El Domingo de Ramos marca el comienzo de la Semana Santa. La primera que preside Eloy Santiago como XIII obispo de San Cristóbal de La Laguna.
La jornada de este día comenzó en torno a las diez de la mañana en el exterior de la Sede del Obispado. Allí Santiago bendijo las palmas y olivos e invitó a los presentes a abrir las puertas de la vida y del corazón a Jesucristo, como hicieran los habitantes de Jerusalén hace más de dos mil años.
La procesión litúrgica con cantos y alabanzas se dirigió, posteriormente, hacia la Catedral, donde se celebró la Solemne eucaristía del Domingo de Ramos. En ella tiene un lugar destacado la proclamación de la Pasión, en este año siguiendo el evangelio de S. Mateo.
En su homilía el obispo Nivariense invitó, siguiendo la oración de comienzo de la Misa, a “aprender de la enseñanzas de la Pasión”. “La actitud del discípulo es la de querer aprender, espabilar el oído para escuchar adecuadamente y, de este modo, poder alentar a los hermanos, especialmente a aquellos que sufren más”.
En cuanto a que fuera su primera Semana Santa como obispo, Eloy Santiago subrayó al término de la liturgia que “es una experiencia nueva el poder acompañar a la diócesis como Obispo en estos días grandes para la fe cristiana. Me complace y me alegra ver que en nuestra diócesis se vive tan intensamente estos días a través de las celebraciones litúrgicas, las procesiones, por medio de tantos encuentros con Jesucristo”. “Y ciertamente estoy viviendo esta Semana Mayor con mucha ilusión y gozo en el Señor”- destacó.
Al término de la eucaristía se desarrolló la procesión de la Entrada de Jesús en Jerusalén, acompañada de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y Cristo Predicador.

