Solemne Eucaristía en el Día de la Resurrección

Diócesis de Tenerifehttp://obispadodetenerife.es/
El Obispado de Tenerife está situado en San Cristobal de La Laguna. La jurisdicción de la diócesis comprende Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro.

El obispo subrayó cómo la resurrección acontece hoy en la vida. Cristo es la planta medicinal que da la vida para siempre.

En el más importante domingo para los cristianos, el que conmemora la Resurrección de Jesucristo, el obispo Bernardo Álvarez presidía en la Catedral el Solemne pontifical de esta jornada.

En primer templo de la diócesis, especialmente engalanado para la fiesta pascual, un buen número de creyentes pudo escuchar el mensaje pascual del prelado Nivariense. «Existe una medicina contra la muerte y ha producido hoy su efecto: Jesús ha resucitado y no volverá ya a morir»- manifestó. «Él es la planta medicinal que da la vida para siempre»

Para Álvarez, Jesús «respira la atmósfera de Dios: el amor». Y por ello es inmortal. Los creyentes también pueden «entrar en el espacio de la inmortalidad». «Si nos unimos a Cristo y tenemos su mismo pensamiento, sus mismos sentimientos y sus mismas acciones, participamos del «poder de su resurrección». El poder para vencer toda forma de maldad y ser constructores de un mundo mejor – explicó.

En otro momento de la homilía, el celebrante explicó que la resurrección acontece hoy. «Todos podemos renacer como los árboles que en primavera vuelven a brotar, para dar buenos frutos», los de la vida que Jesús conquistó para Él y para todos cuando resucitó.

«Hombres y mujeres en todo el mundo que gritan con sus palabras y sus vidas que Cristo ha resucitado, porque lo hacen presente y cercano: consolando a los que lloran, escuchando el clamor del marginado, liberando al oprimido, irradiando ternura; enseñando a compartir el pan; anunciando la Buena Noticia a los pobres»- aseveró.

Según el obispo hoy a los cristianos se les pide «hacer ver a Jesús», para lo cual hay que asumir dos tareas ineludibles: En primer lugar encontrarse con Cristo, «en el camino compartido; en la Palabra que hace arder nuestro corazón; en el partir el Pan de la Eucaristía. Es preciso reconocer al Señor Resucitado en el pobre, en las víctimas inocentes, en los crucificados de hoy, en los que llevan las cicatrices de sus llagas, como nos recuerda constantemente el Papa Francisco»- explicó.

Y, en segundo lugar, anunciar a Cristo. Es preciso anunciarlo, nombrarlo, darlos a conocer. «¡Sólo en la comunidad cristiana el Resucitado tiene nombre y rostro!- enfatizó, para invitar a no «olvidar que la experiencia básica de la resurrección es ésta: «Sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos» (1 Jn 3,14).

Al finalizar la Misa el Obispo impartió la bendición papal para este día de Resurrección. La procesión con el «Santísimo» puso final a la mañana de pascua en la sede episcopal.

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