Cuando la erupción del volcán de La Palma arrasó casas, barrios enteros y proyectos de vida, la emergencia no terminó con el cese de la lava. Comenzó entonces un proceso más largo y silencioso: el del duelo.
Para dar respuesta a ese sufrimiento prolongado tras la catástrofe, la UMI del Centro de Escucha San Camilo, de la mano de Valentín Rodil y Consuelo Santamaría, se acompañó la puesta en marcha del Centro de Escucha de La Palma, sostenido por Cáritas Diocesana de Tenerife, que sigue siendo un referente en la isla de acompañamiento humano y emocional.
María Encarna Martín, más conocida como Canu, coordinadora del Centro y voluntaria de Cáritas, explica cómo la formación y el acompañamiento del equipo de San Camilo fueron decisivos para consolidar un proyecto que va más allá de la emergencia inmediata: “Ya en ese primer contacto que tuvimos con Valentín y Consuelo surgió el grupo de voluntarios. Ellos pusieron la semilla en nuestro corazón”, afirma.
MÁS ALLÁ DE LA PÉRDIDA MATERIAL
La coordinadora recuerda que el duelo provocado por la erupción trasciende la pérdida material. Muchas personas, especialmente mayores, no solo perdieron su casa, sino también su identidad, el barrio de toda la vida, los vecinos y los espacios de encuentro. “No es lo material, es que era mi vida, mi entorno”, menciona Canu Martín, reflejando las palabras de una de las personas atendidas en el Centro de Escucha. “Hay quienes aún no pueden pasar por donde estaba su hogar; alimentos, sonidos o gestos cotidianos todavía les recuerdan lo perdido, y su duelo sigue abierto”.
El Centro de Escucha de La Palma se mantiene activo atendiendo las necesidades de muchas personas que necesitan a apoyo, y lo hace a través de sus dos sedes: una en la zona oeste de la isla, la más afectada por el volcán, y otra en el este, facilitando así el acceso en un territorio de orografía compleja y población dispersa.
Su vocación es acompañar no solo a personas afectadas directamente por la erupción, sino a cualquier persona que atraviese un proceso de pérdida o sufrimiento. Además, se ha convertido en un espacio de reconstrucción comunitaria, donde compartir recuerdos y experiencias ayuda a recuperar vínculos y a poner palabras al dolor: “Sacar lo que tienes dentro es una medicina maravillosa… Como yo lo sufrí, lo comprendo muy bien”, explica Canu.
FORMACIÓN PERMANENTE DEL VOLUNTARIADO
La coordinadora del CE La Palma subraya la importancia de la formación continua y el acompañamiento de los profesionales del Centro San Camilo, en cuya Red de Centros de Escucha está integrado: “Es fundamental saber qué se puede decir y qué no, o lo que se debe y lo que no, y eso te lo da la formación”. También resalta la relevancia de la formación continua: “Todos los voluntarios del Centro están matriculados este año en cursos del catálogo del Centro de Humanización de la Salud, gracias al apoyo de Cáritas, lo que permite que se formen cada año, fortaleciendo continuamente su capacidad de escucha y acompañamiento”, explica Canu Martín.
EJEMPLO DE AYUDA PASTORAL
El Centro de Escucha de La Palma fue reconocido en la Memoria Anual de la Conferencia Episcopal Española 2024 como ejemplo de buena práctica tras una catástrofe. Gesto que pone en valor al Centro y a la Red de Centros de San Camilo como referente en formación en acompañamiento del duelo y escucha humanizada, consolidando un voluntariado formado y un modelo de intervención ejemplar, donde la presencia continua y la preparación de quienes escuchan se traducen en un acompañamiento eficaz para quienes sufren.
FUENTE: WEB RELIGIOSOS CAMILOS

