Confeccionados en talleres especializados de Bérgamo (Italia), han sido diseñados para reflejar, a través de sus símbolos, la identidad de Canarias y el significado espiritual de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús que celebramos en la misa.

El galón central combina diferentes tonalidades de azul que evocan el océano que rodea las islas. Un mar que forma parte esencial de nuestra historia y que se convierte, hoy, en símbolo de esperanza y de encuentro entre pueblos. En ese mismo horizonte resuena asimismo el drama de tantas personas migrantes que han cruzado sus aguas buscando una vida mejor. Desde la fe, este azul remite además al agua que brota del Corazón de Cristo, fuente de misericordia y vida.

Junto a él aparecen tonos oscuros inspirados en la tierra volcánica canaria, mientras que las piedras de cornalina engarzadas en la ornamentación aportan un intenso color rojo anaranjado que recuerda la lava que dio forma a nuestras islas. Ese mismo color evoca también el amor ardiente del Corazón de Jesús, centro de la celebración litúrgica.

La mitra y la parte posterior de la casulla incorporan el escudo del Santo Padre, subrayando el carácter singular de esta celebración. El conjunto se completa con varias palias para los cálices que presentan la imagen del Corazón de Jesús y reproducen motivos inspirados en el diseño principal de la casulla, manteniendo una misma unidad simbólica y artística. Todo ello ha sido donado por una familia que ha preferido permanecer en el anonimato.

Especial significado tendrá también el cáliz utilizado durante la Eucaristía y quedará posteriormente en la diócesis como regalo del Santo Padre.