizando en las enseñanzas del Santo Padre más allá de la celebración de los distintos actos. El eBook ya puede consultarse y descargarse a través de los canales oficiales de la visita apostólica.

Descargar el pdf o epub de los discursos →

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Homilía en el Lectorado de Raúl Torregrosa y José Antonio García

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Querida Comunidad. Hemos terminado las grandes solemnidades litúrgicas y volvemos al tiempo ordinario, retomando la lectura continuada del evangelio de san Mateo. Después de estos días intensos y de gracia, de la visita del Papa León XIV, que nos ha alentado a la conversión y a renovar nuestra fe.

Llegó sonriendo, como siempre, y es de agradecer ese primer acercamiento humilde, que contagia complicidad y empatía. Y, sin dar tiempo a nada, nos dijo a los obispos como primera y única certeza: vengo para reavivar la comunión. Ahí pivota todo este intenso viaje del papa León XIV por las tierras de España

Todos teníamos los ojos fijos en él. Sus palabras y sus citas bien cuidadas entretejían un tapiz claro del camino de la Iglesia. Y nos habló del camino como parábola e icono de esta Iglesia peregrina, que tantas veces se nos olvida. El peregrino no es un vagabundo, tiene una meta fijada, un horizonte claro, y lleva consigo en su corazón y en su mochila solo lo esencial.

En el fondo, es una invitación a desprendernos de tanto lastre, invitándonos a no obsesionarnos con lo que dejamos atrás, con el pasado. Dejemos las estructuras que nos lastran, nos dijo. Los hilos de la red estaban claros. No caben interpretaciones.

Bien, el pueblo de Dios, cuyo origen eran los doce hijos de Jacob, convertidos en doce tribus, se fían de Dios y de Moisés, que trasmitía la voluntad de Dios para lograr salir de la esclavitud y poseer su propia tierra de salvación. Todos somos llamados a formar parte del Pueblo de Dios. Dios les dijo: seréis mi propiedad entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.

¿Un reino de sacerdotes? Sí, sacerdote es aquel que lleva a otro a Dios. Y todos somos sacerdotes por el Bautismo. Cuando somos bautizados derraman sobre nosotros el crisma de la consagración, el mismo que se utiliza para la confirmación, y para la ordenación de sacerdotes y obispos. El crisma nos consagra. Somos un pueblo sagrado, el pueblo de Dios. Cada uno con su misión.

Pues bien, Cristo -como un nuevo Moisés- congrega de nuevo al pueblo de Dios. Y la novedad es que Dios llama a todos a ser su pueblo: por medio de Jesucristo que se entrega por nosotros y por nuestra salvación, que decimos en el Credo. Y nos hace un nuevo pacto, una hermosa alianza, un gran mandamiento que tenemos que escuchar y guardar en el corazón para cumplir: amaos unos a otros como yo os amo. Este nuevo mandamiento entreteje la vida comunitaria.

Como a vosotros, el Señor, escogió y envió a los apóstoles, es decir testigos de su presencia en medio del mundo, para anunciar el Evangelio: el reinado del amor de Dios.

Hoy, queridos José Antonio y Raúl, con la institución del lectorado adquirís la responsabilidad de llevar a todos la Palabra de Dios y lo haréis de diversas maneras, no sólo leyendo las lecturas en las celebraciones litúrgicas, sino procurando conocer y dar a conocer más la Sagrada Escritura acompañándola de signos liberadores y salvadores.

Es impresionante la escena descrita en la primera lectura. Frente al Sinaí (la montaña es signo de la presencia de Dios) todo el pueblo de Israel esperando la Palabra de Dios. Y les manda escuchar su voz y guardar su alianza (el pacto que había hecho con ellos). Es curioso, pero cuando el evangelio hace una descripción de María, la madre de Jesús, dice estas mismas palabras: Escucha la palabra de Dios y la guardaba en su corazón.

A veces esto, cuando somos sacerdotes, lo olvidamos y predicamos de cualquier cosa menos de la Palabra de Dios. Hablamos de devociones, de moralismos, de tradiciones, de nosotros mismos, pero olvidamos la esencial: la Palabra, Cristo mismo, que desde siempre estaba junto a Dios

Acercaos con devoción, todos los días, a la Palabra, buscad el sentido que nos da ante cada acontecimiento, discernid y ofreced su respuesta a la comunidad. Además de preparar a grupos de Lectores para la Eucaristía, cread también grupos de Lectio Divina o de Estudio de Evangelio, donde con otros, en pequeña comunidad, podáis sacar la sustancia de la Palabra para que nos sirva a todos de alimento.

Como Jesús hecho pobre, sed humildes, para que todos descubran en vosotros la misericordia de Dios. No se malgasta el tiempo cuando se da a los demás. A no ser que como los fariseos vivamos encerrados en nuestras visiones de las cosas y encima nos creamos los justos, nos mantengamos en la representación de un personaje y no de la misión que se nos ha encomendado. El Papa nos dijo el otro día a los obispos: sois el principio visible de comunión. Hoy es un buen día para hacernos en serio trabajadores de la viña del Señor, para que todos seamos uno. El Señor nos precede.

¡Ánimo y adelante

+ Antonio Gómez Cantero, obispo de Almeria

El Tríptico de Dieric Bouts regresa a la Capilla Real y se presentará el martes 16 junto a un simposio internacional

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La obra, restaurada en Bélgica, llegó anoche a Granada. El martes 16 de junio se presentará al público y se inaugurará la exposición “Dieric Bouts en España”, a la que seguirá un simposio internacional —los días 16 y 17 de junio— que reunirá en el Centro Cultural del Arzobispado a especialistas de toda Europa.

Granada, 12 de junio de 2026.— El Tríptico del Descendimiento de la Cruz (hacia 1455-1460), obra maestra del pintor flamenco Dieric Bouts y una de las joyas de la colección de Isabel la Católica, regresó en la noche de ayer a la Capilla Real de Granada, tras tres años en Bélgica y una restauración excepcional del Instituto Real del Patrimonio Artístico (KIK-IRPA) de Bruselas. La obra permanecerá velada hasta su presentación oficial, el próximo martes 16 de junio.

LA PRESENTACIÓN, EL MARTES 16

A las 10:00 h, la Capilla Real acogerá la presentación del tríptico restaurado y la inauguración de la exposición temporal “Dieric Bouts en España”. El acto institucional estará presidido por el Sr. Arzobispo de Granada y contará con la intervención del Capellán Mayor, D. Manuel Reyes, así como de representantes del museo M Leuven y del KIK-IRPA y del restaurador, José María Rodríguez-Acosta. Será la primera ocasión para contemplar la obra recuperada en su emplazamiento histórico.

UN SIMPOSIO INTERNACIONAL: “DIERIC BOUTS EN ESPAÑA”

El simposio internacional, dedicado a celebrar la restauración del tríptico, se celebrará los días 16 y 17 de junio en el Centro Cultural del Arzobispado (Plaza Alonso Cano, 1). Reunirá a especialistas de instituciones de referencia —entre ellas el Museo Nacional del Prado, el museo M Leuven, el KIK-IRPA, la Université Libre de Bruxelles, la Gemäldegalerie de Berlín, la Universidad de Utrecht y las universidades de Granada, Complutense de Madrid, Pablo de Olavide de Sevilla y Jaume I de Castellón.

Las ponencias abordarán las últimas investigaciones sobre Bouts y su obra: el tratamiento de restauración del tríptico, la historia temprana de la pieza, la copia conservada en Valencia, el coleccionismo flamenco en la corte de Isabel la Católica y la difusión de las imágenes devocionales del maestro en España. Entre las intervenciones, el restaurador José María Rodríguez-Acosta, presentará la restauración de la Virgen con el Niño de Bouts.

Las sesiones se impartirán en español, inglés y francés, con traducción simultánea. La inscripción es obligatoria y puede completarse en diericboutsinspain.eventbrite.be. Para quienes no puedan asistir presencialmente, el simposio podrá seguirse en directo a través del canal de YouTube del Centro Cultural del Arzobispado de Granada. El programa completo se adjunta a esta nota.

MATERIAL GRÁFICO PARA PRENSA

Se encuentran disponibles para descarga las imágenes del tríptico antes y después de la restauración, facilitadas por el KIK-IRPA: descargar imágenes. Todas las imágenes: © KIK-IRPA, Bruselas.

SOBRE LA CAPILLA REAL DE GRANADA

Fundada por Real Cédula de los Reyes Católicos el 13 de septiembre de 1504 y construida en estilo gótico entre 1505 y 1517, la Capilla Real de Granada es la capilla funeraria que custodia los restos de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, así como de su hija Juana I de Castilla y de su esposo Felipe I el Hermoso. Su sacristía-museo conserva, entre otras colecciones, un destacado conjunto de pintura flamenca, italiana y española procedente del legado de la reina Isabel. La Capilla Real depende del Cabildo de la Capilla Real, entidad eclesiástica de la Archidiócesis de Granada.

Pontífice, constructor de puentes

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Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla:

De todos los títulos que acompañan al Papa, quisiera subrayar hoy el de Pontífice: constructor de puentes. No se trata de una mera dignidad honorífica ni de una evocación histórica. Es expresión de su misión: tender puentes entre las personas, entre los pueblos, entre las culturas y, sobre todo, entre Dios y la humanidad. La reciente visita de León XIV a España ha estado marcada precisamente por esa vocación pontifical: abrir espacios de encuentro donde se levantan fronteras, unir sin uniformar y reconciliar desde la verdad, la justicia y el perdón.

Madrid fue el escenario de ese gran puente hacia la sociedad civil. En sus encuentros con representantes del mundo de la cultura, la economía, el arte y el deporte, León XIV ofreció una imagen de la Iglesia alejada de cualquier repliegue. Escuchó más de lo que habló y propuso un diálogo sereno capaz de llamar al corazón de quienes buscan respuestas a los grandes interrogantes de nuestro tiempo: «Os invito a ser hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida, para entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza».

«León XIV escuchó más de lo que habló y propuso un diálogo sereno capaz de llamar al corazón de quienes buscan respuestas a los grandes interrogantes de nuestro tiempo»
En el Congreso de los Diputados afirmó que para promover la convivencia es preciso abandonar la cultura del descarte y custodiar toda vida humana «desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia». Además, en una sociedad marcada por la polarización y el cansancio colectivo, recordó que el entendimiento sigue siendo posible: «La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos».

El Encuentro con la Comunidad Diocesana fue la ocasión propicia para hacer una llamada clara a tender puentes entre diversas realidades eclesiales. Nos invitó a aprender «el arte de la polifonía, es decir, de la unidad en la diversidad», a apostar por los consejos parroquiales y diocesanos: «son espacios de escucha recíproca para el ejercicio del discernimiento, sin el cual no sólo cada uno va por su camino, sino que corremos el riesgo de no comprender dónde nos quiere el Señor, qué espera de nosotros, a qué conversiones nos llama. Cuando atendemos estos espacios, entonces el culto se convierte en vida y entre las personas surgen lazos de fraternidad y proyectos de solidaridad».

Canarias representó otra dimensión de su servicio como pontífice: la de tender puentes hacia los hombres y mujeres más pobres. En Arguineguín, como hiciera Francisco en Lampedusa, puso rostro humano a un fenómeno que con demasiada frecuencia se reduce a cifras y debates políticos. En su mensaje defendió con firmeza que «la dignidad humana exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra… La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera».

Desde esta dolorosa realidad, León XIV interpeló a la sociedad, que «no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas». También dirigió su apelación a las comunidades cristianas: «La acogida del migrante no puede ser algo secundario ni delegada únicamente a algunos voluntarios. Nos arrodillamos ante el altar para adorar a Cristo presente en la Eucaristía, de quien recibimos la fuerza y el motivo para vivir la caridad; por eso, no podemos luego “pasar de largo” ante los cayucos y las pateras».

Pero la tarea del Pontífice no consiste únicamente en tender puentes entre las personas, sino entre el ser humano y Dios. Y esa dimensión alcanzó su expresión más luminosa en Barcelona. La bendición de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia constituyó mucho más que un acontecimiento arquitectónico o cultural. Allí nos recordó que cada persona es una obra maestra de Dios. Somos “piedras vivas”, llamadas a unirse unas a otras: «Esta iglesia es un único edificio, compuesto por muchas piedras. Una casa que crece con constancia a lo largo de los años, siguiendo un único proyecto».

En una época que con frecuencia reduce la fe al ámbito privado, León XIV mostró en Barcelona que «es precisamente la fe la que da forma a las piedras y sentido al edificio que habitamos juntos. En nuestra oración descubrimos, por tanto, el vínculo originario de las cosas con Dios, creador del cielo y de la tierra: Él es el artista que ha impreso su esplendor en el cosmos. Creado a su imagen, el hombre responde a la obra de Dios con su propio ingenio: así es como el artista convierte el talento en alabanza y la creatividad en testimonio del mismo Creador». La luz, la música, la arquitectura y la liturgia convergieron en una celebración donde la técnica, lejos de sustituir la trascendencia, contribuyó a hacer más accesible el misterio.

Quizá por eso la visita ha despertado una acogida tan amplia. Porque, en medio de una sociedad fragmentada y necesitada de referencias comunes, León XIV ha encarnado justamente aquello que expresa su título: el humilde y exigente oficio de tender puentes. Lo ha hecho con la belleza y la coherencia de sus discursos, así como con su modo humilde y respetuoso de presentarse. Puentes entre culturas y generaciones, entre identidad y universalidad, entre la tierra y el cielo. Puentes, en definitiva, hacia nuestra propia dignidad, hacia los demás —especialmente los más vulnerables— y hacia Dios.

Termino esta carta con una pregunta: ¿qué sucedería si tú y yo, y nuestra parroquia y nuestro grupo de fe, cada cual con sus matices particulares, asumiéramos con mayor seriedad la tarea de construir puentes?

+ José Antonio Satué
Obispo de Málaga

La Conferencia Episcopal Española agradece la implicación de toda la sociedad en el éxito de la visita de León XIV

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La Conferencia Episcopal Española ha realizado un balance muy positivo de la visita apostólica de Su Santidad León XIV a España, calificándola como un auténtico éxito gracias a la implicación y colaboración de toda la sociedad. Durante una rueda de prensa celebrada este lunes, los responsables de la organización expresaron su profundo agradecimiento a las administraciones públicas, fuerzas y cuerpos de seguridad, voluntarios, entidades colaboradoras, empresas, medios de comunicación y a los miles de personas que hicieron posible el desarrollo de este acontecimiento histórico.

Colaboración

Los organizadores destacaron que la extraordinaria acogida dispensada al Santo Padre ha permitido que su mensaje de esperanza, reconciliación, fraternidad y compromiso con los más vulnerables llegara a millones de personas dentro y fuera de España. Asimismo, subrayaron que el clima de colaboración institucional y la generosidad de tantos ciudadanos han sido determinantes para el buen desarrollo de todos los actos celebrados en Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife.

La Conferencia Episcopal quiso poner en valor el esfuerzo compartido de todas las diócesis anfitrionas y de los miles de voluntarios que, desde distintos ámbitos, contribuyeron con su trabajo silencioso a hacer posible esta visita histórica.

Desde la diócesis de Canarias nos unimos a este agradecimiento, dando gracias a todas las instituciones, empresas, voluntarios y personas que colaboraron para que la visita de León XIV a nuestra tierra quedara grabada en la memoria de la Iglesia y de toda la sociedad como un acontecimiento de fe, esperanza y comunión.

 

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